Les quiero contar algo que jamás pensé que me fuera a ocurrir. Resulta que dentro de las actividades que realizo una de las tantas es el servicio técnico de internet particular, es decir instalaciones internas de cables y la configuración de redes.
En estos días tuve recibí un mensaje de un numero desconocido con característica que no era de mi ciudad, era una mujer que estaba alquilando un departamento el cual no le andaba internet, el propietario le había pasado mi número. Le comenté que iría lo más pronto posible.
A las pocas horas le mandé mensaje diciendo que en un ratito estaba por allá, cuando llegué al lugar en cuestión toco timbre y me abre una encantadora dama, la cual me sorprendió que estaba vestida con un pantalón símil cuero (cosa que me enloquece), tratando de no incomodarla la miraba disimuladamente mientras me explicaba cuál era el problema, yo la escuchaba poco y nada ese pantalón ajustado me estaba volviendo loco.
Pero tuve que volver a la realidad y dejar de fantasear, me puse a ver cuál era el problema, mientras la dama muy amablemente me ofrecía se quería tomar un vaso de agua (se ve que me veía transpirar, un poco por la incomodidad del lugar donde estaba el router y otro porque me había puesto nervioso al ver tan bella mujer vestida como a mí me gusta). Le agradecí y solo le dije que el problema era la ficha que estaba mal conectada, cosa que ocurre miles de veces. Después de hacer las pruebas si todo funciona bien, le acepto el vaso de agua y le digo que ya está solucionado el problema.
Me agradece y me pregunta cuanto es, le digo que no es nada, que simplemente es una ficha mal conectada. A parte quería quedar bien, ya era suficiente para mi haber tenido esa visión durante la tarde de trabajo, iba a estar todo el día pensando en semejante experiencia. En ese momento ella me dice que no puede aceptar no pagarme que era mi trabajo y que no se sentía cómoda si no me pagaba, yo insistí que no le podía cobrar, que ya me alcanzaba con el vaso de agua y que si precisaba cualquier otra cosa que no dude en llamarme.
Ahí fue cuando sin querer o queriendo, mi mirada fue como un escáner tratando de capturar antes de irme toda esa belleza que tenía ante mí, ella hizo una pequeña sonrisa como sabiendo lo que estaba pasando, otra vez me puse nervioso y para no ser mal educado me quise despedir con un beso en la mejilla, pero ella movió un poco su cara y terminamos tocando apenas nuestros labios, yo enseguida me retiré porque creí que se molestaría, todo lo contrario, me tomó de la mano y me dijo:
-no puedo dejar que te vayas sin pagar. Aparte me di cuenta como me mirabas y creo que te gusta mucho.
Yo estaba anonadado no podía creer lo que esta mujer me estaba diciendo, me puse colorado y con las pocas palabras que me salían, le dije que era muy linda que esa ropa le quedaba increíble.
-¿En serio te gusta?
Para mí es como un fetiche la ropa de cuero, siempre tuve la imaginación de que una mujer vestida de cuero o látex me dominara y tomara el control en la cama.
Le volví a repetir que sí, que era muy hermosa y que me encantaba como estaba vestida.
Ella también me dijo que yo le gustaba, le gustaba mi físico (aunque no soy un privilegiado, a mis casi 48 años, hace un tiempo que estoy yendo al gimnasio, salgo a correr y me cuido en las comidas y bebidas)
Sin que yo le diga más nada ella me volvió a besar y empezó a tomar el control de la situación, de repente con su mano fue directo a mi paquete que para ese momento estaba que explotaba.
-Como estás -me dijo.
Yo lo único que atiné a hacer es un cambio de aire. Entonces quise bajar con mis manos a tocar su hermoso culo con ese pantalón que tanto le había mirado. Con un chirlo, y luego retirándolas, me dijo:
-te lo tenés que ganar-.
Yo no sabía que estaba pasando, aunque ahí otra vez mi cabeza y mi miembro explotaron.
Me agarró las dos manos y me las llevó atrás de la espalda, me besaba el cuello, las orejas y volvía a mi boca, pero esta vez no me besaba, me mordía los labios. Yo cada vez me calentaba más.
-¿Te gusta? -yo solo decía que si en un suspiro.
Otra vez me agarro mi pija, pero esta vez me desprendió el cinto y metió su mano debajo de mi bóxer. Me apretó muy fuerte, cosa a la que respondí con otro suspiro.
Estaba bajo el control de una mujer en ropa símil cuero (como había soñado desde mi adolescencia), si era un sueño no quería despertar.
Me dijo que me arrodillara y que la besara los muslos, el culo y todo lo que estuviese a mi alcance, lo hice automáticamente, seguía bajo un poder hipnótico, fruto de años de poder vivir esta experiencia.
Me agarró los pocos pelos que me quedan en mi cabeza y me apretaba contra su culo, me faltaba el aire y cada tanto hacia fuerza hacia atrás para aunque sea respirar por un segundo. En un momento me tiró fuerte hacia arriba y me paré de inmediato. Otra vez metió su mano debajo de su bóxer y me dijo:
-desvestite- Yo medio con vergüenza comencé a sacarme la ropa -Dale más rápido- esta vez en tono de orden, aceleré lo más que pude, una vez desnudo me miró de arriba a abajo y se ve que le gusté más. Aunque por herencia soy de mucho pelo, hace unos años que decidí hacerme depilación definitiva, primero porque me molestaba y segundo creo que me hace un poco más joven.
Me acarició dulcemente el pecho y fue bajando hasta mi pija, que ahora fruto de la vergüenza había perdido un poco su rigidez. Me la agarró otra vez de manera muy fuerte y como si fuera una correa me llevó hacia la habitación. Un somier muy grande y me dijo que me acostara boca abajo, sin dudarlo dos veces, lo hice.
