-Y que Gus, ¿Nos vas a dar chance de jugar con tu regalo?
-Sí Gus, préstanosla.
Gus me volteo a verme, como buscando que le diera permiso.
-Solo si tú quieres Gus, este día soy tuya mi amor, soy tu puta, tu dime si quieres que parche con ellos también o solo contigo – dije como tratando de que él tomara las riendas.
Yo estaba sentada en sus piernas, con su mano en mi cadera como si fuera de él, me apretó contra su cuerpo y me dijo:
-Claro que se las comparto amigos, que más que amigos ya somos hermanos de leche – dicho esto por Gus, todos nos reímos.
-Bueno pues como el festejado está de acuerdo, los voy a atender a todos,
Ya me imaginaba todo el placer que aquellos chicos les darían a todos mis hoyitos.
El primero en pasar fue el anfitrión, Roy, quien pidió pasar primero para no revolver el atole, ya que el puso la casa y nadie le dijo que no.
Me levanto de las piernas de Gus y me dio un beso apasionado mientras me comenzaba a tocar las nalgas, yo ya sentía su verga haciendo presencia bajo sus pantalones, me lanzo al sillón, yo me abrí de patas mientras veía como se quitaba la ropa a toda velocidad, se acercó y así de misionero me la metió.
Comenzó con ritmo y poco a poco fue aumentando, conforme aumentaba se fue inclinando hasta que quedamos cara a cara, me dio unos cuantos besos, colocó su cabeza junto a la mía y me abrazo mientras seguía bombeándome, quien no conociera la circunstancia hubiera pensado que éramos una parejita de novios y no un wey que se está cogiendo a la puta de la fiesta.
No se cuanto tiempo duro, ni me importaba, yo estaba enfocada en sentir cada penetración y cada sensación que se hacía presente, gemía y pedía más y más… Hasta que finalmente me llegó esa sensación de que ya va llegar la lechita caliente, se salió de mí y se acercó su rica verga a mi boquita.
-Abre la boca puta – me dijo y yo solo abrí mis labios a saqué mi lengua para comenzar a lamerla.
Mientras se la chupaba a Roy, note nadie me estaba parchando.
-¡El que sigue!… – grite sacándome su trozo de carne de la boca
-Voy yo – dijo alguien mientras yo se la terminaba de limpiar al Roy.
Roy se comenzó a descargar en mi boquita hasta sacar toda su lechita, me la saco de la boca y me dejo su rico saborcito, tomo su verga con la mano y me pego con ella en la cara.
-Muchas gracias Anita, me encanta cogerte puta
-A mí me encanta que me parches papito – dije entre gemidos.
No sé porque, pero me recordó, y las putitas que están leyendo esto no me dejaran mentir, a cuando te parcha un grupito de hombres que apenas comenzó a coger, por lo regular solo estas de espalda al colchón esperando a que el próximo te la meta, pero no, el que siguió se sentó en el sillón y me ordeno que lo cabalgara, después de que Roy me pegara con su verga en cara, me levante y me puse frente a mi siguiente empalador, y poco a poco me fui ensartando yo solita hasta tenerla toda a adentro, y comenzar a brincar y brincar como poseída,… por la calentura jajaja…voltee a ver al Gus y me gusto y excit ver la cara de morboso que tenía, no podía creer que su primera vez se estuviera convirtiendo en una horchata (orgía).
Quien sabe cuanto tiempo estuve montando, pero me cansé y nada que se venía, hasta que alguien dijo:
-A ver carnal inclina a la putita de Ana que voy a entrar yo también.
-¿Tú estás de acuerdo Ana? – me pregunto Gus y pensé, que tierno todavía no sabe cómo tratar a una vieja calenturienta como yo jajaja…
-No mames Gus, si Ana es nuestra puta y ella más que feliz de que nos la parchemos, ¿verdad puta?
-Ya saben que sí, parece que hoy vas a aprender que hay mujeres a las que nos gusta ser tratadas como una puta cualquiera – le dije a Gus y se le iluminaron los ojos.
Me incline sobre el que me la estaba metiendo, ofreciendo mi culito a mi segundo amante, se ensalivo los dedos y me unto sus babas para lubricar mi ano, me dio como tres dedazos.
-No mames, Ana, te entran bien fácil mis dedos por el culo, ¿también te regalo tu primer anal, verdad pinche Gus?
-Sí, también me la cogí por ahí.
-Nosotros te vamos a enseñar como parcharse a una puta como Ana.
Me ensarto y di un pequeño brinco, no porque me doliera si no por reflejo ante el intruso en mi hoyito, me agarro del cabello y comenzaron a embestirme entre los dos, yo estaba que no cabía de placer, si bien no era mi primera doble penetración, siempre es muy rico tener mis hoyitos ocupados por dos trozos de carne.
Me comenzaron a coger durísimo, el que me estaba dando por el culo me jalo del cabello hacia él con brusquedad, dejando en claro que era suya, que estaba ahí para darles placer a todos.
