Esto pasó ya hace unos añitos.
Hace algún tiempo me vi en una situación que jamás imaginé que pasara, pues ese tío parecía ser el ser más fiel del mundo, habíamos tenido pláticas y estado en infinidad de reuniones, pero aquel día había algo distinto, algo había estado pasando a las sombras de los secretos matrimoniales.
Fue como siempre una reunión familiar, puesto que de otro modo jamás nos visitamos, se trataba de precisamente la fiesta de cumpleaños de ese tío, se había rentado una llamada quinta, una casa grande con jardín, múltiples habitaciones y en este caso un lago al que podíamos acceder por un pequeño muelle privado, en fin, todo estaba listo cuando llegamos.
Llegué vistiendo unos shorts muy cortos y una blusa a tirantes suelta, debajo mi pequeño bikini, pero nos llevamos la sorpresa que únicamente estaríamos, la tía, el tío, mamá, el novio de mamá y yo, puesto que las primas se negaron a ir una, porque yo estaría allí, ajá se trata de la prima a la cual le quite el novio y la otra pretexto de escuela, los abuelos por obvias razones y en fin, yo me dispuse a disfrutar, aunque estaba comenzando a pensar que habría sido buena idea invitar al cuñado de mamá después de todo… sorpresa me lleve después puesto que resultó mucho mejor así.
Convivimos de lo más normal, yo la pasé en un plan normal, pero note algo en el tío que me dejó pensando un poco, el parecía enojado con tía e inusualmente el tío comenzaba a hacernos mucha más plática a mamá y a mí, así paso el día hasta casi cayendo el sol, era caluroso y mucho por lo que me fui a meter a la piscina me quedé con el agua hasta mis senos y fumando un cigarrillo, cuando llego el tío entrando lentamente hasta llegar a mi lado.
—Así que fumas sobrina —murmuro colocándose justo a mi lado algo más cerca de lo acostumbrado— ¿Que dice tu madre de ese hábito?
—¿Que podría decir tío? Ambas lo tenemos —y me eche a reír, por lo absurdo que resultará una reprimenda por parte de ella—
—¿Tiene uno más? —pregunto, alargue la mano para alcanzar mi bolsa y darle uno—
Estuvimos charlando sobre cosas verdaderamente triviales hasta que la sinceridad tras varias cervezas comenzó a salir, mamá y su novio estaban por del otro lado de la piscina comiéndose a besos, y no vi rastro de la tía.
El tío Santiago me confesó la falta de atenciones de la tía, el juraba que ella le era infiel y por ello su falta de apetito sexual hacia él , eso me incómodo de alguna manera, sobre todo cuando guío la vista a mamá y su pareja diciendo. “Mira, de eso hablo, es mi cumpleaños y debería estar así con mi esposa” . Eso habría sido triste para mí, dos parejas potencialmente sexuales antojando me lo que no iba a tener, pero agradecí que no fuera así.
De repente el tío se me acercó acorralándome justo a la esquina de la piscina, me sobresalté, mamá no podía ver algo así, y empuje un poco al tío por el pecho.
—No creo que eso sea propio tío— empuje pero el me apretó de la cintura—
—¿Por qué no? Tu eres joven y preciosa… yo un maduro desatendido— sus intenciones eran claras con esa mirada que me lanzaba—
—Quizás le pueda presentar a una amiga —quise librarme aunque ya sentía ese cosquilleo en la entrepierna—
—¿Para qué? No es necesario, no somos parientes de sangre… además… —apretó más y estuvimos apretados pecho con pecho— Tu mamá ya está disfrutando de las caricias de su novio, nadie se dará cuenta…
Era verdad no me di cuenta cuando mamá se fue, estábamos completamente solos en la obscura piscina, seguía sin haber rastro de la tía y el tío Santiago no estaba nada mal, era un hombre maduro, guapo por naturaleza, ¿qué podía perder? Esos pensamientos invadieron mi mente completamente, el mal susurraba a mi oído, “¿primero le quitas el novio a la prima y después el esposo la madre de esta? Que rico”. Era un depravado pensamiento pero el tío no ayudaba metiendo mano bajo el bikini, sentía sus dedos explorar mi coñito ansioso, bajo el agua el toque era exquisito, me jadeaba cerca de mis labios.
