Mi último viaje de vacaciones con mi pareja, tuvo consecuencias que ninguno de los dos hubiera podido predecir.
Mi pareja, Andrea, no es una mujer que puedas decir objetivamente que sea un cañón, pero tiene sus encantos y ella es consciente de ellos; así que sabe sacarse partido. Es una mujer latina, de 30 y pocos, no muy alta pero delgada, piel color caramelo, ojos marrones y el pelo castaño a la altura del cuello, sobre los hombros.
Tiene una cara normal y corriente, aunque tiene los labios carnosos y gruesos, unos pechos no muy grandes, pero firmes todavía, y un culo y unas piernas que sí son realmente llamativos, de hecho, es habitual que cuando lleva pantalones ajustados o minifaldas, alguna que otra vez los chicos se den la vuelta para mirarla.
Como hicimos en otras ocasiones, preparamos una escapada romántica de vacaciones. Voy a omitir el lugar donde fuimos, pero era un sitio cálido, con buen tiempo, cerca de la costa, donde también había un lago grande cerca de un bosque. Era un sitio muy chulo la verdad, había varias playas alrededor del lago, el agua estaba templada, y los árboles alrededor daban cierta sensación de intimidad. El día que ocurrieron los hechos que voy a relatar, habíamos elegido una de las pequeñas playas que había en torno al lago, pequeña, sin demasiada gente, rodeados de bosque… y ahí nos tumbamos. A unos pocos metros del agua, pusimos nuestras toallas, una al lado de la otra y nos tumbamos a tomar un poco el sol.
Aunque el sitio no era demasiado grande, por el encanto del lugar si que es cierto que había algo de gente, alguna que otra familia, algunos grupos de chicas jóvenes que estaban pasando sus vacaciones en pandilla, alguna que otra pareja como nosotros… y algunos pocos que estaban en solitario. Una cosa que no pude evitar, fue fijarme en algunas de las chicas que estaban en grupo, muchas de ellas jóvenes, en torno a los 20, 20 pocos; algunas con cuerpos espectaculares, pechos grandes y firmes, culos respingones, cuerpos de gimnasio…
El caso es que, pensando que estaba siendo discreto, me recreé la vista con algunas de las féminas que estaban por allí, las jóvenes y algunas señoras maduritas que aún estaban de muy buen ver. Llevaba puestas las gafas de sol, y creía que nadie se percataba; pero Andrea no es tonta y parece ser, que se dio cuenta. No hizo ningún comentario, pero después de un tiempo juntos, hay gestos, contestaciones y actitudes que hablan por sí solas. Había pasado a tener un gesto serio y llevaba unos minutos menos habladora. Como le gusta estar bien morena, se quitó la parte de arriba del bikini y se tumbó boca arriba, dejando al aire sus pequeñas tetas, firmes y jugosas. Y ahí seguimos, tomando el sol y dando vueltas en la toalla cada poco en silencio.
Después de un buen rato quise meterme en el agua, invité a Andrea a meterse conmigo pero denegó mi invitación con un escueto “no”. No le di importancia, aunque ya deduje que estaba mosqueada. Me metí en el agua y me percate en un chico de una edad similar a la nuestra, de pelo rubio corto, piel blanca y sin estar especialmente fuerte, se le veía con buen aspecto y tonificado, abdominales, algo definido… que miraba en dirección a nuestra toalla. Llevaba un buen rato mirando a mi pareja, y cuando me fijé, Andrea le devolvía la mirada con una tímida sonrisa; pero no le di importancia. Después de unos minutos salía del agua y me crucé con Andrea que entraba:
Yo: ¿Quieres que me bañe contigo un rato?
Andrea: No, no hace falta, vete a la toalla que quiero estar un rato yo sola.
El tono en el que me lo dijo ya me indicaba que no estaba el horno para bollos, así que por no discutir me fui a mi toalla y me quedé ahí sentado mientras me secaba al sol.
Al cabo de unos minutos el chico que intercambiaba miradas con Andrea se metió en el agua. Se fue nadando cerca de ella y le dijo algo. No sé qué fue ni de que estuvieron hablando, pero estuvieron unos minutos en los que se les veía bastante cercanos y sonrientes, parecía que toda la tensión de unos minutos atrás se había diluido. Después de un buen rato, salieron del agua, se dieron dos besos y el chico se fue caminando, pasó de largo de su toalla y se metió entre los árboles. Andrea vino con una sonrisa radiante a mi toalla, se sentó, esperó apenas un par de minutos y me susurró algo al oído que me heló la sangre y me provocó un escalofrío.
-Cariño, tú te piensas que soy tonta y no me doy cuenta de las cosas, llevas toda la tarde mirando a las muchachitas en bikini y piensas que no me doy cuenta. A ti parece que te da igual, pero ¿sabes qué? ya me cansé y ahora te vas a enterar.
Después de decir eso se incorporó y se fue caminando en dirección al bosque hacia la misma zona en la que había ido el chico con el que se bañó. Yo no supe muy bien que hacer, pero tras un buen rato, la curiosidad se apoderó de mí y seguí por el mismo camino. Tras unos metros buscando camino, vi un pequeño claro y fui hacia allí y la escena que contemplé me dejó perplejo.
Ahí estaba el chico de antes, de pie, con el bañador bajado por los tobillos, y para mi sorpresa, Andrea estaba de rodillas, haciéndole una mamada brutal. No lo dije antes, pero entre el grosor de sus labios y su actitud, hace unas mamadas estupendas. Es francamente buena y el muchacho en cuestión lo estaba averiguando. Yo me quedé escondido sin decir nada y observaba la escena entre nervios y excitación. Andrea chupaba y jugaba con su miembro, movía la cabeza adelante y atrás, le succionaba los huevos y se esmeraba a fondo. A veces se miraban a los ojos y se sonreían mutuamente con complicidad.
Y tras unos minutos, el chico miro hacia arriba con los ojos cerrados, intentando no hacer ruido, empezó a pegar bufidos aunque se le escapó algún que otro gemido leve; era evidente que se estaba corriendo y lo estaba disfrutando pero bien. Andrea seguía chupando mientras tanto, moviendo la cabeza adelante y atrás sin sacarse el miembro del chico de la boca, tragándose todo sin dejar nada fuera. Cuando parecía que había terminado todo, se sacó la polla de la boca, la miró, y se la pasó por la lengua, la volvió a meter en su boca y la dejó bien limpia, todo se lo llevó ella, no hicieron falta toallas ni similares. Se quedó mirando de rodillas el chico con una sonrisa de oreja a oreja.
Él le devolvió la mirada y la sonrisa, ella le dio unos besitos a su polla (que todo sea dicho, tenía un buen tamaño y aspecto), y se puso de pie. Él se subió el bañador y se dispusieron en volver a la playa. Yo me di la vuelta y me volví a la toalla antes de que me descubrieran; tenía el corazón a mil por hora después de lo que acababa de ver y realmente no sabía como sentirme, enfadado, excitado… eran muchas sensaciones contradictorias todas a la vez.
Me tumbé en la toalla e hice como si nada, vi a los dos aparecer entre los árboles hablando como dos amigos. Se quedaron ahí de pie un rato charlando y se despidieron dándose dos besos. Andrea vino hacia la toalla con una sonrisa de satisfacción y se tumbó a mi lado. Yo me quedé ahí en silencio sin saber que decir, desbordado por la situación. Al cabo de un rato nos levantamos de ahí y nos fuimos al coche no sin antes ver como mi pareja y este chico intercambiaban miraditas antes de irnos.
Nos metimos en el coche, arranqué, y me puse a conducir en dirección al hotel, al poco, Andrea me confesó sin tapujos lo que acababa de hacer.
-¿Sabes cari? Te dije que estaba harta de ver como me ninguneas en público por la primera niñata que pasa en bikini delante de ti. Pues bien, que sepas que me he ido con ese muchacho al bosque y le acabo de hacer la mejor mamada de su vida, me lo he tragado todo y bueno… digamos que ya no es un desconocido. Se llama Pablo, le he dicho en qué hotel estamos y el número de habitación. Casualmente él está bastante cerca y nos va hacer una visita dentro de un ratito.
Tengo que decir que se me desbocó el corazón el escuchar esas palabras e imaginar el escenario que se planteaba.
-Dentro de unas horas va a venir a agradecerme lo que le hice en la playa, y tú te vas a quedar a verlo todo en la habitación del hotel. Quiero que lo veas todo y no molestes.
