La vida da tantas vueltas
que todo puede cambiar
cuando menos te lo esperas,
para bien o para mal.
Y una acción determinada,
según sea su resultado,
puede decantar la cosa
hacia un lado u otro lado.
Y conozco un par de casos,
en donde una misma acción,
dio resultados distintos,
según lo que aconteció.
Fue el caso de dos esposas,
que por causas del azar,
llegaron a tener ambas
una aventura casual.
Y aunque los dos casos fueron
de clara infidelidad,
para una fue deprimente,
para otra fenomenal.
Una tuvo un gran amante,
como nunca imaginó
y la otra tan solo obtuvo
una amarga decepción.
Y siendo el comportamiento
un hijo de la experiencia,
el distinto resultado
dio distintas consecuencias.
La que tuvo una experiencia
que fue un desastre total,
quedó más que escarmentada
para otra infidelidad.
¡Pero, ay, queridos amigos,
la que tanto disfrutó,
con ganas de repetir,
sin duda alguna quedó!
Y como en otra ocasión
de nuevo pudo gozar,
no como la vez primera,
sino incluso mucho más,
quedó en su mente la idea
de querer aprovechar
cada vez que apareciera
alguna oportunidad.
Llegó a gozar de tal modo
que incluso en una ocasión,
no se entregó a un hombre solo
sino que se entregó a dos.
Y fue tal todo el placer
que pudo experimentar
que en su mente quedó claro
que volvería a pasar,
que disfrutar con dos hombres
era algo tan especial
que a disfrutarlo de nuevo
no pensaba renunciar.
Y aun amando a su marido,
tanto con otros gozaba,
que no se sentía culpable
cuando a ellos se entregaba,
algo que hacía a menudo
cuando la ocasión se daba.
Y aunque el esposo era ajeno
a todo lo que pasaba,
de todo lo que ella hacía
también se beneficiaba,
porque lo que ella aprendía
cuando con otros estaba
con su marido, hábilmente,
todo ello lo practicaba.
Así que si aquella esposa,
pese a su infidelidad,
trasladó a su matrimonio
su experiencia sexual,
haciendo que su marido
disfrutara sin igual
de una pasional e intensa,
dulce vida conyugal,
teniendo en cuenta que ambos
ahora gozan mucho más
¿cómo juzgamos el cambio,
para bien o para mal?
Pero ya por terminar,
llegando a una conclusión
¿alguna de estas esposas
era que la otra mejor?,
ya que aunque ambas partían
de idéntica situación
una disfrutó de amantes
la otra ya ni lo intentó.
¿Qué es lo que habría ocurrido
de haber pasado al revés,
si aquella que no gozó
lo hubiera podido hacer?
Obviamente, no sabemos
que habría podido ocurrir,
pero estaremos de acuerdo
que, de haber gozado mucho,
más probable hubiera sido
que volviera a repetir.
Pues si algo es puro desastre
no lo querrás vivir más,
pero di, ¿qué pasaría
si en vez de ser un desastre
es la experiencia más grata
que puedas imaginar?
¿De verdad que no querrías
volverlo a experimentar?
Así, mejor no juzgar
determinadas acciones,
que muchas veces suceden,
según sea la situación
en que el destino nos pone.
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