Hola amigos, luego de un corto viaje “de trabajo” que les contaré a la brevedad, retomo el relato de cuando me llevaron al campo Tommy mi papá con la excusa de ver las obras del ala oeste y la piscina, pero en realidad, iba Fred, con 14 días de abstinencia! Todo coordinado por Tommy vista la desesperación de Fred.
Llegamos antes del fin de la tarde desde Punta del Este, recuerden que era viernes de enero.
Sabíamos que Fred había salido recién de Montevideo, de modo que hice mis sugerencias a mis dos queridos hombres que me acompañaban en ese momento, y fui a ducharme y preparar mi cuerpo para la acción que supuse (y acerté), sería abundante y variada.
Tal como había sugerido, papá y Tommy, recibieron a Fred, recorrieron rápidamente la obra (se las describiré cuando les relate la fiesta inaugural, a fin de enero), ellos ya en short y camiseta, Fred aún vestido de calle.
Volvieron a la casa y se instalaron en el living, la reunión de los tres varones fluía con cordialidad, sin problemas, cada cual sabiendo su rol y el mío. Tommy y papá aceptando mi noviazgo con Fred, como también aceptan mi noviazgo con Sam.
Decidí que debía “aliviar” a solas y a gusto la abstinencia de Fred, y que luego, mucho más tarde, o quizás ya el sábado, quería estar con los tres. Luego ya veríamos el desarrollo del finde.
Pensé como recibiría a Fred, y decidí, junto a mis cómplices, ponerlo un poco excitado antes de llevármelo al dormitorio. Ya eran más de las 20 h y no me importaba cenar, y seguramente a Fred tampoco.
Aparecí de bata negra larga y opaca, y tacos. Debajo un pequeño soutien de encaje, de media copa, y una micro tanga hilo, que a duras penas tapaba mi puchi, todo en color negro.
Corrí hacia Fred al grito de “¡bienvenido cariño!” Y me colgué de su cuello a besarnos dulcemente, hasta que ostensiblemente pasé mi lengua por sus labios entreabiertos hasta llegar a sus dientes y luego a su lengua.
Lo conduje al sofá más grande, para tres personas, allí nos ubicamos y como casualmente Tommy ocupó el tercer lugar. Mientras tanto papá se ubicó parado detrás de mí y del sofá.
Casi sin tiempo a que Fred hiciera algo, Tommy me desató el cinturón de la bata y la abrió, dejando mi cuerpo a la vista, solamente cubierto de soutien y tanga, los pechos casi desbordando el mínimo corpiño. Fred me miró encantado, quizás un poco sorprendido de que Tommy se le adelantara. Y entonces fue el turno de mi papá. Desde atrás, me bajó la bata hasta la cintura y comenzó a manosearme los pechos, y Tommy nada lento me acariciaba la concha por sobre la tanga. Fred, un poco confundido atinó a besarme.
La escena debía ser impresionante, sobre todo considerando la presencia de mi marido y de mi padre, mientras mi “novio” se aprestaba, todos lo sabíamos, a cogerme. Como pude, me puse de pie, la bata quedó sobre el sofá, papá desprendió y dejó caer el corpiño y Tommy se arrodilló frente a mí y me quitó la tanga. En ese momento Fred solamente miraba. Papá me acariciaba y pellizcaba suavemente los, pezones, mientras mi amado esposo me dio dos o tres lengüetazos en la concha.
—Creo que deberían irse al dormitorio, dijo papá.
—Sí, no aguanto más, quiero estar con mi novio. Agregué.
—Adelante amigo, disfruta de mi mujer dijo Tommy mezclando gentileza con reafirmación de posesión en una sola frase.
—Gracias, dijo Fred, aprecio la gentileza que tienen conmigo y el haberme hecho “novio”, pero eso no quiere decir que olvide mis deberes como allegado.
Y me alcanzó un sobre que yo no esperaba. Y que recibí desnuda, con mi concha húmeda de la saliva de mi esposo y con los pezones duros de los pellizcos de mi padre.
—Sabés que no estás obligado, dije, mientras jugaba con los billetes.
—Es un placer dártelo, y no me molesta pues “Tiburón” fue generoso con su bono de fin de año.