No sé por qué, pero lo único que pude hacer fue responder con un escueto “vale” mientras llegábamos al hotel y aparcaba el coche. Subimos la habitación a ducharnos y a prepararnos.
La habitación del hotel era grande, había una cama matrimonial de buen tamaño, teníamos también un sofá donde se podían sentar tranquilamente 4 personas, y justo delante del sofá una mesa de madera bastante robusta. El cuarto de baño tenía una ducha y un lavadero, y el retrete estaba en una estancia aparte. Vamos, era una buena estancia para un buen hotel. Primero me duché yo, no tardé mucho, y cuando salí, Andrea entró con una bolsa grande. Escuchaba el sonido de la ducha mientras se lavaba, una vez termino, se quedó allí un rato largo, supongo que preparándose, maquillándose y eligiendo qué ponerse.
Cuando salió, llevaba los labios pintados de rojo, algo de sombra de ojos, muy elegante sin ir excesivamente pintarrajeada. Y llevaba un vestido negro de tirantes supercorto con unas sandalias que se ataban con unos cordones que llegaban hasta casi las rodillas. Se podía ver también que llevaba las uñas pintadas a juego con los labios y que no llevaba sujetador, marcándose los pezones de sus pechos.
Nos sentamos los dos en silencio en el sofá esperando hasta que escuchamos como llamaban a la puerta con los nudillos. Andrea se levantó de un salto supernerviosa, como una adolescente que va a buscar a su novio, abrió la puerta y ahí estaba Pablo, con unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes. Sin ser demasiado alto, se notaba cierta diferencia de altura al ser mi chica la típica latina bajita. Se saludaron con dos besos e invitó a Pablo a pasar a la habitación.
-Bueno, se me ha hecho largo estar esperándote jejeje.
-Vaya, lo siento, no quería tardar demasiado pero tenía que prepararme y conducir hasta el hotel, pero bueno, ya estoy aquí… -me miró a los ojos y dijo- tu chico… ¿se va a quedar aquí?
-Sí, ya le dije que le iba a castigar por andar mirando de reojo a las fulanas de la playa. Así que bueno… tu haz como si no estuviera aquí.
-Vale, vale, jajaja yo no tengo problema con eso, allá vosotros -mientras dijo eso empezó a sobar las tetas de mi chica mientras la miraba de arriba a abajo. A Andrea se le empezaba a notar la excitación – Bueno… veo que no llevas sujetador, te gusta andar con las tetas sueltas eh jajaja -mientras hablaba no paraba de tocarle las tetas por encima del vestido y a jugar con sus dedos y sus pezones. Andrea sonreía y se mordía los labios.
-Sí, así de paso te facilito un poco la tarea al no tener que desabrocharme el sujetador jajaja. -Apartó a Pablo como medio metro con suavidad y se dio una vuelta delante suya- bueno que, ¿no te gusta mi vestido? -dijo poniéndose de espaldas y frotando su culazo de arriba a abajo contra su paquete.
Pablo ya estaba también cachondo perdido y le agarró las tetas desde atrás se pegó contra ella y se les escapó a los dos un bufido. Le desabrochó la cremallera del vestido, se lo bajó y la dejó ahí, delante de mis narices sin nada más que un minúsculo tanga negro y sus sandalias.
-No se para que me puse el vestido dijo riéndose.
-Pues para quitártelo jajaja, ¿para qué iba a ser?
Andrea no respondió, solo sonrió, se sentó en la mesa que había delante del sofá en el que yo estaba sentado contemplando la escena y mientras se miraban a los ojos le empezó a acariciar la polla a Pablo (que para ese momento ya tenía un buen bulto debajo del pantalón). Realmente para ese momento ya parecía que yo no estaba. Pablo se empezó a quitar la camiseta mientras Andrea le bajaba la bragueta y los pantalones y seguía jugando con el bulto de su entrepierna. Al cabo de un minuto más o menos, le bajó también el calzoncillo y le agarró la polla, Pablo soltó un pequeño gemido y Andrea comenzó a juguetear con su miembro mientras Pablo le acariciaba la cabeza.
