Cocina erótica con mi amante

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T. Lectura: 5 min.

Hola soy tu hotwife favorita, Ishtar Flores, en esta ocasión te vengo a contar otra experiencia sexual a través de un rico relato, ojalá lo disfrutes, ya que al recordar y ponerme a escribir mi experiencia sexual no logro contener que salgan mis fluidos vaginales debido a mi excitación, siempre he tratado de ser lo más fiel a la realidad.

Como ya lo conté he tenido sexo con el nuevo novio de mi hija, el joven Eduardo, que es algo atlético, alto, cabeza rapada, moreno fuego, y con una gran verga, 17 cm. Habíamos quedado de pasar una mañana juntos (era la única hora que podíamos tener libre). Me puse un mini vestido blanco pegado con medias color carne, mi cabello suelto, una tanga transparente, tacones blanco, agregue un poco de perfume.

Lo cite a las 8 am justo cuando mi marido ya había salido a trabajar. Minutos antes de las 8 baje a la cocina para desayunar algo, me preparaba un jugo de naranja, cuando sonó el timbre era Eduardo, entro con cautela y me dio un beso apasionado, vamos a coger a tu cuarto, menciono, y le dije solamente déjame beber un jugo -nos comenzamos a besar y me manoseaba.

Le dije “tranquilo, Eduardo, te enseñaré algo nuevo, mira toma una uva y ponte de rodillas, levanta mi vestido, y con tus dientes bajo mi tanga negra”. Eduardo estaba asombrado pero seguía las indicaciones, con mi mano le ayudé a dirigir la uva a mi clítoris y comenzó a frotar hasta romperla y sentir ese jugo en mi vagina derramándose, así continuó con varias uvas, estaba muy excitada y gimiendo que rico. Eduardo procedía a chupar mi clítoris y vellos púbicos. Fue cuestión de minutos que mis fluidos vaginales inundaron su cara y mis piernas temblaban como un potrillo recién nacido.

-Eduardo toma esas zanahorias ponles aceite y mételas en medio de mis piernas y frótalas por mi clítoris y termina en mi ano- le dije. Eduardo siguió las indicaciones, preparo varias zanahorias, entonces después de un momento enderezo la punta de la zanahoria hacia mi vagina y la empezó a introducir, la verdad que me entro hasta el fondo muy fácilmente.

Entonces tomo un pepino, lo preparo con aceite, era de unos 20cm y muy ancho, entonces al verlo le dije que no me iba a caber, él se sonrió, y después de frotarme por todas mis partes, lo enderezo y empezó a meterlo, yo sentía que la piel se me desgarraba, gritaba al principio de dolor, solo había metido la cuarta parte, entonces el bajo su cara y con su lengua empezó a lamerme el clítoris, yo sentía riquísimo.

Después de un rato me dijo “ya está”, separó su cabeza de mis piernas y vi que todo el pepino estaba dentro de mí, no lo podía creer, entonces el empezó a meterlo y sacarlo, hasta que no pude más y tuve un gran orgasmo fue algo riquísimo, lentamente fue sacando el pepino de mí, todo mojado con mis fluidos, entonces no podía cerrar las piernas y Eduardo aprovecho para introducir su miembro y terminamos sentándonos en la silla porque la mesa era muy incómoda.

Ambos chupamos las zanahorias y pepinos que tenían mis fluidos. Eduardo contino metiendo su miembro y me puso en la posición de perrita y penetro mi ano con una fuerza descomunal, y me tomaba de mi cintura para hacerlo más fuerte mientras yo clamaba de placer.

Le dije “ahora es mi turno”, tomé una papaya le hice un agujero y le dije “introduce tu pene”, y lo hizo con cautela, después yo guiaba con mi mano la fruta y de una manera rápida comencé a masturbarlo, no pudo contener su cuerpo y una explosión de semen inundo la papaya, la abrimos con el cuchillo y decidí comérmela.

Debo confesar que me encanta la masturbación con frutas, esto lo aprendí en mi juventud a mis 18 años, y aunque ya lo hago con menos frecuencia sigue siendo muy rico. Mientras Eduardo, se recuperaba tome un plátano y le dije “mira cariño”.

Entonces pele el plátano y frotarlo en mi clítoris. Con solo frotarlo sentía mucha excitación seguí frotando hasta que el plátano quedó todo mojado con mis fluidos mmm, después se me ocurrió llevarme el plátano a mi boca y sin pensarlo le di una mordida, luego dos, tres… ¡Oh Dios mío! Saborear mis propios fluidos mmm delicioso.

