Dulce Alba (2): Puesta a prueba

1
2960
T. Lectura: 6 min.

El martes siguiente a media tarde, revisé mi buzón para comprobar si la dulce Alba había cumplido. Entre algunos folletos publicitarios encontré unos folios doblados que estaban atados con lo que parecía un cordón de tela negra.

Saludé a Jon, el portero, que estaba en su garita mientras tiraba la publicidad en la basura. Camino al ascensor saqué los folios entre los elásticos del trozo de tela distraídamente y leí lo siguiente en la parte exterior del primer folio sin necesidad de desdoblarlos.

No tenía sobre, por lo que lo he metido en el tanga que tenía puesto en nuestro último encuentro. Espero que no te importe.

Me saqué el trozo de tela que había guardado en el bolsillo y le presté atención. Era en efecto un diminuto tanga de hilo con un pequeño triángulo que tapaba lo mínimo. Mientras observaba una mancha de color blanco amarillento por todo el triángulo, recordé lo húmedos que tenía los dedos cuando los sacó de su ropa interior. La niñita había atado la carta con él sin siquiera limpiarlo.

Su letra redondeada era femenina, bonita y fácil de comprender. Mientras leía la carta, percibía un suave aroma cítrico; la había perfumado con su colonia. A continuación dejo algunos fragmentos de la carta.

Hola,

No sé muy bien cómo empezar […]

Nunca he sido muy sumisa, la verdad, siempre he sido yo la que llevaba la batuta en las relaciones. […]

Me gusta que me miren, desde hace años he visto cómo solías mirarme y el otro día simplemente te dije eso para llamarte la atención, pero cuando me dijiste «Adelante», no sé lo que me pasó, no pude ni pensar… me excité y sentí que mis manos se movían solas.

[…] Cuando me quise dar cuenta, estaba evitando encontrarme contigo para poder cumplir lo que me pediste para nuestro segundo encuentro. El sábado me preparé y a media mañana me puse a dar vueltas por nuestra calle esperando a que llegaras. Esperé varias horas y merecieron la pena por los minutos que pasé disfrutando de cómo me miraste.

¿Soy sumisa? Creo que sí. ¿Quiero tener un amo, un dueño? Pensaba que no, pero ahora creo que lo necesito, […] ¿Límites? Me gustaría encontrarlos, nunca me ha gustado que nadie me pellizque un pezón o me dé un sopapo, pero tampoco que me diesen órdenes y el otro día me dejaste con las piernas chorreando. Me imagino atada a tu merced, llevando la ropa que me digas o recibiendo un tortazo de tu mano y me palpita el clítoris. […]

Quiero que me ayudes a encontrar hasta dónde puedo llegar y descubrir si esto es para mí. Pero no quiero que mis padres se enteren de ello.

Te dejo mi teléfono como me pediste.

De las varias páginas que me mandó ese último párrafo fue el que más me gustó. Hay amos a los que les gusta tener una mujer obediente que sabe bien lo que quiere. A mí, me encanta guiar a las chicas a encontrar su lado más sumiso, aunque la mayoría de las veces, me he encontrado con que simplemente les gusta el juego sexual de dominación y no están preparadas para entregarse plenamente. Esperaba que Alba no fuera una de estas últimas.

Esa noche le escribí un WhatsApp.

Alex: Buenas noches niñita.

Alba: Hola, espero te haya complacido mi carta.

Alex: Foto. – En la foto se veía su tanga lleno de semen blanquecino sobre el plato de la ducha.

Alex: Esta podrías ser tú: Video – un chorro de líquido ambarino caía sobre el tanga en la ducha durante varios segundos.

Alba: Joder, no pensaba que podía ponerme con algo así.

Alex: Para empezar, quiero que todas las mañanas pongas toda tu ropa del día sobre la cama (hasta los calcetines) y me mandes una foto. Cuando te vistas, te sacas otra foto con toda la ropa. No hace falta que se te vea la cara. Si algún día se te olvida, adiós. Si ese día no sales de casa y te quedas con el pijama, me mandas eso. Si algún día nos encontramos y llevas algo diferente, se terminó. ¿Entendido?

Alba: Sí.

Alex: Si necesitas algo, puedes escribirme; si no, simplemente espera mi contacto. Buenas noches niñita.

La mañana siguiente, mientras me dirigía al trabajo, recibí 3 fotos. Sobre una colcha de varios colores había un pantalón de vestir, una blusa azul, unos calcetines negros, unos botines, un tanga de hilo claro y un sujetador a juego. Junto a ello estaba el bolso donde llevaba el ordenador y libros de la universidad.

En la segunda foto, una Alba sonriente me devolvía la mirada con la ropa puesta. La foto estaba sacada en el rellano del ascensor, aprovechando uno de los espejos de cuerpo entero que hay en el portal para ver que no hay nadie tras los puntos ciegos de la escalera.

La tercera era una foto de ella, de cuello para abajo, en la que tenía puesta la ropa interior que en la primera foto estaba sobre la cama. Me encantaba esta mujercita.

Alex: Buenos días niñita. Disfruta de las clases.

Los días siguientes se repitió esa dinámica. Obedientemente, no faltó ni un día y no me contactó más que para enviar las fotos. No coincidimos a solas nuevamente, pero sí que nos cruzamos en el portal acompañada por su familia. Y siempre llevaba la ropa que me había compartido esa mañana.

El siguiente domingo por la noche le escribí.

Alex: Ya me has demostrado que puedes seguir mis órdenes, vamos a empezar a forzar un poco tus límites y descubrir las ganas que tienes de complacerme. Sigue sacando la foto de la ropa en la cama, pero mándamela al instante. Te daré instrucciones sobre la segunda foto, házmela llegar junto a un comentario de cómo te sientes, sin tapujos. Si no te contesto en 10 minutos, sigue sacándote la foto vestida como hasta ahora.

Alba: OK

Ese lunes vestiría con una camiseta y unos vaqueros, unas tenis blancas y ropa interior igualmente incolora.

Alex: Cuando bajes en el ascensor, quítate la camiseta y sácate la foto con ella en la mano.

Alba: Foto. Joder, justo subía la cuidadora del señor del cuarto. Casi no me da para ponérmela de nuevo. No sé si tengo más calientes las mejillas o el coño.

Alex: Buen trabajo, niñita.

Alex: Hoy te sacarás la foto vestida normal, pero en el cuarto de tus padres.

Alba: No sé si podré…

Alex: Sí podrás.

Alba: Foto. Eres un cab…

Alex: Un carbón, puedes decirlo. Cuando termine contigo pensarás cosas peores de mí, aunque no las llegarás a decir.

Alex: Nuevo reto, hoy le pedirás a tu amiga, la castaña, que te saque la foto en el bus de camino a la universidad. Pon un gesto obsceno.

Alba: Foto. Foto. Foto. Ha sido fácil, hemos lanzado varias tomas.

Estaba claro que se lo había planteado a su amiga como un juego. En la primera salía mordiéndose el labio, en la segunda simulando una felación a su dedo corazón. En la última imitaba un arrebato de placer.

Alex: Hoy bajarás andando por la escalera, te parás en mi rellano y con las tetas fuera, te sacarás una foto en la que se vean tus pechos y mi puerta.

Alba: Foto. Deseando atravesar esta puerta.

Ese día teletrabajaba y pude ver por la mirilla cómo se tomaba la foto. Realmente parecía que deseaba entrar. Al llegar y antes de irse, miró la puerta con lascivia.

Alex: En el ascensor, súbete el vestido por encima del pecho y logra que se vea todo tu cuerpo.

Alba: Foto. ¿Soy yo o cada vez son más fáciles?

Alex: Nada más llegar entra al baño de la facultad, quítate el sujetador y ábrete la blusa, sácate una foto en el espejo de la zona de lavabos.

Alba: Foto. He llegado tarde a primera hora porque el baño estaba todo el rato lleno.

Sus negros pezones destacaban sobre los blancos pechos, su dedo corazón se mostraba en la mano libre.

Alex: ¿Y las bragas?

Alba: Chorreando y cambiadas. Hace tiempo que traigo un par de repuesto.

Un día coincidimos entrando al portal. Ese día vestía una falda blanca larga con sandalias de cuero y una camiseta de tirantes blanca. El sudor recorría su rostro y pecho por efecto del calor.

-Antes de llegar a tu piso, ese tanguita que llevas lo tendré entre mis manos.

Sin mediar palabra y sin esperar a que el ascensor llegara, subió su falda por un lateral y deslizó su tanga hasta el suelo para dármelo.

-Buena chica –le dije acariciando su pelo– Está calado. ¿Siempre estás cachonda?

-Desde que te he visto venir por la calle, sí.

Pasamos al interior del ascensor, la tomé del pelo echando su cabeza hacia atrás y le metí el tanga en la boca, dejando un pequeño trozo fuera. Lanzó un ligero gemido de sorpresa por mi brusquedad pero no opuso resistencia. Cuando al llegar a su piso se lo saqué con un tirón suave y pausado, se relamió y se despidió mientras le metía el tanga entre sus pechos. No hizo ademán de sacárselo.

Pulsé el botón de mi piso y mientras bajaba noté unas pequeñas gotas en el suelo donde antes había estado ella. Realmente se había mojado.

Esa misma noche le escribí.

Alex: Antes te has dejado esto en el ascensor. Foto.

Alba: Lo siento, estaba muy caliente, he llegado a casa con las piernas chorreando.

Alex: Quiero que antes de irte a dormir me prepares tu horario inamovible. Clases, ¿trabajo?… no es necesario el detalle. Fuera de ese horario tienes que estar disponible para mí.

Alba: ¿Tu email?

Alex: ———@———.com

Alba: Te he compartido mi calendario privado y de clases. Confío en tu criterio.

Unos días después busqué un hueco en su agenda.

Alex: Mañana, 8:00. No llames; espera en la puerta hasta que te abra.

Alba: ¿Cómo me visto?

Alex: Cómoda.

A las 7:58 llegó frente a mi puerta. Por la mirilla vi que venía sin maquillaje y vestida con sencillez. Unos leggins negros y una camisa suelta. Se paró en el rellano mirando inquieta en todas las direcciones esperando a que la hiciera pasar.

A las 8:05 aún no se había movido de ahí. Con nerviosismo palpable, permanecía frente a la puerta sin saber qué hacer con las manos y los pies. Abrí y la dejé pasar antes de cerrar la puerta a su espalda.

-Desnúdate y deja la ropa ahí –ordené señalando un mueble en la entrada–. Luego, sígueme.

Me alejé por el corto pasillo que se abría a mi salón y me senté a esperar.

Loading

1 COMENTARIO

  1. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.

    Administración de CuentoRelatos

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí