Economista y prosti: Seduzco a Sara

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T. Lectura: 9 min.

Hola amigos, hoy toca comenzar a relatarles lo sucedido en Punta del Este durante las vacaciones de enero, pasadas las fiestas tradicionales, desde Navidad a Reyes.

Pasamos en Punta del Este las fiestas junto a nuestras familias, descansando. El mes de enero es tradicionalmente dedicado a vacaciones en Uruguay, y todo el que puede, las disfruta.

La compañía de Sam, en donde Tommy es director, dio vacaciones a todo el personal y por ello pudimos tener casi todo el mes libre. También se instalaron en Punta, Sam y su señora, vino Tibu desde Argentina, y la famosa modelo y mediática (la he llamado YY), que suele encontrarse con él en sus “permitidos”, también pasó enero con su familia en el balneario. No faltaron tampoco Maca y su marido Javi.

Todo enero fue una fiesta. Pero hubo encuentros resaltables que les iré contando a medida que el tiempo de escribir me lo permita (tengo mucho, muchísimo trabajo)…

Hoy me centraré en un encuentro lésbico muy trabajado, con Sara, señora de Sam y luego en uno de mis disfrutables desfiles, (ya saben que me encanta desfilar frente a señores desconocidos) y en el debut de Maca como putifina, ¡al fin!

Lógicamente, estando todos en Punta del Este, varias tardes íbamos a la casa de Sam y señora (no recuerdo si ya la había llamado de alguna manera, pero de diré Sara en adelante).

Recuerdan que Sara se había hecho implantes mamarios, buscando recuperar su atractivo, que sentía estar perdiendo.

Los maridos, hombres de trabajo al fin, a veces nos dejaban en la casa de Sam y Sara y se iban a visitar clientes de la compañía.

Quedábamos solas Sara y yo, conversando de todo un poco, e inevitablemente de sus nuevas tetas (cicatrización ya finalizada), y de lo bien que respondía Sam a su nuevo aspecto físico, cogiéndola más.

Vi una ventana de oportunidad, y fui guiando la conversación a lo mucho que me gustaba el resultado de su cirugía, “hasta donde puedo ver”. Y ella respondió que seguramente no llegarían a ser como las mías “que hasta donde puedo ver son naturales y preciosas”.

Ambas en bikini, al costado de la piscina y tomando zumo de naranja, seguimos con la conversación. Variábamos de tema, pero siempre volvíamos al sexo.

Sam es unos, creo, 10 años mayor que ella, y aunque la ignoraba un poco, “ha vuelto a desearme, y yo misma me siento otra”. “Siento deseos todo el día”, no sé qué hacer.

Se imaginan que todo esto fue largo, volvieron nuestros maridos, y Tommy y yo nos fuimos.

Otra tarde, se repitió la misma oportunidad, yo en bikini más pequeño, ya mostrando bastante, casi con corpiño media copa.

Al irse nuestros esposos a trabajar un rato, traté de volver al tema sexo… le dije cuanto me gustaba su nuevo bikini, lo cual agradeció y por cierto dijo “y tu bikini me permite confirmar casi 100% que tu busto es natural y seguramente hermoso”.

—Mmm gracias, ¿y si hacemos topless?

—Claro que si, si no te ofende ver en topless a una señora mayor que tú y operada.

Al momento me desaté el corpiño del bikini, dejando de lado esa parte y la dejé verme.

Respondió haciendo lo mismo.

—¡Te quedaron impecables! Exclamé. Nunca he tocado tetas hechas (mentí ja ja).

—Puedes tocarlas y yo toco las tuyas…

Lo hice, eran agradables al tacto, un poco duras quizás.

Me las tocó… y mi excitación contenida pudo más que yo y los pezones saltaron, duros.

—Uyyy… son hermosas al tacto dijo.

—Las tengo muy sensibles. Y yo también vivo excitada tal como me contaste hace unos días. ¡Mejor nos vestimos nuevamente o no respondo de mí!

