De jubilada a yegua
—Que eres lo suficientemente puta como para invitarme a tu casa y no ponerte ni siquiera el sujetador. ¿Qué crees que pensaría tu marido si se enterara? —Yo no te he invitado para… —Eso díselo tú —respondí. —Te digo que… ¡¡¡PARA!!! —volvió a replicar mientras volvía a pasar mi mano debajo de su bata y le agarrab...