Mi amada Lissa

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Todo empezó cuando teníamos como 25 años ambos, habíamos acabado de llevar a cabo un festejo de un cumpleaños, y mi linda esposa bien se despertó bien cachonda, con las tetas inflamadas, me comentó:

Lissa: no manches soñé bien raro.

Yo: ¿y eso?, ¿que soñaste? En lo que me agarraba mi verga y me masturbaba me dijo:

Lissa: no te enojes, pero soñé que me cogía el fotógrafo.

Yo: no digas y eso. (me decía eso y me masturbaba más, me chupaba la verga

Lissa: no sé

Ese día y los siguientes cogíamos como locos por la calentura, cabe mencionar que el fotógrafo tenía como 35 años más o menos.

Yo: amor, no pienses, hazlo

Lissa: ¿seguro no te vas a enojar?

Yo: no amor.

Lissa: Ok, le diré que venga, para ver lo de las fotos y él video (de la fiesta).

Mi esposa es de las mujeres que siempre andaba escotada y el día que quedó de verse con él, andaba muy, muy escotada.

Ese día, después de recibirlo en la sala y platicar algunas cosas de la fiesta (estaban solos).

Lissa: sabes la verdad soñé contigo

Fotógrafo: ¿y qué soñó señora?

Lissa: que me hacías el amor.

Dicho esto, se le fue encima al fotógrafo, lo besó y el fotógrafo le agarró las tetas con ambas manos, le sacó una y le succionó el pezón.

De repente se paró y se fue, y ya no volvió, jejeje, no sabemos el porqué.

La calentura nunca se nos fue.

Por mi anterior trabajo, pues sin querer podía ver desnudos a mis compañeros y pues hubo uno (Daniel) que tenía una verga enorme, se miraba un poco gruesa pero larga, muy larga, le empecé a decir a mi linda Lissa de él, y ella se ponía bien caliente, no saben cuánto.

Un día pasé a tomarme una cerveza con un amigo, cuando en eso llegó Daniel, lo invitamos a tomar y con el paso de los minutos ya más tomados, lo invité a seguir la peda en mi casa, aceptó muy gustoso.

En mi mente no pensaba que fuera a pasar, llegamos a mi casa empezamos a tomar y de repente me volvió a la mente que ese era el vergudo que quería para mi hermosa esposa, le dije “espérame un ratito”, subí a ver a mi esposa y le dije:

Yo: oye amor, te acuerdas del amigo que te platiqué, el vergudo, quieres conocerlo, está aquí abajo.

Lissa: no inventes, estas seguro.

Yo: si, ¿quieres venir aunque sea a tomarte una cerveza y conocerlo?

Lissa: ahorita bajo

Yo: ponte bien sexy

Baje y le dije a mi futuro corneador.

Yo: oye amigo ahorita va a bajar mi esposa, tu tranquilo, no pasa nada.

Daniel: no inventes, yo quería ir a bailar para ver si podía coger por allá.

Yo: tu tranquilo, todo puede pasar.

En eso baja mi esposa, no manches se puso una bata para dormir se miraba deliciosa, y un escote fenomenal, se miraba riquísima, mi amigo, no pudo disimular su erección y se acomodó su vergota, ella solo se rio (cabe hacer mención, que mi amigo aparte de vergudo estaba atractivo).

Los presenté y mi esposa ni tardo ni nada le dio un beso en la orilla de los labios, se miraba cachondísima, hermosa, mi hermosa esposa se sentó a un lado de Daniel, la bata se le subió hasta arriba las tetas se inflaron más por la excitación que tenía y se pusieron a platicar como si yo no estuviera.

Les dije, voy al refri por unas chelas, me tardé unos minutos más de lo esperado para darles oportunidad de que se conocieran un poquito más.

Cuando regresé mi linda esposa lo estaba masturbando y besándolo, sentados en el sofá, que hermosa se miraba chaqueteando esa vergota, no lo podía abarcar con sus manitas, aún recuerdo esa mirada cachonda, entonces se acostaron en el sillón, los interrumpí y les dije, “ahí no, en la cama”, se fueron al cuarto pero mi rica nena, no me dejó pasar, me dijo, “déjame disfrutar sola de él, ¿si?”. Me dio un beso y se metió. Esto me lo contó ella después.

