Por primera vez en un par de semanas me dediqué a mí, dejé los mensajes con María y Martín, sabiendo además que ellos tendrían su noche, y, de a poco, la idea sería que disfrutaran entre ellos, aunque para eso faltara aún.
Al mediodía siguiente, Martín me escribió diciéndome que me esperaban con María para la cena en su casa, yo le confirmé mi presencia. Al rato, un mensaje de María diciéndome, hola mi amor, ya sé que nos vamos a ver hoy de noche, me la acaba de confirmar Martín. Extrañaba mandarte mensajes, pero entendí que vos no me escribías por algo también.
-Hola divina, si, nos entendimos sin hablarnos. Hoy va a ser toda una prueba verte y tratar de disimular.
-Ayer hablamos de vos, le dije que me llamaba la atención pensar cómo cogerías, él también me habló de tu ex, está todo raro, pero muy excitante. Nos vemos hoy, y si, habrá que aguantar.
A la noche, llegué a la casa, los tres estábamos vestidos como para una ocasión especial, nos habíamos puesto de acuerdo casi sin hablar.
Las charlas fueron y vinieron, Martín hizo el que se olvidó de algo en el cuarto y María enseguida sacó mi pija del pantalón para pasarme la lengua, recorrerme todo, al ratito Martín hizo ruido, le dio tiempo a ella para que soltara, yo me subiera un poco el pantalón y todo siguiera como si nada. Apenas Martín llegó, ella salió apurada a darle un beso profundo, era obvio que lo habían pensado, de paso y aprovechando que ella estaba dándome la espalda, Martín le agarró las nalgas y aprovechó para abrirle el culo, sabiendo que yo estaba mirando. Ella simuló no importarle y después del beso, como si yo no estuviera, se acomodó su ropa, pegándole a él y diciendo cómo sorprendida. Che, que está Nacho. Voy a la cocina, ya vuelvo. ¿Les traigo cerveza?
Quedamos con Martín esperando que ella volviera.
-Nacho, pasemos directo a todo, porque yo no me aguanto más y estamos incómodos los tres.
-No idea que es lo que querés hacer.
-Ayer hablamos con María mientras cogíamos y quiere probar todo ahora.
-No sé qué hablaron, les dejo a ustedes hacer.
María volvió, cada uno abrió su cerveza, ellos estaban juntos sentados, él le puso la mano en la pierna, y le hizo una pequeña seña, ella se rio, se aclaró la garganta y me habló sonriendo.
-Nacho, ¿te acordás de tu ex novia?
-¿Camila? Si, claro.
-Bueno, hemos estado hablando de ella con Martín.
-¿Qué hablaron?
-Es que a Martín le ha gustado hablar de ella en algunas situaciones especiales, creo que le gustaba mirarla.
-¿En serio Martín?
-Bueno, sí, estaba buena. Como mujer a veces lo hemos comentado.
-Si, pero como joda de amigos, no pensé que se lo ibas a decir a ella.
-El tema es que, dijo María, cómo decírtelo, nos ha servido en determinados momentos privados.
… Silencio incómodo.
-Dale decile.
-Es que no sé cómo decirle.
-Lo que te quiere decir María es que ella ha usado tu nombre en determinados momentos y eso la ha excitado mucho.
-Nos…
-Si, nos ha excitado mucho usar los nombres de ustedes. Y ahora que estás vos, si querés ir, te podés ir obviamente, pero nos gustaría probar esta noche y hacer realidad algo de lo que hayamos hablado.
-No, no me quiero ir, ahora tengo intriga. ¿Qué han hablado?
Otro silencio incómodo.
-Bueno, no es posible hablarlo, dale María empezá por favor.
-Es que me da cosa.
Enseguida Martín la agarró y la empezó a besar de una manera rápida, firme, como queriendo adelantar muchos pasos, ella le respondió de la misma manera, por unos segundos parecieron olvidarse de mí.
Mientras Martín metía sus manos bajo la corta camisa de ella, le decía.
-Ayer me dijiste que te gustaba pensar en la pija del Nacho, mientras cogías, ahora quiero que me cojas, sabiendo que esa pija está en el mismo cuarto.
Yo me había parado para mirar mejor, ella me sintió cerca y decidida a dar los pasos que hacían falta de torneó para abrazarme y contestarle.
-No, quiero coger con él, te dije ayer que me acababa arriba de tu pija, pero pensando en la pija de él, es a él al que quiero coger.
Se levantó del sillón y me fue a besar mientras volvía a quitarme el cinto, por segunda vez en la noche.
Yo aproveché para abrirle el culo por encima de la ropa, como lo había hecho él hacía un rato. Después me concentré en ella, la di vuelta y lo que primero quería hacer era cogerla adelante de él.
Ella apoyó sus manos en las piernas de él mientras yo apenas le bajé los pantalones y le corrí la tanga para metérsela, tenía muchas ganas de poseerla delante de él, quería ver la reacción de ella. Y si humedad me confirmaba todo el momento.
-Ay Nacho sí, cogeme, qué divino.
Martín la miraba totalmente fascinado
-qué puta sos, al fin cumpliste tu sueño, amor, ayer me dijiste que querías que te cogiera, lo estás cumpliendo.
Decidí desde atrás de ella, dar un paso más a la verdad y hablé.
-No es la primera vez que cogemos Martín, hace una semana empezamos a coger, y nos disfrutamos mucho.
Ella se sorprendió, pero al ver que Martín no mostraba queja ninguna decidió seguir adelante.
-Si amor, es verdad, cogimos el día que te encerré en el baño y antes de ayer pasé la mañana en la casa de él, estamos bastante adictos y no creo que dejemos de cogernos. Lo amo amor, distinto a vos, pero lo amo también.
-Hija de puta ¿y vos Nacho?
-Si, también, me gusta mucho estar con ella, lo disfruto, pero entiendo que ustedes tienen la prioridad, lo que ustedes decidan está bien.
-Por ahora cojamos, amor, ¿te puedo chupar la concha?
-Si, pero antes, quiero que te saques la ropa.
-Que mala que sos.
-Yo te ayudo.
María abrió el cierre de Martín y empezó a chupar su pija, mientras sentía el mete y saca mío, entendí que era lo que ella quería mostrar, y, a medida que él se entregaba a sus chupadas, iba dejando que ella bajara más sus pantalones.
Cuando le dejó los pantalones por la rodilla, me miró por sobre el hombro y me señaló la tanga, una tanga distinta a la que le había visto puesta en mi casa.
-Mirá lo que ahora le gusta usar a tu amigo.
-Epa Martín, dijo simulando sorpresa ¿Qué es eso?
-Me la dejo poner porque María me dice que es Camila nada más.
-Para mí es una tanga de mujer. ¿te gusta usarla?
-No me incomoda.
-Sé lo que haría Camila si estuviera acá.
-¿Qué haría?
-Bajaría a besar donde hay acción.
Antes María decidió sacarle la camisa y ahí sí, me sorprendí que Martín tuviera puesto también un soutien, que le hacía juego.
-Ah bueno, pero estas completa.
-Callate Nacho.
Y desapareció del frente nuestro para sentir su lengua pasando a veces por la concha de María, a veces por la parte que salía de mi pija.
Ya no dijimos más nada, dejamos que pasara todo.
María se acabó en mi pija sin prestarle atención a que la boca de Martín ya estaba más dedicada a chuparme la pija a mí. Cuando miró para abajo, vio que la boca de su novio le había quitado su pija y riéndose dijo.
-Che, pero era el sueño mío no el tuyo. ¿O me usaste para conseguirlo vos?
Martín sólo callaba y me la chupaba.
Así que decidí hacer el paso siguiente para definitivamente quedarme con aquella situación.
Levanté a Martín, lo puse frente a ella, para que la besara en la boca y la empezara a coger en misionero.
-Quiero que me cojas vos Nacho.
-Si, ya te voy a coger yo, pero antes, vamos a ponernos de acuerdo en algo ¿Sí?
-Bueno.
-Chupale la boca que tiene tu acabada y mi gusto, mientras él te coje un poco.
En eso estaban cuando empecé a tocar el culo de él, con la idea de cogerlo. María estaba de ojos cerrados y los abrió cuando él se quedó quieto dentro de ella, abrió los ojos para verme arriba de él, el resto no le fu difícil imaginárselo.
-Aaahhh así que ahora sí, sos toda una hembra. ¿Esto es lo que querías?
Él sólo se quejaba.
-Dale Nacho cogeme, aunque sea de rebote. Te hiciste de dos hembras hoy ¿No amor?
-Amor, contestame. ¿te gusta?
-Si
-Contesta con ganas ¿te gusta? ¿Qué te gusta?
-si me gusta lo que está pasando.
-Y ¿Qué está pasando?
-Ya sabés.
-No, no veo bien de donde estoy.
-Nacho me está cogiendo.
-¿Y te gusta?
