De la fantasía a la realidad (cuernos consentidos)

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T. Lectura: 12 min.

Llegué hasta el auto, mi esposo esperándome sentado en el asiento del piloto, sentía mis muslos húmedos aun de mi encuentro con Alex, era todo como un sueño, algo que paso pero a la vez era difícil de interiorizar.

Mi esposo me sonrió con alegría al verme, pronto su cara se mostró preocupada.

-Estás bien? – pregunto – parece que viste un fantasma.

-Todo bien amor. dije mientras entraba apurada al auto… Me senté y mientras me ponía el cinturón de seguridad… sentí su mano. ¿Por qué rayos tuvo que tocar mi pierna justo en ese momento?

Su mano noto los fluidos que aún mojaban mis piernas, una mezcla de semen y mi fluido vaginal. Me miró sorprendido y comenzó a armar un rompecabezas en su mente se le notaba pero para mí sorpresa, solamente giro su cabeza, arranco y guardo silencio.. un silencio incómodo que me llenaba de incertidumbre.

Pude ver con el rabillo del ojo como olfateaba sus dedos de manera disimula mientras conducía. La intriga de que si ya lo sabía me mataba, la culpa, el temor, la excitación, estaba congelada, todo estaba convergiendo en mi.

Llegamos a casa por fin, mi esposo bajó del auto. Y se dirigió al interior sin decirme palabra, estaba asustada, aún no sabía que pensar después de unos segundos lo seguí de manera insegura.

Al entrar en casa busque a mi esposo con la mirada, el se servía un trago. Estaba parada como si estuviera en un estrado siendo acusada, espere unos segundos y sentía aún los fluidos bañando mis piernas, así que decidí retirarme al baño.

-Espera – dijo mi esposo con autoridad. Creo que debemos hablar. Y no quiero que borres la evidencia.

Lo sabía, el lo sabía, sentía mis ojos llenarse de lágrimas esperando una pelea… Mi esposo se acercó serio parado frente a mi implacable. Un silencio abrazador.

Mis ojos se abrieron al sentir la mano de mi esposo pasar rápidamente por mi muslo y llegar a mi vagina aún con el semen de Alex dentro de ella… Un gemido escapó de mis labios y mis jugos volvieron a activarse.

Me miró amenazante con cierto placer mientras su dedo apartaba mis labios vaginales y se introducían en mi.

-¿Lo hiciste? – me preguntó

No tenía palabras para decir, no sabía cómo explicarlo, dije que nunca lo iba a hacer y ahí estaba llena del líquido seminal de otro hombre.

No tenía palabras pero si acciones. Tome su muñeca de la mano que me tocaba. La retire de mi entrepierna y la acerque a mi boca. Lamí sus dedos embarrados mientras lo veía con el mismo desafío con el que el me retaba.

Me arranco la blusa con fuerza y me comenzó a besar. Devolví el beso con intensidad. Lo tome del pelo con furia. Tenía ira y excitación contenida, ira por qué había fallado por sus propias fantasías y excitación por qué me había gustado.

El entendió, se arrodilló frente a mi, alzo mi falda, yo sin interior y comenzó a lamer mi vagina como un perro sediento por agua. Lamía mis jugos mezclado con el semen de Alex. Nunca había sentido su lengua así. El morbo de la situación me llevo a tener un orgasmo fuerte y húmedo. El se lo bebió todo.

Se puso de pie arranco mi blusa y subió mi sostén mi senos al aire. Los beso con lascivia. Me llevo al sillón más cercano. Me puso en 4 y comenzó a penetrarme con una furia dolorosa y excitante. Era la segunda verga de la noche que sentía dentro.

Mientras me embestida salvajemente me preguntó que había pasado. Sin detalle le conté que lo hice. Que había sentido otra verga dentro mío una verga ajena y prohibida y que me había gustado, esas palabras nos calaron a los dos de manera erótica.

Sentía su verga palpitar dentro mío, mi vagina se hincho aún más por la excitación. Pronto la segunda descarga que sentía esa noche dentro mío. Su semen corría en mi interior mientras mi grito ahogado de placer retumbaba en la paredes, sus gemidos poco a poco iban disminuyendo mientras sus embestidas eran menos frecuentes.

Fue una noche inolvidable pero no el final de todo. Los cuernos de mi marido estaban lejos de terminar.

Pasaron algunos días. El sexo con mi esposo era pasional. Agradecí de que por trabajo Alex no estaba en la oficina. Pero cuando volvió, al vernos nuestras miradas se encontraron pero mis ojos no pudieron verlo. Mi sensación era muy extraña. El sexo con él fue muy excitante por la situación pero fue impulsado por las fantasías previas. Yo en realidad no quería nada con otro hombre.

En la copiadora del trabajo sentí esos pasos que se acercaron a mi días atrás. Era Alex.

-¿Por qué me esquivas?- Alex pregunto

Yo atiné a salir de esa habitación lo antes posible, pero su brazo se interpuso.

Encontré sus ojos mirándome confundido.

-Alex- lo que paso … Lo que paso no debe volver a repetirse. Estoy casada y amo a mi esposo. Nada ha cambiado. Por favor no insistas y tratemos eso como algo del pasado.

Salí de ahí rápidamente y trate de evitarlo a toda costa.

Al final del día volví a casa y le conté todo a mi esposo. Entendió toda la urgencia que me envolvía y todo el desastre que teníamos enfrente.

Mi esposo me pidió calma que el se encargaría esa misma noche. Que por favor tomara un largo baño y me diría que más hacer después de ese viernes inolvidable.

Mi baño fue largo por lo menos de un par de horas, no sabía que mi esposo había tomado mi teléfono y había invitado a Alex a nuestra casa. Él llegó sin que yo supiera y mi esposo hablo con Alex por algunos minutos en mi ignorancia.

Cuando escucho la ducha cesar le pidió un tiempo y silencio a Alex. Subió a verme en nuestra habitación y me dio las instrucciones finales.

Ponte le vestido más corto y provocativo, ese negro sin mangas y escotado, no te pongas sostén y la tanga más diminuta que tengas. Luego baja a nuestra sala. Fue la orden de mi esposo.

Pensé que mi esposo buscaba sexo salvaje conmigo así que accedí sin preguntar. Me puse mi vestido, omití el brasier, una diminuta tanga negra con unas zapatillas con tacón tipo aguja que me estilizan la piernas. Quería estar lista para mí esposo.

Mis tacos resonaban en la gradas conforme fui bajando mis piernas se revelaban desde nuestro salón sentí los ojos que me observaba una incomodidad creciente me inundó pero hice caso omiso. Hasta que mis ojos encontraron los ojos de Alex en mi sala sentado frente a mi esposo.

Me asusté de fuerte manera, pero mis pasos seguían avanzando. La mano de mi esposo se estiró hacia mi invitándome a su momento. Estaba muy expuesta. Mis pezones marcados mi vestido que revelaban mis generosos pechos, y tan corto que apenas me cubría mi trasero. Alcance la mano de mi esposo. Me sentó en su regazo mientras me alcanza un poco de su bourbon. Me senté de lado tratando de exponer nada más.

Lo bebi con un trago largo sentada en sus piernas frente a Alex que me miraba con lujuria por mi apariencia.

-Alex – dijo mi esposo – María es mi esposa y no estoy dispuesto a compartirla en un romance. Y debe estar claro desde el inicio. Sin embargo… No tengo ningún problema de alimentar nuestras fantasías, de las cuales tu formas parte. El hecho que esté dispuesto a aceptar lo que hicieron no quiere decir que tienen permiso de replicarlo. Simplemente quiero verla feliz en todo momento.

-Si me entero que estás tratando de seducir a mi esposa nuevamente créeme que tendremos graves problemas. La calma en la voz de mi esposo y su serenidad eran un símbolo de control y poder, en especial en un joven como Alex.

-Ella hizo lo que hizo -continuo- incitada por previos acontecimientos, pero lo dejaré pasar está vez.

