Si bien nuestro primer encuentro fue rico el segundo fue aún mejor.
Tras unos días de llamadas y mensajes ricos, se dio la promesa de un nuevo encuentro, aquella mañana había despertado con mi rutina normal, cuando estaba a la mitad de mi ducha llego un mensaje de mi nuevo tío, decía que por la tarde estaría libre y deseaba verme, obviamente cancele mi salida de ese día y me aliste especialmente para él, nos veríamos en su departamento y fui vestida para la ocasión, un top corto sin sostén, una minifalda y bajo de esta una tanguita muy pequeña, tacones y una coleta alta, el me quería ver llegar como una prostituta y eso le daría.
A las tres de la tarde ya estaba en mi auto conduciendo hasta su departamento, cuando llegue me recibió como se debía, en esos pantalones que le marcaban el abultado paquete y sin camisa dejándome ver ese torso tan sexy, apenas me vio al abrir la puerta me jalo para darme una vuelta y una fuerte nalgada.
—Que rica vienes sobrinita… —apretó mis nalgas con fuerza y empezó a besarme— así te quería ver…
—Lista para mi tío favorito… —apreté sus amplios hombros y me fue llevando hasta la sala—
—Hoy vas a ser mi puta… —me volvió a dar una nalgada—
—Eso decía su mensaje y a eso vine —empecé a reír excitada y ansiosa por empezar—
Me soltó para poner música y el cachondeo comenzó, me manoseaba completamente, apretaba mis tetas sobre el top y yo pasaba mi diestra por su bulto ya algo duro, me bajo el top para chuparme las tetas, lo hacía bien rico, me arranco un par de gemidos antes de lanzarme al sofá y meterse entre mis piernas, nos devorábamos la boca, me abrí todo lo que pude para el, aruñaba su espalda y el movía su pelvis frotándome su erección, pero yo quería más, quería sentir el calor de su verga, parecía que me leía la mente pues se levantó y se bajó los pantalones, esa delicia salió pesada, media erecta y deliciosa, relamí mis labios y él se la sacudió mirándome fijamente.
Me quite el top y la falda, me pidió dejarme los tacones y la tanga, en cuanto estuve lista me lance contra su verga, empecé a mamar como si mi vida dependiera de ello, oía sus jadeos por sobre esas canciones de reggaetón obsceno puedo recordar dos en especial “esclava” y “delincuente”… todas del género letras explicitas de sexo justo para la ocasión, me atragantaba con su verga cada vez más dura.
Me tomaba de la cabeza y me follaba la garganta, mis arcadas lo excitaban más y a mí me mojaba el coño demasiado, así arrodillada frente a él subía la mirada sintiéndome tan sumisa ante su imponente cuerpo, apretaba mi coleta y atraía mi cabeza hasta hacer que toda su verga se perdiera en mi boca, cuando la saco la espesa saliva escurría como cascada hasta mis tetas.
—Que puta te vez sobrinita— susurro de manera grave y me dio una bofetada— Abre esa boca perra.
Lo hice y me ensarto reteniéndome así por un buen rato, mis ojos soltaron unas lágrimas y cuando me dejó yo jadeaba desesperada, así me jalo para tirarme al sofá y meter su cara entre mis piernas, empezó a darme un oral delicioso, metía la lengua, succionaba y cuando menos lo espere ya tenía no se cuántos dedos adentro, los movía rápido y duro, tanto que generaban un viscoso sonido, me tenía gimiendo como gata en celo y en segundos rogando por verga a gritos.
Me la dio, me puso en cuatro, me sostuve del respaldo del sofá, sentí como me frotaba la verga en mi mojado y hambriento coño, meneaba el culo rogando que ya la metiera, con ambas manos me soltó unas nalgadas demasiado fuerte, volvió a sostener la verga y me la empujó, sentí como entro su grueso glande y gemí fuerte…
—Mira como te pones apenas sientes la verga pinche puta —me dio una bofetada y me jalo del cabello después—
—Dame papi. Dame verga.
Repetía como poseída, parando bien el culo esperando ya sentirlo completamente, el tío Ricardo reía pero sabía que él estaba tan urgido como yo, así que se dejó ir con fuerza dentro de mí, tras un pesado jadeo y un grito de mi parte, lo sentí ensartarme delicioso, eche la cabeza atrás y me tomo de los hombros para empezar a bombearme duro, bufaba tras cada embestida salvaje, mi culo chocaba moviéndose como gelatina a cada golpeteo de su pelvis, si antes me tenía gimiendo ahora parecía una puta loca, se me fueron los ojos atrás, abriendo la boca sin parar de gemir y el tío no paraba de decirme puta, perra…
—Trágatela toda hija de tu puta madre —dejo una mano aferrada a mi hombro y la otra me azotaba la nalga una y otra vez—
—Papi, así… toda — se me iba la voz entre los gemidos— Que rico la metes papito
—Pide lo que te gusta perra
—Quiero más verga tío… quiero verga —gritaba con todas mis fuerzas, tanto que la música quedaba opacada—
Ricardo me daba con fuerza, tan rápido que empezaba a creer que pronto acabaría el primer round pero no fue así, volvía a tomarme de los hombros y el ritmo pronto me llevo a la gloria, mis piernas temblaron, mi coño se contrajo apretando más su gorda verga, mi juguitos escurrían por mis piernas y jadeaba casi sollozando de placer, el orgasmo hizo temblar mi ser, Ricardo soltó un grito de gozo y triunfo, disfrutando del como me tenía berreando de placer, jadeaba llevando mi mano a frotarme el clítoris, Ricardo me empujó hacia el frente, me quede con el culo levantado y frotándome el coño, sintiendo esos remansos de placer que no paraban.
—Como te mojas sobrinita —me acaricio el culo y entre mis piernas antes de jalonearme para hacerme montarlo— Monta piruja
—Como ordene mi tío… —use un tono agudo e infantil al gemirle aquellas palabras, dejándome ir toda su verga poco a poco hasta estar bien ensartada— Que rica verga, me llena toda tío…
—Mueve ese culito mamacita —acaricio mi cintura hasta llegar a mis nalgas— Ensártate solita porque después no te voy a dejar hasta reventarte bien esa panocha de puta…
Empecé a reír más que divertida ante la promesa de un sexo duro, me moví como quería, me daba unos sentones bien ricos y movía mi cadera al ritmo de la música de vez en cuando, empezó a empujar desde abajo un poco y el plac plac, húmedo y rico sonaba fuerte a cada encuentro de nuestras pieles, mi mojado coño mojando sus piernas tras la serie de orgasmos que me atacaban, metía su cara entre mis tetas y las apretaba de vez en vez, estaba disfrutando, del placer mis piernas temblaron tanto que pare la cabalgada, me cargo así, metiendo sus brazos tras mis rodillas y se levantó, me llevo a la cama sin sacarme la verga, me dejó en esta con el culo al borde y me dio unas ensartadas antes de hacerme mamársela de nuevo…
—Que carita de puta tienes cuando mamas verga… —me acariciaba las mejillas y me empujaba la verga para escuchar mis arcadas— lamela toda, quiero verte jugar con mi verga…
Lamía desde las bolas hasta el glande, haciendo círculos con mi lengua en este último mientras masturbaba todo su largo tronco, lo hacía una y otra vez sin dejar de mirarlo a la cara, me puse su verga entre las tetas y empecé a hacerle una rusa, eso le encantó se echó hacia atrás y soltó gemidos que me hicieron palpitar el coño…
—Tío… si gime así de rico mi coño ruega por verga —quería tocarme el coño pero no podía y se me escaparon unos gemidos—
—Ese coño con todo pide verga, perra en celo —se levantó y me tomo de mi coleta para jalarme con fuerza hacia la cama— Abre esas patas piruja pendeja…
Se había trasformado en eso que tanto me gusta, un macho vulgar, dominante y que prometía reventarme bien duro, yo fui esa sumisa pendeja y obediente que abrió las piernas abriéndome el coño con dos dedos y mirándole la verga a mi macho rogué como una verdadera puta por ella.
—Dámela tío. Quiero verga. —me frotaba el coño, metía mis dedos y después apretaba mis tetas levantando las piernas en una V bien abierta— Dame esa verga bien duro tío.
—Que puta… deliciosa —su mirada cambio a la de un loco relamió sus labios como bestia hambrienta y arremetió contra mi—
Me había puesto demasiado puta y lo provoque, pues me la ensartó muy duro, grite, embestía duro y bufaba como animal, tembló por un instante deteniendo su salvajismo pues claramente se había corrido pero no se detuvo, después de eso reanudó esas metidas, me batía su leche bien rico y duro, mis tetas rebotaban delicioso, el choque era exquisito, arqueaba mi espalda gritando de placer, rogando por más verga, rogándole que no parara, porque estaba a la mitad de un orgasmo único, uno que justo cuando estaba por explotar parecía desaparecer, y se repetía haciéndolo una tortura exquisita.
Ricardo se inclinó haciendo más pesada su caída a cada ensartada, luche por mantener las piernas bien abiertas, me doblo como si fuera de plástico y allí llegó, mi orgasmo mis jugos chapotearon al choque, mis gemidos se volvieron alaridos y Ricardo bufaba por el esfuerzo de poder parar, grite desesperada aruñando su espalda, después jalonee las sábanas, Ricardo me tomo del cuello y me saco la verga, reemplazando la con sus dedos los cuales movía casi con furia, el sonido de succión era delicioso parecía que me batía el coño y yo me retorcía como loca casi parecía que lloraba estaba descontrolada, mis piernas temblaban aun cuando me saco los dedos.
Me giro para meterme la verga y yo parecía una muñeca, mis piernas colgaban flácidas de la cama y Ricardo empujaba a buen ritmo disfrutando de mí, acariciaba mi espalda y me tomaba del cabello, se dio placer cuánto quiso con mi cuerpo, no me había dado tregua, me seguía usando delicioso, me acomodé subiendo las rodillas a la cama y fue mejor, aumento la fuerza y poco después se dejó ir dentro de mí, su lechita me escurría del coño y Ricardo se tiró a un lado jadeando, relamió mis labios viendo su verga casi flácida sobre su pelvis y la lleve a mis labios, la comencé a lamer…
—De cuánto me perdí aquel día en mi casa… —lamia su glande subiendo la mirada hacia la suya— Todo este descontrol nos fue imposible ese día…
—Te pusiste bien puta sobrina, mis vecinos deben estar espantados de tus gritos —se levantó solo para acariciarme las nalgas—
—Usted tiene la culpa, mete la verga bien rico… —le apreté la verga con suavidad y le sonreí mordiendo mi labio inferior— Además eso quería ¿no?
—Mamas verga y te pones bien puta, te debo reventar como tal pirujita…
Se echó sobre mi metiendo mano como el viejo cochino que es.
Cuando regresamos a la sala por mi ropa me invitó unos tragos estos terminaron en películas porno en la televisión y yo de rodillas mamándole la verga otra vez, al cabo de unos minutos me tenía a cuatro patas en el sofá reventándome el culo bien rico, al mismo tiempo que se lo reventaban a la actriz en la película.
—Creías que te ibas a ir sin darme ese culo puta? —me empalaba bien duro jalando mi cabello como si de una rienda se tratara— Te vas hasta dejarme la verga seca…
—Es un pinche cabron —jadeaba pesado y recibiendo esa verga con el culo y las nalgas bañadas en aceite y lubricante— Pero coge delicioso.
—Me pones bien dura la verga sobrina —gemía sin parar de joderme el culo—
—Y usted me pone bien puta tío….
Bañados en sudor llegamos a la ducha donde hicimos todo menos ducharnos, continuo bombeándome el culo, inclinada en la barra del lavamanos, mi reflejo en el largo espejo frente a nosotros, mis tetas rebotaban, el tío Ricardo detrás de mi empalándome con salvajismo, se inclinaba para apretarme las tetas y se erguía de nuevo tomándome del cabello, me daba fuertes azotes en las nalgas y el ruido del sexo hacia un eco delicioso en el baño, me levanto una pierna y la sostuvo con su enorme brazo, gire unos grados mi cintura y me tomé de su cuello, no paraba de follarme y no despegaba la vista de mis tetas rebotando, se me iban los ojos en blanco y el placer explotaba repetidas veces en mi coño y el sin parar de repetir sus obscenidades.
“Que puta”, “culo tan rico sobrina”, “trágate la verga de tu macho”, “perra caliente”, “te encanta la verga perra”, “exprime la verga puta”, “me encanta mi piruja”.
Yo no dejaba de gemir y mirando a mi tío a la cara jadeaba respuestas a cada una de esas cosas que me decía.
“Soy tu puta tío Ricardo”, “si es tuyo papi lléname lo de lechita”, “dame verga si”, “mas papito duro”, “Soy tu puta”, “Soy tu perra”, “soy tu puta, tío dame verga”.
De un momento a otro ya estábamos bajo la caída del agua en la regadera, yo sostenida de la pared de cristal y mi tío dando las últimas metidas con fuerza, rellenándome el culo de su lechita, entre un orgasmo compartido acabamos, nos enjabonamos mutuamente y me arrodille a lavarle la verga con mis manos, sin duda no deseaba acabar sobre todo por el rico manoseo con jabón.
Salí a vestirme y Ricardo me alcanzó en la sala con una toalla atada a la cintura, me atrajo hacia él y me apretó la nalga, me quito la tanga y se la quedó, terminé saliendo de su departamento bien bañadita, sin tanga y sobre todo bien cogida…
Perdí la noción del tiempo solo se que ya era de noche cuando llegue a casa y directo a mi cama rendida, dormí de inmediato…
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Hermoso relato de sexo pleno. Agotada quedaste de verga, me gustaría tener una pendeja así de puta como vos, sin dudas ni miramientos, sexo pleno. Espero más de tus relatos.
B.
Uffff que puta tan buenísima y caliente, me pone la verga dura leer como coges y devoras la verga por el culo y demás cavidades.
Besos a esas grandes tetas y ese ardiente culo