Sheila la colombiana virgen. Otra historia de Antonio el albañil

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T. Lectura: 5 min.

Soy Antonio, el albañil. Os traigo una historia que espero os guste. Ya conocéis alguna andanza mia, pero está fue espectacular. Sabéis que vivo con mis padres mayores, aunque gran parte del año vivo solo porque ellos se trasladan al pueblo de mi padre donde tienen una casa de campo. Así que sobre todo en verano me quedo solo en casa, como la película.

Este año decidí buscar a alguien para limpiar la casa. Le pregunté a Yurima, la chica que limpiaba el portal y me hizo alguna limpieza en mi casa y en mi persona. Ideal, me limpia la casa y de vez en cuando echamos un polvorón. Dos pájaros de un tiro. Yuri me dijo que lo sentía que no tenía tiempo. Mucho trabajo en la empresa de limpieza, pero que una sobrina suya Sheila, que había llegado de Cúcuta en Colombia hace unos días me podría servir. Era joven pero muy eficiente. Me preguntó si podía quedar interna en mi casa.

Me dijo que, Milton, así se llamaba el marido de Yuri, andaba rondando con malas intenciones a Sheila y no quería un disgusto con su hermana, la mamá de Sheila. Un poco a regañadientes acepté, no quería compartir mi intimidad con otra persona. Llegó el día y apareció Sheila en mi vida. Unos 19 o 20 años, no más. Un pelo negro hasta los hombros, unos rasgos europeos, pero con un bronceado super bonito, la nariz era algo chata, una boquita rosada y puntiaguda y si bajamos. Unas tetas aún no desarrolladas en su potencia una cintura de avispa y un culo y cadera descomunal. No era muy alta como 1.65. Toda una belleza latina y tuve la suerte de empezar a convivir con ella.

Me saludo muy formal, a la colombiana. Su acento era distinto al de Yuri que era de Venezuela. Buenas tardes don Antonio. ¡A la orden! Soy Sheila. Hola ¡Como estás! Exclamé más que pregunté. Pasa y hablamos. Paso al salón y la invite a sentarse. Llevaba unos pantalones vaqueros , de esos que marcan el culo y una blusa sin mangas que dejaba ver unos hombros sensuales y morenos y de las tetas, ni hablamos, al sentarse se le marcaron y a mí se me marcó mi paquete en acción ante tal bellezon.

Le expliqué sus funciones, mantener la casa limpia, hacer algo de comer, planchar. Todo lo que haría un ama de casa. Mientras lo decía también pensaba que la acción de hacerme el amor como una loba estaría genial. Le enseñé su habitación. Una cama, un escritorio y poco más. Dejo dentro sus cosas. Luego le enseñé el resto de la casa. Ella tímida, observaba todo con atención, yo la observaba con pasión. Y así empezó mi vida con ella.

Tengo la costumbre por las mañanas de ducharme cuando estoy solo con la puerta y la ventana abierta para airear, seguí mi rutina y mi sorpresa fue al ver a Sheila caminar por el pasillo, me vio y agachó la cabeza y se metió en la cocina. Mi amigo se paró con una potencia bárbara. Me azore a cerrar la puerta y me hice mi primera paja pensando en Sheila, repasando mentalmente su cuerpo.

Me vestí y salí a desayunar, le pedí excusas. El desayuno típico colombiano, arepa, café y huevos pericos. Yo le di las gracias y ella sonrió. Así que me fui dejando a mi Reina en mi castillo. Cuando llegue sobre las 6 todo estaba en silencio, toda la casa en orden. La habitación de Sheila estaba entreabierta y allí estaba ella en braguitas y en sostén dormida sobre la cama. ¡Qué maravilla de vistas!

Fui a la cocina e hice un poco de ruido, al poco tiempo, ella apareció con unos leggins y una camiseta y me dijo: lo siento don Antonio no le escuché llegar. No te preocupes, ah y llámame Toni. Ella sonrió y dijo Toni. Nos pusimos un café y le dije háblame de ti. Ella me contó que era estudiante en su país en la Universidad y se fue a buscar mejor vida a España porque su padrastro quería sobrepasarse con ella y su madre le dijo que era mejor irse. Llegue a casa de mi tía Yurima y ahí su tío Milton, también la tomo con ella,y entonces apareció mi salvador, me dijo sonriendo. Gracias Sheila, yo nunca podría abusar de una mujer. Eso es de poco hombre.

Ella sonrió. Aquella noche, después de cenar vimos la televisión, afuera empezó una tormenta de verano terrible. Viento, lluvia ,rayos. Nos despedimos para dormir y la vi nerviosa. La tormenta se puso mucho más fuerte. Los rayos iluminaban el piso y mi puerta de la habitación se abrió. Yo me incorpore y vi a Sheila. Me dijo con voz temblorosa, tengo mucho miedo a las tormentas Toni, es superior a mí. Mi papi se murió en una tormenta y les tengo mucho miedo. ¿Puedo dormir contigo?

Claro que si Sheila cariño. Ven yo te protejo. Ella se puso de lado en la cama acurrucada y yo la abrace, no te preocupes conmigo estás segura. Gracias Toni. Así pasamos la noche. La tentación durmiendo al lado mio. Pero no quise sobrepasarme. Al despertar estaba en cucharilla con Sheila y como un resorte mi rabo se puso en acción empujando la braguita hacia dentro del culito. Me levanté azorado y fui a ducharme. Salí todo el día y cuando volví ¡Sorpresa!

Una cena romántica, Sheila había hecho una cena suculenta(cena mexicana) había puesto unas velas y montado uno de los manteles de navidad. Un hilo musical con Marco Antonio Solís y ella con un vestido de tirantes negro y maquillada. Una verdadera princesa, dije yo. Ella sonrió. Cenamos y luego me dijo es para agradecerte lo de anoche. ¡Toca bailar Toni!

Empezamos a bailar bien pegados. Sheila se me quedó mirando a los ojos y yo a los de ella y no me pude resistir, le di un beso en la boca largo y profundo. Seguimos bailando más juntos y ella me dijo, eres muy bueno conmigo, me gustas mucho. Notaba sus tetitas apoyadas contra mi y yo le dije, eres un cielo, amor y la volví a besar.

Fuimos hasta el sofá se postró y yo encima. Como un solo cuerpo formado por dos, nos tocamos con amor y deseo. Le dije Sheila, mi Amor, vamos a la cama. Si mi papito rico, me contestó. La cogí en brazos y llegamos a la cama. La desnude poco a poco, le quité un tirante, luego otro y luego la cremallera abajo y una Venus auténtica quedó delante de mi. Llevaba una lencería rosa que me volvió loco.

Se puso sobre la cama y me dijo un poco azorada, Toni es mi primera vez. Yo me quedé de piedra. Una auténtica virgen. La primera vez que estaba con una. El rabo se me empalmo aún más. Le dije tranquila cariño, será algo que nunca olvidarás. ¿Me harás daño? No, mi amor, voy a ser muy delicado contigo. La bese y le empecé a tocar los pechos por debajo del sostén. Ella empezaba a gozar y gemir, le saqué el sostén y sus tetas quedaron a mi merced.

Las acariciaba como un tesoro y notaba cómo ella se iba calentando. No me pude resistir y mientras mi boca se saciaba en sus pechos mis manos amasaban su culo por debajo de las bragas rosas. Empuje las braguitas hacia abajo y deje a la vista mi premio. Un chochito apretadito con una mata de pelitos rizados esperando mi espolón. Aquella muchacha virgen, estaba lista para ser poseída por mí. En toda mi vida nunca lo hubiese imaginado. Ella temblaba en una mezcla de excitación y nervios. Me subí encima y empecé a darle besos. Ella me mira y me dice, ¿me va a doler Toni? Voy a ser muy delicado mi cielo.

Acerque mi punta y roce su entrada, ella se retrajo un poco, como con temor. Bajé mi boca hasta su rajita y la empecé a lamer como loco, humedeciéndola y preparándola, le pajeaba el clítoris con los dedos y cuando vi que estaba ardiendo. Le dije, te la voy a meter ya mi amor. Sheila asintió con la cabeza. Me subí encima y dándole besos en la boca, acerque mi cipote a su raja. Primer empujón lento. Mi rabo choca contra su entrada y empieza a chocar con una membrana que dificultada la acometida.

Sin duda es virgen, estoy chocando con su himen. Sheila se tensa y veo que se queja . Yo le dije, tranquila cariño, ahora duele un poco, aguanta mi amor. Seguí empujando hasta que uno de los empujones, rompió su virginidad. Sheila grito de dolor y yo me quedé dentro de ella sin moverme. Las lágrimas le caían y lloraba. Yo la bese, mi Amor lo peor ya pasó, ahora verás como gozas. Empecé a explorar su cuevita. Mi pene empezó con unas embestidas suaves y la excitación me hacía acelerar mis bombeos.

Sheila empezó a gemir, hay cielo que me pasa, me voy, me voy. Empezó a tener un orgasmo brutal, puso los ojos en blanco. Me excite tanto que llegó el mío. Un orgasmo brutal y unos chorros de semen dentro de Sheila. Me quedé encima de ella, disfrutando de mi éxito. Me había follado a mi primera virgen y fue único. Me voltee en la cama, abrace a Sheila y ella me dijo: ¿Me querrás siempre? Toni. Yo le dije, claro mi Amor, eres mi dulce doncella. Dormimos abrazados y supe que mi vida de lobo solitario se había acabado…

Continuará.

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