Empezó dándole unos besos, al poco se dedicó a jugar con la lengua por el capullo, y cuando separaba la lengua, se veían enormes hilos que conectaban la polla de Pablo con la lengua de mi chica. Y cuando se cansó de poner a Pablo a cien, se la metió entera en la boca, y empezó a mamársela con mas afición aún que cuando estaba en la playa. A Pablo se le notaba que estaba disfrutando y si no llega a detenerse se hubiera corrido de nuevo en su boca. Pero Pablo le ordenó que parara y mi chica fue obediente.
-No me quiero correr tan pronto y a este paso te voy a llenar la boca como hace unas horas jajaja. Túmbate en la cama que ahora me toca a mí.
Andrea acató la orden, cogió a Pablo de la mano y se fueron juntos a la cama. Al estar todas las instalaciones en el mismo cuarto, yo podía seguir viendo la escena sin moverme del sofá. A ellos realmente ya les daba igual quien estuviera allí y quien no, ellos estaban a lo suyo tan ricamente.
Se tumbó boca arriba, se abrió de piernas y Pablo metió la cabeza allí, se tiró un buen rato, y parecía que no se le daba mal porque ella comenzó a gemir tímidamente, pero al cabo de un par de minutos le agarró la cabeza empezó a mover las caderas arriba y abajo y aumentó el volumen de los gemidos, acabó soltándole la cabeza y ya desatada se dejó ir…
-¡Ufff! ¡Joder! ¡Que ricooo!
Pablo seguía a lo suyo hasta que al cabo de un rato Andrea le pidió:
-Vale… ya ya, para, quiero follaaar
Pablo se detuvo, Andrea se incorporó y le mandó a Pablo que se tumbara boca arriba. Ella se sentó encima de él, buscó su polla con una mano, y cuando la tuvo enfilada, se la clavó de un golpe, se sentó, se puso cómoda y empezó a moverse. Es su postura favorita de toda la vida, Pablo le agarró las caderas y ella se movía adelante y atrás cada vez más rápido y los dos gemían y se movían acompasados. Como me la conozco, sé que en esa postura no aguanta mucho y llega fácil al orgasmo, cosa que como era de esperar, pasó. Y ahí se quedó, sentada mirando a su amante a los ojos y acariciándole el pecho. Hasta que Pablo tomó de nuevo la iniciativa.
-Yo todavía no me he corrido, así que me toca, venga, ponte a 4.
Ni corta ni perezosa, se puso a 4 obedeciendo la orden, por la cara que puso Pablo, se notaba que le gustaba ver así de dispuesto el culo de mi chica, insisto, es el típico culo redondo respingón de las latinas y cualquiera que lo tenga delante en pompa no se resiste. Le clavó de un viaje la polla, que estaba dura como una piedra y empezó a embestirla a un ritmo brutal. Ella apoyó la cabeza en la almohada y ahí se quedó un rato, dejándose hacer. Gimiendo y disfrutando como una perra. Pablo embestía y embestía como un animal.
-¿Te gusta?
-Ahhh… ahhh Siii siii… -respondía mientras intentaba mirarle de reojo con la cara desencajada de placer.- Quiero… que te corras en mi boca… aaah
Después de otro par de minutos, se detuvo, sacó la polla del coño de mi pareja ya machacado y bien follado y se puso de pie en la cama. Andrea entendió lo que debía hacer y se dio la vuelta, se puso de rodillas, abrió la boca, sacó la lengua y empezó a pajear a Pablo a toda velocidad. Pablo no tardo en correrse abundantemente.
-Ahhh Ufff… Joooder
La polla de Pablo no dejaba de echar oleadas de semen que iban cayendo en su cara, en su lengua y en la comisura de sus labios. Cuando terminó, le dio unos cachetitos con la polla en su cara llena de semen mientras ella se tragaba lo que le había caído dentro de la boca. Y cuando se lo tragó, volvió a limpiarle la polla con la boca hasta que quedó inmaculada de nuevo. Le volvió a dar unos besos y ahí se quedaron unos segundos, mirándose los dos uno al otro, sonriendo, mientras Pablo le acariciaba la cabeza.
La verdad, estuvo muy mal que me dedicara a mirar a otras mujeres y más estando con mi novia de vacaciones. Al final, me hizo darme cuenta de que no debo descuidar lo que tengo en casa y otro le hizo sentirse deseada. Y le dio lo que necesitaba.
Los actos de cada uno tienen consecuencias.
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