—Sera un poco solamente sobrina —y se aventuró a dejarme ir un dedo lo que me hizo gemir quedito— Necesito descargarme como no tienes idea y verte en biquini me puso tan cachondo…
—Tío… nos verán… —jadee agarrándome fuerte de los hombros de mi tío—
—¿Quien? Tu mamá está haciendo lo mismo que vamos a hacer y ninguna habitación tiene vista a este lugar… —empezó a mover esos dedos expertos entre mis pliegues—
—Tío… —sin querer un gemido me entrecorto la voz—
—Sobrina… —jadeo muy cerca de mis labios, prácticamente rosando unos con otros— Ya me tienes bien duro… ese culito tuyo me ha gustado desde siempre…
—Que cosas dice… —sonreí sin querer pues me empezaba a poner cachonda sus caricias— Esto no es propio de usted…
—Que importa eso ya, estoy bien cachondo y tú estás buenísima —me apretó más a él por la cintura robándome un beso— Quiero sentir esas nalgas deliciosas chocar en mi cuando te ponga en cuatro… ¿no se te antoja mmh?
El tío estaba descontrolado sin duda, y esas propuestas no ayudaban a negarme, pues sonaban esas palabras tan deliciosas en ese tono ronco y grave que el coño se me empezó a derretir y a pedir verga a gritos…
—¿Y donde me pondrá en cuatro? —por fin me rendí, el tío sonrió con el deseo vivido en los ojos, pase mis brazos por sus hombros echando un vistazo a nuestro alrededor, volviendo a cerciorarme que efectivamente estábamos completamente solos, sonreí y lo mire a los ojos— Yo soy muy gritona cuando la tengo bien adentro tío…
—Que delicia —me paso sus labios por mi cuello y susurro en mi oído— Yo la meto bien duro y como estoy lo are más…
—Entonces vamos a divertirnos mucho tío —enrede mis piernas en su cadera y empecé a besarlo con hambre—
El tío me acariciaba con deseo puro, su tacto ardía sobre mi piel, el placer de lo prohibido nos esperaba a la vuelta de la esquina, entre esas caricias de su creciente erección entre mis piernas, el empuje contra mi coño que me hacía gemir entre los besos, me saco las tetas y empezó a besarlas, daba mordiditas a mis pezones que me arrancaban corrientes de placer intenso.
—Vamos a la casa de servicio, está vacía… —jadeo entre el beso y comenzamos a salir de la piscina—
Caminamos entre la obscuridad hasta encontrar dicha casita, alejada de la casa principal, esta de apenas tres habitaciones y todas vacías excepto la recamara, donde había una vieja cama cubierta con un grueso plástico, el tío quitó este con algo de cuidado debido al polvo, el foco apenas y daba luz era opaco y viejo pero que más daba, nos enredamos una vez en esos besos y caricias está vez el tío despojándome de mis diminutas prendas, cuando bajo sus shorts una deliciosa erección saltó, se balanceo erecta de un lado a otro, nada decepcionante, gorda, con unas venas marcadas y un largo que prometía hacerme temblar las piernas, no sabía cómo la tía se podía negar a tenerla adentro, relamió mis labios y me arrodille para empezar a mamársela.
El gemido que profirió el tío al contacto de mi lengua con su glande fue glorioso, con un placer encantador, mire hacia arriba empezando a chupar y chupar, cada vez más metiéndola a mi boca hasta dejarla ir poco a poco por mi garganta, pude ver que el tío no esperaba que la dejara ir toda por mi garganta pues tras una mirada de asombro, echo la cabeza atrás me sostuvo la mía y empujo repetidas veces hasta sacarla y hacerla chocar en mi cara.
—Por dios que rico la mamas… —jadeo sonoramente— te la tragas completa… que…
—¿Perra? —solté la palabra lamiéndole la verga desde las bolas—
—Puta… que puta has de ser… —soltó el tío sin poder ocultar el hecho de que dudaba en decirlo—
—No puedo ocultarlo ahora que veo lo que se carga tío… —sonreí masturbándolo— Como la tía puede negarse a esta delicia…
—¿Pero tu si la quieres bien adentro? —me miro casi sin inclinar la cabeza y de forma dominante me tomo de la nuca para levantarme—
—Toda tío… —mordió su labio inferior y me empujó a la cama—
—Ponte en cuatro sobrinita que te voy a meter la verga hasta el fondo —obedecí y me puse en cuatro a la orilla de la cama, separando las piernas y levantando el culo al inclinar un poco mi cuerpo hacia el frente— Sabía que en cuatro te verías riquísima… que culo —siseo con vulgaridad—
—¿A si? —gemí moviendo el culo y sintiendo como acariciaba mis nalgas— ¿Le gusta tío?
—Te vi agacharte en la cocina y me palpito la verga —me dio una nalgada y empezó a frotarme el hinchado glande, sentí tan rico que gemí fuerte— ¿Ya quieres? ¿Quieres verga? —me dio un empuje pero no entro—
—Si tío… —gemí con placer— Quiero verga.. métamela… toda.. —empuje mi culo hacia atrás—
—Si la pides así… —jadeo—
Lo escuché resoplar y justo después me la empujó con ganas, soltó un gemido delicioso y yo un grito lleno de placer, empujó de nuevo ensartándomela toda, era el placer prohibido de nuevo, lo rico de tener esa delicia adentro llenando me por completo, mis piernas temblaron, el morbo de saber que se trataba del esposo de la hermana de mamá, el sentirlo moverse sin parar, dándome verga de lo más rico, oírlo gemir lleno de placer, el como me tomaba de la cintura para atraerme hacia él, era un placer único, aunque no éramos parientes de sangre si era un hombre que me vio crecer, era un sexo prohibido, un sexo incestuoso, delicioso, placer sucio y delicioso.
Estábamos gozando como unos animales en celo, el choque húmedo, obsceno, los gemidos, jadeos y susurros hacían todo eso aún mejor, además del posible peligro de que la tía buscará al tío y pasara cerca de este lugar, pudiendo llegar a escuchar los gritos y gemidos que mi tío me sacaba y yo a él.
—Rebota delicioso tu culo sobrina— jadeo dándome una nalgada y sin dejar de bombearme—
—Y la mete bien duro tío…. —se me entrecortaba la voz por los gemidos y el choque— Así como me gusta…
—A tu tía no le puedo dar duro —dijo y eso me sonó tan delicioso— No la aguanta… es una pesada frígida…
—De lo que la tía se pierde —solté un gemido sintiendo un espasmo de placer delicioso— Que rica verga tiene tío…
Me tomo del cabello y jalo hacia atrás haciéndome arquear la espalda en una U, me follo con ganas, con esas ganas retenidas por tanto sin tener sexo, con esas ganas obscenas y prohibidas.
—Pero tu si te mojas delicioso, que rico coñito —bramo como un toro y entro en un frenesí— Ya me decían que las jóvenes si son unas perritas en celo…
Frenesí que me llevo a mi clímax pleno por fin, ya que hasta ese momento me habían atacado deliciosos espasmos y orgasmos cortos, este no se comparaba era como si todo lo antes dicho se acumulara y explotará en un orgasmo definitivo, mi coño se apretó, mis jugos explotaron como yo, en placer proferí unos gemidos y gritos de loca, el tío me tuvo que tapar la boca pero sin dejar de bombearme delicioso, mi cuerpo tembló.
—Carajo como gritas —rio el tío parando poco a poco el mete saca pero moviendo su pelvis en círculos—mira nada más como te mojas…
Me giro y subió más a la cama, metiéndose entre mis piernas entro en mí una vez más, se dejaba caer delicioso, sabía coger de verdad, se movía muy rico, me besaba, besaba mi cuello, mis pechos y el placer salía por cada poro, el tío tenía unos gestos deliciosos al coger, gemía y jadeaba como me gusta en un hombre, tenerlo frente a frente sobre mí era exquisito.
—No pare tío… no pare hasta que me deje toda su lechita adentro —le jadeaba contra sus labios rebotando de arriba abajo con sus ricos movimientos —
—¿Quieres la lechita adentro? —sonó con algo de duda, pero con un cierto atisbo de esperanza—
—¿Donde si no? —rogué en un gemido— Bien adentro papito… —se me fueron los ojos al dejarme ir en un cúmulo de placer más—
—Así nena así… —jadeaba el tío al sentir como movía mi cadera y le apretaba la verga—
—¿Te gusta tío? —jadeaba sintiendo ese hormigueo por mi cuerpo— Te gusta tenerme de tu puta al fin?
—Me encanta… que coño tan caliente… mi puta. Oh sí —balbuceaba el tío sumido en el placer— Mi puta sobrina…
Se empezó a mover más rápido y el plac plac era más intenso más húmedo, los jadeos y gemidos del tío ya no pararon, me abrí todo lo que pude y recibía esas embestidas con dicha, proferí un íntimo gemido largo y agudo, mi orgasmo llegó glorioso, envolviéndome y contagiando al tío, quien me dejó toda su lechita adentro, entre roncos y deliciosos gemidos, se vacío completamente en mí, lo sentí temblar igual que yo, se quedó sobre de mi jadeando, las respiraciones de ambos pesadas, los cuerpos calientes y sudorosos.
Se irguió un poco y sonrió mirándome a los ojos, era fácil gustar de ese hombre y ahora mucho más, guapo, bien dotado y coge delicioso, era un echo, le había quitado ya el marido a la tía, pude verlo en esos ojos color miel.
Tras un suspiro pesado el tío se echó a un lado cayendo de espaldas en la cama, se quedó en silencio un momento y me hizo dudar de lo que antes había pensado al verlo a los ojos, sin embargo esa duda se disipó, dándome la razón a mis suposiciones, el tío se giró hacia mí, levantando su peso en el codo busco mis labios y nos hundimos en un beso.
—Que rico regalo de cumpleaños —susurro contra mis labios y acariciando mi cintura—
—¿Así? —pase mi derecha por su pecho y sonreí— ¿Mucho?
—Uff… Delicia… —y se levantó de la cama—
Después de un buen rato de charla, dónde me di cuenta de que todo su cuento había sido eso, un cuento, que el tío simplemente le había apetecido ser infiel, que su vida sexual marital era monótona y sin chiste ya, que la tía al ser siete u ocho años mayor que el tío estaba perdiendo ese apetito sexual al parecer, además que la tía era un poco amargada por naturaleza y que el tío en sus plenos cuarenta seguía poniéndose duro como un adolescente.
Salimos de nuestro escondite, yo no sabía cuál sería el plan del tío después de eso, pero yo fui directo a la piscina, estaba realmente acalorada y deseaba quitarme la capa de sudor tras ese rico sexo, después supe que entrar a la piscina no fue del todo buena idea, porque el tío regreso únicamente a una vez acorralarme y meterme mano por todos lados, cuando menos lo espere ya estábamos jadeando.
El deseo nos gobernó, el tío ya estaba bien duro y lo masturbaba por debajo del agua, se me salieron las tetas del biquini y sin decir nada me abrí de piernas bajo el agua, me sostuve de los anchos hombros del tío y el sujetándome fuerte de las nalgas, me ensarto una vez más, eche la cabeza atrás entre una risa y gemido bajo pero lleno de placer, empezó a moverse delicioso, el agua chapoteaba entre nosotros y los gemidos eran bajos, deliciosos, con el peligro latente de ser descubiertos.
—Me la pones bien dura… perra —el tío jadeaba sin parar de cogerme, no había servido de nada escondernos antes—
—Tío la tiene bien rica —gemí en sus labios— No me la saque…
—¿Que tengo rica? —sentí como sonrió al morderme el labio, con ese morbo brillando en los ojos, seguí su juego obsceno—
—La verga tío… que rica verga tiene —susurre soltando un quejido de placer—
—¿A si? ¿Te gusta la verga del tío? —jadeaba el diálogo con un timbre pervertido—
—Me encanta tenerla bien adentro —pero después de decir eso me tuve que tapar la boca porque sentí que no podía retener mis gritos en el medio de ese orgasmo—
—Claro que te gusta, mira como te corres —jadeaba moviéndose más duro— ¿Te pone cachonda que te coge el marido de tu querida tía? —esa pregunta fue de lo más perversa y llena de un morbo enfermizo—
—¡Oh! Si tío… ¿no estoy más rica que ella mh? —le gemí bajito y apreté el coño moviendo mi cadera un poco, no solo él podía tener un juego— ¿Se la irá a coger después verdad?
Pues tras lo que me había contado el tío sabía que solamente había sido pretexto para dar rienda suelta a su enfermo antojo de mí, pude ver en sus ojos que había dado en un punto que él no deseaba revelar…
—Vamos tío, me gusta ser la amante —aunque se había visto descubierto no se inmutó —
—Te gustará ser la puta… —me escupió esas palabras a la cara— Dilo como es…
—Seré una puta para mí tío —le gemí en los labios, con esa aguda e infantil voz que abecés empleaba con mis machos depravados— Le voy a comer bien rico la verga… y cuando se coja a la tía pensara en mi…
Me arrastró a ponerme en cuatro en los escalones de la alberca, mi culo apenas a ras de agua sin compasión me penetro duro, jalo mi cabello hacia atrás y me bombeo con furia.
