Economista y prosti: Maca comienza como putifina

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1979
T. Lectura: 9 min.

Hola amigos. Espero que pasaran bien este tiempo que llevamos sin comunicarnos. Ya se sabe, no se pueden descuidar los dos trabajos que tengo. Pero también seguiré con ustedes y con mucho gusto, por cierto.

Luego de la fiesta de despedida del año 2025, en Montevideo, al final de la cual Javi animó a su chica, Maca a improvisar una pasada de desfile, ya me quedó claro que Maca iba a decirse a ser putifina. Y recién ahora, encuentro el tiempo para relatarles (con autorización de ellos) como ocurrió todo.

Estando nosotros en Punta del Este, allá por el 16 de enero o algo así, Maca me llamó para decirme que habían llegado al balneario y que “estaba lista para empezar su nueva etapa”, y que me pedía ayuda pues aún decidida (decididos ambos ella y él) no sabían cómo comenzar. De inmediato acepté colaborar, con la esperanza de que así se venga a trabajar conmigo (en mi trabajo de asesora), y coordinamos de tomar algo esa misma tarde en un precioso Café frente a playa Mansa.

Nos encontramos, nos saludamos muy cariñosamente y nos pusimos al día de las novedades de esos casi 20 días que llevábamos sin vernos.

Pedimos cada una un café y una sfogliatella, y me di cuenta de que quería pasar a conversar del asunto que me había planteado.

Me pidió auxilio o asesoramiento en todo. Y yo no pude negarme, ja ja. Ya habíamos hablado mucho cuando yo le confesé que practicaba sexo pago… le conté sobre salud, sobre asegurarse por referencias de estar tratando con personas de bien, no desperdiciar lo ganado, invertir, (lo comprende perfectamente pues estudiamos economía juntas). Otras cosas son más de tipo personal, por ejemplo tener “amigos” que repitan mejor que los de una sola vez; cuánto debe durar la atención (coincidió conmigo en que con lo que piensa cobrar, 1500 US$, debe ser sin duración preestablecida y a satisfacción del cliente). En resumen una buena alumna, ja ja.

Y quedaban sin duda dos temas por dilucidar, y que preocupaban mucho a Maca:

¿Con quién iniciarse? Le sugerí que con alguien de total confianza para no correr riesgos de ningún tipo, y me ofrecí a recomendarle a alguien, para tranquilidad total, lo cual aceptó feliz

¿Dónde estar con sus futuros clientes? Le hice saber mi opinión de nunca ir a casa de un potencial cliente, salvo que estuviera segura de que es alguien soltero y muy muy de confianza. Siempre se puede concurrir, algunos “amigos” lo prefieren, a un hotel por horas, (vulgo “telo”), y por supuesto le ofrecí que podría contar con la suite de planta baja en mis oficinas, siempre que no se cruzara con mis actividades.

Lo hice con todo gusto, y también con la secreta esperanza de que pase a trabajar full time en mi Asesoría, en vez de part time.

Y entonces fue mi turno de plantear un tema:

¿Estás segura de que tu marido Javi te apoya y acepta esto? No vale la pena sacrificar el amor por dinero.

Su respuesta fue categórica y no me extrañó, (pues pasó en mi caso con Tommy): Javi está totalmente prendido al tema. ¿Recuerdas que me hizo desfilar? Javi le dijo que sentía una excitación nunca experimentada al verla deseada por otros hombres, y no sólo aprueba que se entregue sino que le asegura que lo desea.

—¿Y vos cariño cómo empezaste? Me preguntó.

—En realidad yo empecé cumpliendo mi primer deseo, que era probar de estar con otro hombre. Y elegí a Ricardo, un cliente de años de la Asesoría donde yo trabajaba antes como empleada. Recién después y con otro me entregué a cambio de dinero. Entonces ya fue más fácil pues antes había estado con Ricardo, que me vino a buscar a casa y le enviamos fotos desde el telo a Tommy y me devolvió a casa. Ya supe que Tommy no estaba afectado y me apoyaba

—Mmm eso estuvo bueno… me gustaría alguien de confianza total, y que Javi pudiera estar cerca…

—¿Y si propongo algo?

—Sííí…¿qué?

—Nos conocemos los cuatro desde hace años, cuando nosotras éramos compañeras de estudio, Tommy es de confianza… ¿Te animarías con él? Para probar si Javi resiste realmente que estés con otro, digo yo…

—Ayyy sííí, seguro Javi acepta. ¿Se puede quedar fuera de donde estaríamos Tommy y yo?

—Obvio que sí, y yo también.

—¡Seguro se te arrima! Sé que le gustas… y yo no me opongo.