-Dinos ¿Qué eres? – me pregunta mientras me bombea con furia
-Soy, … ah…, soy su puta, ah…. Que rico, no me dejen de parchar, por favor – dije suplicante pues estaba en la gloria.
-Así me gusta pinche puta, que sepas que eres de todos – y me dio una nalgada.
El que estaba debajo de mí, el que me estaba parchando por mi puchita comenzó a apretar mis tetas y darle golpes con la palma de la mano y yo no paraba de gemir y de gritar de placer, finalmente aviso que se iba a venir y el que me daba anal también me la saco.
-Vamos a darle leche juntos – le dijo al otro
-Sí, vamos a llenarla de leche
Me puse de rodillas, cerré mis ojitos y abrí la boquita para recibir mi premio por ser tan buena, como la perra en celo que era en ese momento, alguno de los dos me tomo por el pelo y me metió su verga en la boca y comenzó a venirse, yo tragaba los chorros que salían y succionaba buscando más lechita, cuando dejo de salir su leche, comencé a limpiársela, pero de un empujón me separó de él.
-Me encanta que sepas que debes de limpiarme la verga cuando me termino de venir, pero te falta otra ración de leche.
El otro también me agarro del cabello y metió con brusquedad su verga y también se vino en mi boquita.
-Ponte en cuatro puta – me ordeno alguien mientras aun recibía mi lechita
Como buena puta, obedecí sin dejar de mamar la verga que tenía en la boca
Pude sentir como se colocaba en mi ano y empujo, entro sin dificultad y comenzó a bombear, pero él tenía un ritmo particular, pues literalmente se puso sobre mi como si de un perro se tratará y comenzó a estrujar sus tetas, era delicioso como lo hacía.
Cuando finalmente le deje limpia al que se la estaba mamando me la saco de la verga y me dio unas cachetadas con su verga.
-Muchas gracias Anita, eres la mejor puta que uno puede pedir
-Gracias por tu lechita papi – le respondí sumisamente.
El que me estaba bombeando mi culito como animal, me jalo hacia él y caímos, pero yo seguía ensartada, quedamos, él boca arriba y yo de espaldas con su verga adentro, otro se acercó me abrió de patas, colocó su verga a la entrada de mi puchita y sin mediar palabra, me metió todo su trozo y de nueva estaba haciendo doble penetración.
-Que rico, papis, me encanta como me están parchando, no paren, por favor
-Claro que no putita.
-Nos encanta que seas tan puta Ana.
Yo seguía gimiendo, ya había perdido la cuenta de cuantos orgasmos llevaba, estaba super cansada, pero me seguía moviendo con tal de continuar sintiendo placer.
-Ahhh… ya no aguanto puta – dijo el que me la metió por la puchita
Se salió de mi y mientras el otro me seguía dando anal, me puso la verga en la boca y fui yo quien se abalanzó a metérmela en la boquita para que me diera mi ración de leche, lo abrace para que no me diera hasta la última gota, pues la última vez que él me parcho me encanto el sabor de su leche y está vez no fue diferente.
Cuando termino y le limpie su falo, el que me estaba cogiendo por mi anito también estaba por venirse se levantó bruscamente y quede tirada sobre el piso con una sonrisa de satisfacción, él se levantó y se puso frente a mí y también me jalo rápido del palo y me la metió en la boca y justo a tiempo porque apenas iba entrando y ya comenzó a disparar sus cochorros en mi boca.
Cuando termino, me quede tirada en el suelo, así como las putas de las películas.
-Que termine el festejado – comenzaron a gritar
El Gus se acercó y se paró frente a mí, me tomo de la cabeza y me acercó a él, yo ya iba con la boquita abierta, pero agarro su pito y me comenzó a dar golpecitos con su miembro en la cara.
-Quien lo viera, aprende rápido – pensé
Me tiro sobre la alfombra y puso mis piernas en sus hombros y que me la mete y comenzó a darme como si de un chico experimentado se tratara, el resto vitoreaba a Gus y yo feliz de que me siguiera parchando.
Cuando finalmente estaba por venirse se levantó.
-En la cara Gus
-Báñala de semen Gus
-Si llena de leche a la puta
-¿Te quieres venir en mi carita Gus? – pregunté con mi putivoz
-Ahí te van pinche puta – respondió Gus.
Y comenzó a llenarme toda la cara de leche, yo sacaba la lengua para recibir su lechita.
-Si papito, que rico, échamelos todos, por favor.
Cuando termino de descargar, me acerque y le limpie su verga.
Después de eso con mi dedito juntaba la lechita que tenía en la cara y la comencé a comer, como si de un dulce se tratara.
Finalmente me fui a lavar la cara y regresamos a la fiesta.
El resto de la fiesta si bien continúe desnuda y me siguieron parchando no fue tan relevante como lo que conté, de vez en cuando alguien llegaba, me inclinaba y me parchaba o me llamaban para sentarme en sus vergas mientras estaban platicando, el festejado también me la metió varias veces más, pero ya más tranquilo todo.
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