Alex asentía incomodo las palabras de mi esposo, pero entendía lo que el quería explicarle. Parecía que quería salir de ahí lo antes posible. Se imagino algo totalmente distinto a lo que estaba sucediendo, y después sabría el por qué Alex vino tan rápido a mi casa. Mientras hablábamos nos tomas un par de tragos, que nos ponían en un estado más abierto.

Mi esposo había tomado mi celular y le había escrito a Alex haciéndose pasar por mí. Lo invito a nuestra casa

-¿Ahora te preguntarás por qué ella está vestida así? Y creo que ambos están confundidos dijo mi esposo mientras me miraba y volvía a ver a Alex.

-Es simple, quiero verlos bailar…

Fue una bomba para mí y para Alex, ¿que pretendía exactamente mi esposo? No hubo tiempo para digerir la pregunta, por qué comenzó a sonar música de nuestro equipo de sonido, mientras mi esposo me invitaba a levantarme.

Alex miraba con los ojos como platos, mientras mi esposo de pie me dio una graciosa vuelta como exhibiéndome.

Pronto estaba en el centro de la sala de estar y veía a Alex incorporarse mientras mi esposo ofrecía mi mano a mi compañero de trabajo.

Estaba totalmente incómoda a pesar de cualquier experiencia previa, tome su mano y comenzamos a bailar de manera torpe. Alex también estaba incomodo, su mano reposaba con recelo en mi cintura y con la otra me tomaba mi mano derecha.

-¿Que pasa Alex? – se oyó la voz de mi esposo – ¿en serio vas a dejar pasar la oportunidad de bailar con mi esposa vestida así?

Sentí la mano de Alex tensarse en mi cintura y pegarme a su cuerpo, casi fue el baile que tuvimos en aquella fiesta. Mis senos se pegaron a su pecho, y sin intención mis pezones comenzaron a crecer. La cercanía a ese pecho ajeno, pero sobre todo la vista de mi esposo mientras seguía bebiendo el bourbon era lo que me confundía pero a la vez me excitaba.

No paso mucho hasta encontrar la mirada de Alex con mis ojos. Viéndome con ese deseo primario. Le encantaba tenerme así pero se contenía. Mi esposo estaba observando casa detalle.

-Nos das otro trago a mi y mi pareja de baile – pregunto Alex – tomando una postura más segura.

Mi esposo sonrió, dejémonos de bromas dijo. Sirvió dos shots de tequila y nos lo repartimos. Brindamos y fueron 3 al hilo.

-Vamos quiero ver lo que hicieron en su fiesta – olviden que estoy aquí. Dijo mi esposo, pero su propuesta era difícil, sin embargo con esos shots teníamos una perspectiva más permisiva.

El baile se volvió más íntimo, su pierna estaba entre mis piernas nuestros cuerpos eran más libres mi senos se movían con la música hasta que me Alex puso su mano en la espalda y nuestros ojos se veían de manera más insistente. La fiesta se estaba recreando. Pero la diferencia era que mi esposo observaba cada detalle como un espectador exclusivo. Mi vestido corto por momento quería revelar más de lo permitido. Mis pezones marcados en mi vestido. Está era la fantasía mía y de mi esposo y ahora se hacía realidad… ¿dónde terminaría esto?

De pronto la música se cortó.

Un sonido conocido y popular comenzó a sonar en las bocinas… Era… Era reggaetón. Un corrientazo paso por mi espalda. ¿Que tenía planeado mi esposo?

Nuestros cuerpos se comenzaron a mover de manera más atrevida casi de manera inconsciente como si olvidáramos que mi esposo estaba éramos el uno contra el otro. Había un deseo creciente en Alex era evidente sentía su erección contra mi, así como mis pezones se pegaban a su pecho.

Queríamos besarnos se notaba en nuestra mirada pero la presencia de mi esposo nos limitaba a mirarnos con deseo. Mi esposo lo notaba así que cuando su voz se escuchó me quedé fría.

-¿Por qué no bailan perreo? – pregunto con voz juguetona pero firme casi dando una orden.

Mi mente estaba en shock, pero mi cuerpo respondía. Le di las espaldas a Alex mi vestido corto apenas cubriendo mi trasero. Sentí como Alex se arrimó por detrás poniendo su miembro justo en medio de mis nalgas. Mi vagina se mojaba con cada movimiento. Alex me abrazo con una mano por mi cintura y me pegaba más a él.

Mi esposo un espectador de ver cómo su esposa frotaba su trasero contra una verga que no era la de él. La erección en sus pantalones era evidente. Estaba disfrutando, eso me daba más apertura. Alex también lo percibió.

Esto está tan mal salió un susurro de mis labios, mientras mis glúteos buscaban ese miembro prohibido. Sentía el aliento de Alex en mi nuca entre mis cabellos, sus besos sutiles en mi espalda y cuello mientras nuestros cuerpos se buscaban.

Pero se siente tan bien – complemente con mi voz erotizada, acto seguido me despegue del pecho de Alex flexionando mi torso hacia adelante y separando un poco mis piernas, lo cual daba mayor acceso a mi trasero pero lo solo lo suficiente para que mi falda no se levantará totalmente, solo lo suficiente para que Alex frotara su miembro contra este nuevo acceso en mi trasero.

Alex entendió y arrimo su verga contra mi trasero más expuesto por la posición en la que me encontraba. Tenía una sensación nueva, era algo totalmente excitante y prohibido. Me estaba comportando como una zorra. Mi esposo lo disfrutaba. Y eso me gustaba.

-Mientras solo froten, no hay problema – se escuchó la voz de mi esposo.

Regrese a ver a mi esposo, con picardía y una sonrisa traviesa. Su cara era sería pero sus ojos estaban llenos de lujuria. Volví a sentir la insistencia de Alex en mi trasero, solo me quedaba darle más acceso a mí.

Separe más las piernas y respingue mi trasero para que pueda frotar no solamente mis nalgas sino también mi vagina. Quería volverlo a sentir. Pero las reglas del juego eran claras solo podíamos frotarnos el uno contra el otro.

Mis ojos encontraron con los de mi esposo, una extraña vergüenza me recorrió en ese momento ruborizándome, pero mi trasero tenía vida propia mientras me frotaba contra Alex. Aparte la vista por esa sensación que tenía pero rápidamente volví a ver a mi esposo.

Su cara era de deseo puro, era una escena erótica, de esas que tantas veces habíamos fantaseado. Nuestros ojos hablaban por nosotros y era bueno saber que ambos estábamos disfrutando desde nuestras posiciones. Lo cual me dio un ánimo de presionar los límites un poco más.

Tal vez Alex se regía a las reglas de mi esposo, pero yo… Yo podía presionar un poco más. Así que me incorpore aún de espaldas a Alex, alce mi brazo para atraer su cabeza a mi cuello, le di un pequeño beso en los labios y le dije al oído – saca a tu amigo – Alex entendió la referencia pero con cierta incomodidad regreso a ver a mi esposo.

Mi esposo sonrió con expectación, lo cual confundió a Alex y fui yo quien tomo la iniciativa bajando mi mano hasta su miembro, – me estorba tu bragueta, mientras bailamos – dije en tono pícaro casi suplicante lo suficientemente alto para que mi esposo también escuche.

Alex entonces ayudo a bajar su cierre, para mí sorpresa estaba sin interior, y es comprensible pues el venía dispuesto a tener sexo conmigo según la invitación de mi esposo que hizo desde mi teléfono haciéndose pasar por mí.

Así que su miembro quedó fuera de sus pantalones, verlo ahora con más claridad fue excitante. La anterior vez apenas y lo toque y ahora estaba ahí con una erección tan firme que me provocaba metérmelo a la boca.

Pero Alexander me volteo y quedé nuevamente de espaldas a él. Pego su miembro a mi trasero y comenzamos a movernos aun bailando con atrevimiento inmoral y delicioso.

Me incline hacia adelante para darle más acceso y ahí él pudo frotar su miembro contra mi trasero por debajo de mi corta falda. Solo estaba cubierta por mi tanga así que sentía su miembro frotándose contra mi nuevamente.

Regrese a ver a mi esposo, que miraba con intriga algo de celos pero mucha excitación. Sentí como Alex levantó totalmente mi falda dejándome expuesta así visión. Vi a mi esposo con lujuria y determinación, le sonreí mientras mi mano se deslizó en medio de mis piernas buscando mi tanga, la jale hacia un lado exponiendo mi vagina nuevamente frente a Alex.

Pasaron segundos antes de sentir la cabeza de Alex frotándose contra mis labios vaginales buscando entrar, todo esto paso mientras mi esposo y yo nos sosteníamos la mirada. Entonces con ese mismo impulso de locura empuje para atrás, cerré los ojos cuando sentí a Alex deslizarse dentro de mí.

Estaba tan mojada que Alex resbaló en mi como un cuchillo caliente en mantequilla. Los sonidos de carne contra carne comenzaron a sonar y mis gemidos brotaban de mi boca, anunciando el placer que sentía cometer este adulterio consentido frente a mi esposo. Su miembro se sentía tan bien llenándome pero más excitación me causaba toda la situación en la que estoy estaba pasando.

Era una zorra, permití que la fantasía con mi esposo nuevamente se hiciera realidad pero esta vez con el como testigo y eso me volvía loca. Quiero que vea lo perra que puedo ser pende en ese momento.

Alex intensificó sus embestidas provocando pequeños gritos ahogados. La sensación de su verga aún que era más fina que la de mi esposo era más larga y llegaba más profundo en mí.

Ahí sin protección sin barreras me estaba convirtiendo en la puta, pero en la puta de mi esposo, esto era para su deleite y el mío aunque Alexander salga favorecido de nuestra fantasía matrimonial.

Mi esposo se levantó del sillón, fue extraño y la efusividad de Alex pronto menguo, también me asusté, se acercó con rostro de piedra. Entonces me tomo de la mano y me tiró suavemente como pidiendo que lo acompañe.

Lo hice, sentí la verga de Alex deslizarse fuera de mi cuando di el primer paso y al segundo paso la voz de mi esposo se escuchó.

-¿Vamos a la habitación hay más lugar para esto, vienes Alex?

Regrese a ver a Alex con complicidad y una risita divertida como si a un niño le dijeran que va al parque de diversiones. Él nos siguió con cierta duda, lo cual lo hizo quedarse algunos metros detrás.

Al llegar a la habitación mi esposo me abrazó por la cintura. Me acerco a él y me beso.

-Nunca pensé que fuera tan excitante verte comportarte así- me dijo con vos determinante, yo le sonreí mientras tocaba a través de su pantalón la erección que tenía. La cuál quería verla. El safo su pantalón y lo dejo caer revelando su verga gruesa.

Alex llegó en ese momento asomado tímidamente. Pasa por favor- dijo mi esposo invitándolo a acercarse a mí y el retrocedió para tomar su posición de espectador.

Alex se acercó a mi indeciso y fui yo quien lo tomo de su camisa y lo atraje hacia mi para besarlo de manera apasionada. Animada por los comentarios previos de mi esposo, me permití actuar como una gata en celo. Y en verdad lo estaba. Hoy yo me iba a follar a Alex, el iba a ser mi juguete.

Entre besos dónde nuestras lenguas bailaban y las manos de Alex comenzaron a jugar con mi cuerpo. Yo buscaba desnudarlo y él a mí, deje que mi vestido caiga a mis pies quedándome solo en la tanga diminuta, mis senos son grandes y naturales 36C para ser exactos, él ya los había visto pero con la incomodidad de la situación anterior. Ahora estaba totalmente relajada y con deseos de entregarme. Alex estaba totalmente desnudo frente a mí, su cuerpo firme y joven, lo tome de su erección y lo guíe hasta la cama.

Me acomode en 4 la cama exponiendo mi durazno aún en tanga y sentí sus manos en mis caderas, tomo la tanga y la bajo hasta quitármela. Le mostré mi vagina lista en esa posición. Dejo la tanga en el suelo y me animo a dar la vuelta quedando frente el, nos deslizamos en la cama. Quedo sobre mí en posición misionero.

No lo podía creer, esto era tan excitante y morboso al mismo tiempo, yo totalmente desnuda para Alex, Alex desnudo frotando mi vagina con su verga apunto de meterla y todo ocurriendo en mi dormitorio, en mi cama matrimonial, ahí solo había tenido sexo con mi esposo y ahora con Alex también y todo esto frente a mi esposo.

Entonces paso, mis ojos encontrando los de Alex, su boca busco la mía, yo abrí la mía para recibirlo y en medio del beso su pene resbaló en mi interior. Está fantasía estaba completada estaba follando con otro hombre frente a mi esposo ye encantaba, abrí mis piernas buscando más profundidad, quería ser una perra para Alex para deleite de mi esposo.

Alex coloco mis piernas en su hombros obligándome a exponer más mi vagina y encontrar un punto de penetración profundo y satisfactorio. Entonces recordé que yo quería follarme a este jovenzuelo. Baje mis piernas y lo empuje hacia atrás y me subí a cabalgar su verga.

En el proceso vi al esposo masturbándose mientras Alex y yo nos comíamos vivos. Mi trasero moviéndose frente a mi esposo, y la verga de Alex entrando y saliendo de mi vagina con el ritmo de mis caderas marcando la cadencia de cada penetración. Y mi esposo en primera fila viendo el espectáculo.

Me encanta ver cómo la verga de Alex desaparece en tu vagina,- dijo mi esposo claramente excitado sentí la nalgada de mi esposo en mi trasero. A esta altura todo me excitaba. Era una perra en celo disfrutando de un tabú.

Me sorprendí cuando mi esposo despojado de su pantalón se acercó por detrás mío y colocó su verga en mi entrada anal. Yo disminuí mi cadencia para poder recibirlo. La verga de mi esposo comenzó a romperme el culo poco a poco hasta que estuve llena por ambos hoyos. Era la primera vez que experimentaba algo así. La cadencia fue menor pero la excitación era inmensa.

No paso mucho tiempo mientras me hacían está doble penetración, yo saboreaba con mi ano y vagina cada centímetro dentro mío. Hasta que comencé sentir un nuevo orgasmo venir a mi iba a ser uno fuerte con ambos machos tratándome como su puta.

Sentía el palpitar de ambos penes dentro mío, mi esposo se corrió primero dentro de mi trasero lo que le dio un fuego adicional al orgasmo que se venía fraguando, y cuando Alex eyaculo dentro de mí, sentí un torrente de sensaciones amplificadas, un orgasmo intenso que debilitó mi piernas y brazos, cayendo rendida sobre el pecho de Alex.

Un beso suave nos volvió a unir mientras sentía la leche de ambos en mi interior. Mi esposo se apartó primero y yo me recosté a un costado de Alex, rendida, extasiada y feliz. Alex se incorporó y se fue al baño mi esposo vino sobre mí y me beso. Un beso que decía agradecimiento y éxtasis.

Fue la noche en que mi esposo fue un cornudo y comencé mi vida de hotwife…

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3 COMENTARIOS

  1. muy bien relatado,parece bastante a mi primera vez,que mi marido me entrego a otro hombre yo no queria pero de decirlo tantas veces me cogio el gusanillo de probarlo, y vaya si lo prove,la primera vez no hubo doble penetracion,pero pudo ver como se corrio en mi boca,mientras el me penetraba,sentir la corrida dentro mio es la mejor sensacion que una mujer pueda sentir claro esta si te gusta el semen,un beso

  2. Es casi igual que “Los primeros cuernos de mi esposo”, pero estan muy buenos los dos.
    Me gustan los de infidelidad, la otra categoría no, espero leer mas relatos tuyos.

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