Ayer me encontré con una hermosa mujer que conocí hace ya varios años a quien llamare Isa, en aquel entonces, yo tenía 22 años, ella 32, madre soltera con dos hijas adolescentes, era una mujer muy atractiva, destilaba sensualidad por cada poro, piel blanca, ojos color miel, cabello castaño, tetas medianas, pero atrayentes, caderas anchas, piernas de concurso y un temperamento muuuy caliente.
Todo inició en una fiesta a la que me invitaron un par de amigos, entre los invitados estarían tres mujeres, Isa, su hermana una amiga de ellas, dueña de la casa sede de la fiesta, mis amigos me pidieron que los acompañara para hacer compañía a la hermana de Isa, ya que uno de ellos pretendía a Isa y otro a su amiga, ambos me advirtieron que no fuera a ir de perro con ninguna de sus respectivas conquistas, yo les prometí que no lo haría.
El día de la fiesta llegó, pasaron por mí para irnos a la casa de anfitriona, fue un viernes por la tarde, yo iba casual, con un dockers de pinzas, una camisa blanca sin corbata y un saco de lino, mis amigos llevaban puestos trajes negros muy formales, me pidieron que cambiara mi ropa, pero no lo hice. En realidad, no tenía tantas ganas de ir a la fiesta, pero como ellos a veces me ayudaban a hacer compañía con otras amigas de alguna mujer que me interesaba, acepté ir.
Al llegar me presentaron con la anfitriona Denise, quien se emocionó mucho al ver a mi amigo David, de inmediato fuimos a donde estaban Isa y su hermana Mena, Juan de inmediato fue a saludar a Isa para marcar su territorio, cuando nos presentaron Isa sonrió, nuestras miradas se encontraron, pero recordé mi promesa y desvié la mía, en seguida me presentaron a Mena, también una mujer muy bella con unas tetas impresionantes, ojos grandes del mismo color que su hermana, y cabello rizado a diferencia del cabello lacio de Isa, pero no tenía esa chispa que tenía Isa.
Nos sentamos todos en una mesa, Isa me miraba insistente, sin embargo, como me había hecho el firme propósito de no robarle la chica a Juan, me puse a platicar con Mena tratando de ignorar las miradas de Isa, fui a la barra para llevar bebida para ella y para mí, al llegar a la mesa, Isa dijo “¿y para mí no hay nada?”, le tuve que dar un golpe por debajo de la mesa a Juan para que le trajera algo de beber a Isa, era un lento el tipo.
Mena al parecer se dio cuenta del interés de Isa en mí porque me dijo “mi hermana no te quita el ojo de encima”, yo no le di importancia y hablé de todo y nada con ella tratando de fingir que no me daba cuenta, el tiempo transcurrió, David se levantó a bailar con Denise, Juan con Isa, yo preferí quedarme en la mesa con Mena, a ella le pareció bien, fui a la barra por otros tragos, en el camino, con ayuda de los espejos y reflejos pude observar detalladamente a Isa, vestía con una mini falda negra, medias del mismo color, blusa de blanca con un escote discreto, blazer de colores, iba peinada de cola de caballo impecable, sus piernas lucían increíbles.
Al llegar a la mesa con los tragos me senté de tal manera que mi espalda diera hacia donde estaban bailando. Así pasó un buen rato, ellos bailando nosotros platicando, bromeando, la risa de Mena se escuchaba en todo el lugar, sus tetas, que eran mucho más grandes que las de Isa subían y bajaban sin descanso, de pronto todos llegaron a la mesa a sentarse nuevamente con nosotros, Isa dijo que estaba bueno el ambiente, yo seguía haciéndome el desentendido, David besaba a Denise, el lento de Juan me ponía más atención a mí que a Isa, yo tenía mis manos sobre los muslos de Mena, ella sus manos sobre las mías.
Después de algunos tragos más, ellos se fueron a bailar otro rato, nos dejaron solos a Mena y a mí, seguimos platicando, bromeando, las manos de ella sobre mis muslos, algún roce “accidental” en sus enormes tetas, todo iba bien, hasta que me dijo que en unos minutos tenía que ir, ya que era casada y tenía que llegar temprano a su casa, sacó de su bolso una tarjeta y me la entregó, me dijo que le marcara para salir otro día con más calma, nuestros labios se acercaron hasta fundirse en un beso, pero justo en ese momento llegaron todos a la mesa, Mena dijo que se retiraba en un rato más, así que fui por otro trago para ambos, Juan y David hicieron lo mismo, regresamos brindamos.
Mena se despidió me dio un beso intenso en la boca, al tiempo que me decía al oído “pásalo bien con Isa y no olvides marcarme”, yo no supe qué responder, ella sólo sonrió, se despidió de todos y se fue, yo iba a hacer lo mismo, pero Isa me preguntó ¿y tú no bailas?, le respondí que no, entonces se levantó, me tomó de la mano y me dijo, ven bailemos, mi hermana te encargó conmigo, yo sólo miré a Juan y levanté los hombros, para que constara que no había sido yo el de la iniciativa, él sólo me hizo una seña obscena con la mano.
Cuando estábamos bailando, Isa se acercaba peligrosamente, yo sentía un poco de pena por Juan, siempre lo terminaban haciendo a un lado, no era mal parecido, pero sí muy egocéntrico, su tema de conversación, se basaba en su persona, eso no les gusta a las mujeres, en fin, Isa y yo regresamos a la mesa después de bailar un rato, el pobre Juan no sabía qué hacer, yo intenté de nuevo hacerme el desentendido, pero Isa no quitaba el dedo del renglón, de pronto se levantó y dijo en voz alta “voy al auto por unos cassettes (para las generaciones actuales, el cassette era un dispositivo musical ochentero) ¿me acompañas?”, cuando dijo esto último me miraba fijamente, así que no me pude negar, ante esto Juan ya no hizo más drama y aceptó la situación.
Camino al auto me tomó de la mano, me preguntó mi edad, al decirle cuantos años tenía, soltó una risa, dijo que no podía creerlo, que me veía más grande, que era muy maduro para mi edad (jajaja en ese tiempo lo que menos tenía era madurez, pero no la iba a contradecir), al llegar a su auto un Grand Marquis negro impecable, quitó el seguro, iba a abrir la puerta, pero me adelanté, yo abrí la puerta, ella entró agachándose de una manera que me dejaba a la vista sus irresistibles piernas y su redondo culo, lo hizo con toda la intención de darme un buen espectáculo y vaya que lo logró, ante esa vista mi verga empezó a reaccionar.
Bajo el asiento delantero traía en un estuche una colección interesante de cassettes, la mayoría con música romántica en español e inglés, una vez que la sacó volteó a mírame con una sonrisa sensual, salió del auto, me mostró sus cassettes, al tiempo que me preguntaba ¿qué música te gusta?, yo contesté que de todo un poco, pero prefería el Heavy Metal y Rock Pop, ella me respondió que en su colección había un poco de todo y que yo bailaría con ella varios temas de esa colección.
Antes de entrar a la casa me preguntó por qué era tan serio con ella, porque mi trato con su hermana fue diferente, me confesó que no era fácil hacer reír a Mena, sin embargo, conmigo estuvo riendo mucho, yo no supe qué responder, sólo atiné a decir, que me detuve porque ella iba acompañada y no quería hacer sentir mal a su acompañante Juan porque era mi amigo, Isa soltó una carcajada y me dijo que el hecho de que estuviera platicando con él no significaba nada, que no eran absolutamente nada ni tenía el menor interés en él (jajaja eso se notó desde el inicio).
La cercanía de su cuerpo, de su rostro, su mirada, su sonrisa, todo era una invitación a besarla, así que la tomé por la cintura para pegarla más a mi cuerpo, nuestros labios se fundieron en un apasionado e intenso beso, nuestras lenguas enrolladas en un juego excitante, mis manos la apretaron, pegué mi verga a su cuerpo, las manos de Isa también me empujaban contra su cuerpo, eso fue el inicio de mucho más.
Isa me tomó de la mano para entrar en la casa y regresar a la mesa, cuando entramos, Juan ya iba de salida, se despidió de nosotros, me preguntó si me iba con él o me iba caminado, ya que yo vivía a unas pocas cuadras de la casa de Denise, Isa dijo que ella me llevaba. Después de despedirse de Juan me susurró al oído “qué bueno que ya se va, es un pesado, yo te llevo a tu casa”, así que ya no te sientas mal por él, cuando llegamos a la mesa, abrió su estuche de cassettes para mostrárselos a Denise, sacó uno, se lo entregó y le dijo que pusiera ese, volteó a mirarme para decirme que no escaparía de bailar con ella esta noche, le respondí con una sonrisa que mi intención no era escapar.
Una vez que Denise puso la música seleccionada, baladas románticas en inglés y español, Isa me tomó de la mano para ir a bailar, algunas personas ya se habían ido, quedábamos pocas parejas en la fiesta, con el cambio de ritmo, algunos más se empezaron a ir, yo tenía mis manos alrededor de la cintura de Isa, ella tenía las suyas rodeando mi cuello, bailábamos muy pegados, su mirada fija en la mía, me susurró “no bailas nada mal”, le respondí que con la persona adecuada me inspiro para bailar bien, al decir esto la apreté a mi cuerpo, mi verga dura estaba pegada a su cuerpo rosando la parte baja de su vientre, nuestras bocas se fundieron nuevamente en un apasionado y caliente beso.
Conforme avanzaba la música, los besos y caricias aumentaban de intensidad, Isa pegaba sus tetas a mi pecho, yo pegaba sus nalgas a mi cuerpo para que sintiera lo erecto de mi falo, ella me preguntó si estaba excitado, yo le respondí que mucho, yo le pregunté si esta mojada, Isa respondió que sí y con muchas ganas de sentirme dentro, en aquel entonces, yo vivía con mi abuela, muy cerca de la casa de Denise, así que le dije que si íbamos al departamento de mi abuela, Isa me sugirió que mejor fuéramos a un hotel para estar más tranquilos, yo acepté con gusto.
Nos despedimos de Denis y de David, ellos nos miraron con una sonrisa cómplice, David, me dijo riendo, lo volviste a hacer, refiriéndose a dejar a Juan sin pareja, yo sólo levanté los hombros y añadí, él solito se hace daño, por mi parte, ardía en deseos de salir e irnos al hotel, me encantaba la forma tan directa y caliente de ser de Isa, al llegar a su auto, me dijo, te dejaría manejar, pero nunca he visto como lo haces, “mi negro”, refiriéndose a su Grand Marquis, no se lo confío a nadie, así que manejo yo.
Le abrí la puerta del lado del piloto, antes de que subiera nos volvimos a besar, mis manos apretaban sus duras y redondas nalgas, sus manos acariciaban mi pene erecto, al tiempo que decía “vaya que estás excitado, vámonos ahora o no lo haremos nunca”, al subir abrió las piernas lo suficiente para dejarme ver sus blancos muslos, momento que aproveche para meter mi mano hasta su vagina, estaba caliente y mojada, al retirar mi mano me llevé los dedos a mis labios, diciendo ya quiero probar esa vagina caliente.
Ella me volteó a verme, nos fundimos en otro ardiente beso, separó su boca de la mía, para decirme “sube ya, quiero sentirte dentro, sube y vamos al hotel o no llegaremos”, en seguida fui a la puerta del lado del copiloto, Isa aprovecho para encender el motor, abrí para subirme, apenas entré nos fundimos en otro apasionado beso con una mano acariciaba su espalda, con la otra acariciaba sus tetas, Isa tenía una mano en el volante, la otra acariciando mi dura verga, de pronto unos golpes en la ventana nos hicieron volver a la realidad, eran David y Denise.
David dijo riendo “tortolitos olvidan los cassettes de Isa”, todos reímos, Isa le dio las gracias, Denise le dijo a isa que si queríamos podíamos quedarnos en alguna habitación de sus hijos, (ella era divorciada) porque estaban en la casa de su papá, añadió que ya todos se estaban despidiendo, que podíamos subir sin problema, y que así desayunábamos juntos al día siguiente, Isa y yo estuvimos de acuerdo, salí del auto, ella apagó el motor, le ayudé a salir del auto, entramos a la casa nuevamente, yo no la conocía, así que Isa ella me fu guiando, fuimos directamente a la habitación que nos ofreció Denise.
Una vez adentro, Isa puso el seguro de la puerta, mientras nos besábamos mis manos ya la estaban desnudando, le subí la minifalda de manera que sus torneadas piernas quedaron al descubierto, sentí la piel de sus duras y redondas nalga, mismas que empecé a recorrer y apretar contra mi cuerpo, Isa no perdía el tiempo, me desabrochó el cinturón y el pantalón para liberar mi falo, al sentir el contacto de sus manos en mi verga mi excitación aumentó, la levanté para llevar a la cama, nos dejamos caer en esta, yo sobre Isa, separé sus piernas, ella llevaba una tanga negra de encaje, su vagina estaba palpitante, besé y mordí la parte desnuda de sus muslos, haciendo camino hacia su mojada panocha.
Al llegar pase la lengua encima de la tela, estaba caliente y mojada, ella gimió, mientras se retorcía quitándose la ropa al mismo tiempo, con mis manos hice a un lado la tela, para introducir mis dedos y separar sus labios, al hacerlo vi que estaba depilada con un corazón bien delineado, se notaba que se cuidaba mucho, el olor a perfume de Dior mezclado con sus jugos y sudor era excitante.
