Ayudando a mi mejor amiga (2)

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T. Lectura: 10 min.

Besos recorrían con pasos cálidos y húmedos mis muslos en dirección a mi vulva. Sus labios, suaves y esponjosos, se dejaban sonar cada vez que se separaban de mi piel para luego volver a pegarse y succionar levemente. Mi excitación iba subiendo mientras más se acercaba a mi entrepierna, mis jadeos, mis suspiros, mis gemidos se aceleraban. Cuando su boca tocó la mía, pero la de abajo, comenzó a lamerme los labios vaginales mientras su mirada se clavaba a mis ojos vidriosos que manifestaban placer.

No pude resistirme al jugueteo de su lengua, tuve un orgasmo que hizo despertarme sudorosa sobre la cama de mi habitación de adolescente universitaria. Rápidamente pasé mi mano sobre mis bragas y confirmé mis sospechas, volvían a estar mojadas.

Fue la cuarta vez esa semana, no paraba de soñar con Nerea después de haber grabado su maldito video porno, no me arrepiento de haberlo hecho obviamente pero la idea de estar enamorada de ella me estaba carcomiendo la cabeza. Nunca tuve impulsos lésbicos pero desde ese entonces muchas cosas han cambiado en mí: empecé a ver porno lésbico, encontraba a algunas compañeras de mi clase bastante atractivas, me comencé a informar sobre sexualidad… ¿Era normal que estuviese enamorada de una chica a la que vi cómo se la follaban semanas antes? ¿Soy voyeur?… Dios no puedo con esto, tengo que hablar con ella.

Mi primer impulso fue tomar el móvil el cual estaba cargando sobre el borde de mi cama, miré las notificaciones y vi un mensaje de ella “Tia te apetece salir a tomar algo hoy? Yo invito” con emojis y corazones rojos. Parecía que Dios me había escuchado y quería que hiciera una tijera en su nombre. “Me parece un planazo pero 50/50”. Dejé el móvil, me cambié de bragas e hice el día como cualquier otro. Tras todo el día de aquí para allá por fin dieron las 18:30 que es la hora a la que habíamos acordado quedar. Nerea me recogió en su coche y fuimos de camino al mismo restaurante de la anterior vez.

-Cari, no sabes lo que ha petado ese video.

-Es que os lucisteis…

-¿Verdad que sí? Que solo este mes se han suscrito 36 personas, es una locura.

-Madre mía cuanto pajero.

-Mientras paguen… y todo te lo debo a ti.

-Yo no era la que estaba follando.

-No pero sí la que grabó y las tres coincidimos que lo hiciste increible, por eso toda la cena la pago yo.

-Que no tonta.

-Que si, y no me insistas más, yo pago y tú disfrutas ¿Trato?

Llegamos al restaurante y tras comer y echarnos unas risas nos encontrábamos otra vez en la terraza de la última vez, expuestas al frío esperando a que Nerea se terminase el cigarrillo y yo pensando en si es buen momento para confesárselo, aunque su forma de hablar, sus labios rojos succionando del cigarro y su pose que enmarcaba su curvilínea figura me tenían tonta.

-¿Estás bien? Estás más callada de lo normal -Me dijo ella tocándome el brazo-.

-Si yo… es que estoy un poco cansada. Hoy ha sido un día muy agotador -Inventé sobre la marcha-.

-¿Segura? Pareces preocupada.

No me atrevía a contárselo ¿Y si la cagaba? ¿Y si la perdía? ¿Y si…

-En serio, estoy hasta el coño de la Uni. He estado toda la semana con el trabajo ese que te dije -Y no era mentira-. Y apenas he dormido.

-Si quieres te dejo en casa. Tenía planeado invitarte a pasar la noche y que viésemos una peli pero si quieres irte ya…

-No no no no… -No la cagues ahora imbécil-yo… podemos ver la peli. Quiero pasar el tiempo contigo que hace mucho que no sé nada de ti.

-Ooooh, que romántica. Quédate a dormir así no tienes que irte tan pronto y descansas antes. Una noche de chicas, ¿te apetece?

-Me parece un planazo.

Tras inventar una excusa chorra para mis padres y que ellos se la creyesen, estaba emocionada y a la vez nerviosa por pasar más tiempo con ella. Al entrar a su piso me quité la chaqueta y las botas, y encendí la tele para buscar algo que ver en Netflix mientras Nerea iba al baño. No encontré nada útil, me puse a ver el móvil esperando a que ella saliese del baño para ayudarme. Tras un rato ensimismada levanté la vista cuando escuché pasos descalzos y la vi en ropa interior, algo muy normal en ella. Se sentó recostándose en la esquina del sofá en forma de L mientras sus piernas, desnudas y tatuadas, pasaban sobre mis muslos.

-No encuentro nada, pon algo tú.

-Sip… a ver… vamos a ver esta que hace mucho que no vemos nada de terror.

-Dale.

Ya era inmune a las pelis de terror por ver tantas con ella, lo único que disfruté fue su compañía y de su cuerpo tan pegado al mío, no me resistí a acariciar sus muslos pasando mis uñas suavemente sobre su piel, recorriendo sus tatuajes y disfrutando de su calor. Me acerqué y me tumbé junto a ella, Nerea me recibió calurosamente y en silencio, como si supera que lo necesitaba. Nuestras piernas estaban entrecruzadas, las aerolas de sus pechos semidescubiertas y su pelo oscuro se mezclaba con el mío. Era tan excitante tenerla así de cerca… algo que era muy normal entre nosotras se convirtió en un deseo que me carcomía la mente.

-Tengo que confesarte algo -Dije mientras el corazón se me salía del pecho-.

-Si dime.

-Yo… -Mi voz estaba temblorosa-. Es que… no quiero arruinar lo nuestro…

-¿De qué hablas cielo?

-Que me gustas Nerea, que me gustas un montón.

-Pero si decías que eras hetero.

-Si pero… es que el video ese no sé que me hizo que me he enamorado de ti. Sueño contigo, deseo que me llegue un mensaje tuyo, estuve mucho tiempo esperando a quedar contigo porque te quería ver, me gusta gastar mi tiempo contigo y… y ya no te veo solo como una amiga… no sabía cómo decírtelo…

Nerea agarró mi cara y pegó sus labios a los míos fundiéndolos en un beso intenso y a la vez suave. Mis pulsaciones estaban al límite, me temblaban las manos, mi respiración era ajetreada.

-¿Me quieres? -Susurró ella tras separarse-.

-Si. ¿Y tú?

-Yo también, y mucho.

Volvió a besarme acariciándome el pelo. Nuestros labios se pegaban y despegaban continuamente, soltando pequeños hilos de saliva al separarnos y dejando que nuestras lenguas jugueteasen al juntarnos. Nuestros cuerpos estuvieron retorciéndose y dejándose llevar durante todo el rato que estuvimos besándonos tumbadas sobre el sofá, rato que no fue corto, rato en el que disfrutamos lentamente de nuestra única compañía, de nuestros suspiros y gemidos silenciosos.

-Vamos a mi cama, quiero hacerlo contigo.

Sonreí tímida y emocionada. Me agarró de la mano y me guió por su piso hasta llegar a su cama. Me quitó el jersey que llevaba, luego el sujetador y empezó a besar mis pequeñas tetas dejándolas mojadas y con los pezones erectos. Fue bajando sus besos por mi vientre hasta llegar al ombligo, me desabrochó el cinturón de mi pantalón de campana, quitándomelo de un tirón. Por último me quitó las bragas para dejar al descubierto mi vulva la cual estaba humedecida por nuestra sesión de besos. Nerea, quien estaba de rodillas, me empujó tumbándome en la cama y con besos sobre mi muslo se fue acercando lentamente a mi coño.

Cuando por fin llegó pegó su cara y comenzó a lamerme los labios vaginales intensamente mientras hacíamos contacto visual. No me lo estaba creyendo, mis sueños se hacían realidad. No paraba de retorcerme sobre su cama sintiendo su lengua recorriendo cada parte de mi vulva dejando un rastro de babas que bajaba hasta mi ano. Al rato bajó y con la punta de su lengua comenzó a lamer mi ano haciendo que un conjunto de sensaciones y placeres recorriesen todo mi cuerpo.

Mi torso subía y bajaba por mi respiración, mis manos se agarraban al edredón, mis piernas se juntaban presionando la cabeza de Nerea con mis muslos. Después de un oral lento que acabó siendo muy acelerado tuve un orgasmo tan intenso que exploté en temblores y gritos agudos.

Nerea se subió sobre mí y comenzó a besarme de nuevo mientras el peso de su hermoso cuerpo caía sobre mí y sus enormes tetas aplastaban las mías. Su oscuro pelo cubría todo mi rostro y lo único en lo que me centraba era en sentir cada parte de sus labios pegados a los míos.

-¿Te ha gustado? -Preguntó ella mientras estaba sobre mi-.

-No te haces a la idea de cuanto.

-Llevo tanto tiempo esperando esto Carol.

-¿A qué te refieres?

-Que desde hace mucho he estado pillada por ti, pero tenía ese miedo de arruinarlo todo.

-Joder Nerea yo… lo siento mucho…

-Da igual imbécil, estamos juntas y es lo que importa -Me dio un piquito-.

-Me tendrás que enseñar a… bueno, ya sabes.

-Claro cariño, vamos.

Nerea puso su coño sobre mi cara, yo automáticamente pegué mi boca a sus labios y empecé a lamerlos tímidamente, sintiendo con la punta de mi lengua la textura de su rosada vulva y de lo húmeda que estaba, pasando mi lengua por cada recoveco de su órgano. Ella comenzó a soltar suspiros de placer, yo seguí lamiendo con hambre sus partes a la vez que succionaba su clítoris. “Hazme dedos cariño”. Obedientemente, tras lamer dos de mis dedos, se los metí lentamente para comenzar a masturbarla a la vez que lamía su clítoris. Su vagina estaba caliente y sentir su carnoso interior me excitó tanto que comencé a masturbarme con mi otra mano.

Ella gemía aún más alto y tras un rato de un dedeo y oral intenso logré que alcanzase su orgasmo con un squirt que casi me ahoga. Se tumbó de nuevo sobre mí y comenzó a lamer mi rostro ahora mojado por sus fluidos. Me hizo abrir mi boca y escupió dentro de mi mientras ella me miraba seductoramente. “Te quiero” me dijo susurrando antes de darme un profundo beso.

Nerea se fue a buscar algo en los cajones del armario mientras yo seguía masturbándome lentamente mirando su curvilíneo cuerpo decorado con tatuajes y mojado por el sudor. Sacó un arnés de cuero negro y tras ponérselo enganchó un dildo de silicona transparente. Se tumbó al lado de mí y tras besarnos de nuevo me ordenó que lo chupase.

Ciegamente fui directa a por el dildo y me lo metí en la boca para mamarlo y llenarlo de babas. La polla era venosa y mediría diecisiete centímetros. Cuando me la metía entera el glande me llegaba más allá de la campanilla dejándome completamente ahogada por su largo y grosor. Lo chupé obsesionada, como si realmente fuese un pene y que a Nerea le estuviese dando placer.

-Que bien lo chupas amor -Dijo ella mientras me apartaba el pelo para verme la cara-.

-Mmmm.

-¿Lo estás disfrutando cariño?

-Mmm, Mmm -Afirmé-.

-¿Te molesta que te grabe mi amor?

-Mmm, Mmm -Negué-.

Nerea extendió el brazo y agarró su móvil para empezar a grabar con el flash mientras yo se la seguía chupando ansiosamente, como si no hubiera comido hace días, hambrienta y necesitada de pene. Lo chupaba intensamente, escupía y dejaba caer babas, me lo metía entero en la boca e incluso lo llegaba a morder.

-Que putita estás hecha, mírate. Venga, ahora cabálgalo.

Me saqué el pene en la boca, me puse sobre su cuerpo y fui bajando lentamente metiéndome el dildo en el coño disfrutando de cada centímetro penetrándome. Este se deslizaba sin problemas dentro de mí por mis babas y mis fluidos vaginales. El glande se abría paso en el interior de mi vagina y la textura venosa y rugosa hacían que el juguete se sintiese más rico conforme me perforaba mi agujerito. Cuando me lo metí entero en el coño comencé a saltar sobre él suavemente para disfrutar del placer. Nerea me agarró del cuello y me tiró hacia ella para besarme mientras movía mis caderas con su polla dentro de mí.

-Así me gusta, eres mi putita y quiero que saltes sobre mi ¿si?

-Si mi amor.

Mi suave sube-baja se convirtió en una intensa cabalgata en la que montaba su dildo de goma saltando como una despechada. Con cada salto mi culo golpeaba la cadera de ella y el glande me penetraba hasta lo más profundo de mi vagina lo que hacía que soltase un grito de placer con cada bajada. Mis tetas, aunque fuesen pequeñas, no paraban de botar mientras eran manoseadas por ella. El cuerpo de Nerea se hundía con cada salto que daba y sus tetas se movían con cada rebote.

-Eso es, eso es, sigue así cariño.

-Ay que me corro Nerea me corro me corro…

Tras una vaquerita intensa alcancé el orgasmo que tanto ansiaba. Me caí temblorosa sobre la cama llorando de placer mientras me tapaba el coño y lo escondía entre mis piernas.

-¿Estás bien cielo? -Preguntó acercándose a mi-.

-Si… es que… ay dios… nunca lo había hecho tan intenso… perdón es que…

-No te disculpes tonta, has estado increíble, ¿Quieres parar?

-No por favor, quiero seguir.

-Pues ponte en cuatro cariño, te voy a follar como nunca te lo han hecho.

Me puse en cuatro enculándome hacia su pene de goma. Ella me agarró de las caderas, acercó su pene a mi vagina y me lo fue metiendo lentamente hasta que no quedase más centímetros con los que penetrarme. De nuevo, el glande, la textura, la suave introducción me calentaron muchísimo. Nerea me agarró del pelo haciéndome una coleta improvisada entre sus dedos y tiró de mí dejando mi cabeza orientada al espejo de su habitación.

-Quiero que me mires a los ojos mientras te doy, ¿entendido putita?

-Si por favor…

-Pídeme que te folle duro.

-Fóllame duro Nerea…

-¿Qué has dicho? -Me dio una empotrada que me hizo gritar-.

-Aaaay…

-Dilo de nuevo. -Me dio otro empujón penetrándome hasta el fondo-.

-Aaaah fóllame Nerea.

-Pídemelo diciendo “por favor”.

Nerea comenzó a follarme intensamente mientras tiraba de mi cabeza para que me viese en el espejo totalmente sumisa y en cuatro mientras ella seguía grabando con el móvil. Mi rostro, sudado y ruborizado, expresaba placer, cansancio, ansia y lujuria.

-Por favor Nerea fóllame… aaayy dios sii por favor…

-Eres una buena putita Carol, la mejor.

-Soy tuya… Soy tu putaaa…

Mi coño dejaba caer un hilo de fluidos vaginales expulsados por el placer que sentía por cada penetración que recibía de las duras embestidas de Nerea, quien me follaba sin perdón y me humillaba. Sentía placer, sentía pasión, sentía felicidad al pensar que era suya y solo suya, que me usaba como ella quería, como su fuese una muñeca sexual pero sentía su amor hacia mí con cada empuje, con cada tirón de pelos y con cada azote que me soltaba en el culo dejándomelo rojo y con rastros de sangre. Tras un largo rato en cuatro alcancé otro orgasmo intenso y acalorado. Caí sobre la cama entre lloros y risas.

Nerea se puso sobre mi y me comenzó a besar de nuevo intensamente, yo me dejaba llevar por sus labios, su lengua, sus mordiscos…

-Te toca Carol, ponte el arnés y te monto.

Intercambiamos el arnés ajustándolo a mi cadera y me dio su móvil para que grabase. Me tumbé poniendo mi cabeza sobre una almohada y Nerea se puso sobre mi cuerpo para luego meterse suavemente el dildo, el cual estaba mojado por mis fluidos, hasta lo más profundo de su vagina. Comenzó a cabalgarme lentamente y sin parar, dando saltos descargando todo su peso sobre mi esbelto cuerpo.

Sus pechos botaban lechosos, no me resistí y los agarré con ambas manos para sentir su suavidad y elasticidad dejando el móvil a un lado de la cama apuntando la cámara a nosotras. Su culo amortiguaba cada impacto sobre mis caderas haciendo que cada impacto sonase a la vez que ella soltaba suspiros y gemidos mientras me miraba con ojos deseosos. Nerea puso sus manos alrededor de mi cuello y comenzó a apretar conforme iba subiendo el ritmo de sus saltos.

-Dime que me quieres -Dijo ella entre gemidos-.

-Te… qui… quiero… -Me faltaba aire para formular palabras-.

-No te escucho… aayy que rico… di que me quieres.

-Ne… yo… te…

-Dilo más alto -Me dio una bofetada fuerte-.

-Te… quiero…

Nerea no paró de cabalgar como una loca sobre mi, se dejó follar como una desquiciada mientras me miraba y gemía sin vergüenza de que la escuchasen los vecinos. Después de un largo rato montándome ella se corrió sobre mi cuerpo con un chorro que empapó toda la cama. Dejó de ahogarme, pude tomar aire torpemente. Nerea se abalanzó sobre mi para besarme apasionadamente pegando su cuerpo sobre mío mientras me acariciaba el pelo y me rodeaba con sus brazos.

-Te quiero mucho Carol.

-Y yo a ti Nerea.

-Quiero volver a follarte.

-Si por favor, quiero que me des tan duro como antes.

Me sacó el arnés y se lo volvió a poner ella, a su vez le devolví el móvil. Me abrió las piernas mientras yo seguía acostada, acercó su pene a mi vulva y me lo metió de una. Solté un grito agudo y comencé a gemir por la follada que me estaba dando Nerea en misionero. Mientras me empotraba y me hacía gritar locamente ella me empezó a dar bofetadas.

-¿Te está gustando puta? -Me soltó una bofetada-.

-SI, SI, SI… No pares por favor.

-Te gusta que te trate como una guarra ¿verdad? -Me dio otro golpe-.

-Más fuerte Nerea -me dio una bofetada dura-. Más por favor -Me soltó otra aún más fuerte-. No pares aaaay…

-Que guarra estás hecha…

Nerea no paró de golpearme, meterme los dedos en la boca hasta causarme arcadas y de ahogarme apretando el cuello mientras me estaba follando duramente el coño. Después de tanta tortura sexual y pasional llegué a mi último orgasmo con el que culminé la noche. Grité por lo alto, solté lágrimas y disfruté del placer y del dolor que sentía en mi cuerpo.

Nerea se sacó el arnés tirándolo al suelo, se acostó al lado de mi y me abrazó hundiendo mi cabeza entre sus pechos sudorosos mientras rodeaba mi cabeza con sus brazos.

-¿Estás bien querida?

-Si, yo… te quiero… -Dije dejando escapar suspiros mientras recuperaba el aliento-.

-Yo también Carol, yo también.

-Gracias, eres la mejor.

-Yo soy tuya cariño.

La comencé a besar lentamente mientras estábamos acurrucadas compartiendo calor y sudor. Nos quedamos abrazadas y no tardamos en quedarnos dormidas. A la mañana siguiente me desperté totalmente aturdida, miré a mi alrededor tratando de reconocer la habitación de Nerea. Crucé miradas con mi yo que se reflejaba en el espejo.

Estaba totalmente desnuda y demacrada: mi culo estaba enrojecido y con sangre coagulada, mi cuello tenía rozaduras, mi cara estaba manchada por el delineado corrido y tenía algunos moratones y mi pelo estaba hecho un desastre. Salí de la cama y fui a la sala principal donde estaba Nerea desnuda preparando unos huevos en la cocina. Se dio la vuelta al escuchar mi pasos y al verme sonrió, nos abrazamos y nos dimos unos piquitos.

-Estás horrible cariño -Dijo ella entre risas-.

-Es tu culpa, esto me lo has hecho tú.

-Tú me pediste que te lo hiciera.

-Es que me pones tanto que no sé pensar, por eso es tu culpa -Nos reímos de nuevo y juntamos nuestras pieles para sentirnos y amarnos-.

-Oye Carol, el video de ayer… ¿te lo mando?

-Si por favor… de hecho, ¿por qué no lo subes a tu web?

-Yo… bueno a ti nunca te ha gustado ese tema entonces no sé si de verdad quieres o lo dices para alegrarme…

-Quiero que nos vean, que vean como nos queremos.

-Vale Carol, gracias. Pero no te quejes luego de los comentarios pajilleros.

-Tranquila, nos echaremos unas risas leyéndolos. ¿Después de desayunar nos duchamos?

-Claro cariño. Entonces… ¿te enamoraste de mí porque me follaron en un trío?

-Nerea.

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7 COMENTARIOS

    • A mi también se me antoja jjajaja. Espero que te haya gustado mucho, la idea de seguir con Carol y Nerea me la diste tú, habrá una tercera y última parte🥰

      • Por favor me encantaría seguir leyendo me masturbe y las imaginé me vine unas cuantas veces

      • Mary, me encantó tu comentario, trataré de publicar la tercera parte lo más pronto posible🥰

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