Me tomó del brazo, y aún vestido, me llevó al dormitorio. Yo había planificado que nos dejaran toda la noche solos, y ya veríamos el sábado que hacer los tres ja ja,
Entramos al dormitorio, nos besamos de nuevo llenos de deseo y me dijo “conecta imágenes para ellos, seguro querrán ver” y fue a darse una rápida ducha, mientras tanto no pude dejar de admirar el bulto bajo sus pantalones.
Les hice señas a Tommy y papi de que encendieran el televisor gigante del living. Ubiqué mi teléfono para transmitir una panorámica de la cama,me avisaron que las imágenes llegaban correctamente y me acosté boca abajo a esperar, cubierta con la sábana superior, había equipado la cama con bellas sábanas de puro algodón de 400 hilos, una maravilla de suavidad y respirabilidad.
En cosa de cinco o seis minutos apareció Fred, sonriente se paró al lado de la cama a la altura de mi cara.
Cómo me gusta ver su verga caída, cuelga libre, gruesa y un poco larga, no es enorme pero sí grande, apoyada sobre sus huevos lindos y grandes.
Le sonreí, me dio un corto beso y destapó mi cuerpo. Se sentó en el borde de la cama y comenzó a acariciar toda mi espalda, sus manos me recorrían de arriba a abajo. Se fue a acariciarme las piernas, como si me hiciera suaves masajitos, luego volvió a subir a acariciarme la espalda y el cuello. Yo estaba en llamas. Me besó nuevamente y otra vez me acarició la espalda, hasta llegar a la raya den culo. Delicadamente me separó las piernas y comenzó a trabajar en mi esfínter y mi concha.
Dejaba caer saliva y me iba metiendo algún dedo en la concha o acariciando mi ojito.
No podía más, me di vuelta y me puse a chuparle la verga que ya estaba dura. No quería que acabara demasiado rápido, quería gozarlo dentro de mí.
Me puso boca arriba, esperé que me penetrara en misionero, pero no. Me besó un rato, las lenguas entrelazadas. De pronto levantó su cara, “abre la boca me dijo”.
Lo hice y me dejó caer toda su saliva, me la tragué gustosamente. Vi que deseaba hacerme de todo. Sus manos me guiaron a estar transversal a la cama, mi cabeza caía por el borde de la cama.
Y entonces me hizo abrir la boca y parado en el piso, se agachó y me dio a chupar su miembro por encima de mi cara. Me costaba recibirla, larga y gruesa, pero estaba on fire.
La sacó, se subió a la cama, “no soporto más, cogeme”, le dije. Una vez más me chupó la concha y le chupé su herramienta. Solamente unos segundos.
Pensé nuevamente en misionero, pero cuando se situó entré mis piernas guio mis pies hacia su pecho, apoyándolos a los lados de su cuello. Quedé expuesta, casi inmovilizada, y él, erguido, me contemplaba a gusto. Comenzó a moverse de manera de golpear suavemente su verga en mi vulva y a veces sobre la zona del clítoris. ¡Me sentía en el cielo! Lentamente pasó de ese golpeteo a jugar a meterme la cabeza, una y otro vez, la metía y la sacaba. Hubiera querido enterrármela yo misma, pero me tenía inmovilizada… de a poco, la metía cada vez más y no pude retener gritos cada vez más fuertes…”más, más metémela toda, quiero más verga… ayyy” y llegó al fondo.
Entonces me la sacó totalmente y volvió a meterla y otra y otra vez hasta que mi cuerpo se tensó y comencé a temblar y gritaba y gemía desesperadamente. Mi orgasmo habrá durado unos 15 o 20 segundos, y entonces, bajó mis pies de sus hombros, mantenía su pija adentro.
Se bajó sobre mí a un misionero normal, bien echado sobre mí. “Ahora quiero acabar yo, esperé dos semanas para llenarte de leche divina mía”. “Quiero que me la dejes bien adentro” le dije, (hablábamos voz alta para que nos captara el teléfono), cuyo micrófono dejé funcionando además de tomar imágenes.
Comenzó a subir y bajar sobre mí lentamente, era un placer enorme sentir aquella verga un poco larga y gruesa moverse en mi intimidad.
