Priscilla y yo teníamos el cumpleaños de un amigo, se festejaría en una palapa un poco lejos, en ese entonces yo tenía 21 años y mi novia 20 años. Priscilla con su 1.50 metros de estatura, tenía un cuerpo delgado, nalga y tetas pequeñas pero riquísimas, su cabello largo hasta la espalda baja siempre alisado y su cuerpecito de gym, yo que soy más alto, 1.75 metros, delgado pero fuerte y un poco moreno a comparación de Pri que es aperlada.
Mientras nos preparábamos Priscilla me pidió echar unos tenis en la cajuela por si se cansaba de sus tacones, llevaba un vestido rojo que dejaba ver su espalda, aunque su cabello iba suelto, y su escote resaltaba un poco los pezones duros que siempre tenía. Yo subí los tenis, las botellas que llevaríamos y unas chaquetas en caso de que nos amaneciera y tuviéramos frio.
Al llegar al lugar, estaban las mesas cerca de la pista de baile, mi amigo, Rubén, nos invitó a pasar y nos colocamos en una mesa con otros amigos, comenzamos a platicar y comer frituras mientras platicábamos. Tras bailar un poco con Pri regresamos a la mesa, noté que ella no quitaba la vista hacia la entrada así que miré, venía llegando un hombre de cuarenta y algo de años, alto, delgado, pero con cuerpo fuerte pues sus brazos se notaban apretados dentro de las mangas de la camisa de cuadro, pantalón de mezclilla vaquero apretado y su sombrero.
Rubén lo llevó a nuestra mesa y nos pidió integrarlo, según nos dijo era su tío. Al llegar se presentó, dijo se llamaba Leonardo, todos nos presentamos, pero noté que mi novia no le quitaba los ojos, incluso tras un rato le pregunté -¿te gustó verdad?-, ella se sonrojó y me dijo -soy tan obvia, verdad-, yo le dije que si, pero no había problema, ella me dijo que era muy guapo.
Leonardo además de alto y fuerte, llevaba su cabello negro con gel debajo de su sombrero, era blanco y sus ojos cafés claro miraban a todos en la mesa, yo le ofrecí de nuestro whisky, dijo que si, y para poner nerviosa a Pri me corrí a la silla sola al lado derecho de ella y le dije a Leo que se acercara. Él así lo hizo y mientras se preparaba su vaso comenzamos a platicar.
Tras un largo rato de tomar y platicar, volví a sacar a Pri a bailar, ella llamaba la atención con sus piernas y su cuerpo que todos los señores no dejaban de ver, eso me ponía muy morboso, saber que mi novia era el centro de atención. Al regresar a la mesa, Leo nos dijo que bailábamos bien pero que para bailar banda nos faltaba mucho; unas canciones después se terminó el vaso de whisky que tomaba y le preguntó a Pri si le gustaría bailar con él, ella le dijo que si, Leo me miró y me preguntó si le permitía bailar con él, yo asentí.
Leo la llevo de la mano a la pista, él era mucho más grande que ella y se tenía que doblar para bailar con ella, Pri se veía diminuta bailando con él. El hombre colocó a mi novia en posición, pero le abrió un poco sus piernas y colocó su pierna derecha en medio, la apretó hacia él y comenzaron a bailar con ritmo, dando unos saltos que en ocasiones levantaba a mi mujer y ella no le quedaba más que pegarse completamente a él.
Cuando Leo le daba vueltas a Pri pude notar como él le miraba sus pechos y sus nalgas. Cuando regresaron a la mesa venían sudando y agitados, yo les dije que lo hicieron muy bien y ellos solo sonreían mientras Leo nos servía a los tres un vaso bien cargado de whisky.
Eran la 1 de la mañana y ya estábamos con las copas arriba, bromeábamos ya con tonos rojos y lo pasábamos bien todos en la mesa, yo comencé a ponerme caliente y empecé a frotarle las piernas de Pri, mi mano izquierda se deslizó un poco en medio de sus muslos y subí un poco su vestido, Leo miraba la escena y no decía nada, cuando ya había subido mucho la mano y estaba cerca de rozar su zona, Pri me puso sus manos en mi mano para detenerme, Leo se río, se inclinó hacia nosotros y nos dijo “no coman pan delante de los pobres”, nosotros nos reímos.
Yo bromeaba diciendo que el alcohol ya me estaba prendiendo, Leo se reía y me dijo que a nuestra edad él era igual. Como la música era más fuerte, Leo se acercaba a nosotros cada que podía, aunque Pri y yo ya estábamos algo mareados, el parecía estar entero.
Leo volvió a sacar a mi novia a bailar y noté que su mano paso de estar en la espalda a rozar un poco su espalda baja y un poco más abajo, yo lo disfrutaba mucho. Cuando regreso le pregunté a Pri si ella estaba emocionada con Leo y ella me dijo que mientras la frotaba en su pierna en el baile ella se había mojado un poco, yo me encendí como anima, así que le dije “¿te animarías a algo con él?”, ella roja me dijo que si se daba y yo aceptaba pues sí.
