Tenía rato que no sabía nada de ella. Desde el primer encuentro pensé que no volvería a repetirse. Ese día después de haber estado juntos, se bañó, se vistió y la lleve de regreso al metro, para que pudiera llegar a su casa sin que nadie se diera cuenta de que no había ido a la escuela.
Cabe hacer mención que durante el camino al metro la fui manoseando en el camión, pensando que no la iba a volver a ver. Llegamos al metro y le di un beso muy apasionado mientras apretaba esas nalguitas tan deliciosas. Me miro y con una sonrisa me dijo: Nos vemos tío, gracias por todo.
Regrese a mi casa en Uber, francamente no tenía ánimos de nada. Estaba completamente exhausto y vacío.
Llegue a casa, me tumbe en el sillón, disfrutando aun del olor que había dejado mi “sobrina” impregnado. Ya otro día me ocuparía de lavarlo.
Pasaron casi 2 semanas donde todo había transcurrido de manera cotidiana, normal e incluso aburrida hasta ese viernes por la mañana. Estaba rumbo al trabajo y recibí un mensaje de mi sobrina.
-Hola, tío, buenos días, perdón que te escriba a esta hora es que quería ver si hoy tenías tiempo de que nos viéramos para platicar, es que no tendré clases, pero nadie sabe en casa. Ya me Sali yo, según voy a la escuela, pero la verdad no se a dónde ir, ¿crees que podamos vernos?
Vi el mensaje y me hirvió la sangre. De inmediato le conteste que yo iba rumbo al trabajo, pero podría tomarme el día (mentira, quizá me lo descontarían, pero no importaba. Bien valdría la pena).
-Hola sobrinita hermosa, pues tu dime. Yo puedo tomarme el día. Voy rumbo al metro Copilco. ¿Tú por donde vas o donde te queda para vernos?
-Hola tiito, que gusto que me contestaras. Pues yo voy hacia el metro observatorio, pero tu dime, donde te queda para vernos y yo me acerco.
-Te parece bien en metro balderas y ya de ahí vemos que hacemos.
-Vale pues tío. Entonces en el metro balderas. ¿En qué parte?
-En la línea verde, rumbo a indios verdes.
-Ok. Ahí te veo.
-¿Oye sobrina, una pregunta, hoy como vienes vestida?
-Ay, tío, ¿y esa pregunta?
-Solo curiosidad, discúlpame. No quería ser molesto
-No te preocupes, no pasa nada. Me gusta que te importe todo eso. ¿Traigo una ombliguera negra, te acuerdas? La que me lleve a la Marquesa aquella vez con mi tía y mi hermano. Una faldita ligera y mis tenis
-Wow, claro que me acuerdo. Te queda padrísimo. ¿Oye hermosa…ý abajo que te pusiste?
-Ay, tío, cuanta curiosidad, ¿mejor que te parece si eso lo investigas tu?
-No se diga más, nos vemos en un ratito hija. Con cuidado.
Para ese momento ya tenía una erección incipiente. Ya sentía como mi miembro se iba comprimiendo contra el pantalón.
Llegué al metro, caminé al andén y para mi sorpresa estaba tardando mucho en pasar, la gente comenzaba a acumularse. Todo esto hizo que una idea germinara en mi inconsciente. Desde hace tiempo había fantaseado con ir al metro con alguien y provocar a algunos hombres para que buscaran acercarse y tocarla entre varios, pero obviamente era solo una fantasía. Ninguna pareja en su sano juicio emocional se atrevería a aceptar tamaña proposición, pero no sé si mi sobrina querría hacerlo. Traía falda, andaba caliente igual que yo y tenía tantas ganas de experimentar. Solo sería planteárselo. Despertar su curiosidad y obviamente que ella se sienta segura de que voy cuidándola. Que sea algo como nuestro juego, pero lo más seguro para ambos.
Decidí escribirle de nuevo para irle platicando a ver que decía aprovechando que el metro tardaba mucho e iba muy lento.
-¿Oye sobrina, cómo vas? ¿Ya llegaste al metro?
-Ya tío, ya estoy en observatorio, ya va avanzando el metro pero viene con mucha gente, como siempre.
-Si, acá en Copilco esta igual. Va lento. ¿Y vas en la zona de mujeres o de hombres?
-En la de mujeres. Imagínate si me fuera en la otra
-Si me imagino. Cuantos no quisieran acercarse a ti, ver si tienen la oportunidad, aunque sea de tocarte un poquito. ¿Nunca has fantaseado con algo así?
-Ay tío, pues así tal cual no, ósea si me da curiosidad como seria, pero me da miedo, luego no sabes con quien te puedas encontrar. Tantas cosas que pasan de acoso y así que no me atrevo
-Pero, si, por ejemplo, ahorita que nos veamos. Nos vamos a hidalgo o a guerrero. Ves que ahí se junta un mar de gente. Vas conmigo. Podemos ir viendo a ver con quien se te antojaría experimentar y yo te cuido. Tú me vas diciendo hasta donde quieres jugar con algún desconocido. ¿Te llama la atención que algún desconocido te manosee?
-Híjole tío, no me preguntes eso
-¿Por qué? Cuéntame
-Es que ya una vez me paso y quede toda mojada. Pero fue en el camión rumbo a mi casa. Me dio miedo, pero al mismo tiempo no supe que hacer. Llevaba la falda de la prepa y un viejito entre tanta gente de repente me agarro una nalga. Me quedé congelada pero cuando el vio que no hice nada, metió su mano por debajo de mi falda y luego luego busco mi culito
-¿Y luego?
-Pues busqué de bajarme rápido, pero me dejó bien caliente. Ay, tío, no sé porque te cuento todo esto. Me da mucha pena.
-Para nada sobrina, te agradezco la confianza y además me calienta mucho. ¿Te puedo confesar algo?
-Claro tiito, dime.
-Ahorita que voy de camino a verte, me imagine ser yo un extraño que te encontraba, toda tierna con tu mochila, rumbo a la escuela y que me acercaba a ti muy discretamente esperando entrar muy pegaditos al vagón. Y ya que se cerrarán las puertas, buscar la manera de comenzar a tocarte, discretamente y ver hasta donde podría llegar.
-¿de verdad te gustaría tío?
-No imaginas cuánto.
-Por ti, lo haría. ¿Te parece si nos vemos ya directos en guerrero? Pero te aseguras de ser tu quien se suba atrás de mí, no quisiera pasar por algo incomodo.
-No imaginas cuanto agradezco que me complazcas en esto sobrinita querida.
La emoción me hacía desear que el metro avanzara más rápido. No pensaba que fuera a pasar. Bien valía el descuento de ese día.
recibí un mensaje de que ya estaba en balderas. Le pedí que con cuidado se fuera a guerrero y que la veía a la mitad del andén dirección ciudad universitaria.
El metro, aunque lento, no dejaba de avanzar. Para mi fortuna, llevaba mi pants puesto ya que me cambiaria en la oficina así que aprovechando el sigilo, metí las manos a mis bolsas y baje el bóxer para que mi miembro queda expuesto, solo la tela ligera del pants lo detenía. De inmediato la erección se manifestó. Respire hondo ya que no quería llamar la atención y menos ahora que se iba llenan do mucho de gente.
En centro médico salió algo de gente, pero había mucha esperando. Yo me acerqué a la puerta y puse mi mochila en mi mano y la colgué al soporte del cinturón que llevaba para tener la mano libre por cualquier cosa. Entró una manada de gente, pero pude ver a una chica con pijama quirúrgica que entró hasta adelante y venia directo a mí. El pantalón era muy pegadito y entre tanto ajetreo ella sujeto su mochila a su pecho y sujeto su lonchera en su otra mano, que llevó hacia abajo, quedando casi a la altura de mi pene.
Estaba en una situación algo comprometedora. Yo ya con el bóxer abajo y con la carga de excitación que traía, el sentir el roce del dorso de su mano sobre mi pelvis hizo que empezara a reaccionar de manera vertiginosa. Ella se me quedó mirando y para mi sorpresa sonrió y dijo:
-Perdón, es que viene mucha gente y me vienen empujando.
-No te preocupes amiga, venimos igual – y le devolví la sonrisa.
Mi mano que iba abajo simulando cargar la mochila quedó muy cerca de su cadera. En un frenon del metro aproveché para acomodarme y dejé mi mano a un costado de su nalga. Cuando ella volteó, solo atiene a pedir disculpas también argumentando lo mismo. Ambos sonreímos.
Desde centro médico hasta hidalgo ella fue rosando la verga de manera firme mientras yo le iba agarrando una nalga de manera libre y natural. Eso me dejo super caliente.
Estaba a una estación de llegar con mi sobrina. Mi pene ya iba más que excitado, mi pants ya mojado por el líquido seminal que salió por el jugueteo con la enfermera.
Llegué a guerrero, bajé del vagón y conforme caminaba para cambiarme del otro lado me di cuenta de que estaba a reventar el andén contrario. Mi corazón se agitó. Esta era una de mis más grandes fantasías y estaba por hacerse realidad.
Le mande mensaje a mi sobrina y me dijo que estaba debajo del reloj pero que ya había varias personas cerca de ella y que no se movían, como esperando a que ella se acercara al vagón para pegarse detrás.
-Oye sobrina y de esos que ves, ¿hay alguno que llame tu atención?
-Me da mucha curiosidad un viejito tío, como de unos 70 años yo creo. Pienso que ya no se le ha de parar jejeje pero no deja de verme y está a un ladito mío. Se ve bonachón pero me mira muy libidinoso.
-Deja llego y vemos que hacemos. Voy a llegar y te saludo normal como tu tío para que vean que no estás sola y si quieres, bajita la mano le puedo decir al viejo que tiene mi permiso de entrar al vagón junto con nosotros.
-Ay tiito, no sigas que de por sí ya ando mojadita, me voy a poner peor. Jejeje, corre aquí te veo.
![]()