Lissa: nos metimos al cuarto, iba bien caliente, me puse a mamar esa vergota, estaba deliciosa, sus huevos, una verga largota, le dije que me cogiera de misionero, no manches sentir esa vergota, fue sensacional, tocaba mi matriz, llego en lugares donde tú nunca llegaste, que rico.

Me hizo terminar dos veces, saqué jugo como nunca había sacado, entonces me empino, fue la gloria, esa vergota me llegaba más adentro, tocaba hasta dentro de mí, Yo gritaba, ¿nos oíste?, (claro que los oía), Daniel me agarraba de mi cintura y se azotaba con fuerza en mis nalgas, que rico me cogía y entonces volví a terminar, lloré amor, lloré de felicidad y le dije “cogeme más fuerte tu verga me llega donde nadie ha llegado”, él me dijo “voy a echarte leche, ¿dónde termino?”, “donde quieras”, me empiné más y me pegué a él y sentí un chorro de leche llenar mi panocha, mientras Daniel daba gritos ahogados de placer al estarse vaciando dentro de mí fue delicioso, sentir esa leche hirviendo en mi matriz.

Terminaron ese encuentro y salieron del cuarto, ella iba feliz, rebosante de alegría, me dio un beso con olor a verga, no le dije nada, solo la abracé

Seguimos tomando y ellos estaban abrazados, juntos como novios, cachondeándose y besándose.

Fui por otras chelas y cuando regresé, ella ya estaba mamando esa verga, se miraba enorme, ya había vuelto a recuperarse (benditos 21 años), y me dijo, ahorita regresamos.

Lissa: me volví a empinar, es delicioso sentir como toca mi matriz (a partir de esa noche empinarse fue su posición favorita), me hizo terminar 3 veces más, el colchón estaba empapado de mis jugos.

Yo solo miraba por la puerta y no pude más, me metí, empecé a acariciar a mi hermosa esposa, ella empinada me dijo acuéstate, lo hice y mientras Daniel la cogía empinada, ella empezó a mamar la verga, Daniel creo que se excitó más y empezó a azotarla con fuerza entonces le dijo Daniel: Súbete en él.

La penetre, su panocha estaba deliciosa, una mezcla rica de jugos y semen.

Yo le abrí las nalgas y le dije a Daniel “métesela por el culo, es tuyo”.

Estaba a punto de su primer doble penetración.

Creo que estaba tan mareado Daniel que no podría atinarle, jejeje encontró un agujero y lo metió, de un solo jalón hasta adentro de la panocha, su primera doble penetración vaginal, ella lloraba de placer, de sentir como Daniel se metía hasta adentro de ella, que tocaba su rica matriz, no sabemos cuántas veces terminó, pero Daniel volvió a echarle la leche adentro y entonces sentí su leche hirviendo y también terminé, fue la locura, mi pobre esposa estaba exhausta pero contenta.

Lissa: ¿me dejas quedarme a dormir con él?

Yo: Claro mi vida, descansen

Sin querer vi la vergota de mi amigo llena de leche y jugos y me atreví a tocarla y darle unos jalones.

Los dejé dormir y yo fui a dormir a la sala, no sé cuánto tiempo pasó, pero fui a verlos, ella estaba empinada recibiendo esa vergota en la panocha, (tenían más de media hora cogiendo) los dejé disfrutar ella no paraba de llorar y de decirle a Daniel que era la verga más grande y deliciosa que había probado, le volvió a echar la leche en la panocha y se volvieron a dormir.

En la mañana sonó mi alarma, hora de ir a trabajar, me asomo en el cuarto y tenían empinada otra vez a mi linda mujer, no pude más que ver como disfrutaba de esa rica vergota que volvió a llenar de leche a mi rica mujer

Le echo 4 palos y todos bien cargados de leche.

Nos despedimos, mi esposa salió hasta el portón con la bata en la cintura y en bra (sin importarle quien la viera) a despedirnos me dio un besito a mí y a él, un beso cachondo y un agarrón de verga.

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