Lo disfrutaba, lo sentía entrando y saliendo, me besaba, me acariciaba las mejillas, me besaba las tetas, volvió a escupirme dentro de mi boca abierta para recibir su saliva y seguía y seguía su vaivén en mi vagina. Me lo dijeron después, no me daba cuenta, pero yo gritaba casi todo el tiempo.
Y de pronto comenzó a acelerar sus movimientos, se detuvo unos momentos para retrasar la acabad tuya retomó el movimiento, rápido, a fondo.
Y explotó, lo sentí como un fuego. Dejó la pija quieta a fondo y sentí sus chorros llenarme. Sentía que pese a tenerlo adentro corría leche hacia mi culo. Nos prendimos en un beso largo, interminable, hasta que su pija se ablandó y se salió de mí.
Y entonces sentí mucho más derrame, delicioso, tibio, su licor se escurrió de mí ¡y fue a dar a mis pobres sábanas! La verdad, estábamos agotados.
Olvidados de los espectadores y del mundo, quedamos tirados uno al lado del otro, jadeando lentamente arrimó sus dedos a mi concha par recoger semen y me lo dio a saborear. Yo acariciaba su verga caída, ¡qué lindo es acariciar una verga caída, grande, que me ha llenado de placer! Sentía una sensación de placer muy muy fuerte, inexplicable diría, me parecía flotar entre nubes y al mismo tiempo me sentía caliente, queriendo más.
Y entonces desde la puerta de la suite, oímos aplausos, allí habían venido Tommy y papá. “Felicitaciones, ¡que polvazo! Ahora sigan tranquilos y cortemos la transmisión, los esperamos para el desayuno, gocen. Y descansen.” Y se fueron, cerrando la puerta.
Habíamos sido totalmente espontáneos, pero nos sentimos aún más libres. Por momentos descansábamos uno apoyado en el cuerpo del otro, a veces nos besábamos o acariciábamos, teníamos toda la noche por delante. Hicimos juegos impensados, le metí un dedo en el culo y le gustó, me refregó la pija por la cara, me chupó la concha aun goteando fluidos y me besó. Nos dijimos un millón de cosas lindas y otras muy puercas.
Y todos esos juegos llevaron a lo inevitable, se le empezó a parar la pija nuevamente y llegó el momento que la tuvo totalmente dura. Entonces me dediqué para excitarlo más a lamerle y chuparle los huevos. ¡Que placer para ambos! Y después pasé a jugar con la cabeza de la pija, a lamerla, chuparla, hacerle caricias.
Entonces fue la ocasión de pedirle algo: “la vez anterior quedé con ganas por el culo, quiero que me lo hagas, al natural, sin gel ni nada, quiero sentirte entrar a full, lo deseo” .
Me puse en cuatro, el culo bien levantado, me abrí las nalgas y enterré la cabeza en la almohada. Apoyó la cabeza de la verga en el orificio, empujó suavemente, y no entró.
Volvió a posicionarse y empujó con más fuerza, eso resultado. Ni siquiera se separó, apuntó nuevamente, me sujetó fuerte y empujó con toda su fuerza.
Mordí la almohada con desesperación, la cabeza se abrió paso y tras ella toda la verga, hasta que los huevos golpearon mi entrepierna. Mis manos soltaron las nalgas, clavé las uñas en la sábana. Y un ruego brotó de mi deseo… “seguí, seguí”…
Comenzó a moverse y mi esfínter de a poco se dilataba. Seguimos y seguimos y en cierto momento ya fui capaz de acompañar con mi cuerpo sus movimientos, allí comencé a disfrutar seriamente.
Y de pronto me la sacó, y supe lo que iba a hacerme, me la metió de nuevo a fondo, mete y saca, mete y saca, mete y saca nuevamente andaba yo en el séptimo cielo, hasta que me la sacó y masturbándose me acabó en la cara y en las tetas.
Desbordante de felicidad, me desparramé su leche por toda la cara y los pechos, que brillaban.
“Deberíamos ducharnos” dijo sonriente. Adiviné sus deseos y corrí por delante de él a la ducha en donde lo esperé arrodillada. Solamente diré que cuando abrimos el agua de la ducha, mi cuerpo ya estaba limpio (al menos limpio de semen ja ja).
Siguieron ratos de caricias, de sueño, de besos, más sueño, hasta que a eso de las seis y treinta de la mañana (madrugador como todo ingeniero), comenzó a frotarme las tetas para despertarme.
No puedo negarlo, son mi punto débil, me las acarician y me caliento… “¿Quedará leche?” “No lo dudes”. Me propuso invitar a papá y a mi marido a que nos vieran en cucharita “les va a gustar” me dijo.
Seguimos jugando, nos besamos y nos lamimos todo lo imaginable, me expresó que deseaba seguir cogiéndome para siempre, y yo le dije que para eso era mi “novio” que teníamos autorización para hacerlo cuando quisiéramos, solos o con mis otros hombres, que yo estoy disposición para satisfacerlo visto todo el placer que él me da.
Eran más de las 7 am llamé a Tommy: “¿amor, quieres vernos?, Fred dice que aún tiene ganas y leche”, si vienes, llama a papá a ver si también se suma.
En tres minutos estaban ambos en bóxer sentados al costado nuestra cama. Honestamente, ni los oímos llegar, y a vez invitados, volvimos a lo nuestro. Lo puse de espaldas y me puse entre sus piernas a chuparle todo, verga, huevos y culo. Me devolvió la gentileza, y cuando me lamía el culo yo me acordaba de cómo me lo había cogido en seco a mi pedido.
Finalmente me puse de costado, de frente a mis dos hombres que miraban, tensos y excitados, podía ver sus erecciones debajo de sus bóxers.
Fred se recostó detrás mío. Pasó un brazo por debajo de mis hombros, estábamos sobre nuestros lados derechos, con su mano libre levantó mi pierna izquierda y pasó su cuerpo sobre mi pierna derecha. Mi concha (me lo contó papá) se veía semi abierta, a disposición de la verga de Fred. Y esa verga de unos 18 o 19 cm de largo y gruesa, entró en mi cueva de amor, esa cueva que tanto han visitado Tommy y papá (y muchos otros desde mi emputecimiento unos dos años atrás). La vista de ellos era privilegiada, veían los labios de mi vulva abrazar y apretar aquel cilindro hermoso. Veían la pija entrar y salir de mí, percibían mi goce ante el ritmo contante y perfecto con el que Fred me poseía.
Veían también como yo desesperadamente giraba el cuello para poder llegar a besarnos y veían como mi novio estrujaba mis tetas y jugaba con mis duros pezones.
Llegó el momento en que Fred no solamente hacía vaivén dentro de mí, comenzó a meterla y sacarla, mi concha se veía roja de fricción y excitación.
No resistieron y entonces papá tomó la iniciativa, cada vez que la pija de Fred se salía de mí, papá me pasaba la lengua en la concha. Cuando Fred dejaba de besarme un momento para tomar aire, Tommy me besaba.
Hasta que Fred ya no sacó la verga y lo suyo fue un vaivén lento primero y luego rápido. Inevitablemente comencé a temblar, a gemir y a gritar, era mi segundo orgasmo en la noche.
Un poquito después sentí de nuevo el fuego sagrado del esperma que Fred derramaba en mis entrañas. Sacó la verga de inmediato para que todo escurriera fuera de mí. Actuando como un verdadero novio con derechos, se paró al lado de la cama y me dio su verga cubierta de fluidos a chupar, mientras su mano derecha pasaba por mí entrepierna y llevaba todo lo escurrido a mi boca.
“Asombroso” dijo papá… “te mereces tenerla” reconoció mi marido.
Los esperamos en una hora a desayunar, disfruten nos dijeron.
Le dije a Fred el plan que habíamos ideado con mis otros dos machos. Pasar el día a gusto, casi desnudos, yo estaría a disposición de cualquiera de ellos en todo momento (quizás también de don Roque), y de paso trabajaríamos armando algunos de los muebles ya recibidos.
Valga la aclaración de que tentándose de una casa de campo, poco concurrida, compramos todos los muebles de calidad mediana, ningún lujo, de esos que se reciben desarmados en una caja y una vez armados quedan divinos.
Mis dos hombres habían optado por ducharse rápidamente y ponerse shorts y camisas sueltas cómodas.