Pero entonces me di cuenta que me había comido todo el plátano pero tenía otro. Aun podía seguir jugando. Volví a pelar otro plátano y me volví a frotar mi vagina con él, pero por un descuido la puntita del plátano se metió en mi vagina. Quedé un poco sorprendida. No había pensado en eso. Poco a poco mi mente comenzó a nublarse con imágenes raras.

Entonces lo hice. Me metí todo el plátano pelado dentro de mi vagina. Quedo todo aplastado como puré y mi vagina se sentía muy rica con el platanito adentro. Saqué lo que quedaba del plátano aplastado y me lo volví a meter. Seguí haciéndolo hasta que todo el puré de plátano quedó dentro de mí.

Eduardo, estaba atónito no daba crédito a lo que sus ojos veían, reacciono y le dije -penetrame hazme tuya- y me introdujo su miembro su pene y mi vagina llenas de plátano, hacia círculos con su miembro y nos besábamos, le dije -toma esos pedacitos de manzana y mételos- después tomé la cuchara y con la parte de arriba comencé a batir las frutitas comencé a batir dentro de mi vagina. Lento, lento.

Wow sentía como los pedacitos de manzana y plátano chocaban con mi vagina y dándome muchísimo placer. ¡Me estaba corriendo tanto! Wow se estaba haciendo un rico puré de frutas dentro de mí. Con una cuchara tomé un poco del puré de mi vagina, podía ver un poco de pedacitos de fruta y mis fluidos. Sin pensarlo y yo estando muy caliente, pues, ¿qué creen? me lo metí todo en la boca y me los comí, volví a introducir la cuchara y ahora le di a Eduardo, nos besamos lentamente. -Que rico puré- exclamó Eduardo y volvió a besarme y después besó mis labios vaginales.

Para introducir su miembro, era algo raro pero ya estábamos tan calientes que nos olvidamos de subir a la recamara, me cargo y me coloco en posición de perrita nuevamente y me penetro mi ano lleno de fruta y me castigaba mordía mis orejas, jalaba mi cabello, me daba fuertes nalgadas, que rica cogida, no podría creerlo que mi yerno fuera tan bueno y sucio como yo con tantos fetiches.

Eduardo, me soltó y dijo -voy a tomar el batidora manual-, tomo la batidora comenzó a batir rápido más rápido, se convirtió en un mete saca mete saca, y yo le decía, gira, gira, si, le voy a dar vueltitas al batidor y me salió todo el puré al correrme.

Quedé tirada en el suelo con mi vagina palpitando y toda manchada de puré, Eduardo aprovecho para penetrarme suavemente introducía su pene y al cabo de unos minutos se iba a venir y le dije “echalos aquí en este pan” y así lo hizo una cantidad enorme de semen salió embarrando aquel pan como si fuera mermelada y me comí aquel pan lleno de los fluidos de mi yerno, posteriormente me dijo “voy ahorita vengo voy al baño a orinar”, pero dijo -mejor orino aquí-, y me mojo toda, que rica lluvia dorada.

Descansamos un tiempo, y Eduardo recupero su erección, le dije toma unas fresas del refrigerador, la ingreso en mi ano dejando solamente la parte verde de la fresa, e inmediatamente me penetro en la clásica posición de perrito, me tomaba de mi caderas para hacer más dura la penetración, su miembro había hecho ingresar toda la fresa, seguimos cogiendo duro.

Después de unos minutos saco leche de mi refrigerador me la tiro en mi cara y ano, para cogerme nuevamente en la posición de perrito pero ahora de pie, -que rico Eduardo, continua mi amor- castigaba mis nalgas las cuales ya estaban rojas, y después de unos minutos mi ano fue inundado de semen -aaa-, decía Eduardo mientras se desvanecía sobre mí. Nos recargamos en la mesa.

De mi ano, salía semen, algo de sangre, y otro líquido que ustedes imaginaran, pero la fresa que había introducido seguía ahí por lo que comencé a pujar fuerte para que saliera, mi ano hacia ruido y por fin la expulso cayendo al suelo, Eduardo, me tomo fuerte del cabello y me dijo “agarra con tu boca y cómetela”, así lo hice, “por eso te amo, eres igual de cerda, perversa y caliente”.

Eduardo, dijo “ya me tengo que ir”, pero me ayudó a limpiar la cocina, salió de manera cautelosa, no sin antes darme un beso, mamar mis chichis y darme una cachetada -eres una puta- decidí irme a bañar, apenas podía caminar. Que cogida me había Eduardo, pero sobre todo me hizo recordar mi juventud, cuando descubrí que las frutas y verduras eran una buena alternativa para calmar mi lujuria.

Besos, de tu hotwife favorita, Ishtar Flores.

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