Todos, alguna vez, hemos recibido un regalo lleno de amor de nuestra madre, el cual guardamos y atesoramos con mucho cariño.
Sin embargo, el día de hoy, les voy a contar sobre un hijo que recibió un regalo muy “especial” por parte de su madre, el cual no pudo rechazar y que jamás va a olvidar.
Nuestra historia comienza en una tarde como cualquier otra, en la que un joven de 18 años llamado Nick, el cual era bajito, delgado, y pelinegro, acababa de ingresar a su casa, mientras era recibido por su madre.
La madre de Nick se llamaba Juana, y era una mujer de 40 años de edad, la cual tenía la piel blanca, el cabello corto y castaño, y una gran estatura. Poseía un cuerpo fornido y atlético pero femenino, unas tetas de gran tamaño, y un culo enorme, gordo, y redondo.
―¡Bienvenido a casa, hijo! ―exclamó alegremente Juana― ¿Cómo estuvo tu día?
―¡Estuvo genial, mama! ―respondió el joven, y luego le entrego una bolsa de regalo a su madre― ¡Por cierto, en el camino de regreso, compre esto para ti!
―¡Ay, que dulce que eres!
La milf abrió la bolsa de regalo y, del interior de la misma, saco un anillo con forma de corazón.
―¡Es lo más hermoso que he visto en mi vida! ―exclamó Juana, con gran emoción, y luego le dio un gran abrazo a su hijo― ¡Te lo agradezco tanto!
―¡Es lo mínimo que te mereces, pues eres la mejor madre del mundo! ―respondió Nick.
―¡Y tú eres el mejor hijo del mundo, y es por eso que tu mami tiene un regalo muy especial para ti! ―exclamó Juana, y luego se dio vuelta y se agacho― ¿Te gusta?
―Mama… perdona que pregunte pero ¿Cuál sería el regalo? ―pregunto Nick, confundido― ¡Solo veo tu trasero!
―¡Mi culo es tu regalo, querido! ―respondió la milf, mientras agitaba sus inmensas nalgas.
―¿Es una broma? ―pregunto el joven, con cierta incomodidad.
―¡No, hablo completamente en serio! ¡Puedes tocarlo, nalguearlo, morderlo, chuparlo, y hasta cogértelo!
―¡Pero no podemos hacer eso… somos madre e hijo!
―¿Y qué importa? ¡Mi amor por ti es tan grande que no me importa cometer incesto con tal de complacerte! ―exclamó Juana, y luego se bajó los pantalones― Ahora dime ¿Qué es lo que quieres que mami haga con su “chico malo”?
―¡Quiero que te subas los pantalones y que te olvides de esto!
―¿Cómo?… ¿Escuche bien? ¿Acaso me estas rechazando? ―pregunto la milf, con cierta molestia― ¿Sabes cuantos hombres darían lo que fuera por recibir el regalo que yo te estoy dando? ¡Yo tengo mejores nalgas que varias actrices porno! ¿O qué? ¿Acaso mi culo no es lo suficientemente bueno para ti?
―¡No, mama! ―respondió Nick, quien se sentía nervioso y excitado por toda la situación― ¡Es lo que…!
―¡Pero nada! ―exclamó Juana, y le dio un tirón de orejas a Nick― ¡Los regalos no se rechazan, y menos si te los que te hace tu madre, así que ahora vamos a ir a mi cuarto, vas a disfrutar de mi trasero de todas las formas posibles, y no quiero escuchar ni una queja al respecto! ¿Entendido?
Las milf llevo a su hijo hasta su habitación, cerró la puerta de la misma, hizo que Nick se sentara sobre el bode de la cama, y le puso sus nalgas enfrente de la cara.
―¡Ahora, quiero que lo toques! ―ordeno Juana, con una sonrisa pervertida.
―¡Pero mama…!
―¡Que lo toques he dicho!
Al no tener más opción, Nick agarro con mucho cuidado las nalgas de su madre, y comenzó a acariciarlas y a estrujarlas.
―¡Dios, se sienten tan bien al tacto! ―pensó el joven, quien ya tenía una erección― ¡Son tan grandes que apenas caben dentro de mis manos!
En determinado momento, y tras mucho manoseo, Nick se dejó llevar por la lujuria, y beso la nalga izquierda de su madre.
―¡Eso fue muy tierno! ―exclamó Juana, entre risas.
―¡Perdón… es que…! ―dijo el joven, avergonzado.
―¡Deja de disculparte y disfruta! ―ordeno la milf, quien agarro la cara de su hijo, y la metió entre sus nalgas.
Luego, Juana se empezó a agitar, y la cabeza de su hijo comenzó a rebotar entre sus mejillas traseras como si fuera una pelota de ping pong.
Después, la milf se subió a la cama y se puso en cuatro.
