La tetona embarazada y su albañil

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T. Lectura: 4 min.

Después de regresar de la luna de miel con mi esposo en donde disfruté también de la leche de otro hombre.

Transcurrieron algunos meses en los que seguimos llevando una vida sexual muy activa, sin embargo, cuando la panza del embarazo ya crecía, él ya no quería penetrarme, solamente nos limitábamos a masturbación y sexo oral, cosa que para mí no es suficiente.

Decidimos remodelar el cuarto que sería para el bebé, así que trajo a la casa a trabajar a un albañil, era un muchachito de apenas 20 años que necesitaba el dinero para ayudar a su familia, era flaco, de rostro agradable, yo necesitaba que alguien me quitara las ganas que se me estaban acumulando, así que decidí que era momento de provocarlo, la verdad es que no me compré mucha ropa de embarazada, me ponía mis batas de siempre, por lo que solo andaba en tanga, sin bra y en bata, me sentaba a ver TV y subía las piernas al sillón, de tal forma que dejara mi panocha a la vista del albañil, igual procuraba que me viera las tetas que ahora las tenía más grandes por el embarazo, él pasaba, echaba un vistazo rápido y seguía en lo suyo.

Así transcurrieron algunos días, hasta que en una ocasión, me pidió permiso para bañarse porque saliendo del trabajo iba a ver a su novia, yo le dije que se podía bañar en el baño de visitas, una vez que me aseguré de que entró a bañarse, decidí meterme a la ducha, estaba lavándose el cabello con los ojos cerrados cuando de pronto, llegué por la espalda y comencé a tocarlo, era todavía un niño de 20 años y yo, una señora de 34, pero eso no me detuvo, comencé a recorrer su espalda y pecho, dándole besos, él se dejaba, bajé mi mano y sentí su miembro completamente parado y duro, listo para una deliciosa mamada.

Sin decirnos nada, me arrodillé y empecé a chuparle los huevos, los saboreaba, jugaba con ellos dentro de mi boca, mientras él me agarraba de la cabeza atrayéndome hacia su verga larga y flaca, antes de metérmela toda a la boca, me dio varios vergazos en la cara, me los tenía bien merecidos, traté de hacerle una garganta profunda pero era demasiado larga, seguía mamando y provocándome arcadas por el tamaño, mientras él me tenía tomada por el cabello y marcaba el ritmo al que debía mamársela, gemía y me decía: “que rico la mama señora, siga, siga.”

Yo no paraba de mamar, hasta que él se retiró y me llenó las tetas y la panza de 5 meses de su leche, me excitó muchísimo eso, me puse de pie y nos comenzamos a besar, el chico besaba bastante bien, me enjabonó las tetas y me las masajeaba, después me enjabonó la panza, las nalgas y me terminó enjabonando la pucha y metiéndome los dedos bien rico, me decía: “que rica está señora, que rica panocha sin pelos”; yo solo le respondí entre gemidos: “cógeme Julián”.

Él me empinó contra la pared y me la clavó toda mientras me decía: “esto quería verdad señora?, cree que no me daba cuenta de cómo se me ofrecía?, de cómo me ofrecía las tetas y la panocha, estos días he andado trabajando con la verga bien parada nada más de verla, sabía que me la cogería.”

Yo solo lo escuchaba mientras tenía los brazos estirados sobre la pared y gemía y gemía, él marcaba el ritmo y yo me dejaba, quería que me diera duro, gimió fuerte y se vino adentro, aun con el agua de la regadera, yo sentía como su semen me escurría entre las piernas.

Cerramos la llave del agua y nos dirigimos a mi cama matrimonial, donde he hecho el amor con mi esposo y otros muchos hombres me han cogido delicioso, este no sería la excepción, se puso de rodillas y abrió mis carnosos labios vaginales, pasó su lengua pero mi panza le estorbaba, así que me tumbó en la cama, me abrió las piernas y comenzó a comerme la puchita, me decía: “ayyy que rica panochota, bien depilada y sabrosa, justo como las que me gustan.”

Le dije que me iba a venir en su boca y aceptó, él seguía con la verga bien parada, así que me la metió pero mi panza nos estorbaba un poco, cambiamos y yo lo cabalgué, rebotaban mis tetas y él me decía: “que ricas ubres señora, están bien pesadas y tiene unos pezones deliciosos, termine de amamantarme a mí también”. Las tocaba sin parar y después las mamaba, mientras mi puchita se comía su verga, me movía tanto como mi panza de 5 meses me lo permitía.

Le dije que me diera por el culo también, así que me puso en 4 frente al espejo de mi habitación, me tomó por el pelo y mientras me daba sin parar me jalaba del cabello como quien quiere domar a su yegua y me decía: “qué ricas tetas señora, me vuelven loco igual que sus nalgotas, no le encontraba el ano, pero ya lo encontré y se lo voy a llenar de leche”, seguía dándome sin parar, yo estaba extasiada y excitada, quería verga todo el tiempo, empezó a gemir y supe que era el momento, cuando sentí caliente mis entrañas, me puse de pie y sentía escurrir levemente su leche.

Se tuvo que bañar de nuevo porque olía a mí y a sexo, le dije que en cuanto llegara a cogerse a su novia, estaría pensando en mí, eso lo calentó y me volvió a coger por segunda vez en la regadera, me la volvió a meter por el culo, tardo poco en venirse y volvérmelo a rellenar, le limpié la verga con mi lengua, cuando terminamos, me dijo: “qué rico es cogerse a una embarazada, le voy a dar verga diario”.

Y así fue, se suponía que trabajaría durante un mes de lunes a viernes, pero al descubrir lo bien que la pasábamos, se iba atrasando y yo le decía a mi esposo que me ayudaba con otros trabajos de la casa, así que la estadía del albañil se extendió por 2 meses más; en los cuales yo andaba únicamente en tanga por la casa, él trabajaba un rato y me hacía suya cuando quería y las veces que quería, a mí me encantaba eso, saber que podía poseerme cuando yo se lo pidiera o cuando a él se le diera la gana.

Después me cogía en la cocina, mientras yo lavaba los trastes, él llegaba por atrás, se bajaba el pantalón y me pasaba la verga parada por las nalgas, me sentaba en la mesa, me hacía la tanga de lado y me penetraba, él disfrutaba muchísimo venirse adentro de mí, tanto en mi vagina como en mi ano, después cogíamos en la sala, en donde se nos presentara, me cogía entre 2 y 3 veces al día, de lunes a viernes que era cuando mi esposo no estaba.

Otras veces lo tenía pegado a mis ubres como él decía, lo tenían loco, me decía que ya le urgía mamármelas cuando él y yo tuviéramos un hijo. Le encantaba verme en tanga nada más, así le preparaba y servía de comer, fueron unos meses muy ardientes.

El primer mes estaba enculadísimo conmigo, pero después se empezó a enamorar, me decía que dejara a mi marido y que él trabajaría duro para poder darme todo lo que yo quisiera, que él ya había dejado a su novia porque me amaba y quería criar a mi hijo y después hacerme otro.

La verdad yo solo le daba largas, no quería desilusionarlo y que dejara de cogerme aunque también ya me había encariñado con él, era muy tierno a la hora de cogerme, pero me satisfacía plenamente porque era caliente y a la vez me cuidaba mucho mientras más me crecía la panza, era muy atento durante el sexo y durante los momentos en los que estábamos juntos. Así que durante casi 3 meses, fui su hembra preñada y él, mi macho, me decía que le urgía preñarme, cogíamos a mañana y tarde, por eso se tardó tanto en terminar el trabajo de remodelación, la pasé increíble, pero yo no podía dejar a mi marido.

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