Me lleve a Pri cerca de nuestro carro para ponerse sus tenis, aproveché la oscuridad y me puse a orinar, Pri me abrazó por detrás y tan pronto como terminé nos besamos un poco y ella se agachó, me la chupo un poco y yo me puse como roca, de pronto escuchamos pasos sobre las piedras del estacionamiento y Pri se paró muy rápido, me guarde mi verga y actuamos como si nada, del otro lado del carro estaba Leo, -perdón si los interrumpí, pero necesito orinar-. Leo se sacó su verga y aunque no se veía nada, el chorro se escuchó.
Priscilla se puso roja y yo la besaba mientras Leo terminaba, entonces nos dijo que no nos iríamos todavía que faltaba mucha fiesta, nosotros le dijimos que solo fuimos por los tenis de Pri y yo a orinar, él se puso contento y dijo pues sigamos bebiendo o se quieren seguir besando, yo le dije que ambas, Leo dijo que fuéramos por más alcohol y yo le dije que sí, pero que ahí traíamos otra botella en el carro.
Empujé un poco a Pri a la parte de atrás del auto, Leo entró y yo también, como estaba oscuro por lo alejado de la palapa, se veía todo oscuro, Priscilla en medio con las piernas juntas, yo saqué la botella y se la pasé a Leo, él la abrió, y antes de darle un trago le dijo a Pri –primero las damas- ella abrió la boca y el empinó la botella unos segundos.
Después de que los tres estuvimos así, me puse caliente y comencé a besar a mi novia, Leo nos miraba y no decía nada, Priscilla me dijo que me controlara porque estaba presente alguien más, aunque él dijo que no nos preocupáramos por él.
Yo: ¿Te parece guapa mi novia Leo?
Leo: Es preciosa la verdad (él la miraba)
Pri: basta, ya estamos borrachos no empiecen
Leo: es la verdad, son afortunados, están jóvenes y andan con la hormona a tope
Yo: la neta si, no me aguanto tanto jajaja. Leo, mientras bailabas con Pri me dijo que se mojó un poco
Todos nos reímos.
Seguí besando a Pri, y con mi mano fui recorriendo un poco sus piernas y luego apreté su pecho, la respiración de ambos se aceleró y Leo solo nos dijo -no me hagan esto, me voy a prender y mi vieja no está aquí-, nosotros nos reímos, yo estiré la mano y le tomé su mano izquierda y se la coloqué en la pierna de Pri -ayúdame- le comenté.
Leo no abusaba tanto, solo apretaba un poco las piernas de Pri, y subía y bajaba un poco, yo subí mi mano y bajé un poco el vestido y deje salir una de las tetitas de Pri, ella levantó la cabeza y gimió un poco, le dije a Leo que la chupara, -No mames les llevo como 25 años, no me hagan esto-, yo sonreí y le dije -tú te lo pierdes-, pero Leo no tardó en inclinarse y con su boca mordió casi todo el pezón pequeño de Pri, su mano paso más arriba hasta llegar a su conchita, mi novia en automático abrió las piernas.
Leo comenzó a besar apasionadamente a mi novia, ella gemía duro, yo le besaba el cuello y luego la otra teta, Leo se asomó y vio la tanga de Pri, hizo un sonido y dijo, -eres una delicia-, sin embargo, paramos y volvimos a la fiesta, aunque Pri de ahí se puso más cariñosa conmigo y con Leo.
En la mesa Leo, me dijo -préstame a Pri para un faje no seas malo-, le respondí que no había problema y que ella estaba encantada con él, pero que mejor porque no nos íbamos los 3 a otro lado, él me dijo que sin problema lo hacía.
Los tres nos fuimos de la fiesta a un motel cercano, íbamos platicando y riendo. Cuando nos dieron el cuarto bebimos un poco más y luego Pri se tiró a la cama, yo me acerqué y le quité su vestido, su tanga negra estaba empapada, y sus pezoneras protectoras se despegaron, Leo se quitó la camisa y Priscilla se quedó mirando el torso bien trabajado de él y sus brazos que eran grandes por el músculo.
Tras quitarse el pantalón y las botas Leo se acercó a la cama con Pri, aunque llevaba un bóxer negro algo flojo, se notaba la erección que había debajo. Yo me desnudé y me acerqué a mi novia, me puse de rodillas y le acerqué la verga a la boca, ella empezó a mamar, pensé que Leo haría lo mismo, sin embargo, cuando miré, el le estaba retirando la tanga.
Leo le abrió las piernas y comenzó a oler los muslos de mi mujer y no paraba de decir lo delicioso que le parecía aquello, luego gritó un -¡huy! Depiladita mami, que rica- y sin dudarlo pasó su lengua por la rajita de mi mujer, luego su lengua comenzó a abrir aquella conchita que estaba jugosa y brillante por los flujos de mi novia, yo estaba bien prendido, Leo se masturbaba mientras se retiraba el bóxer sin dejar de comerse a mi mujer.
De pronto Leo se levantó, tenía la verga, no muy grande, pero si gruesa, su cabeza brillaba del preseminal y de la saliva que se había puesto, yo miraba la escena mientras Pri me la seguía mamando, luego, Leo se acercó a nosotros y sin dudarlo comenzó a besar el cuerpo de Pri levantando una pierna y chupando el pie que lucía pequeño en su mano grande.
Leo era grande y a pesar de su edad parecía un joven deportista, mi novia lo miró y toco su cuerpo, él se dejó caer y comenzó a besar el cuello de ella y sus tetas, chupaba todo como un perro hambriento, mordía y tocaba todo como si se fuera a terminar el tiempo. Mientras se frotaba con el cuerpo de Pri ella levantaba las piernas y las apretaba contra él, yo me hice a un lado y me masturbaba viendo eso.
Leo se levantó y con rapidez estiró a Pri y la puso a mamar su verga, ella no podía cerrar la boca y sus lágrimas salían de sus ojos por el esfuerzo.
Leo me hizo una seña y yo me acerqué, nos chupó a los dos la verga y sin dudarlo me dijo, -préstame a tu novia, por favor- yo le dije que sí, él tomó a Pri de las axilas y la cargo, ella colocó sus brazos en sus hombros y el sin esfuerzo la tomó de las nalgas y con una mano le clavo despacio la verga, pude ver los jugos saliendo de Pri.
Él hacía que ella subiera y bajara cada vez con más ritmo, y mientras él la besaba ella colocaba sus brazos por el cuello y hombros de Leo. Tras un rato él la colocó con cuidado en la cama y levantando las piernas de ella, sosteniendo de los tobillos, comenzó a clavarla, la escena era totalmente de una escena porno, un hombre de 40 y tantos años, fuerte, se estaba cogiendo a mi novia delante de mí y ella lo disfrutaba enormemente.
Leo se inclinó y colocó los pies de Pri en su cara, mientras los chupaba dejaba caer su cuerpo mientras penetraba a mi novia, ella gritaba y se quejaba de dolor y placer, luego Leo salió y me dijo -vas, dale- yo me acerqué y comencé a metérsela a Pri, la besaba, pero su aroma estaba combinado con el sudor y aroma de la loción amaderada de Leo.
Mientras se la metía a mi novia, Leo la puso a mamar su verga, y cada vez que podía la hacía irse a profundidad, el apretaba los pezones de Pri, yo no dejaba de cogerla, pero estaba super caliente, me salí para no venirme.
Leo jaló a Pri, la puso de espaldas a él, con cuidado le metió la verga por detrás y la sostuvo pegada a él, mientras besaba su cuello y él se doblaba para que con su mano derecha pudiera frotarle el clítoris y con su otra mano apretaba sus pechos pequeños.
Tras unos minutos Priscilla soltó un corro y Leo gimió, le dijo que lo iba a hacer venir, mi novia se movía como poseída por el placer así que Leo se salió y la tumbó en la cama, y sin dudarlo le aventó un chorro en la cara de ella, mi novia desprevenida hizo caras, pero Leo le sostenía la cabeza así que quedo cubierta.
Con la sábana comencé a limpiar su cara, y yo comencé a darle duro y firme, ella seguía gimiendo y temblando del placer, estábamos empapados los tres de puro sudor, Leo estaba tumbado a un lado viendo la escena y masturbándose un poco. Tras unos minutos me salí de ella y aventé mis chorros de semen en el abdomen de ella, quedó cubierta como si estuviera glaseada.
Yo me tiré del otro lado de la cama y en lo que abría los ojos noté que Pri se estaba subiendo sobre Leo, él la sentó en su cara y se escuchaba el ruido de su lengua descubriendo la conchita de ella, luego de unos minutos ella se acomodó y empezó a frotar su conchita sobre la verga medio dura de Leo, el movía sus piernas y apretaba los dedos de los pies, luego Pri se la metió sola y comenzó a montar a Leo, él la sostenía de la cintura y apretaba de vez en cuando los pechos de ella.
De pronto Leo le dijo que saliera porque tenía que correrse, pero Pri comenzó a moverse como loca, Leo le gritó que ya se iba a correr, Pri se levantó un poco y un chorro salió disparado, ella volvió a sentarse sobre la verga y mientras él se corría, la conchita de mi novia frotaba la verga y se llenaba de semen, Leo termino de correrse masturbándose y mientras la levantaba Pri hizo un pequeño sentón y se la metió, salió y Leo solo gimió muy fuerte.
Cuando Priscilla estaba tirada en la cama, su abdomen y su conchita estaban brilloso y llenos de semen, los tres estábamos exhaustos.
Eran las 6 de la mañana así que regresamos a la fiesta después de bañarnos, aún estaban nuestros amigos y algunos familiares, Leo se fue a su camioneta y nos agradeció la aventura que habíamos compartido, nosotros seguimos bebiendo con los amigos y el cumpleañero, aunque era obvio lo que habíamos hecho.
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