La herencia del placer: Aprendiendo a ser una puta con mi mamá (1)
Al entrar la madrugada desperté y vi que ella dormía a mi lado; sin pensarlo, me acerqué y le di un beso mientras le tocaba las piernas. Ella abrió los ojos, me miró y me dio esa sonrisa que les da a sus amantes. Me tomó de la cintura y me acercó; nuestras tetas quedaron tan juntas que nuestros pezones...