Cena con postre
Terminada la estimulación, la mujer se levantó. Retiró el mantel de un tirón y apoyó sus pechos sobre la madera fría. La tomé por detrás. Mi pene, enfundado y ansioso, la penetró de un solo empujón, metiéndola hasta el fondo. Una y otra vez, con ritmo profundo y constante. Sus gemidos eran música para mis oídos: agudos, entre...