Me agarro nuevamente las manos y me las llevó para atrás:
-no tengas miedo -me dijo- te va a gustar mucho.
Me las ató con un pañuelo o algo así, me empezó a acariciar la espalda, me besaba y de a poco iba bajando hacia mis muslos, me los acariciaba, me los mordía y de repente mientras me apretaba me tocó con el dedo el agujero de mi culo, otra vez suspire.
Las cosas iban cada vez mejor para mí. Otra vez me pregunto si me gustaba a lo que respondí con un sí.
-Ja ja a mí me encantan los hombres que se dejan dominar, soy una mujer dominante y me gusta tener todo el control en la cama-. Creo que esa fue la frase que detonó todo, no sé porque, pero me salió decirle soy tuyo ama.
Fue ahí donde hubo una conexión, no necesitamos nada más. Se encontraron dos personas, una sumisa, cumpliendo el sueño de su vida y una mujer dominadora teniendo a su merced un desconocido.
-Lo que viene te va a gustar más -y se alejó de la cama- no te vayas a mover -me ordenó.
Yo asentí con la cabeza. Después de un ratito apoyó su rodilla cerca de mi cara y con su mano metió un trapo en mi boca, tenía un olor exquisito. Se había desvestido y se sacó la tanga y me la metió para que no pudiera hablar. Otra vez empezó a acariciarme y a tocarme el culo llegando a mis huevos y mi pija que para este momento no paraba de largar liquido preseminal, se dio cuenta y con ese mismo liquido aprovechaba a lubricar mi culo.
En un momento me dice:
-Mirá lo que tengo para vos -Muevo como puedo mi cabeza hacia donde está ella y tiene puesto un arnés con un consolador.
La expresión de mi cara todavía la debe hacer reír, mis ojos casi se salen y mi suspiro ahogado con su tanga en mi boca se debe haber escuchado en toda la casa.
-Si no te gusta podemos parar
Me sacó la mordaza de la boca y yo lo único que atine a decir es:
-por favor haceme tuya
Otra vez me tapo la boca, se puso detrás de mí y me hizo levantar el culo, yo como pude con mis manos atadas en la espalda, me arrodillé con mi cabeza apoyada en la cama. Me escupió el culo, me apretaba los testículos y me apretaba la verga.
Despacito empieza a apoyar su consolador en el culo, no lo voy a negar, me encantaba, despacito como podía buscaba que me empezara a penetrar, lo hizo en forma muy suave, bien lubricado fue entrando todo.
Cuando entró todo se quedó quieta, yo también, solo suspirando y tratando de vivir cada momento.
Empezó a moverse muy despacio, agarrada de mi cintura iba hacia atrás y adelante, pero empezó a hacerlo más rápido, a ella le estaba gustando tanto como a mí. Soltó sus manos de mi cintura y con una me agarró de los pelos y con la otra de la mordaza de mis manos, cada vez estaba empujando con más fuerza y rapidez, yo a este momento estaba en otra orbita, me sentía en el cielo.
En un momento se detuvo y me la sacó.
-Te gusta putita -me dijo.
Yo nuevamente como pude asentí con la cabeza y con un perdido gemido.
-Ahora quiero que te portes bien y me chupes bien la concha y el culo que tanto me miraste.
Me desato las manos, me hizo ponerme boca arriba en la cama y me quito la tanga de la boca, se subió encima de mí, me puso su exquisita concha toda depilada en mi cara y yo comencé a comerla como si fuera lo último que iba a hacer, tenía una visión privilegiada podía ver su ombligo, sus tetas y su cara disfrutando.
-Dale puta, chupala bien.
Yo hacía lo mejor que podía y creo que estaba haciendo bien porque se movía y gemía de una forma increíble, en un segundo se detuvo se dio vuelta y puso su culo en mi cara, otra vez comencé a chupar y meter lengua, iba arriba y abajo, hacia un costado y hacia el otro, estaba comiendo esa belleza, quería acariciarla pero no podía, sus rodillas estaban sobre mis brazos y no me dejaba moverlas.
Por fin llegó el momento de ocuparse de mi pija que jamás había dejado de estar dura. Empezó a masturbarme y luego se la metió en la boca. Que decir, una delicia. Subía y bajaba como la diosa que era, luego se detenía y pasaba su lengua por todo mi glande. Yo no aguantaba más estaba a punto de acabar y se lo hice saber, mala idea. Me agarro los huevos y me dio un tirón que se me bajo todo.
-Vas a terminar cuando yo quiera, primero me tenés que coger.
Sacó un forro de la mesa de luz y me lo puso. Otra vez estaba al palo.
Se sentó encima sin cambiar la postura, me estaba dando la espalda. Tenía ese culo, esa belleza para mí solo.
Empezó a cabalgar muy despacio, con sus manos se acariciaba las tetas y el clítoris.
Cada vez empezó a moverse más y más rápido, empezó a gemir más fuerte, y yo también.
-Ahora acabamos juntos mi amor- por primera vez me estaba diciendo algo dulce.
No aguante más y acabé como creo que jamás lo hice en mi vida. Ella también, sentía que le temblaba el cuerpo. Acomodó sus piernas hacia adelante y se acostó en mi pecho boca arriba. Me miró y me dió un beso tan dulce como el primero cuando me estaba por ir.
Quedamos un rato acostados así, suspirando, acariciando nuestras pieles.
Una vez recuperados me dijo, con una sonrisa.
-¿Suficiente el pago o te quedé debiendo?
-…
Continuará.
![]()
Un macho sin masculinad fragil
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos