Luego tuve mucho miedo y me sentí culpable, al menos responsable de haberte llevado por ese camino. Estas situaciones no son fáciles de manejar para nadie, pero sucedió. ¿Qué tal para vos? ¿Cómo te sentís?
He estado muy conflictuada estos días. Aquella noche me dejé ir y sabés que tuve muchos orgasmos en el momento. La situación me excitó mucho más de lo que imaginaba. Si lo hice, fue para vos, para ofrecerte una de tus fantasías, pero al principio lo disfruté.
Gracias por decírmelo. Yo lo disfruté mucho también al principio, luego me asusté.
Luego me puse a pensar: ¿Qué es lo que tanto te excita de verme coger con otro mae? Cuando lo chupaba me mirabas con unos ojos de loco. No sé cómo estará Diego, pero tengo la sensación de que lo usamos, como un instrumento.
¿Lo usamos? O sea que admitís que lo hicimos vos y yo como un equipo…
Claro, somos una pareja ¿no? ¿Un equipo, no sé? Y sí, soy coautora, con vos y libre de decidir lo que hago o no.
Por supuesto que sos libre.
No me contestaste.
¿A qué?
¿Por qué te excita tanto verme con otro hombre?
No lo sé, pero me vuelve loco. Es puro sexo, sin amor, es como una actuación, y te revelaste como una gran actriz.
Marta sonrió.
Te das cuenta que es peligroso. Fue un clímax que nos va a acompañar para siempre. Sos tan loco. Estoy segura que para vos se abrió una puerta y que te encantaría repetir. Creo que hasta te sentís ahora más libre de proponerme otras cosas.
Pues no estoy seguro de nada. Sentí que mis fantasías eran egoístas y que lo que te pedía era una sumisión perversa.
Y bueno, te lo dije en el carro de regreso a casa: Me cogió por el culo. Directo, sin pedir permiso… y lo dejé.
El comentario era duro, pero Marta estaba en lo cierto. El peligro era real, esa experiencia podía contaminar de manera durable nuestras relaciones sexuales de a dos. Agarré la tangente en lugar de enfrentar su alarma.
Te acordás hace unos años tuvimos una conversación teórica respecto a los tríos. Dijiste que este tipo de experiencia deben vivirse con alguien cercano, de confianza. Eso fue lo que hicimos, fue con Diego y creo que ahí está gran parte del problema. Cuando te dije que es una actuación, sexo sin sentimientos es más fácil desvincularse emocionalmente. Mientras es un juego, en equipo no hay daño.
¿Y si nos hacemos adictos?
¿A los tríos?
A los tríos, cuartetos, lo que sea, luego pasamos a las orgías, vamos a ese club de swingers del que me hablaste. Y cada uno va ir a buscar sus propias experiencias, cada uno por su lado. Una vez que los candados saltaron, todo es posible.
Creo que te estás enredando. Me parece que este pánico repentino es en parte producto de lo que disfrutaste y de lo que no. Tal vez te da miedo ser vos la que quisiera otra experiencia.
Es como lo del sexo anal. ¿Sabés porqué siempre me he resistido? Aparte de que no me produce placer, de que me puede doler, estoy seguro que se transformaría en una rutina. Siempre me la meterías por el culo.
Ves. No decís nada. Sabés que tengo razón.
No mezclemos todo por favor. Estamos procesando la experiencia del otro día. Hablaremos de sodomía otro día.
Bueno, sucedió y con vos siempre me negué. Es un tema de fronteras, de límites. Y sí, tal vez me gustaría repetir la experiencia. Y si, tenías razón en aquella conversación, cuando me dijiste que era mejor con un desconocido. Aunque me parece asqueroso transformar una persona en una picha, si reconozco que me enloqueció tener dos la otra noche.
¿Te sentís culpable de haber disfrutado?
Culpable, no. Un poco asustada de descubrir a esta edad una Marta que no conocía. Perdí la inocencia entrando a ese mundo, tu mundo. Vos te encargarás de manejar la situación con Diego, es más amigo tuyo que mío. Que le quede claro que jamás se va a repetir.
Ok, ok.
Por favor, vamos a coger ahora. Cerremos la puerta a todo lo de afuera, el pasado, los futuros. Vamos a coger vos conmigo y yo con vos, con nadie más, por favor.
Yo te amo Marta. No voy a dejar que esas cosas se metan entre nosotros.
Gracias. Te quiero decir que me siento segura con vos. No quiero cobrarte lo que sucedió. Si estamos seguros el uno del otro, todo es posible, hasta una locura como esta.
Me gustó la manera con la que Marta hizo bajar la presión invitándome a nuestra cama. Hicimos el amor con delicados y torpes preámbulos. Estaba tan concentrado en el presente que nada vino a distraerme. Marta se veía feliz, también en el aquí y el ahora. Nos quedamos dormidos por un largo rato. Al despertar nos miramos a los ojos con una olvidada dulzura. Marta rompió el silencio y dijo:
Vos sabés que no me acuerdo muy bien de todo.
¿De todo qué?
De lo que hicimos con Diego.
¿Cómo que no te acordás?
No de todo, estábamos muy borrachos. ¿Por qué no me contás? Vos disfrutaste verme con él. Vamos contame.
Vos sos tan perversa como yo. La próxima vez te filmo.
Mi amor. Sos un loco.
No sé si quiero contarte. Tal vez escribo uno de mis cuentos.
Vamos. Ni siquiera me acuerdo de su picha. ¿No era muy grande, verdad? No estoy segura de quien me la metió primero. ¿Fuiste vos?
No. No fui yo. Él te cogió primero. Acordáte que se vino en tu cara. Luego descansamos un rato, te fuiste y regresaste chinga sin la ropa interior. Solo las medias con tus zapatos de tacón.
¿Y qué hice cuando regresé? ¿Ustedes hablaron de mí mientras no estaba?
No mucho. Yo no sabía cómo manejar la situación. No sabía en qué mood ibas regresar y si ibas a regresar.
Ya la tensión del principio, lo de la ropa interior, la seducción se había desvanecido un poco. No sé si quería coger, que me cogieran los dos. Estaba como loca, quería seguir.
Sucedió.
Mi amor, no sé si podría hacerlo otra vez. Preferiría dejarlo atrás en nuestro pasado.
Lo entiendo perfectamente, para mí también ha sido una experiencia muy fuerte. He tenido mucho miedo de las consecuencias.
Y con Diego no quiero nada más.
Claro que no. Después me preguntaste ¿Por qué me excita tanto verte con otro hombre? No lo sé. Tampoco sé por qué tengo esa fijación con el sexo anal.
Me lo tendrás que explicar un día. Puedo ser una cómplice, pero no soy una puta.
![]()