La propuesta de mi amigo (19)

1
5554
T. Lectura: 6 min.

Cuando despertaron, todo parecía normal, Martín estaba excitado, como la mayoría de los días que recién despertaba, ese tema sabido de los hombres y las hormonas, pero algo más particularmente lo tenía excitado. Despertarse con la tanga puesta, la incomodidad de lo que parece un hilo de tela, pero que sin embargo parece mucho más, mientras está todo el tiempo rozando ahí, el agujero del culo, además de lo ya sabido, el morbo de ser hombre y estar vestido con la prenda más femenina de todas.

Enseguida pensó en Nacho, porque si estaba excitado por tener algo de mujer, no se podía sacar de la cabeza que se la había chupado, hacía un par de días atrás, y que él, no le había contestado más. ¡Si lo viera ahora! Con esa ropa, y habiendo metido a su ex novia en la cama. ¿Qué diría?

María también despertó, lo primero que hizo fue darle un beso, y con toda naturalidad buscó el bulto entre la tanga, no le dijo nada más, como si fuera normal que él la tuviera puesta.

Cuando parecía que iban a comenzar el día cogiendo, ella se dio cuenta que iba a quedar justa de tiempo, aguantarme que en la tardecita te como todo. Me voy a bañar rapidito.

Cuando ella salió, él ya se había vestido y la tanga estaba sobre la cama.

-¿Te la sacaste?

-Si amor, no voy a andar así por la calle

-Y si nadie te la va a ver.

-¿Y cuál sería la gracia de llevarla puesta?

-Que nosotros dos sabemos que la tenés puesta, que Camila estaría contigo y me excita pensar que estás con otra mientras yo trabajo, no me juzgues, pero me excita este juego. Además, no te quedaba nada mal, te libera más ese culito paradito que tenés.

-Pero es una locura.

-Dale amor, sigamos jugando, probemos de día cómo nos sentimos así.

Ella se acercó a él, desabrochó su pantalón, lo empujó suave para que cayera en la cama, sacó sus championes, su pantalón, y su bóxer, agarró la tanga, y fue subiendo suave mientras veía como reaccionaba el cuerpo de él. No se olvidó de hacer un poco de fuerza para que él sintiera la tela en su culo.

Besó la pija que empezaba a crecer, pero no tanto como para que él pensara en algo más.

-Ta, ya está, ahora quiero que Camila durante el día te haga disfrutar, ya a la nochecita te agarro con tiempo. Te amo.

-Bueno, probemos entonces. También te amo.

Martín no quiso mostrar mucho con sus palabras, porque le daba vergüenza, pero le excitaba la idea de estar haciendo eso.

Desayunaron, todo muy normal, ninguno sacó ningún tema sexual, ni nada parecido. Se despidieron con besos más apasionados de lo normal ¿Sería el efecto Camila? Ella le dio una palmada, que se sintió un poco fuerte, pero quiso disimular. Ella sonrió, le dijo de nuevo que lo amaba y salió rumbo al trabajo. Él aprontó sus cosas y llegando al trabajo el celular le marcó un mensaje.

“Martín, buen día, podés venir hoy al mediodía por casa”

¿Justo hoy? Quizás el día que menos ganas tenía de hablar con Nacho, el día que sentía una nueva conexión con su pareja y que él, inauguraba tercera. Pero bueno, lo cierto es que nada de eso hubiera sido posible sin su amigo, así que decidió decirle que ahí estaría.

Cuando llegó a casa, estaba bastante tranquilo, hasta un poco distante.

-¿Cómo andás Martín? ¿Y? ¿Cómo va todo con María?

-Bien Nacho, todo bien, tenías razón, abrir la pareja de esa manera nos hizo bien.

-Si, ya te dije, lo que funciona más que nada es la sinceridad.

-Si, eso, hablando de sinceridad, ayer metimos a Camila en la cama.

-¿A Camila? ¿Mi ex?

-Si, idea de María, empezamos a coger y me dijo que le gustaría que otra mujer me tocara y usó una tanga como representante de ella en la cama.

-¡Qué bueno! Y ¿Cómo te sentiste?

-Espectacular porque además ella me confesó que le gustaría verme con otra mujer y bueno, obviamente salió lo tuyo también.

-Que bueno, me alegro mucho y, de eso te quería hablar. Lo que hiciste vos, el otro día, no me gustó nada, no quiero decir la chupada en sí, eso me ha incomodado porque no me desagradó tenerte ahí, haciendo eso, pero sí que aprovecharas el momento, sentí como violenta la situación, te abusaste del silencio que teníamos que tener para hacer algo sin habérmelo dicho, eso fue lo que me enojó mucho. Por eso me tomé unas horas para contestarte, necesitaba aclarar todo, y la verdad, no me gustó que te abusaras de la situación, y que, encima, fuera para hacer eso.

-Si, perdoname, ya te lo puse en el mensaje que te mandé, me excitó todo el momento y lo que ella dijo que se imaginaba de mí. Fue y es todo, muy raro, te pido que lo entiendas.

-Si, yo también me siento raro, coger con ella y que vos sepas y ella no, también me incomoda, creo que en algún momento hay que sincerar eso también.

-Por favor, por el momento no, dejémoslo para más adelante, ahora quiero ver a dónde llegamos con ella hoy y estacionar un poco todo, han sido demasiados cambios en poco tiempo.

-Si, tenés razón, ahora quiero hacerte una pregunta.

-¿Cuál?

-Necesito saber si la chupada la hiciste sólo por ese momento ¿o era algo que ya tenías un poco en la cabeza?

-Nunca lo había pensado, hasta la noche aquella del auto, ahí me di cuenta que de tanto que me excitaba la situación, que vos estuvieras tan metido en el tema, te hacía parte de la excitación.

Después de esas palabras yo me bajé el pantalón, bajé mi boxer y dejé mi pija al aire.

-Martín, quiero sinceridad, quiero saber si lo hiciste por la excitación del momento, o si es algo que te gusta hacer, si es conmigo por estos momentos, o si es con otras personas también.

-No Nacho, con otras personas no, esto es todo muy nuevo y excitante, nunca había visto a mi mujer coger y hablar de mi así, ni pedirle a mi amigo que se la coja, antes que me cague con un desconocido, no la quiero perder y no quiero perder cierto dominio sobre la situación. Y ponerte a vos ahí, si bien me da seguridad, también ha movido otras cosas que no tenía puta idea de que estuvieran. Veo tu pija y me imagino la concha de María toda abierta lechosa, cogida y no me puedo sacar la idea de que, mientras coge con vos, me imagina ahí. Es muy fuerte.

-Te entiendo, pero quiero saber ahora, si me la chuparías, o es sólo en esos momentos.

-Todo me excita. Y más hoy.

Después de eso se agachó y rápidamente se metió mi pija en la boca, como si quisiera que ese momento pasara rápido, yo me sentía muy raro, pero quería saber también, hasta donde llegaba todo eso, yo lo había generado y sentí que tenía que ser responsable de algunas situaciones imprevistas.

-Ta, chupala tranquilo, no te apures tanto, sólo estamos vos y yo.

Cuando me senté en el sillón y miré para abajo, Martín en cuatro patas de ojos cerrados hacia lo que hacía, pero vi que, por fuera de su pantalón, una tela fina rosada sobresalía.

-¿Qué tenés puesto puto?

Quiso subirse el pantalón, pero yo se lo bajé más, para confirmar la tanga que llevaba.

Me empecé a reír.

-Ahora sí, estás hecha toda una mujer, me quedo tranquilo que no es mi amigo el que está haciendo esto. ¿Se la robaste a María? ¿Hace mucho tiempo que llevas haciendo esto?

-No, es la primera vez, te lo juro, además, me la puso ella, me dijo que representa a Camila y que quiere que yo esté con Camila el resto del día. Que le excita mucho la idea y que, hoy de noche cogemos los tres, ella, yo y Camila.

-Sacate el pantalón que quiero que me la chupes como mujer, así me trauma menos. O me excita más, mejor dicho.

Ahora sí, sos una putita chupándomela.

Lo agarré de la tanga, le hice fuerza para arriba y su chupada fue mucho más rápida, se ve que lo excitaba mucho esa prenda.

-Si seguís así me voy a acabar, le ponés tantas ganas que casi la chupás mejor que María, puto.

Martín no paró pese a mi aviso, y yo, a esta altura, quería llevar todo al extremo, que se vaya a cagar puto de mierda. Dudaba si en realidad, él me había pedido lo de su mujer, por lo que había dicho, o si en realidad, todo era una excusa para andar conmigo.

Por lo que fuera, ahora que me la tragara toda, siguió empecinado en terminar su trabajo, yo, para evitar que renunciara a último momento, le empecé a hablar.

-Ayer María estuvo todo el día conmigo, anduvimos de novios en la calle, no fue a trabajar y cogimos todo el día. Se tomó mi leche en una copa, mezclándola con otra bebida, y ahora vos, estás mamando la misma verga, dale comémela toda puta de tanga, dale mostrarme que sos una buena hembra.

Mis palabras también me excitaron a mí y mí acabada, no se hizo esperar, Martín, no salió de abajo y metió todo en su garganta, sentí como si chupara con rabia, como si quisiera sacar más todavía. Lo tuve que frenar porque no daba más, estuvo muy bueno, siguió besándome, no entendí por qué hasta que vi que se estaba haciendo una paja. Ahí me corrí, me levanté, le dije que se acostara tranquilo en el sillón, que su mujer me había mandado un mensaje preguntándome que hacía y que yo le había contestado que nada, que la extrañaba y la quería coger.

Pero lo mejor pasó acto seguido, cuando sonó un mensaje en el celular de él con la misma pregunta. Entonces yo, le dije a Martín que se siguiera pajeando, y le saqué con su celular una foto donde se veía su pija, una de sus manos y por supuesto, la tanga. Abajo de la foto puse, amor, no me aguanté, estoy muy puta.

Si bien lo leyó enseguida, demoró un ratito en contestar y lo hizo, con una llamada.

Martín atendió mientras se seguía pajeando pero ya no le quedaba mucho para acabarse. Puse el teléfono en alta voz, la voz de ella excitada.

-¡Ay amor que divino! No te aguantaste, yo sabía que Camila te iba a excitar. ¿Te puedo hacer videollamada? Me vine para el baño.

-No amor, yo estoy en el baño también, pero esto es demasiado para mí, mañana quizás.

-mmmhhhh perrita, ¿Pero mañana vas a andar de tanga también?

-No sé amor, dije mañana por decir algo. ¿Qué estás haciendo?

-Acá tocándome toda, me excitó mucho esa foto. ¿Estabas haciendo eso y no me escribías?

-Bueno amor, es todo muy raro, me da vergüenza.

-A mí me encanta, me estoy por acabar.

-Yo también amor.

En ese momento los dos se dedicaron a tocarse y yo aproveché para arrimar mi pija a la boca de Martín que apenas a la segunda chupada se tiró toda su leche encima. Casi gritando el “mmmm” que le salió por su boca ocupada por mi pija, le hizo notar a María que se había acabado.

Ella no pareció notar la diferencia y también dio muestras sonoras de su orgasmo.

-Te amo putita, me encantó amor. Igual, aunque hayas tirado, hoy te trago con la tanga puesta lo que generes en este rato.

-También te amo amor. Besos.

Aproveché a cortar la comunicación, Marín fue al baño y cuando volvió parecía haber dejado todo atrás y ser el mismo amigo de antes. Me pareció sano para los dos. Nos despedimos con un chau, como antes, sabiendo que nos íbamos a hablar en cualquier momento, como casi todas nuestras vidas.

Ya solo en casa, leí el nuevo mensaje de María.

-Gracias, estoy haciendo cosas distintas con Martín y él conmigo. Mañana nos vemos, hoy de noche ya me comprometí con él, estoy disfrutando mucho, besos. Te amo.

Loading

1 COMENTARIO

  1. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.

    Administración de CuentoRelatos

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí