Ana, la madre de Elsa

1
6805
T. Lectura: 8 min.

Unos días después de volver de mi viaje Elsa, la amiga de mi hija me llamó para vernos una tarde en mi casa, por supuesto era a una hora en que los dos íbamos a estar solos, cuando le abrí la puerta y ella entro nos abrazamos, ella llevaba una falda floreada, ligueramente por encima de las rodillas y una blusa de tirantes blanca, en ese momento me dijo:

-Qué bueno estas, papaíto.

Después de besarnos ella se bajó las hombreras de la blusa dejando al aire sus tetas, después se puso de rodillas, ante mí, me desabrochó los pantalones y me los bajo, también me bajó el bóxer, mi polla a la que la simple presencia de mi diosa rubia había calentado se había puesto dura, ella me la cogió con su mano y dijo:

-Ni sabes las ganas que tenía yo de disfrutar de esta maravilla de la naturaleza.

Y abriendo su boca se la tragó y comenzó a hacerme una de sus deliciosas mamadas, y lo hacía divinamente, pero yo no estaba dispuesto a correrme rápidamente, así que la hice levantarse, le quité la falda, pude comprobar que debajo llevaba un tenga de dimensiones minúsculas, le eche sobre el sofá, la hice abrir bien las piernas, después le aparte el tanga. e introduciéndome entre ellas me arrodillé y sacando mi lengua me puse a lamer aquel delicioso coñito.

Estar así, con una chica de dieciocho años, era un sueño para un cuarentón como yo, oír sus gemidos me sonaba a música celestial, pero no eran solo sus gemidos, eran sus movimientos, y ver cómo se acariciaba sus tetas me resultaba muy excitante.

Al rato decidí sustituir mi lengua por mis dedos, y ella dijo:

-Papito, me lo haces mejor que los chicos de mi edad, se te ocurren cosas que a ellos no se les pasan por la cabeza.

Seguí jugando con mis dedos dentro de su coño, pero yo ya no podía más necesitaba que mi polla entrara en el coño de mi diosa, me senté en el sofá y la senté a ella encima de mí, ella alcanzó con su mano el bolso que llevaba y sacó de él un condón, me lo puso, acopló mi polla dentro de su coño y se puso a cabalgarme, mientras, entre gemidos decía:

-Ayyyy, papito que feliz haces a tu princesa.

Y siguió cabalgándome, pero al rato se dio la vuelta, y continuó montándome, seguía sentada encima de mí, con sus manos apoyadas en mi pecho, yo me sentía increíblemente feliz, no podía evitar pensar que esto podía ser un sueño, del que nunca quería despertar.

En un momento dado echo su cuerpo encima de mí y alzó sus piernas, yo aproveché esta postura para acariciar su culo mientras lo hacíamos, pero ella no parecía cómoda encima del sofá y me pidió que nos tumbásemos en el suelo, lo hicimos, ella se puso de lado, y yo poniéndome detrás de ella continué follandomela.

No podía dejar de pensar en lo afortunado que era follandomela, desde luego mi vida había cambiado, y mucho, para bien.

Al rato ella decidió volver al sofá y se tumbó encima de él con las piernas muy abiertas, yo de rodillas en el suelo se la volví a meter dentro de su divino coño, realmente adoraba a esa jovencita rubia.

Nuevamente fue ella la que me pidió:

-Papito, cambiemos de postura.

Se la saqué de nuevo, ella se puso con una de sus piernas en el suelo, y la otra doblada, encima del sofá, dándome la espalda, yo tenía su fantástico coño al alcancé de mi polla, y por supuesto se la volví a meter, ella nuevamente se puso a gemir y dijo:

-Mi amor que feliz me haces.

Yo también era muy feliz haciéndomelo con ella con ella, sus palabras me resultaban muy gratificantes cuando sentí que me iba a correr se lo advertí, ella me pidió que me pusiera de pie, ella se puso de rodillas, cogió mi polla con su mano, me quitó el condón y me masturbó, cuando me corrí mi leche fue a parar a su boca.

Tras descansar unos minutos me dijo:

-Tengo una cosa que pedirte.

-Vaya, parece que solo folla conmigo cuando es por interés.

-Anda, que con la zorra de Alicia lo pasaste mal, me replicó.

-Está bien, acepté, cuéntame lo que quieras.

-Veras me contó, es que mis padres se han separado, mi padre nos ha dejado para irse a vivir con otra mujer y mi vieja está mal de ánimos, igual si un madurito con una buena polla le alegra la vida mejora de ánimos.

-Igual deberías de presentarle a algunos de tus amiguitos, a los maduros follar con gente joven nos anima mucho.

-Gracias por la parte que me toca, me replicó, pero de momento quiero que sea con un madurito sexy.

Comprendí que no tenía más remedio que aceptar, nos vestimos y según había planeado Elsa, la llevé en mi coche hasta su casa, entramos y allí me presentó a su madre Ana, que resultó ser una cincuentona, físicamente parecida a su hija y con un cuerpo espectacular, me presentó como el padre de Gaby y le dijo que yo tenía grandes conocimientos de informática, con lo que podía ayudarla con su ordenador, quedamos para otro día.

El día señalado me presenté en su casa, ella llevaba una falda larga, pero ajustada, que remarcaba un culo fantástico y una blusa de color rojo jaspeado que marcaba un par de buenas tetas, estuve un rato con el ordenador, enseñándola algunas cosas, al cabo de este, ella me dijo:

-Gracias Cesar, debó ponerme al día, con la informática, ¿Sabes mi marido nos ha dejado? Y yo no domino esto muy bien, al parecer soy vieja y fea para él.

Le repliqué que no estaba vieja y fea, sino que era una mujer muy sexy, y le pregunté por la vida sexual entre ambos, al parecer hacía tiempo que era inexistente, de forma aparentemente inocente le pregunté si se la chupaba a su marido, ella me dijo que se le había olvidado como se hacía, yo me ofrecí a ayudarla a recordarlo, ella no se escandalizó y me respondió:

-Está bien, quizás sea la última oportunidad de hacerlo en mi vida, así que ¿Por qué no?

Me puse de pie apoyado en la mesa donde estaba el ordenador y la pedí que se pusiera de rodillas ante mí, y me bajara los pantalones y el bóxer, lo hizo y mi polla quedó al aire, ella al verla dijo sorprendida:

-Es mucho más grande que la de mi marido, no pensaba que hubiera pollas así.

Le dije que se desabrochara la blusa, que quería verle las tetas, ella solo se desabrochó varios botones. Pero aún así el espectáculo que contemplaba era impresionante. Ella se metió mi polla en la boca y comenzó a hacerme una mamada, al principio lo hacía un poco torpe, pero al poco fue cogiendo el ritmo adecuado y no tardó en hacerlo maravillosamente, acababa de conocer de que genes había sacado Elsa su capacidad mamatoria. La hice parar y la dije:

-Lo haces muy bien Ana, no sabe el tonto de tu marido lo que se pierde, pero sigue contándome cosas, ¿Él no te comía el coño?

-Jamás me lo hizo, me respondió ella.

La pedí que se sentará en un sofá que había en la habitación, lo hizo y yo poniéndome a cuatro patas, como si fuera su perro, me puse a lamerle las piernas, y le fui subiendo poco a poco la falda, mientras mi lengua llegaba a la altura de su tanga, se lo quité con mis manos y sacando mi lengua me puse a lamerle el coño, ella mientras la separaba las piernas a tope, no tardó en gemir mientras decía:

-Dios, lo que me he estado perdiendo todos estos años.

No tardó en correrse, pero si su hija era una joven diosa, ella era una diosa madura muy sexy. Me puse de pie, quité el portátil de la mesa, después la cogí a ella en brazos y la deposité sobre la mesa, ella dobló sus piernas y llevó una de ellas hasta mi boca, se la chupé, le alcé, con una de mis manos la falda hasta la cintura, su coño quedó desnudo ante mí, me desabroché la camisa, y de un golpe introduje mi polla dentro de su coño, ella se puso a gemir, mientras decía:

-Esto es una polla de verdad y no la coseja que tiene mi marido.

Pero al rato pensé que quizás estuviera más cómoda en el sofá, la volví a coger en brazos, y la llevé hasta este mueble, me senté en el y primero la quité la falda para que estuviera más cómoda, y después la senté encima de mí, con mi polla dentro de su coño, además la curiosidad me puco y saqué sus tetas del sujetador dejándolas al aire, eran espectaculares.

Ella comenzó a moverse encima de mí, no la costó pillar un ritmo que nos hacía gozar muchísimo a los dos, yo la giré un poco hasta que sus tetas quedaron al alcancé de mi lengua y llevé esta hasta uno de sus pezones y se lo chupé, ella dijo:

-Que al imbécil de mi marido no se le ocurrieran estas cosas, estoy gozando contigo ahora más que con él en toda nuestra vida de casados.

La quité la blusa, para que estuviera más cómoda, en esos momentos solo su sujetador negro, aunque con sus preciosas tetas fuera, cubría su cuerpo, que era increíblemente bello, la giré, y bese su cuello y sus pezones, ella tuvo un orgasmo bestial y me dijo:

-Esto es alucinante, nunca creí que se pudiera gozar tanto, después dijo, mi amor follame como a ti te apetezca, quiero sentir tu leche dentro de mí.

La pedí que se pusiera de pie, y que se apoyara contra la mesa, me puse detrás de ella, me terminé de desnudar, y de pie, se la volví a meter dentro de su coño, ella me dijo:

-Nunca lo había pasado tan bien, sigue follandome.

Cuando vi que me iba a correr le pedí que me dejara hacerlo en su boca, pero que antes se quitara el sujetador, lo hizo completamente desnuda resultaba impresionante, después se arrodilló y se puso a chupármela hasta que me corrí y mi leche llenó su boca.

Después fue ella la que me hizo sentarme en el sofá, se puso de rodillas ante mí y dijo:

-No pensaba que el semen tuviera un sabor tan delicioso, quiero chupártela hasta dejártela bien limpia.

Cogió mi polla con una mano y llevando su lengua hasta ella se puso a lamerla, la verdad es que para haber tenido una vida sexual tan reducida parecía tener buenas cualidades como lamedora, su forma de hacerlo recordaba a la de su hija, en algunos momentos, mientas me la chupaba se acariciaba las tetas, eso despertó un deseo en mi y le pedí que metiera mi polla entre sus tetas, ella me dijo:

-Mi amor, no puedo negarte nada, además tu estas siendo mi coach de sexo.

Después fijándose en mi polla, añadió:

-Creo que esta ya está en forma, y debo de ocuparme de ella.

Y como sui fuera algo que hiciera con frecuencia se sentó encima de mí, e introdujo mi polla dentro de su coño, y dijo:

-Y pensar que con mi marido este mueble solo nos servía para ver la televisión.

Mientras esta idea surgía de su cabeza su cuerpo se movía dentro de mi coño con gran habilidad, me estaba dando un placer increíble, mientras yo con mi boca besaba, lamia y chupaba sus tetas, los dos estábamos disfrutando a tope. Ella exclamaba:

-Como estoy gozando, con mi marido no pasábamos de uno a la semana. Y añadió, mi amor, me estoy corriendo otra vez.

Hizo un fuerte movimiento que parecía demostrar que así era, y añadió:

-Mi amor esta vez quiero sentir como mi coño se llena con tu leche.

La hice ponerse en el sofá de culo a mí, con sus piernas dobladas y su cabeza apoyada cintra el sofá, yo de pie detrás de ella se la introduje, ella se puso a gemir, mientras me pedía:

-Mi amor, dale tu leche a mi coño.

Seguí follandola hasta que su deseo se izo realidad y mi semen inundó su coño. Parecía que Ana se había vuelto adicta al semen, me hizo volver a sentarme en el sofá y volviendo a arrodillarse ante mí, me volvió a chupar la polla hasta ponerla dura, y me preguntó:

-¿Mi amor, crees que podríamos hacerlo otra vez? Es que llevaba tanto tiempo sin hacerlo que no puedo contenerme las ganas de hacerlo hasta que no podamos más.

La idea me parecía divina, así que la dejé que me la chupara hasta que mi polla se puso nuevamente dura. La volví a tumbar en e sofá con las piernas bien abiertas, y, una vez más se la volví a meter, la verdad es que mi polla no deseaba salir de ese coño tan delicioso. Ella, mientras gritaba:

-Mi amor, nunca pensé que se pudiera gozar tanto, follame.

Yo estaba encantado de complacerla, mi polla se movía dentro de su delicioso coño, haciéndome sentir un placer increíble, y ella tenía una cara que parecía demostrar que se encontraba en éxtasis, pero en esos momentos ella me pidió:

-Querido, he oído hablar del sexo anal, pero con mi marido nunca lo he practicado, ¿Harías eso por mí?

No podía creerme lo que estaba oyendo, tenía a una diosa, madurita, rubia, que encima al parecer era virgen por ese agujero, pidiéndome que se la metiera por el culo, eso era un regalo para mis oídos, y para mi polla,

Le saqué mi polla de su coño y ella dobló aun más la parte inferior de su cuerpo, su culo quedó de entre a mí, listo para ser penetrado, ella me dijo:

-Mi amor me muero de ganas de que me penetres, per a la vez me da miedo, házmelo con cuidado.

Me dispuse a seguir sus instrucciones, mi sorpresa fue que mi polla entro con mucha facilidad dentro de su culo, lo tenía muy caliente, y una vez más, en esos momentos no pude dejar de pensar en lo cretino que debía de ser un tipo que hubiera tenido ese paraíso en casa y no hubiera tomado posesión de él. Ella al sentir mi polla dentro de su agujero estrecho se puso a gemir, mientras decía:

-Querido esto es maravilloso

Oyendo estas palabras, y esos gemidos yo estaba muy excitado, sin sacar mi polla de ese agujero, me tumbé en la cama y los dos nos pusimos de lado, continue moviéndome en el interior de su culo, ella giró su cabeza, hasta que nuestras bocas se encontraron, nos besamos muy intensamente y ella me dijo:

-Muchas gracias, mi amor, por hacerme despertar.

Yo seguía moviéndome dentro de su culo, ella seguía gimiendo, mientras algunas veces llevaba las manos hasta su coño para masturbarse, en un momento dado decidí cambiar de postura, me puse de rodillas encima de la cama, puse a Ana boca abajo y alzando su cintura, se a volví a meter en su delicioso culo, ella gemía de una manera cada vez más intensa.

Al cabo de un rato ella me pidió:

-Déjame cabalgarte amor.

Me tumbé sobre la cama y ella se montó encima de mí, haciendo que mi polla volviera a entrar dentro de su culo, y comenzó a cabalgarme, lo hacia con rabia, parecía que quería recuperar el tiempo perdido, yo intentaba contenerme, pero estaba a punto de eyacular, y se lo dije, ella me pidió:

-Querido quiero que la leche de una ocasión tan especial acabe dentro de mi boca.

Se bajó de mí y yo acerqué mi polla a su boca para que la recibiera cuando me corrí mi leche fue a parrar dentro de su boca.

Después nos vestimos, antes de ir e ella me pidió:

-Por favor que mi hija no sepa nada de esto.

Loading

1 COMENTARIO

  1. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.

    Administración de CuentoRelatos

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí