Suave y cálido

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T. Lectura: 5 min.

Cierto, es que nunca se puede decir de este agua, no beberé.

Aunque mi amigo Carlos para provocarme, siempre me decía, nunca digas de esta polla, no chuparé.

El gay y yo hasta entonces hetero.

Nos gusta la naturaleza, el senderismo y todo lo relacionado con la montaña. Perdernos en sitios paradisiacos y alejados. Si entraña un poco de riesgo mejor que mejor.

Este día decidimos visitar una montaña y el nacimiento de un río. La zona de difícil acceso nos llevaría hasta un sitio prácticamente virgen, que la naturaleza nos tenía reservado para disfrutar y cambiarlo todo en mi vida

Nos une una añeja amistad, desde nuestra adolescencia, fruto del respeto y de la confianza incondicional. El cariño entre nosotros era mutuo, pero nunca llegamos a la intimidad.

Yo soy un chico hetero. Con cierto éxito entre las chicas de nuestro entorno. Bien parecido y sin prejuicios a la hora de elegir chica. No me iba mal.

Carlos es gay. Ahora puedo decir que es un gay guapo. Morenazo de piel, pelo corto, ojos negros y grandes de esos que te gusta mirar y que te miren, labios carnosos y sensuales además de una sonrisa juvenil, pícara y fresca.

Evidentemente un bombonazo. Exitoso y selectivo con sus pretendientes.

Los dos tenemos cuerpos tonificados, sin llegar a ser atléticos. Él es un poco más alto y cachas que yo. Digamos que más musculado que yo.

A primera hora de la mañana, iniciamos la ruta elegida. Entre bosques y precipicios conseguimos llegar a nuestro objetivo. Una impresionante catarata de más de 30 m de altura nos daba la bienvenida. Un maravilloso y profundo lago recibía el majestuoso chorro de agua. Para acampar elegimos un lugar frente al “monumento natural”, un poco inclinado pero igualmente espectacular.

Nos quitamos la ropa empapada de sudor. Yo me puse mi bañador tipo slip que a decir verdad me quedaba un poco pequeño.

Carlos, al verme, soltó una sonora carcajada…

-Jajaja…

-Pero por el amor de Dios. A dónde vas con eso, criatura…

-Jajajaja

Levante la cabeza y allí estaba Carlos, con su cuerpo escultural y su cosa grande colgando, riéndose de mí, como si fuera un niño pequeño.

Ya había visto desnudo a Carlos varias veces, pero hasta hoy no había sentido lo que sentí en ese momento.

-Ja ja ja, vaya modelito compañero. Anda, quítate eso y ven a bañarte tonto polla”.

Diciendo esto, desapareció entre las cristalinas agua del rebosante lago.

Después de un relajante baño, nos quedamos tendidos sobre la hierba.

Al ser un terreno inclinado, yo estaba un poco más alto que Carlos.

Este, tumbado boca arriba y con los ojos cerrados, disfrutaba de una relajación total.

Yo incrédulo y sin saber por qué, miraba de reojo su cuerpo tendido al sol. No me lo podía creer, no podía dejar de mirarlo. no podía dejar de contemplar su polla. Cuando mi polla empezó a despertar me ruboricé y antes de que Carlos pudiese darse cuenta de la situación, me di media vuelta y traté de olvidar todo lo que pasaba por mi cabeza, pero aun así, seguía empalmado.

Aún no habíamos terminado la comida, cuando escuchamos unos gritos y unas risas como a unos 50 m más abajo. Nos asomamos y vimos a una joven pareja en los preliminares de lo que prometía ser un extraordinario polvo. Escondidos observamos a los dos tortolitos. Nos mirábamos y nos reíamos intentando no hacer ruido para no ser descubiertos.

Mi polla, una polla media tirando a grande gruesa, no pudo reprimir una excelente erección. Dada la proximidad entre Carlos y yo, él no se percató del estado en que me encontraba hasta que al hacer un movimiento para acomodar su pierna rozó mi polla con su antebrazo.

-¿Pero cómo te has puesto así, chaval?

-Eso no es bueno tenerlo así mucho tiempo.

-Anda, ven que te cure…

Me dijo con total naturalidad.

Fuimos a nuestro lugar de acampada. Carlos me miraba con sus ojos negros y grandes. Yo me quedé quieto con mi polla apuntando hacia arriba. Y mirando con descaro la suya. Vaya polla que tiene mi amigo.

Carlos se acercó.

Me besó suave, tierno.

Abrí la boca

Me besó, lo besé.

Yo estaba paralizado, mientras Carlos me besaba, me acariciaba el cuello, la espalda, los muslos subió por mi espalda y volvió a acariciarme el cuello. Me besaba la boca, me besaba el cuello, me besaba la oreja mientras me acariciaba el pecho, los brazos el abdomen…

Me acariciaba me besaba, me deseaba.

Cuando fui capaz de reaccionar, empecé a acariciar su extraordinario cuerpo. Sus fuertes brazos, su ancha espalda, su cara morena. Yo también lo besaba

Sentí como Carlos agarraba mis huevos y los apretaba con suavidad. Después le tocó a la polla. Me pajeo.

