No sé por dónde empezar, pero bueno: tengo una tía joven y con buena posición económica. Por alguna razón, al principio no nos llevábamos muy bien, aunque eso no quita que en algún momento me llamara la atención. Una vez me pasó su número de WhatsApp porque le iba a enviar unas fotos de un convivio familiar. Le mandé las imágenes y todo transcurrió bien.
En ese momento, sin querer —o quizás con intención disfrazada— le envié un juego de cadena de esos que circulan por mensajes: “elige un número y hay retos según lo que elijas”. Ella me preguntó qué era eso, y le expliqué que se trataba de retos, que solo eligiera uno. Le dije en broma: “¿O es que te da miedo?”. Ella respondió: “Yo no me rajo a nada, elijo el 2 y el 9”.
Originalmente esos números tenían retos sin importancia, pero yo los modifiqué y escribí que el 2 era mandar una foto desnudo/a y el 9 era tener relaciones sexuales. Ella me contestó de inmediato: “Ay, ¿cómo crees? Eres mi sobrino, no se puede”. Yo insistí: “¿Y eso que decías que no te rajas a nada?”. Entonces ella preguntó: “A ver, ¿cómo lo tienes?”, refiriéndose a mi cuerpo. Yo le dije que así era, pero que era ella quien debía enviarme algo a mí. Me mandó entonces una foto de sus piernas, y yo pensé: “Ya cayó”.
Empezamos a hablar con doble sentido hasta que yo le envié una foto íntima. No lo podía creer: que ella estuviera haciendo eso. Al poco tiempo, mi tío se despertó y ella tuvo que dejar el celular. Al día siguiente pasé por su casa; estaban todos afuera y me acerqué a platicar con la familia. Ella también estaba ahí y solo nos mirábamos de lejos.
Por la noche, me acordé de todo y me sentí muy atraído, así que le escribí para pedirle que me mandara más fotos. Ella respondió: “No, me voy a bañar”. Yo le contesté: “Entonces yo te ayudo a bañarte”. Ella dijo: “No, ¿estás loco?”, y ahí terminó la conversación.
Al día siguiente me desperté temprano y vi que tenía varios mensajes y llamadas suyas. Me preocupé pensando que alguien se había enterado, pero no: ella solo preguntaba qué hacía. Yo le respondí cortante porque me molestó que me hubiera rechazado la noche anterior. Ella volvió a decir: “Me voy a bañar”, y yo dije: “Está bien”. Entonces escribió: “Bueno… yo pensé que querías ayudarme a bañar”. Yo le pregunté si hablaba en serio, y ella dijo que sí. Fui a su casa: no había nadie, los niños estaban en la escuela y mi tío trabajaba. Ella estaba con una toalla ya se había terminado de bañar. Me dijo: “Cierra la puerta y pon seguro”.
Yo corrí con una felicidad y adrenalina de que por fin me iba a coger a mi tía entonces entramos al cuarto ella se sentó en la cama yo estaba muy nervioso y me dice “¿y ahora qué?”. Y en eso le quite la toalla, tenía una ropa interior muy sexy, de ahí la empecé a besar en todo el cuerpo mientras la tocaba para mirarla ella me decía “ya rápido cogeme” y yo le decía “espera tenemos tiempo” y la seguí tocando cuando por tercera vez me dijo que se la metiera yo ya estaba bien excitado y con la verga bien parada. Me la sacó y sin avisarle se la dejé ir como ella ya estaba bien empapada se le fue toda y pegó un grito bien rico, y la empecé a coger.
En eso me detengo y le digo al oído “y de pensar que nos caemos mal y mira como te tengo bien empinada” en eso la cogí más duro hasta que se vino. Ese día le hice de todo, terminé dentro de ella. Cuando terminamos me dijo que si la llené y que cojo mejor que mi tío. Comenten para una segunda parte.
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