Mi amigo y yo convencemos a mi esposa (2)

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Y al día siguiente llegó el día que los tres esperábamos. Yo siempre había fantaseado con ver a mi mujer con otro, a ella siempre le había gustado Pedro, y él ansiaba clavar su pollón en el coño de ella. Además el día anterior yo había hablado con ambos por separado y estaban más que dispuestos a llevar a cabo esa experiencia.

Mi esposa ese día desde la mañana se preparó para la ocasión. Sesión de peluquería, depilación de todo su cuerpo, uñas arregladas y pintadas, bien maquillada… Faltaban horas para la hora fijada pero Pedro me mandó un mensaje para ver si podía venir lo más pronto posible. Después de lo hablado el día anterior estaba ansioso por ver a mi esposa. Yo le comenté a ella ese mensaje y ella me contestó que por ella podía venir ya mismo. Entonces mi amigo me confirmó que estaría en casa en 20 minutos.

Mi esposa salió desnuda hacia su cuarto y cuando salió me quedé en shock. Llevaba una coleta alta que resaltaban sus rasgos faciales sensuales, una camisa de tiras sin sujetador que dejaba a la vista casi la totalidad de sus redondas tetas, un short que dejaba al descubierto la mitad de sus carnosas y prietas nalgas, y unas sandalias de tacón alto que estilizaban sus piernas. La verdad es que estaba para comérsela…

Al poco sonó el timbre, abrí la puerta y le di un abrazo a mi amigo Pedro. Caminamos hacia el salón y cuando vio a mi mujer sus ojos se le abrieron de par en par. Ella lo saludo con un efusivo abrazo apretando sus tetas contra su pecho y le dio dos besos muy cerca de los labios de él. Intercambiaron unas palabras y luego nos sentamos en el sofá Pedro y yo. Mi esposa se ofreció a traer unas bebidas y mientras se alejaba hacia la cocina movía sus caderas de una forma exagerada y mi amigo Pedro no quitaba ojo del contoneo de sus nalgas.

Entonces le comenté: “Amigo, hoy es tu día. Mi esposa sabe de tus intenciones y está encantada de que te la folles. A mí me da mucho morbo verles y creo que se ha vestido así para que no te vayas sin probar lo rica que folla”. En ese momento llega mi mujer, suelta las bebidas y se sienta entre nosotros. Sin ninguna timidez mira a Pedro y le dice: “Pedro, mi marido me ha contado que te gusto bastante y te agradezco el cumplido. Te tengo que ser sincera y la verdad es que tú también me atraes bastante y en más de una ocasión me he masturbado pensando en que me follabas. Perdona que sea tan sincera, pero si mi marido me da permiso, no quiero dilatar este deseo ardiente que tengo”.

En ese momento ella me mira, yo le pico el ojo como aprobación y ella se sube de rodillas sobre Pedro. Se besan apasionadamente a escasos centímetros de mí. Ella mete su lengua dentro de la boca de él, mordisquea sus labios, y empieza a desabrocharle la camisa. Pedro reacciona y arranca de un tirón la camisa de tiras de ella. Sus tetas quedan al aire y él se lanza a chuparlas y da pequeños mordiscos a sus pezones. Ella gime de placer mientras él juega con sus tetas, le da pequeños azotes a sus pezones y las escupe.

Entonces mi esposa se baja del sillón, se arrodilla y baja los pantalones de él. Una imponente polla de 22 cm queda al aire apuntando al techo. Ella empieza a masturbarlo y chupa sus huevos. Luego va subiendo por el tronco hasta llegar al capullo donde da pequeños lametazos antes de meterla en su húmeda boca. Mi amigo está en el cielo y recibe una mamada de 10 minutos. Luego mi esposa se pone de pie de espaldas a nosotros y comienza a bajar el short lentamente. Sus carnosas nalgas van quedando poco a poco a la vista y cuando el short ya está en el suelo nuestra sorpresa es mayúscula al ver en el ano de mi esposa un plug anal.

Ella se acerca hacia Pedro y se monta sobre él bajando sus caderas poco a poco. El pollón de Pedro va desapareciendo dentro del coño de ella, quién va gimiendo de placer cada vez más por cada centímetro que va entrado. Cuando por fin la tiene dentro, comienza a hacer movimientos con sus caderas. Ella agarra el pelo de él y él agarra sus tetas mientras goza de la cabalgada de mi esposa. También Pedro mete varios dedos en la boca de ella que chupa con gusto. Luego ella tumba su pecho sobre el de él y mientras mueve su culo frenéticamente, le abre la boca a Pedro y escupe dentro.

Mi esposa está muy cachonda y le dices cosas como: “llevaba años deseando follarte”, “me gusta ser tu puta y ahora vas a reventarme con ese pollón que tienes”, “te voy a sacar toda tu leche cabrón”. Yo nunca había visto a mi mujer tan cachonda, y lo estaba disfrutando mucho. Cuando llevaba un rato cabalgando sobre Pedro, decide bajarse. Se pone a 4 patas y mi amigo se queda asombrado con la imagen del culo en pompa de mi esposa. Él masajea sus nalgas y pone la punta de su polla en la entrada del coño de ella. De un empujón la mete entera y mi esposa suelta un grito mezcla de dolor y de placer. Pedro le agarra las caderas y empieza un bombeo cada vez más acelerado.

También aprovecha y juega con el plug anal sacándolo y metiéndolo simulando una doble penetración. Luego agarra la coleta de mi mujer y tira su cabeza hacia atrás, acerca su cara al oído de ella y le susurra: “me he masturbado muchas veces con este culo y ahora lo estoy disfrutando, estás para follarte sin parar, qué suerte tiene mi amigo, tienes el coño muy húmedo y apretado, me encanta!”.

En ese momento mi esposa echa su mano hacia atrás, y saca lentamente el plug anal de su culo. Agarra la polla de mi amigo y la lleva con su mano hacia la entrada del ano de ella. Mi amigo sonríe de oreja a oreja y me mira. Yo levanto mi pulgar en señal de aprobación. Poco a poco va entrando ese pollón mientras mi esposa lo anima a que siga metiéndolo, al cabo de unos minutos ya el ritmo es intenso y Pedro alterna sus embestidas con algunos azotes a las nalgas de ella, que van quedando sonrojadas con tanto azote. Mi esposa no pone impedimento a nada, al contrario.

Cuando Pedro avisa que está a punto de correrse mi esposa se saca la polla de su culo, lo empuja hacia el sillón y se pone sobre él masturbando su polla con sus tetas. Mueve sus tetas de arriba a abajo con buen ritmo recorriendo el tallo de esa polla que en unos segundos estalla llenando las tetas y la cara de ella con chorros abundantes de semen. Ella me mira y me pica el ojo. Se limpia el semen de su cara con sus dedos quedan embadurnados del semen de Pedro. Se pone de pie y viene caminando hacia mi contoneando ese culazo que acaba de ser destrozado. Sus tetas se mueven hacia todos lados con ese caminar tan sensual.

Cuando llega a donde estoy yo sentado me dice “te amo amor”. Luego me da un beso largo y profundo. Sus labios están llenos de restos de semen que se mezclan en nuestras bocas con nuestras salivas. Cuando termina de besarme, mete sus dedos en su boca y limpia delante de mi cara sin dejar ni una gota de semen en sus manos. Solo quedan restos de semen en sus tetas y al darse cuenta ella, agarra mi cabeza y la hunde en sus tetas haciendo pequeños círculos. Yo saco mi lengua y la paso por sus tetas, su escote y sus pezones. Cuando ya no queda resto de semen en sus pechos, me vuelve a dar un beso largo.

Cuando termina se acerca a Pedro, lo levanta del sillón, lo agarra por la polla y va caminando delante de él agarrándolo por su polla aún algo erecta hacia el baño. Me mira ella y me dice: “Cariño vamos a darnos una ducha que estamos sudorosos y algo cansados”. Cuando entran ambos al baño, la puerta se cierra. En unos minutos suena el agua del grifo y minutos más tarde escucho algún ruido y algunos gemidos. Lo que pasó dentro del baño y lo que pasará cuando salgan de él, se contará en otro capítulo.

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