Antonio el albañil y su amor platónico de juventud

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T. Lectura: 5 min.

Hola, soy Antonio y soy albañil. Tenéis alguna historia mía que podéis buscar si no sabéis de mí. Este relato aconteció hace poco tiempo. Empezamos una obra nueva. Una nave industrial en un polígono industrial de mi ciudad. El primer día llevé un táper con comida, pero vi un bar de polígono cerca de la obra y decidí ir al día siguiente para ver cómo se comía. Al entrar el bar estaba muy lleno. Me senté con otros compañeros.

Una camarera negrita, no muy alta, con una cara bonita y un culo espectacular para perderse en el, que por mi experiencia en los clubs catalogue como dominicana, nos trajo una hojita con el menú. Sopa, lentejas con chorizo, escalope de cerdo, flan, vino y gaseosa. Con una gracia especial movía ese culote por la sala, calentando a todo el personal. Se oían murmullos de obreros: ¡qué buena está! ¡Que culazo! ¡Como debe de zumbar!

Yo no voy a decir que no se me paro mi rabo con aquellas vistas tan exóticas. La cara del camarero de barra me pareció conocida. Cuando aflojó un poco la gente, escuché mi nombre, ¡Toni, Toni! Cuanto tiempo cabroncete. Mire y dije: ¡Javi! Tío cuánto tiempo. Desde el instituto que no nos vemos. Estoy en una obra aquí al lado. Me tengo que marchar ya, pero a la salida me paso. Javi me dijo, ¡perfecto tío! Cerramos a las 8. Tomamos unas birras.

Cuando acabo mi turno sobre las 7 pase por el bar. Había ya con poca gente. Rezagados sin ganas de ir a casa. Javi salió de la barra y me abrazo. Toni, cuanto tiempo sin vernos. Después del instituto te perdí la pista. Yo le dije, ya ves los que no valemos para estudiar, pico y pala. Yo llevo con este bar tres años. ¿Sabes quién está aquí? Te vas a sorprender. Nati, sal de la cocina mira quién está aquí.

De la cocina salió una mujer que aunque cambiada, reconocí. Era Natalia la mas buenorra del instituto. Todos los chavales estábamos locos por ella. Ella lo sabía y nos provocaba con sus minifaldas y blusitas. Hasta veíamos como algún profe la miraba de reojo con deseo. Y mira tú el gañán y gamberro del insti, se llevó el premio. Ahora ella andaría sobre cuarenta y poco.

Su cara algo más gordita pero muy bella. Su cuerpo estaba algo más estropeado, pero el que tubo retuvo. Aún era una cuarentona muy deseable. Me sonrió y me dijo: Toni cuanto tiempo sin verte. En sus ojos vi una tristeza parecida a la de alguna chica de club. Como una amargura enmascarada bajo una sonrisa. Hablamos mucho rato, ya no había clientes. Me contaron que al salir del insti Javi dejó preñada a Nati y ella abandonó su deseo de ser azafata de vuelos y recorrer el mundo.

Javi trabajo de comercial de herramientas hasta que la empresa quebró y Nati se había dedicado a los dos hijos que ya eran lo suficiente mayores para mandarse solos. Habían montado un bar de desayunos y comidas. No les iba mal. Entonces la dominicana nos interrumpió. Javi ya me voy, el le dijo, pasa a la cocina que te pago. Seguí hablando con Nati, pero al estar yo de frente vi toda la jugada de Javi.

Al entrar en la cocina con la dominicana, que por cierto se llamaba Flora, le tocó descaradamente el culo. Le pagó el día de trabajo y le tocó las tetas con descaro. Flora sonreía. Al salir dijo, hasta mañana señora. Nati la miro sería y dijo un adiós muy seco. Allí me despedí también yo. Al día siguiente volví a comer. Me fijé y vi un ambiente tenso entre el matrimonio. Al finalizar la comida me despedí y vi a Nati llorando en la cocina.

Antonio ni se dio cuenta, solo tenía ojos para Flora y su culo bamboleante. Menuda empleada tienes tío. Está bien buena. Javi con una sonrisa me dijo y si vieras como folla, dijo Javi riéndose. Mueve su cadera como un volcán. No cambiaste nada, le dije riendo, el mismo que se llevaba al huerto a todas las chavalas del insti. Si, que tiempos, yo volvería a aquellos tiempos dijo Javi nostálgico.

Salí del trabajo y antes de irme a casa me pase por el bar a tomarme una cerveza. Solo había otras dos personas y en la barra Nati. La saludé con una sonrisa. Me senté frente a ella y pedí una caña. Empezamos a hablar del trabajo y cosas intrascendentes, los otros clientes se fueron. Yo le dijo que me iba que igual tenía que cerrar. Nati me dijo, no te preocupes Toni, te invito a una caña. Me puso la caña y fue a bajar la persiana del bar. ¿Donde tienes a Javi? pregunté. Javi pues revolcándose con la negrita Flora.

Yo me quedé de piedra. No supe que decir. Nati siguió hablando, nada Toni ya estoy harta de mi marido. Siempre fue mujeriego, pero ahora no se corta. El otro día lo seguí en mi coche y me lo encontré en la parte de atrás del polígono follandose a Flora. Nati se puso a llorar y yo sin pensarlo la abrace, no llores Nati. ¿Sabes unas cosa? Eras la chica mas bella del insti, todos estábamos locos por ti le dije mientras con mi mano le limpia una lágrima. No sé lo que paso, pero Nati se me quedó mirando y sin mediar palabra me empezó a besar.

Paró y me dijo, lo siento Toni, perdona. Sabes que Javi ya ni me mira, ni me toca, ya no le gustó. Este Javi no aprecia la joya que tiene en casa le dije. Me lance y le di un beso, ella no se apartó. La abrace fuerte y noté sus tetas contra mi pecho y la pija se me paro. Ataque su culo que aunque ya de cuarenta era muy apetecible. Metí mi pierna entre las suyas para rozar su raja. Ella gimió con ganas de mas. Me cogió de la mano y me llevo al almacén del bar.

Estaba lleno de cajas de vacío y había un camastro usado para descansar en los momentos de menos afluencia. Me saco mi camiseta y empezó a acariciar mi pecho. Yo le quité su delantal y metí mis manos por debajo de su camiseta hasta llegar a su sostén y libere sus tetas prisioneras. Metí mi cabeza por debajo de su camiseta y llegué a mi objetivo. Que tetas más buenas. Blanquitas con unos pezones ya duros por la excitación.

Empecé a mamar con un hambre salvaje haciendo gemir a Nati. Me desabrochó el cinturón y me bajo los pantalones, mi pene erecto asomaba ya su capullo por encima del calzoncillo y salió disparado. Nati se agachó y empezó a lamer mi cipote con ganas. Tantas noches de chico haciéndome pajas pensando en ella y mi sueño al fin cumplido. La chupaba tal como me imaginé. Intercalaba su rica boca húmeda con enérgicos frotamientos con su mano, elevando mi cipote a unas dimensiones épicas.

Nati bajo su pantalón con facilidad y dejó a la vista unas bragas tanguita. Le empecé a frotar su chichi por encima de sus braguitas humedeciéndola más todavía. Nati se postró en el camastro y con una voz sensual me dijo: quitame la calentura Toni, métemela ya. Yo sin dudar me subí encima de ella y mirándola a los ojos se la fui metiendo poco a poco. Ella se mordía el labio y me decía hazme tuya, hazme gozar. Cuando estuvo dentro mi cipote empezó una danza sensual. Mis huevos rozaban en su raja y se me humedecían.

Su cadera, aunque algo gordita aún hacía unos movimientos que atrapaban a mi pene. Cambiamos de postura, Nati se puso boca abajo dejando su culo perfecto a mi capricho. Me agache y empecé a pasar mi lengua por su coño y su ano. Ella se revolvía de placer me subí encima y arrime mi cipote a su culo. Un par de embestidas en sus nalgas, ella se subió y mi cipote entró sin llamar en su chochito. Ahí sí que disfruto con mi cabalgada. Cambiamos de posición ella se subió encima de mi a caballito y empezó a moverse a su gusto. Igual que un volcán, una hembra que ya no sentía la fuerza de su macho y se desahogaba con otro macho que sí la deseaba.

Ella explotó en un largo orgasmo a mi aún me faltaba acabar en mi posición favorita. Le di un beso y le dije apóyate de espalda contra esas cajas de cerveza vacías mi amor. Ella obedeció. Tenía su culito y su chochito a mi merced. Metí mi rabo sin miramientos y empecé a bombear. Escuché entre gemidos de placer a Nati decirme no te corras dentro Toni. Cuando estaba a punto ya de correrme salí le di la vuelta y metí mi cipote entre sus tetas. Dos embestidas y un geiser de semen salió disparado llenando toda la cara de Nati que abrió la boca para recibir el líquido que también inundaba sus tetas.

Nos postramos en la cama. Ella me dio las gracias por haberla hecho sentir deseable otra vez y yo le di las gracias por haber hecho realidad una fantasía de la adolescencia. Follarme a la mas buenorra del Instituto.

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