Mi corazón latía rápido, sentí un sudor frío y mi pene estaba duro, nublando mi juicio.
—Quiero que le escribas a tu novia: “Creo que te verías muy sensual con el pene de otro hombre en la boca”. Se leía en el mensaje.
Empecé a escribirle a Malena para experimentar lo que sería tener una pareja más dominante y confiada. Pagué la suscripción a su página de adultos y sostenía conversaciones casi semanales con ella, donde fantaseaba diferentes escenarios, todos ficticios, que me ponían a estimularme rápidamente. Malena, una mujer increíblemente sensual, cálida y carismática, sabía todo de mis intenciones. Conocía el nombre de mi novia y fantaseábamos sobre cómo ella podría dominarme.
En la vida real, Nicole, mi novia, tenía una voz suave, una actitud algo introvertida que hacía contraste con su cuerpo delgado, marcado y bien proporcionado. Nicole había estado ganando confianza con los retos que Malena me ponía: comprarle ropa reveladora, darle sexo oral constante, decirle cumplidos y, más recientemente… comprarle un dildo.
Ella no entendía por qué yo deseaba verla usándolo, pero no se negó. Puse el dildo en sus labios; ella lo chupaba como si fuera un pene real y yo controlaba cómo entraba y salía de su boca. Durante ese mes habíamos jugado mucho con el dildo y ella se notaba sexualmente más empoderada, más segura, y el sexo nunca había sido mejor para ambos… todo gracias a mi experimento secreto con Malena.
“Quiero que compres un dildo. Quiero que ese dildo sea más grande que tu pene y quiero que lo uses con ella”. Fue el reto que recibí… pero los días se tornaron en mí usando el dildo para masturbar a mi novia, ponerla en situaciones muy eróticas y llevarla a un placer nuevo.
“Quiero que le tomes fotos a ella chupándolo y me las enseñes”… me retó…
Nicole no entendía por qué le pedí esas fotos, pero posó para mí, sacó su lengua y, rodeando el dildo, le tomé un par de fotos donde sus tetas se veían completamente al aire y su cara estaba extasiada…
Las fotos eran necesarias para enseñar a Malena que había cumplido el reto… sin embargo, compartir la foto a espaldas de mi novia era algo que simplemente no era correcto… por lo que edité la foto haciendo algo que me voló la mente… la foto que envié era solo su boca, cerca del dildo, con la lengua afuera… la foto no se veía tan cargada eróticamente hasta que enfoqué ese detalle…
Malena estaba disfrutando el control sobre mí y lo bien que reaccionaba mi novia… ella estaba decidida a cambiar mi vida… fue cuando el mensaje llegó.
—¡Díselo! Quiero que me pases pantallazos de la conversación. Ordenó Malena.
Mi mano temblaba, pero lo hice.
Al día siguiente volví a hablar con Malena por el chat…
—¿Cómo te fue con la conversación? Los pantallazos sugieren éxito. Escribió Malena.
—Sí. Esa noche hablamos y ella me preguntó si yo quería estar con otra persona… le dije que no, que simplemente era una idea que se me pasó por la cabeza…
—¿Qué te dijo a eso?
—Dijo que sentía que se había sacado la lotería conmigo…
—Jajajaja. ¿En serio eso dijo?
—Sí. Ella no planea hacerlo, pero sí me hizo muchas preguntas…
—¿Como cuáles?
—Me preguntó qué me gustaba de esa situación… pero no supe decirle nada, solo que simplemente me prendía algo en mí. También me dijo que si era una fantasía que me gustaría ver cumplida…
—¿Te gustaría verla cumplida?
—Creo que sí…
—Jajajaja. Pero si eres todo un cornudo. ¿Sabes? Cuando empezamos a escribir nunca me dijiste qué tipo de dominación querías recibir de tu novia… de momento, ¿esta clase de dominación te gusta?
—Me asusta. Pero no puedo negar que sí.
—Tu novia va a tener al mejor novio de la historia. Vamos a explorar tus límites poco a poco. ¿Eso te gusta? ¿Futuro cornudo?
Era tan raro ver a Malena hablando así; ella, quien al principio era tan dulce, ahora me trataba con más confianza, como si supiera los botones que debía tocar para hacerme sentir acelerado.
—Sabes, me pregunto algo que no dejo de pensar…
—Wow… ella se nota muy interesada… ¿qué dijo?
—Verás… tuvimos una conversación por chat y otra plática en la noche… en la cama… mientras ella me masturbaba. Quería estar segura de que realmente estaba disfrutando con la situación. Yo traje el dildo y ella lo chupó frente a mí… preguntó si por eso le había comprado tal juguete… y con su mano en mi pene, se sacó el dildo de la boca y lo puso al lado de mi pene. Entonces, viendo la diferencia de tamaños, preguntó: “¿No te sentirías celoso si el otro chico fuera más grande que tú?”
—Jajajaja. ¡Wow! ¿Qué le contestaste?
—Nada. Me vine en su mano.
—Jajaja. Estoy muy orgullosa de ti… Me parece que hemos avanzado mucho y tu novia está lista para ser más dominante… ¿Estás listo para tu próximo reto?
—Sí.
—Primero. Mándame una foto de tu pene.
Mi miembro estaba duro, así que solo bajé mis pantalones y, cuidando un buen ángulo, le envié mi pene completamente al descubierto.
—No está mal. Tiene buen tamaño y me encanta lo rico que se ve. Sabes que no tiendo a hacer esto, pero en serio creo que me voy a tocar hoy viendo tu foto… no estoy segura… creo que deberías mandarme ahora una foto de tu pene a la par del dildo…
Lo hice. El dildo me llevaba una cabeza de tamaño y, lado a lado, se veía aún más grande.
—Uhmmm… ahora se me antoja el dildo. Jajaja. Ves, puedes tener un buen pene, el tuyo tiene un buen tamaño, pero siempre dos son mejores que uno… ¿no te preocupa eso?
—Creo que no… no me siento amenazado por eso…
—Confianza… uhmm, veo… Tu reto siguiente será diferente… sabes, para inspirar confianza a otra persona primero debes demostrarla tú. Vas a olvidar por unas semanas este asunto y vas a intentar recibir atención de otras mujeres… primero vas a usar ese cuerpo tuyo, toma buenas fotos parecidas a las que te voy a enviar, te vas a vestir bien siempre, no solo en ocasiones especiales, y vas a hablar con muchas mujeres, pero solo serás amigo de ellas, sin coqueteos ni conversaciones fuera de tono… si logras llegar lejos con esto sin que tu novia se sienta celosa… la próxima sesión será presencial y te la daré gratis.
Tragué fuerte, sin entender su petición, pero una vez más obedecí.
Nicole se vestía con la ropa que yo le había comprado: vestido blanco corto que exhibía sus piernas… una confianza nueva debido a nuestras fantasías en conjunto, y ahora parecía que yo hacía algo parecido.
Llevaba mujeres a casa y algunas se habían convertido con el tiempo en amigas de Nicole y mías… unas cuantas semanas activaron nuestra vida social y, siguiendo el consejo de Malena, me hice amigo de una pareja que conocí en un grupo del gimnasio… ambos atractivos y extrovertidos. A Laura la conocí porque me contestó una imagen mía sin camisa por redes sociales, y a su esposo Mateo lo conocí cuando entrenamos juntos.
No podía mentir… las conversaciones con ella se habían puesto un poco fuera de tono… nos mandábamos fotos con poca ropa comparando resultados de gimnasio, nos hablábamos con mucha apertura y más de una vez ella había insinuado que su esposo no estaría molesto si nos escapáramos… a lo que yo siempre contestaba evasivo.