—¡Tarde o temprano haremos fiesta ja ja… pero sin cobrarnos entre nosotros! No pude resistirme y la besé, recibiendo miradas de extrañeza de alguna gente que estaba en el Café.

Seguimos conversando ya más distendidas. Y finalmente nos fuimos cada una por su lado.

A la media hora ya me llamó, todo se haría de acuerdo a lo convenido, y si su prueba con Tommy era buena, luego yo debería conseguirle su primer cliente. Y allí fue cuando me junté a Tommy y planificamos una sorpresa para Maca.

Para organizar la sorpresa, llamé a Raúl, para notificarle de una nueva putita deseando debutar. Por supuesto que le interesó, planificamos que viniera a nuestro apartamento de sorpresa, y, de paso, nos invitó para una fiesta de disfraz el último domingo de enero en su residencia.

Maca estaba tan entusiasmada que quiso hacerlo al día siguiente, sábado. A la tardecita. ¡Les propuse que vinieran preparados, para dormir en casa, con cepillo de dientes y sin pijamas!

Llegaron a eso de las 17 h, obviamente nerviosos, y los recibimos donde estábamos, en un gazebo en la piscina del edificio donde habíamos rentado apartamento.

Allí charlamos un rato para que dejaran los nervios de lado, Javi me comía con los ojos, pues yo estaba con un mínimo bikini.

Y todos sabíamos a qué habían venido, de manera que nos fuimos al apartamento y los dejamos solos unos minutos mientras Tommy y yo nos duchábamos para sacarnos el olor a cloro de la piscina.

Me puse un solero liviano sin nada debajo y Tommy directamente una bata de baño.

Salí de la suite, Tommy quedó adentro; y con picardía le dije a Maca: “Señora, la esperan en el dormitorio”.

Besó a su marido Javi, me besó y dijo: “la puerta queda abierta, para que entren en cualquier momento”…

¡Eso es ser buena alumna con potencial de putita!

Se dirigió directamente a la suite, sin mirar atrás, a estar con su primer hombre diferente de su marido desde que se casaran. De común acuerdo los cuatro, habíamos dejado un teléfono transmitiendo una panorámica del dormitorio hacia la tele del living donde estábamos Javi y yo. La idea era que Javi viera a su esposa cogiendo con otro, de confianza, para saber si estaba tan de acuerdo como pensaba.

Yo deseaba asegurarme de que ambos estuvieran convencidos del paso a dar, y por eso le avisé a mi Tommy que quería llevar a Javi a ver de cerca ciertos momentos álgidos del encuentro, a lo cual Tommy convino en hacerme señas cuando estuviera por penetrarla y luego cuando fuera a acabarle.

Y como les dije, allá fue Mica rumbo a su nueva actividad, aparentemente confiada y deseosa de debutar.

Javi y yo nos quedamos en el sofá viendo en la tele las imágenes de gran angular que transmitía el celular de Tommy.

Tommy la esperaba en bata. Maca estaba de camisa anudada a la cintura y short de jean, bien de verano puntaesteño. Por supuesto sin soutien que nunca usa pues no lo necesita.

Luego le diríamos que cometió un error. Se desvistió ella misma, cuando debió provocar y dejar que la desvistieran. Cosas de principiante que irá corrigiendo ja ja.

Tommy dejó caer su bata, ya que Maca se había desnudado. Y entonces Maca hizo algo muy lindo, que Javi me dijo que le gusta hacer. Maca se tendió en la cama, perpendicular al costado dela cama, con las piernas colgando.

Y cuando mi maridito se acercó, de pija casi dura, Maca extendió las piernas, tomó el miembro de Tommy entre sus pies y comenzó a masturbarlo.

El efecto fue inmediato. En un minuto Tommy la tenía súper dura y la dejó seguir, sonriendo.

Mientras tanto, Javi discretamente, al tiempo que me decía “mirá lo que le hace”, me puso una mano en el muslo ¡y demoró bastante en retirarla!

En poco tiempo, mi amiga flexionó las piernas atrayendo a Tommy hacia ella.

Cuando lo tuvo al lado de la cama, se arrodilló en ella e hizo a Tommy señas de acostarse y comenzó a hacerle oral. A veces levantaba la mirada y la dirigía hacia la cámara del teléfono. Javi se excitaba con lo que veía, se sentó pegado a mí en el sofá, contemplando a su mujer estar por primera vez a un hombre que no fuera él, al menos desde que se hicieran novios y luego se casaran.

Como distraído me pasó un brazo por los hombros, momentos después me susurraba al oído que “me encanta verlos, creo que no me equivoqué al darle mi consentimiento”.

Sonreí y le dije que “falta lo más difícil de asimilar, cuando se la ponga, propongo que vayamos a verlos de cerca en ese momento”.

Asintió y una mano me rozó los pechos.

Maca chupaba con fervor, quizás con pocas variantes, pero con entusiasmo de principiante. Tommy acariciaba su rostro y sus pequeñas tetitas.

En cierto momento la guio a dejar de chupar y la hizo acostarse. Se inclinó sobre ella y comenzó a besarla, no apreciábamos todos los detalles pero sí lo general. Javi ya acariciaba abiertamente mis tetas por sobre el vestido, palpaba los pezones y comencé a besarlo. Nunca dudé en dejar que me cogiera, mi amistad con Maca llevaría ciertamente a que hiciéramos intercambios libres. Solamente les cobraríamos a los hombres si querían coger solos de a dos, yo lo decidí por los cuatro ja ja.

La mano libre de Javi fue a mis muslos mientras seguíamos besándonos. Fue levantando el vestido y comenzó a acariciar mi entrepierna y fue subiendo.

Cuando llegó a mi landing strip y percibió los pelitos, se sorprendió gratamente: “que divinos deben ser estos pelitos”. Yo, de lado, miraba la tele y veía como Tommy besaba a Maca y le lamía y chupaba los pezones (confieso que lo estaba envidiando).

De pronto mi marido se incorporó y se fue a la concha de Maca. Desde todavía desde lejos, relativamente, le dejó caer un montón de saliva y con la palma de la mano comenzó a masajearle todo el pubis, primorosamente depilado. Maca se retorcía de placer, según se podía ver, Tommy se concentraba en masajearle la zona del clítoris.

Javi me había bajado la parte superior del vestido, que era elastizada, me escupió, si, literalmente me escupió sobre las tetas y comenzó a sobármelas y luego a mordisquearme los pezones.

Fue mi turno de devolverle la gentileza, le tomé la cara con mis manos, le hice abrir la boca, y le escupí dentro, pasando luego a besarnos y manosearnos.

Me di cuenta de que mi amor miraba reiteradamente hacia la cámara, interpreté que el gran momento se acercaba. “Deberíamos ir” dije. Y sin esperar nos fuimos hacia el dormitorio. Yo con el vestido bajo a la cintura, las tetas al aire, Javi todavía vestido.

“Queremos verlos”, dije; y Maca entre jadeos, pidió que nos desnudáramos. Mientras lo hicimos, Tommy siguió en lo suyo, que ahora era lamer y chupar el capuchón del clítoris de mi amiga, el cual tímidamente apenas asomaba de su funda.

Me dediqué a chupar un poco la verga de Javi, bien cerca y a la vista de su esposa, lamiendo tronco y glande, chupando, haciendo garganta profunda, para enseñarle.

Entonces Tommy le separó las piernas y se puso entre ellas. No había dudas, la iba a penetrar. Dejé de chuparlo a Javi, le di un par de lengüetazos a la concha y clítoris de Maca, rezumantes de flujo y de babas de Tommy. Hice señas a Javi de ponerse al lado de la acción, yo quería que viera a centímetros de distancia, como otra pija, que no era la suya, iba a entrar a la gruta de placer de Maca.

Tommy tomó su pija (que no es nada grande) en una mano y comenzó a dar golpecitos en los labios de la concha de ella, una conchita hermosa, perfecta diríamos. Que ya estaba entreabierta y mojada. Mientras la golpeaba suavemente ella pedía que se la metiera. La cara de Javi estaba a 20 centímetros de la acción.

Y entonces bien lentamente, Javi y yo vimos como su señora era penetrada a fondo por mi marido. No era novedad para mí verlo penetrar a otra; pero Javi parecía hipnotizado o petrificado, creo que ni respiró durante algunos segundos. Mientras Tommy comenzaba el necesario vaivén yo me desplacé a besar a Maca y acariciarle los pechos, tan pequeñitos y deliciosos. Javi siguió mirando, mientras una de sus manos acariciaba el clítoris de Maca y casi tocaba la verga de Tommy que pistoneaba a un centímetro de esa mano.

Tommy subió un momento a besar a su mujer y le dijo “te quiero, amor”. Mientras la tomaba de la mano. Tommy se salió de Maca un momento para hacer que ella le pasara las piernas sobre los hombros.

De esa manera, la volvió a penetrar y le entró absolutamente a fondo, los huevos daban contra el ano de Mica. Había olor a sexo y el característico plaf plaf de un cuerpo dándose contra el otro. Por momentos Javi le chupaba los dedos de los pies a su mujer, a veces le acariciaba las pantorrillas y yo seguía atendiendo sus pezones.

Tommy aceleró su vaivén, y más que sugerir le mandé a Javi que mirara bien en detalle cómo llenaban de leche a su mujer.

Cuando mi Tommy se vino en ella, ella gritaba y de nuevo Javi miraba fijamente como petrificado, el momento en el cual Tommy terminó de acabar y retiró su pija de la concha de Maca.

Instantáneamente, la leche comenzó a brotar por la entrepierna de Maca, mientras su marido hizo que Tommy le cediera el lugar, y entonces, lo inesperado. Javi recogió con su pija el semen que brotaba de su mujer y la penetró, volviendo a llenarla con todo lo que pudo recoger.

Entonces, en un movimiento espontáneo, ambos hombres le dieron a chupar sus pijas a Maca que aceptó gustosa limpiarlas alternando uno y otro. Pero quedaba la concha de mi amiga para limpiar pues de nuevo chorreaba el semen que Javi le había vuelto a meter adentro. Y a esa limpieza me dediqué, hasta que su conchita estuvo limpia y reluciente gracias a mi lengua. Nada más podíamos hacer, nos tiramos todos juntos a acariciarnos, comentando con ellos la nueva experiencia.

Yo acariciaba el miembro de Javi, de a ratos nos besábamos, yo no olvidaba que él estaba de pija dura y no había acabado. Y él me lamía todo. Tommy seguía dedicado a los pezones de Maca y a besarla. Mientras ella le acariciaba y masturbaba el miembro, que de a poco respondía al estímulo. Cuando estuvo a media dureza, Maca se puso a chuparlo, aplicando las técnicas que me vio aplicar en Javi. Ni que decir, en pocos momentos Tommy estuvo de nuevo “en pie de guerra”.

Y propuse, “ahora nos toca montarlos y alternarnos” (recordando un video de una pornstar que coge con su marido y un amigo pasando de uno a otro). Una vez más, Javi vio como la verga de Tommy entraba en su mujer, que se sentó sobre mi marido.

Cuando ellos ya disfrutaban, fue mi turno de sentarme sobre el instrumento de Javi.

Un lindo instrumento de sexo, duro, algo más largo que el de mi Tommy, muy agradable para disfrutar subiendo y bajando sobre él, rápido, para que acabara cuanto antes y pudiera ver cuando Tommy acabara.

Pudimos hacer el primer cambio previsto, con Javi que pasó a coger a Maca y Tommy conmigo. Y luego volvimos a cambiar, y percibí que Javi estaba a punto. Comencé a subir y bajar muy rápido, (“me mataste a conchazos”) me dijo luego de terminar. Y se derramó dentro de mi…”que puta divina” fue su alabanza, ja ja.

Se salió de mi, y le limpié la verga chupándosela cariñosamente. Maca aumentó su ritmo de subir y bajar sobre la verga de Tommy hasta que de pronto ella misma acabó entre temblores, y cada vez que un poco de pija de Tommy quedaba a la vista se veía recubierta de un espeso fluido blanco.

Tommy demoró un poco, pero el entusiasmo de Maca no disminuyó, y cuando de nuevo Tommy la homenajeó entregándole su semen, ella le tiró su cuerpo encima, y restregaba su concha sobre la pija de Tommy, ya casi blanda y fuera de la concha que lo exprimiera. Rápidamente luego de frotarse sobre él, mi amiga lo limpió a lengüetazos y entonces yo fui encima de ella a hacer un 69.

¡Y que 69! Lamíamos nuestras conchitas llenas de fluidos de nuestros maridos intercambiados previamente. Sorbíamos esos líquidos sin desperdiciar gota, nos acariciamos y luego, con las bocas aún con restos de leche pasamos a besarnos. Nuestros maridos se deleitaban mirándonos. Evidentemente, Javi no se molestaba de que otro cogiera a su esposa.

—¿Serviré para putita? Preguntó Maca.

—¡Claro que sí! Respondimos Tommy y yo.

—Entonces tengo que pedirte que me ayudes a conseguir el primer cliente… no quiero esperar mucho, estoy deseosa. —¡ Y yo! Agregó Javi

—Es que… y dejé la frase inconclusa.

—¿ No vas a ayudarnos? Había cierta alarma en su voz.

—Es que me tomé la libertad de hablar anticipadamente con un gran amigo. Y vendrá en media hora cuando yo lo llame, está esperando el llamado.

Se echó encima mío a besarme desde la boca hasta la concha, no paraba de repetir “gracias, gracias, gracias…

—¡Que felicidad! ¡Hoy mismo voy a cobrar! Pero… ¿resistirá mi pobre concha?

—Claro que resistirás, debes acostumbrarte, ¡y si no resiste, tienes tu cola para complacerlo!

Por razones de espacio, el relato se suspende antes de la llegada de Raúl. El siguiente versará sobre ese encuentro y después me dedicaré a contarles mis cosas, que llevo meses de atraso, y me han pasado dos o tres cosas hermosas en todo sentido.

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