—Si, la voy a poner así y recordaré tu culo rebotando así de rico, —jadeaba fuerte, el sonido del agua era muy sonoro, y yo empezaba a dejarme dominar por el placer, mis gemidos ya salían más sonoros— Voy a pensar en la piruja de mi sobrina gimiendo pidiendo verga de su tío…
—¡Oh! Si tío… si quiero verga —gemí dejándome ir en ese preciado y explosivo orgasmo, aumentado por el morboso pensamiento de que desde ahora la tía era una cachuda por mi— Deme por el culo tío… por favor deme.. —suplique llena de ese éxtasis incontrolable por toda esa situación, si estaba haciendo mal, si esto era socialmente incorrecto o un pecado, pecaría en toda la extensión de la palabra—
El tío se detuvo, dudo de lo que pedí, lo confirme cuando se inclinó a preguntar si era verdad, su voz era dudosa pero también tenía un timbre de emoción, cuando le confirme que era verdad, y que sería un regalo más de cumpleaños se le escapó una risita de emoción.
—Se acabaría el mundo antes de que tú tía me hubiese dado un regalo así de rico— froto su dura erección en mi ano un momento, empujó, jadeo y yo solté un pujido, volvió a empujar más duro y entro—
Gimió como no había gemido antes, eso me éxito aún más, empuje mi culo clavándome más esa rica verga, me hizo subir un peldaño más dejando ya mi culo fuera del agua, me bombeaba duro, el tío estaba sobre extasiado de por fin estar dando sexo anal.
—Mierda que delicia. Que culito —jadeaba lleno de éxtasis—
—Si tío… rómpame el culo —rogaba entre gemidos y gozando de lo lindo esas metidas tan deliciosas que me daba— Deme toda su verga…
—De saber que podías ser tan puta —jadeaba el tío sin dejar de bombear tan rico— Debí hacerlo antes, no solo fantasear con este culito…
—Mas tío… más —pedía, no solo verga sino escuchar más de esas cosas que se tenía guardadas— No pare tío…
—Ahora ya me lo estoy cogiendo delicioso —me jalo del cabello hacia atrás con fuerza— Y lo voy a dejar bien lleno de leche…
Era un éxtasis total para mí, no solo por la cogida tan rica que me estaba dando sino, el saber que me tenía ganas desde hace mucho, y no paro allí si no que era el tío con el que más chance tenía de verme, y la tía ignorante de que su sobrina más querida estaría a cuatro patas deslechando a su esposo, que esa sobrina que tanto defendía ahora se estaba comiendo de lo rico a su marido, a escasos metros de dónde ella dormía plácidamente.
Ese placer se me desbordo en un orgasmo que me dejó viendo estrellas, con las piernas temblando, y escuchando los gemidos roncos y deliciosos del tío llenándome el culo de leche, entre jadeos y gemidos animales me frotaba el clítoris alargando todo lo que podía ese placer, y el tío moviendo la pelvis en círculos batiendo su lechita.
—Que martirio salirme de este culito —jadeo el tío echándose hacia atrás—
—Ahora puede entrar cuando quiera —murmure dándome la vuelta y acomodando mi biquini—
Nos quedamos en la piscina un rato más, compartiendo un cigarrillo y un par de cervezas, obviamente sin omitir los acercamientos, los besos y toqueteos que simplemente quedaron en ricos cachondeos entre el tío y yo.
Tarde fuimos a nuestros respectivos cuartos.
A la mañana siguiente al parecer todos salieron después de las diez de las habitaciones, el tío y yo intercambiamos un saludo de lo más normal, pasamos el desayuno y parte de la tarde como si nada hubiera pasado.
Cuando tomamos caminos separados en los respectivos autos, al paso de unas horas ya estando en casa recibí un texto del tío, el cual me hizo desear pronto otra reunión familiar.
Tío Santiago:
“Estoy bien duro recordando tus gemidos y como gimes de rico cuando te tengo en cuatro, y me pongo más cachondo sabiendo que antes te mecía en mi piernas y ahora tu culo a rebotado en mi verga, vas a ser mi depósito de semen sobrinita”
Desde ese momento a la fecha me convertí en la amante de mi propio tío, teniendo ya varios encuentros todos igual de prohibidos, ricos y morbosos…
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