Resulta que después de haber cogido con Mariela, quedamos de vernos en el área de la alberca a eso de las 9:30 de la noche, para empezar la faena de estas tres mujeres para mí, ¿o quizás yo para ellas?
Por lo que previo a salir de mi habitación, tomé bastante crema retardante y engrosadora, las cuales unte en mi pene, así que después de unos minutos las encontré en el área de la alberca, recién bañaditas, trayendo cada una un diminuto bikini con un pareo, ya teniendo una hielera con cerveza, agua mineral, refrescos y una botella de tequila y de whisky, así que las salude y les pregunté si tenían mucho rato esperando.
Elvira fue la que contestó que no mucho, así que de inmediato Mónica preguntó que si jugábamos a la botella, siendo un juego que al que le apuntara la punta de una botella de plástico tendría que asumir un castigo que a su vez le asignaría quien había dado vuelta a la misma, sin embargo la propia Mónica manifestó que los primeros castigos serían dos shots de whisky o tequila, para posteriormente en caso que les tocara a las mujeres ellas se quitarían en un primer lugar el pareo, y en lo que respectaba a mí el short, ya posteriormente veríamos; A lo que todos estuvimos de acuerdo, viendo que ya el juego de por sí, traía bastante morbo.
Así que resulta que Mariela tomo la botella y la dio vuelta, la cual quedó apuntándome a mí, así que yo tomé un caballito de tequila para bajarlo con limón y sal, posteriormente el siguiente tiro lo hice para que le tocará a Mónica, quien tomó su shot de whisky, y así sucesivamente, hasta que duraríamos una hora, cuando ya por lo menos las mujeres se habían tomado su shot, y a mi llegó ya el turno de quitarme mi short, así que quedé en boxers; sin embargo noté que a Mariela y Mónica si les había hecho efecto los caballitos que habían tomado, puesto que las notaba más desinhibidas, cosa que con Elvira no pasada, puesto que ella siempre era buena para tomar.
Resulta que después que a ellas les tocó el castigo de quitarse su pareo, Mónica ya un poco tomada dice, bueno y si nos ahorramos tanto castigo y empezamos a coger con Paco?, respondiendo de mi parte que adelante, así que ella se me abalanzó y nos empezamos a besar, de inmediato le desabroche su traje de baño dejando al descubierto sus ricos pechos, los cuales yo succionaba con mi boca, lo que hacía que Mónica empezara a respirar más fuerte, sintiendo como mi falo ya se ponía más duro, mientras mis manos ya empezaban a manosear sus ricas nalgas y le sobaba la entrada de su raja.
Al ver como Elvira y Mariela nos veían, les dije “Chicas vengan al festín” sacando de una mochila el vibrador y el consolador, así que éstas ni tardes ni perezosas, se nos acercaron y al ver los tamaños de tales juguetes, se les salieron los ojos, quedando impresionadas del tamaño y gruesor de los mismos, ¿“Pues que creían? Y me empecé a reír, les dije, al verlos también Mónica, comenta “Paco, ¡esas cosas son grandes no nos van a entrar!, Claro que sí y por sus tres orificios, ya verán, y lo van a gozar de lo lindo, les dije.
Asi que les pedí a las tres que terminarán de quitarse el traje de baño, lo que hicieron puntualmente llegando primero Mariela a bajarme el bóxer y se arrodillo para empezar a besar mi falo, diciendo “Paco que duro lo tienes”, y Elvira también lo hizo y ella me empezaba a chupar mis testículos, mientras tanto yo con dos dedos estaba penetrando la rica chocha de Mónica, quien para ese entonces gemía y decía, “Que rico lo haces Paco, sigue así”.
Yo sentía como mi verga se iba poniendo cada vez más gruesa y dura, y les dije, ahora si las quiero a las tres, así que tome varias toallas de playa y las acomodé sobre el piso y me acosté boca arriba, pidiéndole a Mónica que se arrodillara y me empezara a cabalgar, a Elvira le pedí que se arrodillara viendo a Mónica de frente y poniendo su vagina sobre mi cabeza, para darle una buena mamada de chocha y pedirle que mientras Mónica me cabalgaba ellas dos se besaran y le dije Mariela, ponte a un lado mío dándome tu coño, para poderlo dedear a mi antojo, lo que hizo, así que mientras Mónica y Elvira se besaban, la primera subía y bajaba empalándose en mi verga, a la segunda le estaba explorando su chocho, el cual ya se encontraba bien mojado, y Mariela, le estaba dedeando su rica almeja.
Estaríamos así unos 8 ocho minutos, mientras sentía como los líquidos de Mónica me embarraban mi falo, mientras que los que soltaba Elvira me llenaban mi cara, así que de repente ésta última se paró y le dijo a Mónica que quería ponerse a cabalgar, lo que hizo que Mariela se pusiera sobre mi cabeza para darle una buena mamada de pucha, mientras Mónica le besaba las nalgas a Elvira y viendo como de repente trababa de chuparme los huevos, mientras sentía como escurrían los líquidos vaginales de Mariela, llegando a mi boca, mientras ese lugar es convertía en gemidos, pujidos, gritos “Uff, agg, mmm”, “Así, sigue, ayy”.
Pasarían unos 25 minutos más y yo sentía que no tardía en venirme, así que les dije “Paren, que casi me voy, arrodíllense” Así que yo me puse de pie y las tenía a las tres arrodilladas, las cuales se turnaban para darme una mamada bastante rica, primero, Mariela, para seguir Elvira y posteriormente Mónica quien después de la rica mamada que me estaba dando, me decía que quería besarme el culo, que quería meter su lengua en mi ano, a lo cual yo me oponía, cuando ya sentía que no podía aguantar más y empecé por chorrearme en la cara de las tres, quienes tomaban mi semen y se lo comían, diciendo “Paco, que rico nos culeaste, eres un pervertido”.
Esa noche lo volvimos a hacer otra vez más, pero esta vez les dije que las tres se arrodillaran en el sofá que estaba en el área de camastros, dándome la espalda, en medio se puso Mariela, a su lado derecho Elvira y al izquierdo Mónica, así podía ver sus nalgas de las tres, así que saque el vibrador y se lo empecé a meter a Elvira por su vagina, mientras a Mónica le metía el consolador, y a Mariela la clavaba con mi verga toda durísima, grande y gorda.
La primera en empezar a jadear fue Elvira, porque el vibrador estaba a todo lo que daba, gemía, pujaba y solo decía “agg” “uff”, y sus líquidos escurrían, chorreaba a montón, por su parte, Mónica, estaba más estrecha y a pesar de las sambutidas que le daba con el consolador, no le entraba todo, así que empecé poco a poco a moverlo dentro de ella, y así se fue mojando, y eso provoco que fue entrando mas y más, mientras a Mariela la clavaba con mi verga moviéndose ella para atrás y adelante, estuvimos así unos 5 minutos, hasta que Mónica, empezó a gritar “que grande y duro esta, este fierro”.
En eso Elvira me quito mi mano del consolador y ella sola empezó a meterlo, gemía como una perrita en celo, “me desmayo, que sensación, uff, ya no puedo más”, por su parte Mónica, ya se comía alrededor de tres cuartas partes del consolador, y solo se escuchaba, “ayy, dame más”, así que le pedí que ella sola se lo metiera, y ya con mis dos manos libres tome a Mariela por las caderas y la empecé a bombear, dándole duro, entrando todo mi falo, “ahh, ahh, uff” que rico nos coges Paco, así que voltee a Mariela acostándola boca arriba, y la abrí de piernas.
Así que mientras Mónica y Elvira ellas se daban placer con tales aparatos, a Mariela le volví a dar caña, tomándola de sus piernas bien abiertas, y entrando y saliendo de ella, hasta que pasaron unos 20 minutos y yo ya no podía más así que le dije a Mariela, que me iba a correr dentro de ella, diciéndome “si papito déjamelos dentro”, así que sentí mi cuerpo estremecerse cuando me corría dentro de ésta, y ella decía “Esta caliente tu leche papacito, que rico, uff”, mientras yo acababa, las otras dos, estaban metiéndose esos falos falsos, y pujando a mas no poder, así que le dije a Mariela, vamos a ayudarlas a seguirse viniendo.
Yo tome el vibrador de Elvira y se le metía más y más mientras Mariela hacía lo propio con Mónica, escuchándose en toda la casa los gemidos, gritos y jadeos de estas dos, sacando chorros de líquidos, sudadas al por mayor, hasta que casi querían desmayarse y paramos de darles placer, así que descansamos un rato y serían como la 1 una de la madrugada cuando yo les dije que me iría a dormir, y de inmediato me dijo Mónica, pues va a dormir conmigo, te rifamos entre las tres y hoy me toca a mí, mañana a Mariela y el domingo a Elvira, lo que sucedió en tales días será materia de otra historia…
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