—Sí, me pasa lo mismo… Y ya cubiertas seguimos el diálogo, cada vez más íntimo:

—¿Y cómo calmas tus deseos?

—Voy a serte sincera, hace dos años, en un diálogo con Tommy… (y ahí le relaté lo que todos ustedes conocen perfectamente, pero no la parte de recibir dinero).

—Uyy, con razón, eso explica algo que me contó Sam.

—¿Y qué es lo que te contó?

—No te ofendas, hablábamos en general de ustedes, de qué nos han resultado buena gente, Sam está muy conforme con el trabajo de Tommy, y también me comentó que un proveedor le había dicho que no solo eres muy linda sino muy fogosa, y eso nos dejó intrigados.

Ahí vi que Sam se estaba cubriendo para que eventualmente Sara pudiera saber más sobre mí.

—Es que a veces hay impulsos difíciles de contener, y también se puede sentir curiosidad, yo nunca tuve otro hombre más que Tommy hasta hace dos años, cuando se dio lo que te conté recién.

—¿Y finalmente? Lo hiciste?

—Sí, con Ricardo, un señor mayor a quien yo asesoraba en la firma donde trabajaba antes de independizarme, un hombre excelente.

—¿Y puedo preguntar si lo disfrutaste? Sin ofender, si no quieres o te incomoda, no me respondas.

—Lo disfruté y lo sigo disfrutando hasta hoy, y hasta con variantes.

—¿Qué variantes? Esto me interesa y me excita aunque no lo creas.

Habían pasado más de dos horas y tuvimos que interrumpir pues volvieron Tommy y Sam, y quedamos de volver a reunirnos tres días después.

Para ver si la semilla estaba bien sembrada, al día siguiente llamé por teléfono a Sara, para preguntarle si no se había molestado por mi confesión, le dije que quizás ella, toda una dama, pudiera sentirse ofendida ante lo confesado por mí.

Su respuesta fue tranquilizadora e interesante. Ninguna molestia de su parte, además casi que podía comprender la inquietud de probar con otro hombre. Hablamos de que si era “con permiso” obviamente no era infidelidad.

En determinado momento, hablamos de que deseábamos reencontrarnos, y confirmamos la cita que habíamos hecho.

—¿Como vendrás vestida? Preguntó.

—Te soy sincera, pensaba ir en toples cubierta con un vestido de red, para que vuelvas a verme, pero he dejado de lado la idea, me había olvidado de Sam, que estará hasta que se vayan con Tommy, y seguramente no querrás que él me vea así, de modo que llevaré biquini completo y el vestido de red.

—¡No creo que a Sam le molestara verte topless! Y creo que yo podría tolerarlo. Llega gente a casa, debo cortar.

Y al día siguiente de nuevo pegadas al teléfono.

—¿Cómo lo organizaste con ese señor Ricardo? ¿Tommy lo supo cuando saliste con él? ¿Dónde lo hicieron y cómo fue? ¿Cuánto tiempo? ¿Repitieron al poco tiempo?

Le respondí a todo eso, una conversación de más de hora y media al teléfono. Muchas otras cosas surgieron y traté ir guiando todo hacia donde me interesaba: Concretar algo y de ser posible iniciarla…

Por supuesto, puse al tanto de todo a Tommy y a Sam. Sam estaba fascinado con la posibilidad de iniciar a su mujer en algunas variantes sexuales. Convinimos que Sam tratara de excitarla y que le expresara que en cierto modo admira mi cuerpo y que hasta gustaría de tenerme, ja ja.

Para cuando fuimos a visitarlos nuevamente, yo ya había coordinado con Tommy y con Sam que se ausentaran y que yo invitaría a Sara a ir un rato a Chihuahua, a conocernos mejor (y yo deseaba ver y presentarle al vendedor ambulante de ropa, con quien tenemos un encuentro pactado, tan como les conté en un relato anterior).

