Íncubo
Él los toca. Yo lo toco. Una mano está en mi sexo, masturbándome quedito, y otra me presiona el seno… el izquierdo, me refiero. Pero ¿quién toca el derecho? Otra vez hay algo raro. Hay otra mano en el juego. Ahora sí no estoy dormida. O si sí, este es el sueño más exacto y más caliente… más real que...