Ayudando al chico en silla de ruedas

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T. Lectura: 3 min.

Hola amigos el día de hoy les contaré una historia sobre como ayude a un chico en silla de ruedas a tener sexo.

Cuando me mudé a una nueva ciudad por cuestión laboral no conocía casi a nadie, así que mediante una aplicación decidí conocer gente nueva, la verdad siempre fui una chica muy caliente y aunque algunas veces tenía sexo con el dueño de la casa, Manuel, igual quería disfrutar de mi sexualidad.

Un día coci a un chico, el cuál al inicio no me comentó nada extraño, platicamos por varios días, todo parecía normal así que cuadramos vernos, él me pidió que fuera a su casa, que vivía solo y podríamos estar cómodos, me envió su dirección y decidí acudir. Al llegar me encontré con un chico de unos 35 años, el rostro era el mismo de la foto que había visto en su perfil, tenía una cara linda y se veía que hacía ejercicio hasta donde su cuerpo le permitía, ya que tenía unos brazos marcados y una espalda trabajada, pero mi mayor sorpresa fue verlo en silla de ruedas, yo en ese momento tenía 24 años, dude en entrar pero al escucharlo me convencí de darle una oportunidad pese a la mentira. Al entrar Fernando me pidió disculpas por no haberme contado sobre su condición.

Fer: Disculpame que no te dije mi situación, pero sabía que si lo hacía quizás no ibas a querer conocerme, lo he hecho antes y las otras chicas se asustan y se van o simplemente no quieren saber más de mi, llevo tiempo sin tener sexo con nadie, quiero tenerlo contigo porque me pareciste una chica hermosa, agradable y creo que ambos estamos a punto de estallar si no lo hacemos.

Dann: Woow Fer, la verdad si me sorprendió verte así, pero igual creo que sería una experiencia diferente y porque no intentarlo.

Yo me había vestido muy sexy para la ocasión, llevaba un vestido corto y entallado, con un escote atrevido, ese día no lleve ropa interior, y solo me puse un abrigo para no exponerme en la calle, una vez que acordamos continuar con el plan, me levanté del sillón y me retire el abrigo, Fer no dejaba de verme, estaba excitadísimo, lo podía nota por el bulto que ya se le marcaba.

Lo seguí hasta su habitación, la cual tenía varios espejos, un sofá y la cama, él se acomodó en el sofá y yo le ayude a quitarse la ropa, le quite la camisa y bese sus músculos, baje lentamente hasta su miembro, metiéndolo en mi boca, lo chupe completamente y con mi lengua lamia de arriba a abajo, era un miembro algo grande y rico a decir verdad, trate de meterlo lo más que pude en mi garganta y me excitaba mucho escucharlo gemir, sus piernas eran delgadas a comparación del resto de su cuerpo, sin embargo eso no quitó lo excitante que era la situación.

Fer: Que rico lo chupas, me encanta como lo haces, ahora desnúdate.

Me levanté y me saque una teta del vestido dejándole ver mis pezón duro, erecto y oscuro, jugué con ella y luego me saque la otra, estaba muy caliente y mis senos expulsaron unas leves gotas de leche, las dejé escurrir y saque mi vestido, subí una pierna al sillón y le mostré lo mojada que estaba.

Dann: Estoy muy mojada, mira como escurre mi panocha.

Fer: Recuestate aquí y toca esa panocha, quiero verte y escucharte como estás de caliente.

Me recosté en el mismo sofá donde se encontraba el, le abrí mi vagina y comencé a tocar suavemente mis labios, luego los abrí, y toque mi clítoris.

Dann: Mira papi me tienes mojada, quiero sentirte dentro de mí, que me penetrar rico, mira como salen mis jugos.

Golpetee suavemente mi panocha, masturbarme para alguien no era algo nuevo para mí, lo sabía hacer y me excitaba.

Fer comenzó a tocarme mientras yo jugaba con mis tetas, podía ver por los espejos su pene erecto y la escena. Eleve mi pelvis para que me probará toda, Fer comenzó a chupar mi vagina y yo gemía.

Dann: Así papi que rico lo haces, mira como me tienes, sacando lechita, métemela ya.

Me levanté y me coloque arriba de esas piernas delgadas, pero sobre ese pene erecto, el cual introduje lentamente, mientras lo hacía Fer tomo mis tetas y las jalaba, mis pezones son muy marcados y algo alargados, llaman siempre la atención y él los jalo, con sus dedos y luego con su boca, yo le ayudaba a ponerle mis tetas en su boca, las movía en sus labios y cabalgaba.

Comencé a cabalgar más rápido mientras el veía como entraba su pene por el espejo.

Fer: Ábrete las nalgas mamasota, quiero verte el ano y ver cómo me comes el pene con esa pucha rica.

Abrí mis nalgas y cabalgue al ritmo que el pedía, luego me volteé dándole la espalda y seguí montando, como si hiciera sentadillas mientras su pene me perforaba. A Fer le fascinaba el rebote de mis tetas. Volví a acomodarme para amamantarlo y luego me moví rápido, apretando su verga, mis tetas rebotaban y él llegó, yo estaba a punto de llegar pero el explotó antes, saque su verga de mí y lo recosté en el sillón. Puse mi panocha en su cara y el lamio hasta que acabe, mi culo y mis piernas vibraron arriba de su cara regalándole mi orgasmo. Fer y yo seguimos viéndonos no tan frecuente pero si solíamos ayudarnos a quitarnos las ganas algunas veces.

Espero que mi relato te excite y si te gusta déjame tus comentarios, me gusta leer los comentarios cachondos que muchas veces provoco en algunos.

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1 COMENTARIO

  1. Mamasita, que rico relato, que puta y caliente eres bebé. Qué envidia y que ganas de ser yo quien te mete la verga por todos tus hoyos hasta dejarte escurriendo de mecos. Ojalá sigas compartiendo tus puterias sabrosa. Un beso y un apretón de culo ricura.

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