Una noche Laura y Mateo vinieron a cenar a nuestra casa. Nicole se vistió con una falda blanca y una blusa negra con mucho escote, que dejaba sus brazos y axilas completamente expuestas. Su escote era amplio, reluciendo sus pechos tan solo escondidos por dos tiras negras.
Esa noche tomamos mucho vino y comenzamos a quejarnos de la vida adulta que recién empezábamos a vivir.
Ninguno quería hijos y sentíamos que la sociedad exigía un alto a la diversión para poder mantener estilos de vida que no ofrecían mucha diversión a cambio.
—¿Qué es lo más divertido que han hecho recientemente? Pregunté.
—Bueno, no es por dar mucho detalle, pero yo recientemente descubrí el BDSM… me gusta que me aten. Dijo Laura, quien lucía muy desinhibida por el vino.
—Eso suena divertido. Hay que apuntarlo —le dije a Nicole, quien estaba con sus cachetes rojos riéndose de todo.
—Ok, juguemos algo —dijo Mateo, mientras ponía unas cartas sobre la mesa.
—¿Cuánto dinero apuestan? —dijo Laura.
—La verdad no me siento muy cómodo apostando dinero. No con nuestro estado actual con el licor —expliqué.
—Bien dicho. ¿Qué les parece si apostamos retos? Quien pierda primero debe cumplir un reto… —dijo Mateo, a lo que el resto lo encontró divertido y aceptó.
El primer reto de la noche fue también el que cambió todo.
—Ok, Nicole, ya que perdiste, dinos. Cuéntanos una confesión sexual de tu novio que no le hayas dicho a nadie… —dijo Laura.
Mi corazón se detuvo por un momento y recordé la última vez, hace semanas, que había hablado con Malena… Ella primero me ordenó comprarme ropa, vestirme mejor, tener confianza para hablarle a gente nueva, pero… lo último que me ordenó fue comprar un extensor de pene… unos cuantos centímetros más habían generado grandes fantasías en la cama.
Nicole decía que se sentía muy grande, pero no se quejaba. Gemía con ganas y gritaba “qué grande estás”… la situación era tan excitante como humillante y durante semanas habíamos estado teniendo sexo con el extensor puesto.
—¿Te gusta sentir lo que logra el pene de un alfa? —decía Malena.
—Sí, me gusta cómo gime mi novia.
—No muchos hombres aceptarían hacer eso… de verdad que ella es afortunada. Si fuera yo, les diría a todas mis amigas…
Recordé esa conversación con Malena y mi corazón se heló. Pensaba que Nicole, en su estado actual, iba a confesar ese secreto.
—Bueno. Dinos ya, ¿qué secretito esconde tu novio en la cama?
Tuve miedo de que contara lo del extensor de pene y nuestras fantasías recientes, pero de su boca salió otra cosa…
—Él dijo que me vería sexy con el pene de otro hombre en la boca… —confesó Nicole.
El ambiente cambió. Risas se escucharon por parte de la otra pareja…
—¿Es en serio? —preguntó Mateo.
—Fue algo que dije sin pensar —dije.
—¿Pero sí te gustaría verlo? —insistió Laura…
—Creo que sí… —admití.
La pareja se rio incrédula. A lo que Laura solo le decía que Nicole era increíblemente afortunada.
—¿Tú crees? —preguntó mi novia…
La pareja le explicó que tener pareja no era necesariamente significado de que la atracción por otras personas se apagara. La pareja es un compromiso que se hace; a pesar de la atracción, la exclusividad se escoge. Pero ambos admitieron pensar en otras personas durante su noviazgo; actuar o no en esas fantasías era una decisión de cada pareja…
Nicole y yo nos sorprendimos ante su apertura al tema. Aunque no dejaba de percibirse una pequeña burla de parte de Laura…
—Sabes, yo conozco chicos interesantes…
Laura sacó su celular y empezó a enseñarle cuentas de Instagram de amigos como si fuera un catálogo…
—Dime cuál te gusta y con gusto los conecto… para que cumplan sus fantasías…
—Todavía no sé si vamos a actuar esas fantasías. Me preocupa lo que eso puede hacerle a nuestra relación… —dijo Nicole…
—¿Y si es él quien actúa primero? ¿No te da curiosidad si puedes sentir lo mismo?
Nicole no respondió…
Laura se abalanzó sobre mí… sus ojos verdes, su pelo rubio eran lo único que veía, mientras su cuerpo delgado, de pechos pequeños y piernas musculosas, presionaban mi cuerpo…
Laura veía de reojo a mi novia, pero esta no hacía nada…
Su boca se acercaba a la mía, a lo que mis ojos buscaron la aprobación de Nicole.
Ella tragó fuerte y con la cara me asintió su aprobación…
Mis labios tocaron los de ella por un instante breve pero intenso…
—¿Te gustó verlo? —preguntó Laura.
—Sí —contestó, con nerviosismo, Nicole…
El beso fue más profundo esta vez y nuestras lenguas intercambiaban lugares en nuestras bocas…
La noche cambió de tono y, al terminar, todos vimos a Nicole…
—Me siento muy incómoda, pero al mismo tiempo rara… ¿ustedes hacen esto a diario?
—Nosotros somos una pareja swinger, pero solo compartimos con parejas que los dos escogemos, y no es algo común, pero sí lo hemos hecho antes… —explicó Mateo.
—Lo ves, no pasa nada. Puedes admitir que te gustó…
—Creo que no sé… —Nicole lucía algo asustada…
Mateo se acercó a su espalda y, poniendo sus manos en sus hombros, la acercó a su boca… ambos se besaron mientras yo tenía a Laura lamiéndome el cuello.
Al final del beso, Nicole lucía diferente, como una niña que acababa de hacer una travesura…
La noche prosiguió con chistes y conversaciones abiertas, pero al final, en la cama, Nicole y yo tuvimos una última conversación…
—Creo que ya entendí qué es lo que te gusta.
—¿Qué cosa?
—Mi confianza… me gustó verte besarte con otra mujer, aunque me asustó al principio…
—¿Te gustó besar a Mateo?
—Fue diferente. Pero sí.
—¿Crees que seríamos una buena pareja swinger?
—La verdad no creo que quiera eso para nosotros. Yo no quiero conocer parejas y no sé si me gustaría ese estilo de vida. Tal vez por probar…
—¿Probar qué?
—Otro pene…
La atmósfera cambió… se volvió más tabú.
—Tal vez te deje…
—Creo que tengo a alguien en mente, pero lo hablaremos mañana.
Mi pene se puso duro y ella lo notó… bajó su cabeza y empezó a darme una mamada…
—¿Te gusta esta vista? —dijo Nicole, retadora, con una confianza nueva.
—Sí. Quiero verla…
—¿Con otro pene?
—Aunque sea más grande.
—Sí…
—¿Quieres que me cojan duro también?
El silencio se hizo presente y su boca siguió succionando hasta que exploté en su cara…
Su cara, chorreante de semen, hizo contacto visual conmigo…
—Creo que sí…
—Eso veo… —dijo Nicole con una sonrisa.
Ella se levantó, usando la pijama que dejaba ver sus lindas nalgas redondas, y yendo al baño a limpiarse solo atinó a decir:
—¿Sabes? Verte besarte con otra mujer me gustó… tal vez te verías sexy con la vagina de otra mujer en tu boca… —dijo Nicole con una sonrisa…
No sé si fue la influencia de Malena o de nuestros nuevos amigos, pero lo que sí sabía es que Nicole ya estaba muy lejos de ser la chica callada a la que todos miraban…
Salió del baño con su cara limpia y su desnudez exhibida… se acercó a mí y me cabalgó el resto de la noche como si ambos estuviéramos a punto de testear nuestros deseos un comentario a la vez.
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