Mesera (3)
Sus manos anchas y cálidas, junto a esa boca ardiente, me provocan un éxtasis delicioso, de repente don Fidel mete su mano debajo de mi minifalda y toma mi tanga, yo misma lo ayudo, levantando mis caderas para que pueda quitármela sin problemas, el viejo me tiende en la alfombra besándome de nuevo, su panza pegada a mi estómago, empi...