Amigas y cuñadas. Confesiones y acuerdos

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Vicky llegó sin que la escucháramos, mi mujer estaba mirándonos con cara desafiante. Celina se incorporó primera.

Pero no se movió, quedó petrificada mirándola a los ojos. Había mucha tensión entre ellas, incluso me dio la sensación que el mayor enojo era con Celina y no conmigo.

–¿Qué hacés acá y en bolas?

–Vicky mirame no estoy en bolas y además no estábamos haciendo nada. Estamos a dos metros de distancia uno de otro.

–Se estaban pajeando y hablaban de eso. Hace cuanto decidieron hacer esto y escondérmelo a mí.

–Vicky mi amor, no estoy entendiendo mucho. ¿Te enojas más con mi hermana que conmigo y además el problema es que te lo escondimos?

–Mati me parece que es momento que te enteres de muchas cosas que no tenés ni idea. Así como lo escuchas… (interrumpe Celina)

–¡Cállate! No tenés derecho a decir nada.

–Celi dejala. Vicky explícame esto porque yo no estoy entendiendo nada.

La realidad es que ya hacía tiempo que me veía venir esa situación. Desde que las encontré teniendo sexo en nuestro cuarto. Capaz no podía verbalizarlo o conversarlo explícitamente pero estaba seguro que mi hermana tenía algo conmigo. Y Vicky como su buena amiga le seguía la historia para no destruirla. La acumulación de mi ropa en su ropero, las fantasías con Vicky usando prendas mías eran suficiente evidencia. La que me contestó fue Celina.

–Tu mujer toda la vida estuvo enamorada de mí. (Señalándose la entrepierna) Le encanta esta, desde jóvenes nos tocábamos mutuamente, a mi me gustaba experimentar… a ella la enamoró.

–Por lo menos, no estuve toda la vida caliente con mi hermano.

–Mejor, te casaste con mi hermano para no dejar de verme nunca más en tu vida.

–¡Basta! Se callan las dos.

Celina mi hermana seguía con sus pantalones en la cintura, mi mujer con la camisa puesta y cartera colgada. Se sacaban chispas con las miradas.

–Celina subite los pantalones y Vicky sentate acá en el sofá conmigo. De todo lo que dijiste hay una sola gran verdad: “es momento que hablemos antes de seguir con esto”.

Vicky y Celi se calmaron un poco, respiraron y se acomodaron cada una en su lugar. Hasta unas horas antes yo tenía muchas dudas, sobre lo que quería y cómo lograrlo, en ese momento todo me quedo claro. La relación de mi hermana con mi mujer la había asumido y la entendía, pero pensaba que era solo por una locura de mi hermana. Pero por lo que decía Celina, Vicky estaba enamorada de ella y no de mí. Esto me sorprendió. Pero no cambió mucho mi pensar y me seguía excitando verlas juntas. Me di cuenta que si estaba dispuesto a masturbarme frente a mi hermana, todo lo demás sería cuestión de tiempo. Así que empecé a conciliar a estas dos mujeres hermosas y excitantes.

–Vicky y Celi, ustedes son y serán las dos mujeres más importante en mi vida. No quiero que nos peleemos. No lo toleraría. Muy por el contrario creo que deberíamos amigarnos, los tres. Quiero que cada una y yo también pensemos un momento y le comuniquemos a los otros dos que es lo que queremos, deseamos o fantaseamos.

Se hizo silencio por unos minutos, estaban sopesando la idea y midiendo si yo estaba a la altura de entrar en su círculo de secretos más íntimo. Entendí que yo tenía que empezar. Así que con vos tranquila dije:

–Entiendo que el deseo y el placer tienen muchas formas y caminos. Vicky me excita que les des placer a mi hermana y Celi me excita que me desees con pasión. Estoy dispuesto a que nos demos placer los tres juntos, como más nos guste a cada uno y disfrutemos del sexo sin dudas ni prejuicios sociales.

–Hermano agradezco tu sinceridad y me da mucha vergüenza admitir que me vuelve loca verte coger con tu mujer, quisiera ser yo la que está contigo y Vicky nada va a superar la pasión de tu lengua en mi concha. Siempre me la vas a poder chupar cuando quieras.

–Celi tu cuerpo es hermoso y sos la mujer que me ayudó a disfrutar de mis deseos sin límites y siempre abierta a mis exploraciones, Mati nos brindaste muchas fantasías y no hay hombre que me caliente más. De hecho sos el único que lo hace. Quiero gozar de tu pija junto con tu hermana y que me cojan los dos.

Ese comentario desató una carcajada de los tres, que liberaba tensión y daba espacio a lo que se vendría.

–Hermano sos el único que está “vestido” para la ocasión. Te gustaría que tu mujer me ayude a estar pronta para lo que se viene…

–Me encantaría que lo hiciera y además que vos también le ayudes a ella… se la ve muy preocupada.

Se levantaron y fueron directas como dos imanes, sus bocas chocaron en un beso de placer y lengua. Eso para mí fue incómodo y excitante, fue reconocer mi lado más oscuro de perversión en un movimiento.

Fue como si hubieran planeado y deseado este momento muchísimo tiempo. Estaban reproduciendo una coreografía sexual ya ensayada mil veces. Se entendían sin hablar, Celina le corría del hombro su camisa a Vicky y ella lo levantaba para sacar su brazo de la manga.

Vicky tomó el pantalón deportivo de mi hermana y lo bajó conforme ella se agachaba, Celina levantó una pierna y le apoyó su pie en el hombro. Dejando frente a su cara la concha y adelantó su pelvis para que no le quedara duda a mi mujer, que lo que quería era que se la chupara. Yo por mi parte ya me había excitado nuevamente y empecé a tocarme despacio mientras ellas hacían un show privado para mí.

Celina se tiró en el sillón donde estaba y mi mujer se arrodilló frente a ella y la terminó de desvestir. Antes de eso se sacó su ropa y quedo solo con una tanga, medias hasta los muslos que se sujetaban con portaligas. Era una actriz porno mi mujer. Sus pechos enormes tenían solo comparación con los de mi hermana.

Empezó entonces a pasarle la lengua por encima de la bombacha a mi hermana y ella movía su cadera buscando más contacto.

–Hermano, me gustaría verte esa pija enorme que tenés un poco más de cerca.

–Voy.

Dejé en el piso mi bóxer y me acerqué a ella, le puse mi pija a la altura de su cara.

–Soy la mujer más feliz del mundo Vicky, me la chupas como siempre pero ahora no tenemos un juguete, me voy a comer la pija de mi hermano de verdad.

Se la metió toda en la boca, en un solo movimiento. Se atoró y mi mujer la miró, mientras le sacaba la última prenda que le quedaba:

–Viste que vos tampoco te la ibas a poder comer entera.

–No. Pero me la como más que vos. Me encanta lo dura y caliente que está, es hermosa hermano.

–Quiero que me la chupen las dos juntas, ¿puede ser?

–También es una de nuestras fantasías.

Reímos los tres y empezaron a chupármela una de cada lado del tronco de mi pene me pasaban sus lenguas. Se juntaban y se besaban. Estaba en la gloria. Mi excitación crecía exponencialmente y no la podía controlar.

–Les voy a acabar en la cara a las dos, no paren por favor.

–Si hermano quiero sentir tu leche en mi boca acábame toda.

No me pude contener y eyaculé con mucha fuerza y cantidad en la cara de mi hermana. Era una locura lo que estaba pasando y el morbo me hacía disfrutar más de la situación. Mi mujer le dijo:

–Amor, hace años quiero que disfrutes de lo que yo no te podía dar, mucha leche calentita y en la boca.

–Ahhh me encanta ser así de puta con ustedes, me la tragué casi toda pero en mi mejilla todavía la siento correr. ¿Querés?

–Si. También quiero. Ahhh.

Vicky le pasó la lengua y en seguida se besaron compartiendo mi leche. Luego bajó a seguir comiéndole la concha a mi hermana.

–Sentate en el sofá hermano y mirá como le voy a abrir el culo a tu mujer. Recupérate que quiero que nos cojas a las dos.

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2 COMENTARIOS

    • No me perdería ninguna reunión familiar jajajaja
      y como se pone la historia en los próximos capítulos… espero lo goces.

      B.

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