El regreso de Daniel

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T. Lectura: 9 min.

Hola amigos siguiendo aquí con mi historia, ahora un día antes del regreso de Daniel, estaba más que muerta de miedo, como le explicaría lo que pasó con mi tío.

Decidí no pensar en eso ya lo resolvería, lo que si me preocupaba era que él y mi tío se encontrarán y pudiera pasar algo, entre ellos.

Y me concentre en ver como lo recibiría, así que me relaje y salí a buscar algo de lencería para sorprender, después de mucho ver aparadores y tiendas me decidí por un conjunto qué consistía en brasiere, tangan, con un portaligas y medias, todo en color plateado qué contrastaría con mi piel morena, después busqué unas zapatillas plateadas qué combinaran con el conjunto.

Regrese a casa, me di un baño retoque mi depilado y me puse unas cremas aromatizantes qué dejaban mi piel como de bebé, me dormí temprano y cuando desperté, en la mañana ya tenía un mensaje de él, me apresures a contestarle y a desayunar, algo ligero.

Me dijo que llegaría pasada la mediodía, el me avisaba, para que fuera a recibirlo, así quedamos.

No quise pensar en mi situación con mi tío, ya que quería disfrutar mi momento con Daniel no sabía cuánto iba a durar esto, porque cuando el se enterara de lo que había pasado en su ausencia de seguro ya no querría verme.

Se llegó la hora y nerviosa lo espere, cuando lo vi venir entre los pasajeros, mi corazón empezó a latir fuerte, yo iba vestido de chico, al llegar frente a mí, nos abrazamos y nos saludamos, normal como dos amigos.

El trayecto a la casa se me hizo eterno, apenas cruzamos la puerta, el me tomo entre sus brazos y me plantó un beso qué me derritió, yo le correspondí, sentía sus manos por todo mi cuerpo, y un calor que subía de mi vientre a mi pecho, que dificultaba mi respiración.

Cuando termino el beso me dice, me extrañaste, le conteste no sabes cuanto acariciando su cara con mis manos, tengo ganas de ti amor, yo también pero deja arreglarme para ti cielo le conteste, bueno anda ve y sorprendeme, como siempre, en una bolsa llevaba lo que usaría ese día.

Me fui a duchar, por dentro y por fuera, me seque, y me puse mis cremas aromatizadas, procedí a ponerme la lencería, primero, el brasiere, antes de ponerme la tanguita, saque el plug que me había llevado mi tío, lo lubrique, y me lo puse, algo molesto por no tener estimulación previa.

Después la tanguita qué me quedaba divina, por delante tapaba muy bien mi pollita y por detrás el hilito se perdía en mis nalgotas, para resurgir arriba donde terminaba mi culo y empezaba mi cintura, quedando visible el triángulo qué la unía a la parte que rodeaba mi cintura.

Después el portaligas lo coloque por encima de la tanga, al sentarme en la cama, para ponerme las medias, el plug empezó a excitarme, sentí como entro un poquito más haciendo contacto con mi punto P, y produciéndome una oleada de placer que recorrió mi espalda, tome una media y la deslicé por mi pierna, luego la otra, me puse de pie para ajustar el portaligas.

Después las zapatillas qué estilizaron mis piernas y pararon más mis nalgotas, a continuación me senté, y aplique algo de maquillaje, el delineado en mis ojos y algo de sombra plateada en mis párpados, un poco de rubor y en los labios solo brillo, después la peluca, negra a media espalda y de pelo ondulado.

Me mire en el espejo de la recamara complacida, estire un poco hacia arriba la tanga, para hacer más curvilínea mi figura y el hilo se clavó más en entre mis nalgas, en ese momento me sentía tan bien que no me acordaba de mi problema con mi tío.

El tocó la puerta de la habitación y le dije pasa estoy lista el entro solo en bóxer, al verme se quedó sorprendido, camino hacia mí y me empezó a besar dulcemente, pero con pasión, acariciaba mi cuerpo sentía como sus manos me recorría y erizaban mi piel mientras mi culito latía con el plug adentro.

El tomo una almohada de la cama y la puso en el suelo, ya sabía yo que significaba eso, así que me puse de rodillas, le baje el bóxer y su pene salto ya completamente erecto y brilloso de precum, ese elixir qué me embriagaba y me hacía enloquecer.

Le di un besitos tronado en el glande y empecé a lamerlo de la base a la punta mientras le masajeaba sus bolas con una mano, lo recorría de arriba a abajo con mi lengua.

Me detenía en el frenillo y lo lamia sentía como se hinchaba su glande parecía que iba a explotar, y de repente lo metí en mi boca completo el empezó a gemir, iba por buen camino.

El me tomo de la cabeza y empezó a marcar el ritmo, yo chupaba como loca la saliva corría por las comisura de mi boca y mi pollita estaba a reventar, chiquita pero dura.

Muy diferente a lo que pasó con mi tío él no me humillaba, ni me decía cosas sucias era un trato diferente que me gustaba, pero también lo que me hizo mi tío me gustó.

Así estuve haciéndole sexo oral como diez minutos, hasta que me tomo del brazo y me levanto, me dio un beso y me acomodo en el borde de la cama en cuatro, yo levante mi culo lo más que pude con las piernas bien abiertas y pegue mi pecho a la cama, y voltee a verlo.

Vi su sorpresa al ver que llevaba el plug, corrió mi tanga a un lado y puso sus manos en mis nalgas las separó más para apreciar como se veía aquello en mí.

Cada vez me sorprendes más amor, que deliciosa te ves así, ofreciéndome tu cuerpo y con eso ahí, empezó a jugar con él lo movía a los lados y lo jalaba un poco hacia afuera para después soltarlo y que entrará de golpe, después lo empujó con un dedo y lo movió en círculos, yo estaba en éxtasis y ya con la tanga mojada y mi pollita tan dura que dolía.

Así estuvo un rato hasta que lo saco, sentí un vacío en mí y empezó a besarme las nalgas, mi piel se erizo al sentir su aliento tibio, así fue besándome todas mis nalgotas y después dio un lengüetazo rápido en mi culito yo respingue de placer y mi pollita soltó un chorrito de leche, después empezó a lamerlo, de arriba abajo en círculos.

Sentía como esa lengua divina recorría despacio cada uno de mis pliegues anales haciéndome, gemir de placer, sintiéndome toda una nenita, baja su lengua hasta mi perineo haciéndome ver estrellas de placer, yo estire mi mano y lo tome de la cabeza hundiéndolo más, así amor dame más, más lengua lo haces riquísimo.

Y él se esmeraba en darme más, hasta que le dije ya amor dame, hazme tuya, has conmigo lo que quieras, el acomodo la cabezota de su pene en mi entrada, e hizo presión, y yo desesperada, me deje caer hacia atrás hundiéndomelo todo entró de golpe pero con la estimulación del plug y su lengua ya estaba dilatada así que no hubo dolor solo placer.

Dame duro papi, estoy lista y empezó el mete y saca, solo se oía el chasquido de su pelvis chocando con mis nalgas y sus bolas rebotando en mi perineo aumentando el placer.

Me daba cada vez más duro y yo estaba a punto de le orgasmo, mi primera corrida del día, su cabeza me estimulaba, mi próstata cada que entraba y salía, haciéndome sentir oleadas de placer, lo sentía en todo mi cuerpo.

Que placer tan divino me hacía sentir este hombre, sin humillarme, sin someterme verbalmente, solo con sus caricias y su manera de tratarme, empecé a sentir el previo al orgasmo y empecé a mover mi culo en círculos, en sintonía con sus metidas qué placer, que delicia sentía sus manos ardiendo en mis caderas.

Y su polla dura como piedra taladrando mi cuerpo, de repente me movía como loca y gritaba, me vengo palpito, me vengo en tu verga qué rico amor, así no dejes de darme duro así.

De repente ya no pude decir nada, empecé a temblar, apreté las sábanas con mis manos, la saliva caía de mi boca mojando la cama, y mi pollita qué se había salido de mi tanga, dura disparaba chorros de lechita de nena sobre la cama, mi culito se abría y se cerraba fuertemente, sobre su polla, a lo lejos oía que él decía que rico amor, como aprieta ese culito.

Este culito qué estrene y que es solo mío, si papi es solo tuyo, dame más así no pares, no sé si les pase a ustedes chicas pero mis orgasmos anales son muy largos o al menos así me parece a mí.

Y ese no era la excepción, sentía que mi corazón iba a explotar de placer, el recorría mi espalda y mis nalgas lo que aumentaba más mi placer.

Ya cuando paso y pude hablar le dije gracias papi, por esos orgasmo tan ricos que me sacas, el me la saco y me volteo boca arriba me beso y me dijo es un placer verte gozar mi vida y me dio un beso, acto seguido, levanto mis piernas y me la metió de golpe.

Sentí como entro enterita, mis piecitos se estiraron al máximo dentro de las zapatillas, y el empezó a bombearme despacio primero, y fue aumentando el rimo de a poco, fue doblando mis piernas hasta quedar las rodillas a un lado de mi cara, el abajo de la cama y yo toda doblada en el borde.

Dejando totalmente expuesto mi culito y empezó a darme durísimo, mi penecito se volvió a endurecer, y oleadas de placer me recorría este hombre me hacía sentir en todo mi cuerpos el placer de la penetración, me excitaba verlo esmera doce en hacerme gozar.

Se inclino hacia mí y empezó a besarme sin dejar de bombear, un beso largo furioso casi doloroso, sentía arder mis labios y su lengua hasta la garganta, me empezó a lamer el cuello y sentí los inicios de otra venida, sentía su lengua recorrer mi cuello haciéndome sentir sensaciones indescriptibles.

Después bajo a mis tetitas, las chupo las lamio en círculos, jugo con mis pezones, los mordió, y yo me retorcía y arqueaba mi cuerpo de placer.

Puso de nuevo mis pies en sus hombros y me quito las zapatillas, después desabrocho el portaligas de las media, ya con mis piernas desnudas me las empezó a acariciar, las recorría con sus manos, me besaba y mordisqueaba mis chamorros, yo sentía riquísimo en todo mi cuerpo.

Pero cuando empezó a besar y lamer mis piecitos, fue la locura mi pollita esta como piedra a punto de estallar y chupaba mis deditos uno por uno, los lamia estaba en la gloria, pero cuando los junto con sus manos y empezó a lamer las plantas de los pies.

Ya no aguante más y me vine, entre gritos, así papi dame duro pero no dejes de lamer mis piecitos, me vengo papi, me vengo, mis piernas temblaban, extendí los brazos a los lados y me agarre fuerte a las sábanas, mi cuerpo echo arco, su polla taladrándome.

Y yo vaciándome en mi abdomen, tres chorros de lechita me bañaron, mientras ponía los ojos en blanco y mi culito se apretaba fuerte sobre su miembro qué seguía duro como piedra, cuando reaccione mi pollita ya se había relajado demasiado casi desaparecía.

El seguía bombeando y lambiendo mis pies, solté mi cuerpo estaba muy relajada y veía a aquel hombre, con ojos de amor, me la saco y me dio unos azotes con aquel palo durísimo en mis bolitas y en mi pollita que casi desaparecía.

Esa polla de macho que en nada se comparaba con mi clítoris de nenita, sonrió y me dijo hagamos algo, lo que quieras amor acto seguido embarro su polla con mi lechita, y se acostó aquella visión me calentó aún más si se puede.

Aquel macho ahí acostado con su polla erecta cubierta de semen apuntando al techo y me dijo “chúpamela, limpiala amor, quitale tu lechita”, y yo me acomode entre sus piernas con el culito levantado, la tome de la base y empecé a lamer a dejarla limpia porque así lo quería mi macho.

Probé mi lechita, Daniel aguantaba mucho, sin venirse, se la chupe buen rato, hasta que me dijo cabalgame amor, yo termine la mamada con un chupón que resonó en la habitación, acomode mis piernas a cada lado de él, tome su polla y la acomode en la entrada, después me deje caer lentamente, sintiendo cada borde, cada vena y como esa cabezota se abría paso en mi lentamente, haciéndome, gemir de nuevo.

Empecé a cabalgarlo me levantaba y me dejaba caer sobre el cada vez más fuerte, resonaba en la habitación el choque de nuestros cuerpos, el me acariciaba y me abría las nalgas deliciosamente, y yo rebotaba en el bien rico.

De repente me tomo de la cintura abrazándome con ambos brazos y empezó a mover su cadera durísimo, haciéndome gritar de placer al tiempo que se prendía de uno de mis pezones como becerrito, sentía su cuerpo pegado al mío su calor, hasta el latir de su corazón.

Fue entonces cuando me hizo sentir algo diferente, me vine, pero no me vine, o sea sentí como un orgasmo, una sensación de placer, sin eyaculación, una corriente eléctrica qué recorrió mi cuerpo, algo placentero, pero digo que no me vine, porque cuando te vienes y terminas sientes una relajación en tu cuerpo.

Sientes que acabaste y empiezas de cero a excitarte y eso no fue así, mi nivel de excitación, no bajo, me calenté más y pedí más, así cariño dame más el me embestida como loco, empecé a besarlo y dejo de bombear y empecé a mover mi cadera en círculos eso me hacía casi venirme.

Me dijo ponte de espaldas, hacia mi amor quiero ver esas nalgotas rebotando en mí, y así sin sacarla me gire con ella adentro, lo que hizo que se me aflojaran las piernas de placer y caí sobre su polla ensartándomela toda, eso me hizo estremecer.

Me acomode en cuclillas y empecé a ensartarme yo sólita dándole la espalda y acariciaba mis nalgas y mis caderas, mis piernas haciéndome eriza la piel.

Así estuve un rato hasta que él se acomodó diferente en la cama, ya no estaba completamente acostado, ahora estaba sentado en la cama recargado en el respaldo y yo arriba y mi espalda pegada a su pecho.

Ahora el me acariciaba mis pezoncitos, y mi abdomen, al mismo tiempo me besaba mi cuello, mientras yo movía mis caderas, empezó a apretar mis pezones y sentí ese inicio de mi orgasmo nuevamente.

Esas ganas fuertes de orinar, y esa electricidad en mi columna, me empecé a menear en círculos sobre su verga y a apretar fuerte mi culito.

Sentí como su respiración se agitaba en mi oído, su aliento caliente en mi cuello, así sigue amor no pares me dijo y empecé a rebotar en su polla, el me tomo de las caderas y marco el ritmo de las metidas, cada una más fuerte que la anterior.

Empecé a gritar, así mi vida me vengo, dame duro amor, si mi cielo yo también me vengo, te voy a llenar de lechita, si mi vida, que delicia ser tuya amor, me corro, que rico.

Sentí claramente en mi culito como su verga se infló y el calor de los chorros de leche qué me disparaba en mis entrañas, conté cuatro chorros y ya no supe, cuando volví en mí, estaba temblando, toda erizada de la piel, mi culito bien apretado sobre su verga qué todavía estaba durísima y mi pollita completamente desaparecida dentro de mí, solo se veía un botoncito de piel de la cual colgaba un hilito de semen casi trasparente, no había eyaculado casi nada, pero el orgasmo fue muy fuerte.

El aferrado a mis caderas, cuando ya paso, me dio un tierno beso en el hombro y me dijo al oído eres maravillosa, pero puedes aflojar un poquito, para sacarlo, yo riendo le dije claro mi rey.

Al sacarlo una gran cantidad de leche espesa y blanca lo cubría y por mis piernas, otro tanto escurría.

De rodillas a un lado de él le dije me permites y empecé a limpiar aquel miembro que tanto me había hecho gozar, le probé su lechita de macho deliciosa, hasta dejarla, sin rastro de ella y su glande rojo delicioso.

Me recosté a su lado acomodé mi cabeza en su pecho y nos quedamos dormidos un rato.

Al despertar recordé mi problema con mi tío, que pasara, con eso, cuál será el fin de esa relación.

Pero también me quedo en claro que quería, que Daniel me lo hiciera de la forma que me había tratado mi tío, aunque fuera una sola vez.

Que me hiciera sentir el macho dominante, qué es, que me humillar y me sometiera y que creen estaba dispuesta a pedírselo, antes de que supiera lo de mi tío y tal vez me dejara.

Gracias por leer mis relatos, dejen su like y sus comentarios, se los agradecería bastante, eso me impulsa a seguirles escribiendo, al saber que mis relatos son de su agrado, Chao.

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