Carlos y Ana pierden su virginidad
Nos empezamos a besar, le subí la falda y pude ver sus piernas finas y esbeltas. Le desabroché el vestido que cayó hasta su cintura, dejando un sostén rosa ante mi vista y unas tetas no del todo desarrolladas. Por instinto lancé mis manos sobre sus tetas con delicadeza. Éramos un novato y una novata en el sexo. Yo había...