Me separé un poco, sólo para retirar su tanga, momento que ambos aprovechamos para quitarnos todo lo que nos estorbaba, Isa quedó completamente desnuda frente a mí, yo sólo con mis calcetines puestos, ahí estaba ella con las piernas abiertas esperándome, así que continué lo que había dejado, separó los labios de su vagina cada vez más mojada, los recorrí con mi lengua mientras ella gemía, al llegar a su rozado clítoris, tuvo un pequeño espasmo, lo succioné lo mordí, mis dedos entraban y salían a su vagina, cada vez más y más mojada, de pronto en otro espasmo se retorció, apretó mi cabeza con sus muslos, yo sólo sentí como se inundó su panocha con sus calientes jugos.
Mi rostro se llenó de ellos, sus muslos temblaban y escurrían, mi lengua lo recorrió todo, después de unos segundo, Isa recuperó el aliento, para decirme “ya méteme esa linda verga, ya la quiero adentro” yo metí unos dedos en vagina, para llevarlos a su boca a que los limpiara, así lo hizo, yo le dije que antes me diera una buena mamada para llenarla con mi semen.
Sin decir palabra Isa me jaló para que acostarme junto a ella, entonces se colocó encima de mí, para darme un beso apasionado en boca e ir bajando poco a poco, besando y mordiendo mis pezones (le gustaba mucho hace eso), hasta llegar a mi verga, empezó besando y lamiendo mis huevos, poco a poco fue subiendo hasta llegar al glande, lo recorrió con su lengua formando hilos con su saliva y mi líquido preseminal, mientras me miraba sensualmente, desvió su mirada para devorar mi verga hasta la garganta, conforme mamaba su boca se llenaba de saliva, dio varias arcadas, se separaba para tomar aire y continuar, lo hacía delicioso.
Por sus ojos salían lágrimas causadas por la arcadas, pero eso no le importaba, seguía aumentando el ritmo, yo no aguantaba más, le dije que se detuviera porque me iba a venir, sin embargo, Isa continuó con la felación, finalmente exploté en su boca, ella tragó todo, abrazó mis muslos para sumir toda mi verga por completo en su boca, fue maravilloso, sentía como tragaba mis semen hasta la última gota, se separó unos segundos, sólo para tomar aire, mi verga se aflojó sólo un poco, pero seguía dura, Isa se encargó de ponerla a lista para metérsela en un instante.
Cuando la sintió los suficientemente dura, la sacó de su boca, yo me iba a levantar, pero me pidió que no lo hiciera, quería sentarse sobre mí, se hizo hacía adelante para lamer y besar mi abdomen, besar y morder mis pezones nuevamente, llegó a mi cuello y finamente a mi boca para fundirnos en otro beso apasionado con sabor a todos nuestros fluidos mezclados, sus manos me masturbaban, sus muslos también frotaban mi verga, sentía el calor y humedad de su mojada panocha, ambos nos frotamos antes de la penetración, como si nos hubiéramos puesto de acuerdo.
Acto seguido, tomó mi falo para acomodarlo en la entrada de su vagina, todo alrededor estaba mojado, mi glande sintió la humedad, Isa se la fue metiendo poco a poco, mientras yo acariciaba sus nalgas, besaba sus tetas mordiendo y jalando sus pezones parados, sus gemidos se convirtieron en gritos, se llevó una mano a la boca para ahogarlos un poco, Isa subía y bajaba cada vez más rápido, entonces llegó otro orgasmo, sus uñas se enterraron en mi pecho, sus muslos se contrajeron, sentí como se mojaba mi pito y mi abdomen, aproveché para tomar a Isa de la cintura y girarla para quedar encima de ella sin sacar mi verga de su mojada panocha.
Con ella abajo me llevé sus pies a mis hombros y empecé a meter y sacar mi falo, cada embestida era más fuerte que la anterior, cada vez más rápido, en instantes me agachaba para besarnos, para besar y morder sus tetas y pezones, Isa recorría con sus manos mi espalda y mis nalgas, mi ritmo aumentó, sus gemidos también, ya no se cubrió para ahogar sus gritos, nuevamente sentí sus muslos tensarse, una contracción en la vagina y una inundación más, Isa decía vente conmigo, ahora, ya yaaa, yo me excité demasiado, dejé fluir mi leche dentro de su mojada vagina, así nos quedamos acostados hasta que nos dormimos, unas horas después despertamos para seguir cogiendo como conejos.
Continuará…
Quedo a sus órdenes en mi correo electrónico que encontrarán en mi perfil.
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