Yo estaba que me derretía.

Ya tumbado en el suelo, Carlos seguía sobándome los huevos, frotando mi polla, acariciándome los muslos. Estaba con los ojos cerrados boca arriba cuando sentí los labios de Carlos en mi polla. Esos labios carnosos y calientes que acariciaban y besaban mi polla con ternura y pasión .Note como poco a poco se metía la cabeza en su boca, succionando lento y moviendo su lengua por el frenillo.

Empezó un sube y baja con su boca mientras su mano izquierda me pellizcaba suavemente los pezones. Su mano derecha bajaba de la polla para acariciar los huevos. Note como se deslizaba hasta el interior de mis muslos hasta llegar a tocar mi agujero.

Puso allí su dedo y presionó suavemente masajeando la zona.

Todo era suave, cálido, mimoso…

Ya no podía aguantar mucho más.

Le pedí que parara, que estaba a punto de explotar y que ahora me tocaba a mí jugar con su cuerpo.

-Tranquilo compañero. Llevo mucho tiempo esperando este momento y no voy a parar hasta que te vea temblar de placer, no hasta que te corras en mi boca, hasta que te saque todo lo que tienes hay guardado para mí.

Dicho esto siguió acariciándome besando, chupándome…

Suave, cálido, mimoso.

Chupaba mi polla mientras apretaba cada vez más su dedo en mi culo. Lo había lubricado con un poco de saliva. Yo notaba como poco a poco mi culo iba cediendo y el dedo entraba un poquito más cada vez. Mi respiración delataba una inminente corrida.

Carlos se dio cuenta de mi estado y comenzó un ritmo más rápido…

-Ya, yaaa…

Ahoraaa…

Y justo en ese momento paró de chupar, empujó su dedo hasta el fondo de mi agarró y presionó con fuerza la base de mi polla prohibiendo que mi leche saliese de mis huevos…

Me temblaban las piernas , los brazos, todo el cuerpo. Nunca había sentido nada igual. Había tenido un orgasmo sin eyacular…

Carlos seguí besándome, me acariciaba la entrepierna masajeando los huevos muy despacito.

Poco a poco me recompuse, seguía con la polla a tope, la respiración volvió a la normalidad.

Carlos se incorporó y llevó mi mano hasta su polla. Mi invito a acariciarla y a sobarle los huevos mientras poco a poco me la acerco a la boca. Sin ser gorda era grande, venosa, estaba roja por la excitación y dura, muy dura. Pasé mi lengua por su cabezota lentamente. Y lentamente me la fui metiendo en la boca, con suavidad, con mimo… como él me había hecho a mí.

Mientras yo seguí chupando Carlos no paraba de masajear mi culo. Ahora el dedo entraba y salía con total soltura. Él también estaba muy excitado y su polla así lo confirmaba.

-Ahora te voy a follar este culito. Te voy follar despacito. Te voy a disfrutar tan lento como lento ha pasado el tiempo deseando que llegara este momento.

Carlos me susurraba al oído mientras se había colocado entre mis piernas.

Puso su polla en la entrada de mi agujero y empezó a empujar.

-Despacio, relájate que va despacio… así, ves…

Ahora…

Así muévete despacio, siéntela…

Vaya culo, cabrón…

Ahora, su polla, me parecía más grande que cuando la tenía en la boca.

Empujaba despacio hasta que entró su cabezota. Se queda quieto un instante para que mi esfínter fuera asimilando las proporciones del nuevo inquilino. Empezamos a movernos muy suave.

Ahora ya había entrado toda. En esta misma posición, nos dimos la vuelta, quedando yo encima ensartado por la polla de mi amigo.

Carlos me fue dirigiendo hasta que conseguí una total adaptación de mi culo a su polla. Nos movíamos lentamente. Y poco a poco el ritmo fue creciendo. Ahora sí que no podía aguantar mucho más.

Carlos se fijó en mi cara y con un movimiento rápido, me levanto sacando su polla de mi culo y llevando mi polla a su boca..

Y en ese momento no pude aguantar más…

Me corrí…

Me vacié…

Me corrí dentro de su boca. Él se tragó todo lo que yo llevaba dentro y que hacía tanto tiempo que deseaba.

Una vez había conseguido su objetivo con el mismo movimiento que anteriormente me había sacado la polla del culo, ahora me la volvía a meter hasta los huevos. Su polla dura, muy dura, no aguanto más de tres envestidas antes de llenarme el culo con su intensa y abundante corrida. Fue una sensación increíble, recibir ese líquido caliente y espeso en lo más profundo de mi culo y sentir como su polla poco a poco se amorcillaba y salía de mi culo dejando tras de sí un hilito de líquido tibio y espeso.

Quedamos exhaustos. Yo tumbado sobre su torso. Relajados nos besamos.

Estando así acurrucados, escuchamos un ruido detrás nuestra.

-Sorpresa

La pareja que nosotros habíamos estado espiando mientras follaban, nos estaba contemplando…

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