Ese día, todo iba de acuerdo a lo planificado, le ofrecí ir a la playa nudista (mejor dicho naturista pues es desnudo no es obligatorio sino opcional). Sara aceptó encantad y nuestros maridos se fueron a “visitar algún cliente”.

Lógicamente, llegamos y nos desnudamos, dejamos la ropa en su camioneta y nos fuimos a tirarnos al sol, sobre los médanos mirando al agua, sobre toallas que llevamos.

—¿Sabes? Nunca pensé que desarrollaríamos este grado de confianza, me dijo.

—Te lo digo, nunca lo pensé tampoco, pero estoy muy a gusto conociéndote señora y ya ves, te he contado cosas muy íntimas.

—Me encanta que seamos muy amigas, creo que debemos conocernos bien, quiero saber todo de ti, creo que puedo mejorar mucho mi sexualidad de señora mayor ja ja.

—¡Con todo gusto! Sobre todo si tú lo deseas, seremos íntimas dije, poniéndome de costado a lo largo de ella y tocándole un seno.

—Solamente quedan dos cosas que debes saber de mí y no te he contado, pero prométeme que no te molestarás. Y arriesgué una caricia a su entrepierna, con vellos, parcialmente te depilada siguiendo la forma original pero reduciendo el triángulo de vellos a un triángulo decorativo, de vellos largos, por encina de la comisura de su vulva.

—Creo que a esta altura nada que puedas contarme me molestará dijo acariciando ella mis pelitos y mi concha.

—Cuando te conté de la noche en que todo se inició, omití una parte. Además de decirle a Tommy que me intrigaba estar por primera vez con otro hombre… le dije que me intrigaba saber cómo sería recibir dinero a cambio de sexo…

—¿Y qué te dijo? ¿Se escandalizó?

—Todo lo contrario, me dijo algo como que “si vas a ser puta debes ser la mejor y la más cara”.

—¿Y qué hiciste?

—Con todo gusto acepté su sugerencia… y por favor no te horrorices.

—¿Horrorizarme? Estoy admirada, una señora casada, economista, de buena posición económica ¡es puta! No lo hubiera imaginado. Pero cuéntame cómo es, ¿cómo te ha ido, realmente te pagan bien? ¿Como manejas todo?

Poco a poco fui contándole de las subastas, las seducciones en reuniones, cómo a veces un conocido me entrega a otro, como Ric me invitó a Paris y como allí Paul y señora me hicieron coger con su chofer/mayordomo etc. etc. todo lo que Uds. ya saben. Y mientras tanto, mis manos se aventuraban más y más en su intimidad y comencé a besarla. Respondió en todo, a los besos, a las caricias, a todo.

—Quiero saber más detalles, ¿cuánto cobras, cuánto ganas en un mes típico, cómo te cuidas?

Cuando supo mi arancel y mis ganancias promedio en un mes, quedó atónita, asombrada.

—¡Pero eso es una fortuna!

—Es lo que suelo ganar, y mi arancel es inamovible, nunca más abajo de 2500, alguna vez, incluso más. Y respecto a cuidarme, tomo pastillas anticonceptivas, y por mi desmesurado gusto por el semen, exijo a mis clientes certificados de salud.

—¿Tanto te gusta?

—Sí.

—Pensé que sería única, también a mí me encanta.

—Además a los amigos, me resisto a llamarlos clientes, les fascina terminar dentro de mi cuerpo.

—Mmm ¡ojalá mi Sam fuera tan condescendiente como Tommy!

—Nunca lo sabrás si no preguntas dije, y un dedo ensalivado entró en su concha.

—Tienes razón, debería preguntarle…

—Claro que sí, lo veo capaz de aceptarlo, me parece un hombre muy sexual…

—Lo es, pero no sé si llegará a autorizarme algo de eso.

—¿Te gustaría saberlo?

—Claro que sí, pero ¿cómo saberlo? No me animo a preguntárselo.

Y entonces le dije: “Vámonos a tu casa, tengo un plan” y volví a besarla, lo cual permitió sin resistencia.

Cero contacto con el afro vendedor de ropa, cero lucirnos caminando desnudas en la orilla del Río (en Chihuahua aún es Río de la Plata, aunque ya muy cerca desnudas ser Océano Atlántico.

Rápidamente regresamos a su casa, volvimos a desnudarnos y nos tiramos en el césped, sobre toallas, al lado de la piscina. Yo previamente envié un mensaje: “vuelvan en media hora”.

Ya listas, le pregunté si se arrepentía o si seguíamos adelante con el plan, que era muy sencillo. Dijo que estaba decidida y excitada. El plan era estar nosotras desnudas en actitud sugerente y ver si nuestros maridos, al llegar, nos cogían y a cual elegían. Si elegían esposas cambiadas es porque a Sam no le molestaba compartirla, y ella sería libre.

Pero mientras ellos llegaban, nos dedicamos a “profundizar” nuestra amistad, ja ja.

Besos de lengua intensos, ya sin límite ni pudor, caricias íntimas, pellizcos en los senos, recuerdo que incluso, ambas arrodilladas, le hice un pellizco similar al de una famosa pintura del Louvre, “Gabrielle d”Estrées y su hermana”, hermosa y simbólica pintura.

Y era evidente que estábamos cada vez más entusiasmadas. Acostadas, le hice flexionar las rodillas, y luego separarlas.

Su concha húmeda, con el triángulo de pelos por encima, lucía tentadora. Me arrodillé y metí mi cara entre sus muslos, mi lengua comenzó a trabajar en su concha y Sara gemía, no acostumbrada a esos placeres.

Iba de la concha a sus pelos, pasaba por el clítoris, notoriamente desarrollado (luego supe que les pasa a quienes toman ciertos productos para mejorar musculación).

Era deliciosa toda ella.

Y justo cuando iba a comenzar a lamer su culo, sentí que una verga entraba en mi concha, que en esa posición había quedado generosamente expuesta.

Reconocí la manera de metérmela de Sam, pero disimulé… Ayyy que divino, ¿quién me la metió?

“¡Es mi marido!” exclamó Sara, que lo veía de frente. “Y parece que le gusta”.

“Yo lo siento bien” dije… Tommy, ¿vas a atender a Sara?

—Si me autorizan, dijo Tommy fingiendo dudar…

Me salí de entre las piernas de Sara, y sin dar tiempo a nada, Tommy se puso en mi lugar y llevó las piernas de Sara sobre sus hombros. Al momento comenzó a refregarle la verga en los labios de la concha.

—¿Cómo podemos haber llegado a esto? Interrogó Sam, mirando lo que Tommy hacía con Sara.

—Nos hemos hecho confidencias mutuas dije, y señora siente deseos como yo he sentido y siento…y esperemos que tú la comprendas como Tommy me comprende.

—¡Se la va a coger! Exclamó, fingiendo sorpresa.

—Quiero coger y coger exclamó Sara.

Tommy no esperó, lentamente, dejando que Sam mirara, le fue enterrando la verga a Sara que estaba de ojos cerrados y que apenas respiraba.

Cuando Tommy comenzó el vaivén, lo hizo lentamente, dando tiempo a que Sam acabara dentro de mi y entonces decidí sorprender a Sara y me monté sobre su cara, mi concha goteando semen de Sam. Pudo retirar la cara, pero no lo hizo. Comenzó a lamerme y chupar, mientras Tommy seguía dándole sin prisa y sin pausa.

En cierto momento le sacó la verga y suspiró.

—¿Qué pasa? Preguntó Sam.

—Casi le acabo dijo Tom.

—Quiero que me acabe, terció Sara.

—Acabale adentro dijo Sam.

Tommy acomodó bien el cuerpo de Sara, volvió a colocar la verga en los labios de la concha y se la metió nuevamente.

Esta vez su ritmo fue acelerado, frenético. Hasta que evidentemente acabó dejándole todo lo que tenía en sus huevos.

¡Ayyy me encanta, lo siento tibio! Exclamó Sara. Y Tommy retomó el vaivén, batiendo el semen dentro de ella hasta que su verga se ablandó. Recién entonces la sacó, cubierta de una espuma blanca.

—Amor, si deseabas a otro hombre, chupásela… dijo Sam. Y mientras, ponía su verga cerca de mi boca.

No hubo negativas, chupamos las pijas de nuestros maridos intercambiados. De a poco fueron recuperando erección.

— Si querés aprender a estar con otro los vas a tener que satisfacer sus pedidos, y te van a pedir el culo. Ponete en cuatro, sugirió Sam.

Sara lo hizo y nos abalanzamos a salivarle el ojete, meterle un dedo o chupárselo.

Hasta que Tommy se posicionó y se la fue metiendo de a poco, agregando más saliva.

Y Sam, ni lento ni perezoso, me puso a la vista de su mujer y me preparó el esfínter.

Ni que decir, dos minutos después yo también era culeada.

Por favor, acábame afuera, le dije a Sam. Así lo hizo regando mis tetas con su leche mientras Tommy preguntó a Sara donde quería su licor de macho.

—¡Adentro! Dijo Sara sin dudarlo.

Un poco después, su recto recibía una generosa dosis de semen, y Tommy se dejaba caer exhausto.

Éramos cuatro seres desnudos, agotados física y emocionalmente por haber dirigido a Sara a su emputecimiento. Nos tiramos a la piscina, nos refrescamos y salimos como nuevos.

Ya descansados, Sara se confió a Sam (que fingía sorpresa ja ja).

—Sabés amor Tommy le autoriza Sofía todo lo que ella quiera, y no solamente te eso, le parece bien que se entregue a otros por dinero. ¿Qué piensas de eso?

—Pues no sé, pero si ellos están de acuerdo está bien.

—¿Y si yo te lo pidiera?

—Mmm, no sé, lo pensaría, pero si lo deseas, quizás te dijera que sí.

—¡Yupiii! ¡Voy a ser rica! Y todos nos reímos a carcajadas.

Seguimos hasta la noche conversando, bromeando, estuvimos de acuerdo en compartirnos todos juntos o no, lo cual nos daba gran libertad. Tommy luego me contó que le encantó lo apretada de la concha de Sara. Al otro día Sam me llamó eufórico por la libertad adquirida y me confirmó que seguiría siendo generoso con sus transferencias.

Y también me llamó Sara. Encantada con su experiencia me agradeció que la ayudara a poder tener libertad sexual para satisfacer las ansias que la acosan desde su mejora de busto.

—Y no olvido que solamente te me contaste una de las dos cosas que yo no sabía. ¿Cuándo sabré el resto?

—Querida, es algo muy delicado pero que ya lo sabrás, ya llegará el momento. Y dime si sigues considerando la idea de hacer algo con pago mediante.

—Síii…quiero hacerlo, sentir que me compran, que me desean… si sabes de alguien, me avisas.

—¿Entonces lo harás? ¿Puedo comentar que conozco a una señora que gustaría de ofrecer compañía rentada? En mi mente algo comenzó a gestarse.

Eso lo sabrán en otro reporte de ese tremendo enero de 2026, que quedará para siempre en mi recuerdo.

Pero la verdad, deseaba algo que me motiva y me excita enormemente y también a Tommy. Una nueva subasta, me apasiona que me vean y me deseen mientras les desfilo. Me excito yo mientras ellos también se excitan.

El próximo relato versará sobre la nueva y muy rentable subasta, y luego les relataré cómo, ¡al fin! Mica comenzó a trabajar en el sexo.

Besos, Sofía.

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5 COMENTARIOS

    • Me encanta que se te quede dura. Ya llegará algún momento de ablandarla. Me encantan los lectores fieles.
      En el próximo relato, Gran Subasta!

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