Fred hizo lo mismo pero se puso una camiseta tipo deportivo muy liviana. Y yo, consciente de que habría más sexo, y con ganas de ello (¡estaba desatada!), me puse un bikini bien reducido, escandaloso digamos. Que dejaba parte de mi vello púbico a la vista, mi querida landing strip.
En el desayuno, conversamos de cosas varias, de cómo papá y yo disfrutamos lo nuestro, de cómo ni mamá ni mi suegra saben nada, aunque esto es un riesgo. Hicimos algunos planes para la inauguración a comienzos de febrero del ala Este y de la piscina. Convinimos que a última hora de ese sábado Fred se volvería a Montevideo y papá Tommy y yo a Punta del Este.
El almuerzo sería una picada fría. Y decidimos que papá y yo haríamos una caminata hasta el río, para hablar cosas acerca de mamá, mientras Tommy, Fred y Roque, se dedicaban a armar algunos muebles nuevos. Don Roque ya había llegado a saludar y se comprometió a que en pocos días terminaría de armar todo lo que quedara pendiente.
Comenzaron armando mesas, que son las más difíciles de armar por un hombre solo.
Fuimos un rato al río con papá, no es nada lejos en una parte, unos doscientos metros.
Me enterneció escuchar de sus labios como a la vez había gozado y sufrido al verme con Fred. “Sé que no estás enamorada de él, pero eres tan puta hija, que gozaste como si estuvieras en celo”. “Ayyy papá, qué bien lo has dicho, pero no olvides como nos gozamos también cuando estamos juntos.”
El resto del tiempo, lo pasamos sentados en la orilla, bajo los sauces, hablando de mamá, de cómo papá dice que ella está preocupada por mis continuas salidas de trabajo y porque le llama la atención nuestro bienestar económico. Convinimos en pensar sobre el tema, y en involucrar a Tommy para saber su opinión.
En eso estábamos cuando pasó por el río, no lejos de nuestra orilla, un velero, seguramente del pueblo náutico ubicado cerca de la desembocadura de nuestro río en el Río de la Plata.
Nos llamó la atención que uno de los tres yachtmen saludara enfáticamente agitando sus manos, y lo atribuimos a que vimos que nos observaba con prismáticos, quizás le gusté ja ja.
Volvimos a la casa, pero papá no dejó de besarme y acariciarme culo y tetas en todo el camino.
Entramos a la casa y lo previsible ocurrió. “Siento que quiere cogerme papá”, “Con todo mi deseo y amor hija, tus cogidas con Fred me han dejado desesperado”.
Me desató los laterales de la parte baja del bikini y el soutien, dejándome desnuda.
Se sentó en uno de los sofás del living y abrió las piernas, invitándome a chuparlo.
Así lo hice hasta que estuvo bien duro. Y entonces me subí sobre él, de frente, con mis pies sobre sus muslos. Me tomé mi tiempo para bajar sobre él metiéndome la verga hasta el fondo,
Comencé a subir y bajar disfrutando también de mi padre, como siempre lo hago. Él estaba de ojos cerrados, con la cabeza echada hacia atrás en el respaldo del sofá.
Y entonces, no tuve dudas, era la verga ensalivada de Tommy apoyándose en mi culo.
Lo dejé hacer, en segundos tenía su verga adentro y disfrutaba de una hermosa doble penetración. Cuando papá eyaculó en mi concha, Tommy se salió, me puso en pose doblada sobre el posa brazos del sofá y me penetró la cuca. Estaba enérgico, me serruchaba fuerte como nunca, hasta que llegó la acabada que me dejó bien adentro y bien batida pues no se salió de inmediato. Me refresqué, me cambié de bikini, limpié el sofá ( por suerte tapizado en cuero beige, se limpia y no quedan rastros); y me fui a preparar la picada de almuerzo.
Por supuesto, invitamos a don Roque a almorzar con nosotros, disfrutamos, nos reímos, lavé los platos mientras los demás tomaban café y nos fuimos todos a seguir armando muebles. Ya estaban armadas dos mesas y tres camas. Con dos equipos de armado, la producción aumentó, salieron tres sofás de los de una persona, seis mesas de noche para los laterales de las camas y algunas sillas para acompañar las mesas.
Sacamos de sus envoltorios varias tumbonas (reposeras les llamamos en Uruguay) y ya eran más de las tres de la tarde.
