Mis aventuras con la negrita Brenda
Me coloqué a cuatro patas, apoyada en el respaldo del sofá, ella se puso de rodillas detrás de mí y de un golpe me la metió, la verdad es que usaba su polla de plástico mucho mejor de lo que la mayoría de los tíos me daba un placer increíble, mis gemidos comenzaron enseguida y poco a poco se fueron...