Llevaba semanas fantaseando con visitar por primera vez un club swinger junto al hombre con quien estaba saliendo. La sola idea hacía que mi imaginación volara durante el día. Cada conversación sobre aquella noche aumentaba la expectativa, y cada juego de seducción entre nosotros alimentaba un deseo que parecía no tener fin, en el transcurso del día le chupaba su verga (algo que me encanta hacer) para mantener el deseo y la expectativa al límite.
Desde que comencé a arreglarme para salir, sentía el cuerpo encendido y mi vagina húmeda y caliente, con un gran deseo de ser penetrada. Elegí cuidadosamente mi lencería negra con transparencias, y frente al espejo imaginaba todo lo que podría ocurrir, mi respiración se aceleraba al pensar en el ambiente, en las miradas, en la posibilidad de dejarnos llevar por nuestros deseos sin reservas.
Al llegar al lugar, la atmósfera me envolvió de inmediato, me sentía muy tranquila, las luces tenues y el aire cargado de tensión sexual, aumentaban mi deseo, mi vagina continuaba húmeda y muy caliente.
Comenzamos a bailar muy cerca el uno del otro, cada roce me permitía sentir su verga dura y deliciosa, mis manos recorrían lentamente su torso mientras nuestras miradas se encontraban una y otra vez. Podía sentir el deseo creciendo entre nosotros, intensamente.
En un momento, una bailarina semidesnuda se acercó y comenzó a interactuar con nosotros, poso su culo sobre la verga de mi pareja mientras acariciaba mi torso y me chupaba las tetas. La escena era hipnótica, a su vez a mi alrededor veía cuerpos acercándose, besos cargados de pasión y caricias muy calientes, mujeres disfrutando del placer de ser acariciadas en su clítoris, hombres disfrutando las mamadas, todo aquello despertaba aún más mi calentura y aumentaba la sensación de excitación que llevaba acumulando desde antes de llegar al bar, estaba muy caliente dejándome llevar por las sensaciones del momento.
Nos dejamos llevar por la energía del lugar y seguimos bailando, cada vez más cerca. La tensión se había convertido en una corriente eléctrica que recorría todo mi cuerpo. Bastaba una mirada suya para que sintiera un estremecimiento, me encantó que mientras bailábamos el acariciara todo mi cuerpo con fuerza y deseo de algo más.
Más tarde nos dirigimos a una zona más tranquila. Allí el ambiente era diferente, más relajado, a nuestro alrededor había parejas disfrutando del placer que solo el sexo da, me retire mi tanga, quedando únicamente con mi brasier, y me recosté sobre un gran sofá con la piernas abiertas, mientras el me acariciaba y me encendía aún más, las otras parejas podían ver mi vagina abierta, mojada y muy caliente deseosa de ser penetrada.
Después de las caricias, él se posó sobre mí con su gran verga dura y abriendo mis piernas comenzó a penetrarme, haciéndome gemir, sentía tanto placer que no podía contener deseo.
Ay que rico, quiero más. Mételo hasta el fondo, algunas cosas que decía mientras gemía de placer sin control, al sentir su verga dura rozar mi vagina ardiente mientras lo metía suavemente.
En ese momento una pareja llevo a nuestro lado y el chico comenzó a chuparle el clítoris a su pareja, verlos disfrutar, nos encendió aún más, y me pose sobre él para que mientras me penetraba me besara las tetas. Todo se sentía amplificado por la emoción de estar viviendo algo nuevo juntos en un ambiente de libertad y placer.
Regresamos a la pista de baile, la energía seguía siendo irresistible. Me dejé llevar por la música mientras bailaba para él, me desnude nuevamente, el tomo asiento en una silla, mientras yo le seguía bailando, dejando que su imaginación y deseo aumenten más, le movía mi culo, su verga rozaba mi cuerpo mientras sus manos acariciaban mis curvas.
Pero no resistimos más, nuestro cuerpo quería sentir el clímax, comencé a besarle la verga, suave, jugando con mi lengua aumentando poco a poco la intensidad y sin parar de moverme sensualmente para él, hasta que no resistió más y se vino en mi boca, derramando su leche en mi lengua y labios.
Inmediatamente después, delante de la gente que permanencia en ese espacio, me senté aún desnuda sobre el , abrí mis piernas y sin dejar de moverme, el comenzó con su mano a acariciar mi clítoris y mis tetas. Estaba tan caliente y excitada que bastaron unos minutos para venirme, el orgasmo fue muy intenso y largo, mientras me venía le gemía en su oído y mi entrepierna estaba totalmente mojada y satisfecha de placer.
La noche terminó envuelta en una sensación de euforia difícil de describir. Más allá de todo lo ocurrido, lo que permanece en mi memoria es la intensidad emocional de aquella experiencia: la libertad, la seducción constante y la conexión alrededor del placer que sentimos.
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muy buen relato, espero leer mas!
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