Hola, como les comenté en nuestro primer relato, somos una pareja joven ambos de 28 años, mi nombre es Alex soy alto, delgado, ojos verdes, tengo el pene grueso y me mide 15 centímetros de largo, mi pareja se llama Miranda, mide 1.60 es delgada, tiene tetas y nalgas grandes, ambos somos muy calientes, disfrutamos mucho nuestra vida sexual, de lo que más nos gusta es tener sexo en lugares públicos, como lo son miradores, playas, cines…
A pesar de que lo hemos hecho en varias ocasiones nunca nos hemos percatado de que alguien nos haya visto. Pero si nos gustaría en algún momento que alguien nos vea y se caliente o nosotros ver a una pareja tener sexo.
En esta ocasión nuestro relato inicia así, era un domingo tranquilo, Miranda tenía planeado pasar el día con su familia y yo por mi parte descansar y pasar el día con mis padres (vivimos lejos de nuestras familias) ese día yo pasé muy caliente pensado como hacer para tener sexo con Miranda ya que íbamos a dormir en casas diferentes, por más que le di vueltas en mi cabeza no se me ocurrió ninguna idea y tampoco le pregunté ni insinué nada a ella.
Alrededor de las 8 pm recibí un mensaje de Miranda, había pasado el día con su familia y ya estaba aburrida de estar en la casa, le propuse salir y dar una vuelta en auto para ver qué plan saldría, no somos de fiesta, nos gusta más los planes tranquilos, como tomar cerveza y charlar, así que decidimos eso, ir a un supermercado, comprar unas cervezas e irnos a un mirador poco visitados, algo lejos del pueblo.
Al llegar notamos que no había nadie más, andábamos en un pick up y aprovechábamos a sentarnos en la parte detrás del auto, al poco tiempo de estar ahí empecé a besarla y a comentarle lo caliente que estuve todo el día pensando en ella.
Miranda estaba sentada y yo de pie frente a ella, mientras nos besábamos, nos fuimos calentando a tal punto que ya tenía el pene erecto, ella llevaba una enagua corta y un hilo, metí mi mano y noté que estaba muy húmeda, no lo dude, me saqué el pene, le corrí el hilo y la empecé a penetrar en la posición que estábamos, todo estaba oscuro, silencioso, estábamos al aire libre, con el cielo estrellado y una linda vista al pueblo, ambos estamos disfrutando, continuamos moviéndonos hasta que yo sentí que iba a explotar, saqué mi pene volví a ver al horizonte y expulsé una gran cantidad de semen.
Miranda quedó como loca al ver esa escena y en ese mismo instante empezó a tocarse, cuando voltee para ayudarla a alcanzar su orgasmo vi las luces de un auto que venían hacia nosotros, estaban a pocos metros de donde estamos, le avisé y rápidamente nos colocamos la ropa y en unos segundos abrimos las cervezas para disimular un poco. Nuestro mayor susto fue que el auto que estaba por llegar era de la policía, nos alumbraron con un foco nos preguntaron si estamos bien y siguieron con su camino.
Miranda seguía excitada a pesar de la situación tan incómoda que acabamos de vivir, entre el nerviosismo de que la policía volviera a pasar decidimos irnos y dejar todo hasta ahí. En el camino Miranda me dijo que prefería dormir conmigo en casa de mis padres, yo accedí no es la primera vez que lo hacemos.
Todo el camino pensé en cómo ayudar a Miranda a que tuviera su orgasmo, yo estaba satisfecho pero sabía que ella había quedado con ganas de más. Al llegar a casa tomamos una ducha, nos pusimos pijamas y fuimos a dormir, ya en la cama empecé a tocarla pero ella se negó por el miedo de que mis padres estaban en casa y podían escuchar todo. Yo insistí y le propuse contar mi primera experiencia recibiendo sexo oral, sabía que no se iba a resistir y así fue.
Le empecé a contar que fue con una compañera de la universidad, fui a su casa con la excusa de estudiar para un examen, le conté a Miranda que unas semana antes habíamos empezado con mensajes pasados de tono y una que otra foto.
Ese día sus padres estaban en la casa, pero eso no impidió empezar con toqueteos y besos, pasé todo el rato con el pene erecto, para mi suerte al cabo de una hora sus padres tuvieron que salir e iban a tardar un buen rato, la chica y yo no perdimos el tiempo, nos dirigimos a una habitación en la cual casi nos comemos a besos y empezamos a quitarnos la ropa, al yo sacar mi pene bien duro ella decidió bajar y metérselo en la boca, al ver esa escena y sentir por primera vez como alguien devoraba mi pene empecé a calentarme aún más.
A este punto de la historia Miranda ya estaba masturbándose mientras yo le metía un par de dedos en la vagina, nunca había sentido ese nivel de excitación en ella, su vagina escurría sus fluidos de una manera impresionante, decidí seguir susurrando a su oído lo delicioso que fue mi primera vez en un oral, le comenté que la chica continuó comiéndose mi pene por un rato, le propuse penetrarla pero ella se negó, ya que no teníamos protección, no paraba de chuparme le comenté que iba a tener un orgasmo a lo que me contestó que acabara en su boca, así lo hice, le llene la boca de semen y ella se lo tragó completo.
Miranda estaba a punto de acabar, se estremecía y yo le tapaba la boca para que no hiciera ruidos, saqué mis dedos de su vagina y empecé acariciar su ano. Poco a poco le introduje un dedo, no aguantó, soltó un orgasmo tan fuerte y duradero que quedé impresionado, sabía que mi historia le iba a gustar pero jamás pensé que se excitara a ese punto. Supongo que la combinación de la historia y el hecho de que no estamos solos en casa la volvió loca. Quedó exhausta, pero completamente feliz. La llevé al baño para que se limpiara volvimos a la cama y nos quedamos dormidos.
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