-Si, me gusta que Nacho me coja.
Ahí le pegué una nalgada, era la primera vez que estaba en esa situación, la primera vez que me cogía el culo de un hombre, y tenía miedo que a María no le gustara, pero fue lo contrario.
-Si, es divino como coje, me encanta que compartamos pija.
-Martín, quiero coger a María cuando ella y yo queramos ¿puede ser?
-Si, dale, sí.
-Buenísimo ¿Te acabo a vos o a ella?
-A ella, pero quedate un ratito más que ya me acabo.
Seguí un poco más y sentí que Martín se detenía por completo sobre María y gemía en su acabada.
María lo abrazó y le dijo, si amor, acabate toda. Te amo putita. Ahora después córrete que quiero que Nacho me acabe a mí también, al fin voy a tener las dos leches juntas dentro de mí.
Mientras estábamos ahí, haciendo con María lo nuestro, Martín nos preguntó si nos había gustado hacer eso.
Nosotros le contestamos que sí, que nos perdonara por haberlo engañado, aunque yo sabía que él siempre lo había sabido, pero después dijo algo nuevo para mí.
-No importa, yo ya los había engañado a ustedes y me sentía mal por eso, yo me cogía a Camila, aquella vez que en el cumpleaños te pidió una tanga, fue porque yo le dije que te la quitara, para usarla nosotros. Un par de veces Nacho, llegaste a tu casa y ella enseguida te hacía chupar la concha, porque yo estaba ahí mirando, como te tragabas mi leche de rebote. Ustedes hace un tiempo se miran, yo sólo permití que se acercaran porque me sentía mal por haberlos cagado. Ahora estamos a mano, así que ahora chupame la pija vos Nacho, porque la leche ya me la chuparte hace rato.
Los dos con María estábamos a punto de acabarnos, al final el guampudo nos había hecho guampudos a nosotros, que nos creíamos vivos, bastante antes.
Nos entregamos en ese momento a lo que ella y yo sentíamos, en parte habíamos decidido hacerlo así, y también en parte sentimos que éramos nosotros la pareja en ese momento disfrutando de un tercero, así que chupamos juntos la pija de Martín, que siguió hablando
-De hecho, nunca dejé de estar con Camila, estuve con ella desde que dejaron Nacho, en parte dejó por lo nuestro y siempre me he sentido culpable, ahora que ustedes saben toda la verdad, resuelvan lo que quieran, acábense juntos, yo también María, amo a Camila y a vos, de la manera que vos descubriste ahora que amás a Nacho también. ¿viste que se puede disfrutar más?
Ahora me voy, duermo con Cami hoy, me llevo la ropa porque está ropa interior es para ella, aunque obviamente me ha gustado que me claves, lo hice más por el sentimiento de culpa que tenía contigo. Yo me visto, terminen de coger o quédense juntos esta noche, en tres días nos juntamos los tres de nuevo, ¿Les parece? Así resolvemos que hacer.
Nosotros mientras Martín hablaba nos acabamos y nos abrazábamos, como no queriendo escuchar todo aquello, Martín nos había cagado a todos.
Nos abrazamos mucho, éramos nosotros la pareja, el tercero ya se había ido, había sonado la puerta.
Al principio nos asombramos, después recordamos las cosas que él dijo, al principio esa noche, no teníamos ganas de coger, Martin se había llevado el morbo. Hijo de puta. Con el paso de las horas, quizás por enojo, por venganza, lo volvimos a hacer. Pero ya nada fue lo mismo.
A los días nos juntamos, charlamos, nosotros con María seguimos juntos, nuestra relación siempre había sido sincera, le confesé que Martín me había pedido que me acercara a ella, pero era obvio que ella me había gustado siempre, porque Martín con la anécdota de la tanga había confesado mis deseos con ella.
La anécdota de aquella noche pasó a ser graciosa, hicimos una pareja como nos habíamos imaginado, más abierta, no estuvimos con terceros, no lo necesitamos, todo lo hacíamos y lo contábamos en nuestra mente, nos contamos las fantasías, varias veces fantaseamos con Martín y esa noche donde él, se rebajó a hacerse coger, por su culpabilidad, o porque le gustaba nomás, no nos interesaba saber más. Debo reconocer que nuestro orgullo no nos permitió volver a verlo por un buen tiempo. Tres o cuatro años después nos cruzamos y nos saludamos como si nada, pero sin dejar ni una pizca de ganas de volver a charlar, ni como amigos, ni nada. Creo que quedó todo a mano, en esa noche tan especial.
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