Se imponía un descanso, y mientras traían jugos de frutas, me llevé una toalla al césped para tirarme a tomar sol, descartando llevar una tumbona. Los hombres, a pocos pasos, hicieron un picnic en el césped.
Me tiré a broncear un poco más mi piel, reforzando mis marcas de bikini, me puse una tanga especial whale tail que produce en el trasero un bronceado de forma espectacular, contrastando con la piel blanca de la zona que cubre (algo que invariablemente encanta a mis clientes/amigos). No me puse nada arriba, y me quedé un rato boca abajo, disfrutando el sol, que ya no estaba tan intenso.
Habrían pasado unos 20 minutos, y sentí que unas manos comenzaban a masajear mi espalda, con aceite de bebé y con particular atención a las nalgas. Era Tommy. Lo dejé hacer, y unos tres o cuatro minutos después me di vuelta y me quité la parte baja del bikini, quedando desnuda. Tommy me masajeaba y los otros estaban a dos metros de distancia.
Guié sus manos a masajearme los pelitos y la concha, aquel masaje delicado y con aceite de bebé se sentía delicioso. Mi pubis brillaba, aceitado, recibiendo los últimos rayos del sol.
“Amigos”, dijo Tommy, “¿no creen que siendo don Roque el que más ha trabajado y el que as trabajará en los días siguientes merece una gratificación? Estoy seguro que se muere de ganas de cogerse a Sofi”.
Por unanimidad, aprobamos (me incluyo, Roque tiene algo de rústico al cogerme, me excita su olor y sus manos rústicas, y su forma de respetarme siempre).
En un minuto estaba desnudo y con su pija untada de aceite, entonces se echó sobre mí y me chupaba las tetas con fruición.
Caliente y lleno de leche (me había cogido por última vez el mismo día que Fred, ustedes lo recordarán) empezó a buscar mi raja con su verga sin dejar de chuparme los pezones y acariciarme las tetas, con sus dedos fuertes y ásperos.
Facilitado por el aceite que untaba mi concha y su pija, pronto la verga encontró la entrada al túnel del placer, me la metió de una, a fondo “Que buena concha” dijo y me serruchaba frenético. Debo confesar que me gustaba ese vaivén lubricado con aceite de bebé. En dos o tres minutos, sentí sus chorros en mí, abundantes y tibios, que disfruté como disfruto la leche de todos.
Déjenme decirles que nunca he lamentado postergar un encuentro con un posible cliente hasta tener sus análisis completos. No importa la espera. Me produce rechazo el látex y disfruto el sexo tal como debe ser, al natural. Y que decir de los hombres. Quizás sea por la clase de hombres que tomo como amigos (ya les dije que prefiero llamarlos así y no clientes) pero todos ellos aceptan encantados que nos garanticemos salud y hacerlo como se debe, “a pelo”. Es que es la auténtica forma de gozar y ellos pagan, y muy bien por disfrutar con garantías.
Don Roque se salió de mi, lo limpié y me limpié con la toalla, jugó un poquito más con mis tetas y se vistió para irse. “Gracias a todos”.
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Me encantan tus relatos hermosa Sofi hasta fantaseo y me la jalo pensando en ti, sigo insistiendo en que deberías subir una foto de perfil sin mostrar el rostro, besos a la distancia.
Hola Miguel! Realmente me encanta saber que te la jalas por mí. Ya vienen más relatos de ése intenso mes de enero, así que espero que me disfrutes desde la lectura. Te envío un beso enorme y una chupadita allí mismo.
Sofi
Como siempre es un placer saber de ti y de tus novios ya igual quiero preñarte mi bella sofi probar esa rica panocha
Hola! Bueno, que decirte, mis dos novios y mis amigos me están manteniendo do muy contenta y ocupada. Ya vienen más relatos.
Un beso
Sofi
Eres tremenda Dessert, que rico la gozas!
Te seguiré leyendo linda, excitante relato!
Besos!
Hola Lady Anni! Que placer tenerte como nueva lectora! Espero que me sigas leyendo y quizás que leas algo de lo que ya he publicado, que te guirá a entenderme. Por supuesto voy a ver si tienes publicaciones para seguirte.
Te envío un besito muy muy muy cariñoso.
Sofía
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