―¡Nalguéame, ahora! ―ordeno Juana, y su hijo apenas le dio una palmadita― ¿Qué mierda fue eso?
―¡Una nalgada! ―respondió Nick, nervioso.
―Eso no fue una nalgada, fue la caricia de una niña ¡Vamos, azota mi culo con todas tus fuerzas, como lo haría un hombre!
―¡Pero mama…!
―¡Cállate y hazlo, o juro que te arrepentirás!
Nick, asustado por lo que su madre le podría llegar a hacer, la nalgueo tan fuerte como pudo, y esta gimió de placer.
―¡Eso es, más duro! ―grito Juana, mientras su culo recibía una cachetada tras otra―¡ Dame una paliza, no me tengas piedad ni misericordia! ¡Quiero que me hagas sufrir!
Tras varios minutos de golpes, el culo de Juana quedo completamente rojo, y Nick se detuvo.
―Mama ¿Estas bien? ―pregunto preocupado el joven.
―¡Mejor que nunca! ―respondió la milf, con una gran sonrisa de felicidad, y luego se sacó la ropa interior― ¡Ahora, quiero que me des un gran beso!
―¡Al final, algo medianamente normal! ―exclamó Nick, quien se dispuso a besar a Juana, pero esta lo detuvo.
―¡No lo quiero en la boca, lo quiero en el culo! ―dijo Juana quien, de un empujón, hizo que su hijo cayera boca arriba sobre la cama, y luego se puso encima de él― ¡Que tengas buen provecho!
La milf dejo caer su inmenso trasero sobre la cara de su hijo como si fuera un meteorito, y Nick metió su lengua dentro del ano de su madre, pues estaba tan excitado que ya no podía negarse a ninguna de las órdenes de Juana.
―¡Mete tu lengua tan adentro como puedas de mi ano! ―ordeno Juana, mientras restregaba sus nalgas contra el rostro de su hijo, haciendo temblar toda la cama― ¡Bésalo como si fuera el amor de tu vida!
Luego de muchos besos negros, la milf se paró, y metió la verga erecta de su hijo entre sus nalgas.
―¿Listo para el sexo anal? ―pregunto Juana, entre risas― ¡De todas formas, respondas lo que respondas, te voy a coger igual!
―¡Hazlo mama! ―exclamó Nick, con gran pasión― ¡No me tengas piedad, y desata toda tu lujuria sobre mi verga!
―¡Que conste que lo pediste! ―respondió Juana, al tiempo que metía la verga de su hijo dentro de su ano.
Madre e hijo comenzaron a tener sexo anal de forma desenfrenada, y los sentones de Juana eran tan fuertes que hacían temblar toda la cama.
―¿Y? ¿Te gusta mi regalo? ―pregunto Juana, mientras cogía con su hijo.
―¡Si, me encanta! ―exclamó Nick, entre gemidos de placer― ¡Es el mejor regalo que me han dado en la vida, y lo atesorare por siempre!
―¿Ves? ¡Yo sabía que te iba a encantar!
Tras coger por un muy buen rato, madre e hijo tuvieron un orgasmo al unísono, y Nick se quedó inconsciente por todo el esfuerzo que había tenía que hacer. Luego, la milf se levantó de la cama, se puso delante del espejo de la habitación, y se miró el trasero, el cual había quedado rojo, con marcas de dedos y de dientes, y cubierto de saliva y de semen.
―¡Una imagen tan hermosa como esta merece ser guardada! ―pensó Juana, mientras se sacaba una selfie.
Algunos días después, Juana regreso del trabajo, y fue recibida por Nick.
―¡Bienvenida a casa, mama! ―exclamó Nick― ¿Cómo estuvo tu día?
―¡Todo normal! ―respondió Juana, y luego le entrego un bolsa a su hijo― ¡Por cierto, te compre este regalito de camino de regreso!
Nick abrió la bolsa y, del interior de la misma, saco una foto enmarcada de cómo había quedado el trasero de Juana luego de su encuentro sexual.
―Yo también me hice hacer una copia, y la voy a poner sobre mi mesa de luz ―dijo la milf― ¡Es para que ninguno de los dos olvide el hermoso momento que vivimos juntos! ¿Te gusta?
―¡Si… es muy… tierna! ―exclamó Nick, quien se sentía incomodo a la par de excitado, y luego abrazo a Juana― ¡Te amo, mama!
―¡Y yo a ti, querido! ―exclamó la milf, y luego beso a su hijo― ¡Y este no es el único regalo que tengo para ti!
―¿Y cuál es el otro regalo?
―¡Tú ya sabes cuál es! ―exclamó Juana, quien agarro la mano derecha de su hijo y la coloco sobre sus nalgas.
―¡Oh, mierda! ―pensó Nick, mientras su madre se lo llevaba a la habitación para darle su “regalo especial”.
![]()
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos