Amigas y cuñadas. Pasarte la lengua por la cola

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Risas y carcajadas salían de mi cuarto cuando llegué a casa. En casa estaba mi hermana con mi mujer, siempre se llevaron muy bien.

–¡Llegué chicas!

–¡Estamos arriba en el cuarto!

Nomás entrar en la habitación me di cuenta que hacía mucho que estaban juntas y que iba a durar mucho más ese encuentro. La cama de dos plazas y media estaba llena de ropa de las dos. Ellas solamente de corpiño y tanga.

Al principio cuando éramos novios con Vicky, mi hermana Celi venía a casa a cambiarse también, pero se cuidaba mucho más de que la viera en ropa interior. Eso había cambiado a lo largo del tiempo. Si bien ella tiene su casa, pasa mucho tiempo con nosotros y ya no le importa que la vea en tanga.

Siempre fuimos muy cercanos y nuestras amistades eran compartidas. Nos llevamos apenas un año de diferencia. Crecimos juntos mis amigos eran sus amigos y sus amigas eran mis amigas, tanto así que una de ellas se convirtió en mi esposa.

Verlas así siempre me ponía un poco caliente, ellas lo tomaban natural pero a mí me afectaba verlas. Se que no tendría que andar caliente con mi familia pero son muy parecidas físicamente ambas. Obviamente es el tipo de mujer que me atrae.

–Bueno ya veo que hoy salen y que todavía no definieron que se van a poner, o ¿me equivoco?

–Amor, diste en el clavo… pero a medias. Hoy no vamos a salir. Pero para cuando salgamos queríamos tener los outfits definidos.

–Mati hermano de mi alma, no vamos a empezar con la discusión sobre el desorden de ropa otra vez ¿no?

–Debo ser el único hombre en el mundo que llega a su cuarto encuentra dos hermosas mujeres en su cama en ropa interior… y se queja.

–Esas mujeres son tu esposa y tu hermana, siento pena por ti que estes rodeado de diosas griegas.

–Jajaja, te diría que son más sudamericanas que griegas. Esas curvas son marca registrada… y en tu caso me encantan amor.

Siempre que podía les hacía notar su belleza, no soy celoso de mi pareja pero me gusta que sienta que todavía me calienta mucho. La amo.

Ya sabía como iba a seguir esa reunión, un sin fin de cambios de ropa: ese cinturón va con esa pollera, esa pollera trasluce la ropa interior, ese escote no va con ese corpiño… etc.… etc. Me cambié la ropa del trabajo, doblé el pantalón y lo colgué, pero la camisa la tiré a la montaña de ropa… total estaba usada y todo era un relajo descomunal.

Así que las dejé solas y me fui abajo a tomar una cerveza y mirar un partido en la tele. Pasó más de una hora y media cuando decidí volver a subir para ver que querían comer. Había dejado la puerta abierta, no era necesario cerrarla, por eso pude ver lo que pasaba antes de terminar de subir.

Celina mi hermana estaba frente al espejo con un nuevo conjunto de ropa interior mucho menos provocativo del que tenía puesto cuando yo había llegado, y muy pegada detrás de ella Vicky. Las tetas de talla grande y el culo parado que tiene mi hermana son de infarto. Varias veces había recibido comentarios de mis amigos por su cuerpo. La bombacha le cubría gran parte de sus nalgas y las sujetaban bien, algunas dirían que le quedaba chica y necesitaba un talle más.

Mi mujer tenía puesta mi camisa, la que había usado ese día para ir trabajar, no llevaba corpiño y debajo solo una pequeña tanga color piel. El culo de ella es igual de grande y parado que el de mi hermana pero con la tanga puesta parecía enorme.

Decidí quedarme en silencio y espiar la situación. Mi mujer corrió el pelo morocho de mi hermana de su espalda y se acercó a besarle el cuello. Celi no oponía resistencia, es más le facilitaba el acceso. Besó lentamente su cuello y corrió un bretel del corpiño dejándolo caer por su brazo. Ellas se miraban a la cara a través del espejo. Vicky le apoyaba sus grandes pechos en su espalda y pasó una mano sobre el estomago de Celi. No se detuvo en su bombacha siguió bajando hasta acariciar su pubis por encima de la ropa interior. Mi hermana se estremeció y separó un poco sus piernas.

¿Por qué mi hermana se dejaba tocar de esa manera por mi mujer? Mi mujer estaba seduciendo a mi hermana y ella se dejaba hacer. No lograba escuchar lo que hablaban. Pero charlaban en susurros eso era evidente.

La situación me shockeo mucho, siempre supe que eran muy cercanas pero no tanto. ¿Son pareja y yo no lo sabía? ¿Mi mujer me engaña con mi hermana?

Celina abrió sus piernas un poco más y llevo su pelvis hacia adelante forzando mayor presión en el contacto de la mano de Vicky. Volteó y buscó la boca de mi mujer, se besaron con pasión y pude ver como sus lenguas luego del beso repasaban los labios una de la otra.

Se separaron y Celina se bajó la bombacha hasta la mitad de sus muslos, estaba toda mojada de flujo.

–Mirá como me pusiste, vas a tener que guardar esa camisa. No la laves.

–No es la camisa Celi es que te gusta mucho como te toco.

–Que rápido llegó mi hermano, me voy muy caliente, pero si me quedo no me voy a contener y nos va a encontrar.

–Ok, pero déjame solamente chupártela un poquito. Esa bombacha de cuando éramos jóvenes me enloquece.

Mi hermana se tumbó sobre su espalda en la cama, se terminó de sacar la bombacha y abrió sus piernas con las rodillas flexionadas. No tuvo que decir nada mi mujer se abalanzó sobre su vulva como un perro a su pote de comida. Comenzó a lamerle los labios y su vagina rosada y pequeña. Celina quiso frotarse el clítoris pero Vicky le sacó la mano y se metió todo su botón de placer dentro de la boca. Sin duda movía su lengua con destreza porque mi hermana no paraba de gozar y apretar las sábanas con sus manos.

Tomó una prenda de ropa y se la llevó a la boca quería gritar pero no podía. Tomó la cabeza de mi mujer con sus manos y comenzó a apretarla contra su entrepierna y mover adelante y atrás sus caderas. Le frotaba su concha por la cara a mi mujer, en determinado momento se quedó inmóvil. Estaba acabando lo podía sentir, le tensión en sus músculos y la expresión corporal lo demostraban.

Mi mujer se separó, se pasó la mano por la cara y se limpió de todos los jugos de Celina.

–Eso si que fue rápido Celi

–Estaba muy caliente. Lamento no devolverte este favor… por lo menos ahora, después lo haré, se que estoy en deuda contigo.

–Tranqui amor, hoy le pido a tu hermano que me la coma, él pagará tu deuda.

–Si lo hace pedile que te pase la lengua por la cola y que te meta dos dedos en tu vagina al mismo tiempo, hace mucho fantaseo con eso.

–Vestite que ya hace mucho que estamos acá. Deberíamos bajar.

Me fui volando a living me senté en el sillón. Unos minutos después bajaron ellas. Mi hermana se llevaba un bolso con un montón de ropa, creo que reconocí mi camisa dentro.

Despedimos a mi hermana, cenamos como cualquier noche normal y nos fuimos al cuarto. Ella subía la escalera todavía con la tanga color piel puesta y un top de dormir. Mientras subía delante de mi le dije:

–Esa tanga te queda preciosa amor, me excita mucho que la lleves puesta.

–Si te excita hay que solucionarlo

–Si exacto, quiero hacerte sexo oral pero hoy además quiero “pasarte la lengua por la cola y meterte dos dedos en tu vagina al mismo tiempo”.

Se frenó en seco, giró y me miró a la cara. Noté en su mirada que estaba escudriñando si la coincidencia era real o yo sabía lo que le decía. Me hice el desentendido y seguí.

El mensaje había llegado.

–Bueno Vicky perdón si no querés no lo hacemos pero no me mires así.

–Jajaja te miro así porque es justamente lo que quiero. ¿Estás dentro de mi cabeza?

–Solo me dejo llevar por el aroma que deja tu entrepierna y por el morbo que me provoca.

Subimos y tuvimos un sexo increíble, me pedía que le chupara el culo y le metiera dos dedos en su vagina y frotara su clítoris. Acabó más de una vez estaba totalmente sacada. Mucho más que las últimas veces.

Nos dormimos agotados. No pude descansar tenía que pensar como abordar esa situación, mi cabeza no paraba de trabajar. Lo primero a definir era, ¿voy a seguir espiándolas o voy a plantear ahora el tema?

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