Amigas y cuñadas. Sexo y final feliz

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Mi hermana estaba pronta en su living con unas calzas negras que le marcaban toda su concha y su cola, parecía pintada. Un top también negro completaban toda su indumentaria, obviamente levantaban y apretaban sus pechos. Yo por mi parte llegaba a su casa con ropa de trabajo y un bolsito para el club.

–Hermano no te veo vestido para hacer deporte… ¿así vas al gimnasio?

–La verdad es que si, luego me cambio.

–Bueno puedes empezar a cambiarte aquí. Me gustaría ver como lo haces.

La relación con mi hermana había avanzado muchísimo, teníamos una relación íntima como nunca la habíamos tenido. Cogíamos a la mañana con la excusa de ir al gimnasio, a la noche con cualquier excusa y con mi mujer también pero eso sin excusas. Nunca había tenido tanto sexo en mi vida.

La realidad es que disfrutaba del sexo con mi hermana y además de sus cariños, pero sobre todo de la complicidad. El sabor de lo prohibido había dado paso a otra dimensión distinta éramos dos almas gemelas que se deseaban.

Allí parado mirándola caí en la cuenta de todo eso.

Empecé a desvestirme, dejando que mi ropa caiga al suelo. Despacio. Siempre mirándola a los ojos. Una vez completamente desnudo mi pene flácido colgaba inerte con su cabeza dentro de la piel que lo cubre. Era una declaración, este cuerpo no es solo mío, es tuyo y puedes hacer lo que quieras con él.

Ella me miraba y a medida que me desvestía se acercaba a mí. Parado desnudo ella se enfrentó a mi cara con cara, sentía la tensión de la situación. Sus pechos tocaban el mío. Se arrodilló y quedó frente a mi verga que colgaba. Me miró en silencio. Abrió su boca y se metió toda mi verga dentro.

El calor, la humedad, verla meterse mi pija en la boca sabiendo que era mi hermana, fue la chispa que despertó mi erección. Sentí como se iba endureciendo con cada caricia de su lengua. Crecía y ella movía su lengua en círculos rodeando el tronco de mi pija. Retiró su cabeza hacia atrás abriendo su boca y dándole lugar a mi erección. La baba caía por su mentón y corría por mis testículos. Cuando tomó distancia y vio mi verga erecta apuntando a ella y chorreando su baba, sonrió.

–Ahora si estás mucho más lindo.

–Sos una puta hermosa, lo que hubiera dado en mi juventud porque me hicieras eso cuando llegaba a casa.

–Lo hubieras pedido. Yo me metía en la boca cosas imaginando que era tu verga.

–¿Solo en la boca?

–No. Jejeje me las metía por todos lados, imaginaba que eras vos y quería demostrarte que estaba dispuesta a todo.

–¿Cuánto tiempo perdimos, no?

–Si, después apareció Vicky y ella era la encargada de hacer de ti y cogerme. Al principio ella no sabía que fantaseaba contigo, pensaba que era cualquier hombre. Pero luego tuve que confesarle. Ahí se encargó de conquistarte y contarme todo lo que hacían mientras nos encontrábamos.

–Quiero que me la chupes y me masturbes mientras me contás. Quiero acabarte en la boca.

–La primera vez que tuviste sexo con ella fue en casa. Al otro día ella volvió y le pedí que hiciera conmigo todo lo que tú le hiciste a ella.

–Puta

–Gocé mucho ese día. No teníamos dildos ni vibradores como después compramos así que agarró el mango de mi cepillo de pelo para penetrarme.

Me pajeaba lento y pasaba la lengua por mi glande mientras hablaba. Tenía una erección importante y ella se había encargado de liberar la cabeza de mi pija totalmente. Me la escupía y esparcía su baba con las manos. Me daba mucho morbo que cada movimiento de ella buscara darme placer con el objetivo de que le acabara en la cara. No había dudas en sus movimientos tenían un solo objetivo lograr mi eyaculación y placer.

–Me comió la concha un rato, yo acabé enseguida esa tarde. Había aguantado mucho menos que ella cuando tú le chupaste su concha. Ella me acariciaba el clítoris con sus dedos mientras me pasaba la lengua. Me dijo que tú no le hiciste eso, pero que ella te iba a enseñar a hacerlo. Me volvió loca. Tenía la concha empapada y abierta… como ahora, eso no ha cambiado.

Empezó a pajearme con más fuerza apretando todo el tronco de mi verga. Sus movimientos eran cada vez más veloces. Sintió como mi pija hizo un movimiento involuntario, se sacudió. Yo no quería acabar tan rápido pero me daba mucho placer lo que me decía y como me pajeaba.

–Espera todavía no acabes Mati. Que no llegamos ni a la mitad de la historia. Jejeje. Vicky agarró el cepillo que usábamos me lo pasó por la concha despacio y luego se lo metió en la boca. Saboreando mi flujo, retiró algunas cositas blancas que habían quedado en el falo. Soy de mojarme mucho lo sabes, ahora en lugar del cepillo mi crema queda en este tronco hermoso de pija que tenés hermano. Eso lo hizo un par de veces. Hasta que el mango dejó de estar frío y empezó a metérmelo imitando tus movimientos de cadera. Cada vez más fuerte y yo me frotaba el clítoris como loca, el placer era grande pero el morbo lo era más.

Después de eso empezó a pajearme pero con su boca, eso frenó el relato pero aumentó el placer. La pausa sin contacto había frenado mi eyaculación pero no iba a poder aguantar mucho más. Sus cabezazos eran cada vez más rápidos y con su lengua recorría toda mi verga. Es hermoso ver como lo hace, se atraganta y sigue, se cae la a baba por su mentón y sigue. Es una especialista. Estaba a punto de llenarle la garganta de leche cuando paró. Mi glande quedó durísimo, el pene erecto, tieso y con movimientos involuntarios. Estaba haciendo un esfuerzo por no acabar.

–En ese momento estaba como tú ahora, a punto de acabar de entregarme al placer cuando Vicky se metió un dedo en la boca y empezó a jugar con mi ano. Nunca lo habían hecho, lo primero que hice fue apretar el culo puro instinto y miedo. Ella me dijo “tu hermano mientras me cogía me metió dos dedos en el culo y eso me hizo acabar como nunca”. Metió un dedo primero despacio y yo apretaba fuerte mi culo. “Soltá me dijo, aflojá y disfrutá de sentir como se te abre” Desde ese día cada vez que estoy por acabar intento meterme dos dedos en el culo. Si no tengo ya algo dentro. Jejeje.

Diciendo esto pasó su lengua por el frenillo de mi glande, muy rápido, agarró fuerte el tronco de la verga. Sentí como salía de mi más profundo ser la leche y con ella llegó el placer del orgasmo. Mi verga apuntaba para arriba así que la leche fue a dar a mi pecho y mejilla. Los dos primeros lechazos me los llevé yo calientes y espesos, salieron con mucha potencia producto de la excitación que tenía. Luego se metió toda la verga en la boca y terminé dentro de ella lo poco que quedaba. Saboreó y tragó. Se incorporó y me pasó la lengua por donde estaba la leche en mi pecho juntando todo lo que pudo. Luego tomó mi cara la giró y pasó su lengua por mi mejilla.

–Soy tu puta hermanito.

Me besó y sentí el sabor a mi leche en su boca. Eso me dio una sensación extraña pero el morbo siempre fue mi perdición, me entregué a ese beso totalmente.

–Sos mi puta y quiero que también seas mi pareja. Creo que debería vivir acá contigo. Vicky podría visitarnos cuando quiera. No es que no la ame pero hermanita lo nuestro es de otra dimensión.

–Vicky podría vivir con nosotros. Seríamos una pareja perfecta de tres personas, una trieja. Solo tendríamos que comprar una cama más grande. Jejeje.

–La verdad que si, deberíamos comprar también sofás más grandes, sillones más grandes y duchas más grandes. Jajaja

–Pasaríamos cogiendo todo el día y por toda la casa.

–Mi mujer debe estar en casa ahora, ¿la llamo para planteárselo?

–No primero veamos qué está haciendo, no la incomodes así. Se lo planteamos en la cena, pero veamos que hace.

–Ok voy por la computadora.

No era necesario seguir con el sexo, no teníamos una cuenta corriente de orgasmos o placer. Yo no buscaba que mi hermana gozara la misma cantidad de veces que yo y ella tampoco. No había obligación de reciprocidad en nuestro sexo, cada uno lo hacía por voluntad propia y brindarle placer al otro. De hecho ella siempre tenía más orgasmos que yo cuando cogíamos.

Se sentó en el living esperando que abriera mi computadora. Abrí la aplicación y fui directo a living de casa y no había nadie, luego a nuestra habitación y nos quedamos helados los dos. Sorprendidos por lo que estábamos viendo. No podía ser, Vicky estaba en la cama de piernas abiertas y estiradas mientras otra chica le comía la concha.

–¿Quién es? Me está engañando mi mujer.

–Creo que es Naty, nuestra profe del gimnasio. ¡Si! Es ella. Que hija de puta Vicky se la terminó cogiendo.

Miré a mi hermana extrañado, ella lo sabía.

–Mati te cuento, Naty es profe de pilates en el club donde vamos con Vicky. Hace unos meses se nos acercó en el vestuario con alguna excusa y nos preguntó si éramos pareja. Le aclaramos que somos amigas y cuñadas. Ella estaba con miedo de estar con una mujer por eso quería que le diéramos consejos.

–¿Se la cogieron las dos?

–¡No! Solo le dijimos que alguna vez nosotras nos habíamos ayudado a gozar y que eso nos había gustado mucho. Ella insistió con algunas preguntas más después, pero nosotras queríamos seguir yendo a ese gimnasio y nos prometimos que no haríamos nada con ella. Por eso me sorprendí como tú.

–No puedo creerlo.

–¿Por qué? ¿No es lógico que si tú bajaste el sexo con Vicky y yo también… ella no lo busque en otro lado?

Mi hermana tenía razón, yo seguía teniendo sexo con ella pero mucho menos. Lo más probable que Celi también y Vicky es una mujer que lleva una vida sexual muy activa. Además quien era yo para reclamarle a ella, cuando el primero en engañarla fui yo y encima con mi hermana, el mayor amor de su vida.

Vimos como cogieron un largo rato, nos calentamos y cogimos nosotros también. Mi hermana acabó por lo menos tres veces y yo una más, dentro de su culo.

Al final del día nos encontramos en casa los tres para la cena.

Empezó hablando mi hermana.

–Vicky tenemos una propuesta para hacerte con Matías.

–Uhhh que miedo, con que seriedad lo planteaste.

–Es que es importante la verdad.

–Amor, vos sos mi pareja y estamos casado. Celi es mi hermana y siempre lo será. Ahora sabemos los tres el triángulo amoroso que formamos.

–Vicky lo que quiere decirte tu hermano y yo también es que: queremos irnos a vivir los tres juntos como una pareja… va un trieja.

–!Si! ¡Acepto! Aunque deberían de haberse arrodillado y traer tres alianzas nuevas.

Las carcajadas de los tres explotaron. Vicky es así, siempre ardiente, fogosa y divertida.

–Nos vamos a tener que mudar. La ropa de Celi no entra en nuestro cuarto. Nos falta por lo menos un baño más también. Si te quejas de mí no sabes lo que es tu hermana. Además… (la interrumpe Celi)

–Además tenemos que hablar de Naty. (Soltó la bomba sin aviso)

–Vicky te vimos hoy por las cámaras con ella.

–¿Me vieron en el cuarto con ella?

–Si y por eso apuramos el planteo que te hicimos.

Ella estaba con cara entre sorprendida y asustada. No supo qué decir, no lo podía negar y tampoco inventar una historia, Celina había estado allí cuando todo empezó.

–Si vamos a ser una trieja hay cosas que vamos a tener que ordenar. Así que cuando venga Naty vamos a tener que saberlo… y sos la encargada de darle la bienvenida a esta casa.

–¡Amo esta nueva familia!

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