El vecino me sorprende (1)

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T. Lectura: 7 min.

Vivo en un piso alto y como buena travestida de closet me dedico los fines de semana a vestirme de mujer, primero me visto de forma sencilla para ser la domestica de la casa, para lavar, barrer y sacudir, mientras lo hago practico mis movimientos femeninos, uso plug en mi culito y me dejo ver cerca de las ventanas, así fue que un día note que justo en el edificio del frente había un hombre mirando hacia mi apartamento, la distancia no era mucha y yo sabia que el notaba que era una travesti, lo cual aunque me asusto, también me excito mucho, los días pasaron y para mí se volvió normal ver al vecino en su balcón en las tardes.

Justo cuando yo estaba barriendo en vestido de faldita corta, poniendo agua a las matas vestida como una sirvienta, organizando los muebles vestida como una señorita, o fumando un cigarrillo cerca al balcón como una puta, yo notaba que el me miraba y aunque, no lo podría asegurar creo que también se masturbaba, así iba hasta que un día nos encontramos en el bus que yo tomaba para regresar del trabajo y luego de algunas señas comenzamos a conversar sobre el clima, el trancón y los precios de todo mientras íbamos de pie, como vivíamos cerca del fin de la ruta no paso mucho tiempo hasta que estuvimos sentados juntos y el bus casi vacío.

Fue en ese momento que me dijo que sabia de mis gustos, le encantaba mirarme y esperaba que pudiera invitarlo en algún momento, yo lo mire sorprendida y luego de sonreír nerviosa le dije que seria posible, siempre y cuando me regalara algo de ropa femenina para usarla para él, el sonrió y mientras sacaba su celular para apuntar mi numero me dijo que también esperaba que lo ayudara a vestirse de mujer, pues era algo que deseaba, me dijo que ser una mujer dominante era una de sus fantasias, luego de apuntar mi número me envió un mensaje y confirmamos que ya teníamos nuestros contactos.

Mientras llegábamos a nuestra parada me conto que era profesional, vivía solo desde hace menos de un año, me conto un poco sobre su trabajo y me pregunto varias cosas sobre mí, así conversando llegamos al lugar en donde nos bajábamos, luego de despedirnos me fui caminando y en un momento que gire note que se había quedado mirando mi trasero, mas tarde en la noche me escribió un par de mensajes preguntándome por la ropa que me gustaba y mis tallas, yo le conteste encantada mientras comía, más tarde antes de dormir me escribió para desearme buenas noches, al otro día mientras estaba en el trabajo me volvió a escribir.

Esta vez para decirme que ya tenía todo listo, quería además saber si podía ir a mi apartamento el domingo para acompañarme y verme hacer todas mis tareas de doméstica, yo toda excitada le respondí que sí, entonces comenzamos a planear todo nuestro encuentro, el me dijo varias cosas que gustaría que hiciéramos, tenía una imaginación muy pervertida, me iba a obligar a usar toallas higiénicas femeninas, cambiarme de ropa varias veces delante de él, suplicar como una hembra en celo y me adelanto que también me había comprado un par de juguetes para mi culito.

Yo prepare todo lo que habíamos acordado y cuando por fin llego el día de su visita lo estaba esperando en la puerta vestida de sirvienta como habíamos acordado, el llego en sudadera y con un morral, luego de entrar le serví un café y comenzamos a conversar mientras me miraba seguir poniendo agua a mis plantas, yo intentaba actuar normal pero estaba muy excitada, me encantaba como el me comía con su mirada y hacia de todo para tener que agacharme de forma que viera mis pantis y mis nalguitas, luego de terminar el café y ya sintiéndonos más en confianza me pidió que le mostrara las pantis parándome justo delante de él, yo obediente me puse de pie y después de levantar mi falda di varias vueltas colocándome cada vez más cerca de él, así fue como termine de pie entre sus piernas.

Teniéndome así me pidió permiso para tocarme y mientras yo decía que si fue subiendo sus manos por mis piernas, como tenia medias de liguero me sentía muy caliente, muy excitada, entonces comenzó a levantar mi faldita mientras metía una de su manos entre mis piernas para tocarme el culito encima de las pantis y mi penecito ya mojado y durito, mientras me tocaba me dijo que tenia las pantis muy mojadas y el prefería las niñas limpias y secas, así que debía cambiarme, entonces abrió su morral y saco unas pantis blancas de encaje junto con una toalla higiénica femenina y me dijo que iba a cambiarme.

Primero le coloco la toalla a las pantis que me había comprado mientras yo excitada notaba como su verga se iba poniendo mas dura debajo de su sudadera, luego me bajo las pantis lentamente mientras yo gemía como una linda señorita y me coloco las pantis nuevas, cuando estuve lista me pregunto si podía bailar un poquito en su regazo, yo encendida comencé a moverme mientras sentía sus manos en mis caderas, así me moví hasta que termine abierta de piernas sentada encima de mi vecino y sintiendo su verga caliente en mis nalgas, como el seguía con la fantasía de que era su sirvienta domestica me decía cosas sucias.

Me decía que debía atenderlo, que debía obedecerlo y complacerlo si quería seguía a su servicio, yo en el rol de una sirvienta sumisa le respondía de la forma más femenina, dócil y sumisa, entonces el me pregunto si deseaba chupar su verga, si quería lamerla, yo le respondí que sí y poniéndome de rodillas delante de el puse mi carita encima de su sudadera para que el me tomara de la cabeza y me pasara su verga ya dura y caliente por toda la carita, luego de eso se bajó el pantalón de la sudadera y mientras me sostenía la cabeza me ordeno que comenzara besando la punta de su verga como una buena puta, yo lo obedecí y un rato después ya tenia toda su verga adentro de mi boquita.

El me estaba penetrando por la boquita de rodillas, vestida como una sirvienta y mientras lo hacia se iba poniendo cada vez más dominante, más pervertido, así no solo me penetraba sino que sacaba su verga para pegarme con ella en la carita mientras me decía que era una sucia mariquita, una travestida y me ordenaba que le besara y chupara sus bolas, yo excitada y encantada lo obedecía, me encantaba como me hacia poner cada vez mas sumisa y obediente, me encantaba como jugaba con sus pies entre mis piernas mientras yo chupaba, mamaba su deliciosa verga, el comenzó a tocarme con uno de sus pies mientras me decía lo putica que me veía.

Mientras me decía que era toda una hembra, que sentía que estaba muy caliente y que si no fuera por la toalla higiénica femenina que me obligaba a usar tendría las pantis muy mojadas como una putica sucia y barata, yo excitada me sobaba con su pie como una perrita en celo, estaba muy caliente, muy excitada, me encantaba lo humillada que me sentía mientras el me penetraba por la boquita, mientras me decía que era una sumisa, una travestida mariquita muy obediente, entonces el me tomo de mi pelo y levantando mi cabeza saco su verga de mi boquita mientras me decía que iba a meterme un juguete por el culito para que me fuera poniendo bien abierta y mojada para su verga.

Yo lo mire asustada mientras me movía como una hembra en celo poniendo mis nalguitas al alcance de sus manos, así fue como quede sobre el de frente, con una de sus piernas entre las mías, así me tuvo mientras de su maleta saco un plug rojo, que vibraba a control remoto, mediano, me lo puso en la boquita y mientras lo besaba y lamia saco un lubricante que rápidamente puso en mi culito con sus manos, luego de ponerlo comenzó a tocar mi culito con sus dedos, metiendo uno o dos mientras me ordenaba que chupara el plug, que lo dejara bien lleno de saliva, yo obediente lo lamia, lo metía en mi boquita sintiéndome completamente humillada.

Completamente sometida a ese hombre y dispuesta a obedecerlo y dejarlo hacer conmigo lo que deseara.

En ese momento el me ordeno que le entregara el plug, entonces levanto mi faldita y lo metió con una de sus manos adentro de mis pantis, luego lo ubico y mientras comenzaba a presionar para meterlo en mi culito comenzó a tocarme con su otra mano entre las piernas haciéndome gemir, me tocaba sin quitarme el panti, me sobaba haciéndome sentir la toalla higiénica femenina ya mojada, me tocaba como a una hembra y me seguía metiendo ese juguete en mi culito mojado y caliente, cuando lo tuve adentro de ordeno que me pusiera de rodillas nuevamente y mientras lo hacia saco de su morral un collar de mascota rosado que tenía además un par de pulseras de cuero para mis manos.

Entonces tomo mi cabeza con fuerza y después de colocármelo amarro mis manos con las pulseras para que solo las pudiera dedicar a tocar su verga, teniéndome así sometida tomo el control remoto del plug que había metido en mi culito y luego de activarlo para que comenzara a vibrar volvió a penetrarme por la boquita, esta vez comenzó a penetrarme más duro, lo metía más profundo como si abusara de mi por la boquita, mientras lo hacía me decía que era una puta, que tenia muchas ganas de semen, que era una hembra en celo, yo entre embestidas le respondía que sí, que era su perra, su puta, que deseaba su semen, quería su semen en mi boquita, tenía muchas ganas.

Así estuvimos y mientras el no dejaba de aumentar la intensidad de la vibración en mi culito y humillarme sentía como su verga se ponía cada vez mas dura en mi boquita, como se ponía cada vez más caliente, entonces me tomo de la cabeza y después de meterla hasta mi garganta comenzó a venirse adentro de mi boquita mientras me decía que era una zorra, yo me ahogaba con su semen, lo sentía llenando mi garganta, sentía como el disparaba chorros de semen haciendo que los tragara, luego saco su verga un poco dejándome respirar pero solo para llenarme la boquita de semen y después saco su verga y la sacudió en mi carita para dejármela también llena de su leche tibia y deliciosa.

Yo encantada volví a meter su verga en mi boquita cuando soltó mi cabeza, la metí y chupe todo el semen que podía, lo chupaba mientras sentía que salía de mi boquita chorreándome toda, el orgulloso me obligo a tomarme su semen y sin dejarme limpiar su verga, aun con las manos atadas me tomo del collar de mascota que tenia puesto y me hizo sentarme encima de el con mis piernas bien abiertas.

Cuando me tuvo así metió una de sus manos entre mis piernas y mientras yo sentía como el plug en mi culito aumentaba la intensidad en su vibración comenzó a tocarme encima de mis pantis, haciendo que sintiera la toalla higiénica femenina que tenía puesta toda mojada mientras me decía que me iba a masturbar como a una mujercita, me iba a hacer mojar en las pantis como una señorita, como una mariquita sumisa, entonces comenzó a tocarme mientras me tenía así amarrada, mientras me humillaba diciéndome que sabia que estaba muy mojada, que desea venirme en las pantis como una hembra, yo entre gemidos le decía lo mucho que me gustaba.

La suplicaba, le pedía que me penetrara, que llenara mi culito de semen y mientras lo hacía me excitaba todavía más de estar así de humillada por un hombre, de estar así suplicando que me hiciera suya, que me llenara el culito de semen, entonces sentí como me comencé a venir, me moje toda en las pantis, las deje llenas de mi semen mientras el reía y lo tomaba entre sus dedos para llevarlo a mi boquita mientras me decía que para que me llenara el culito de semen me tenia que cambiar de ropa para vestirme como toda una señorita y además él quería que también lo vistiera como una mujer, como la mujer de la casa.

Continuará.

Espero continuar este relato en una segunda parte, hace tiempo que no publicaba ningún relato y espero volver a retomar mi ritmo, agradezco mucho a quienes se toman el tiempo de calificar mis relatos, de comentarlos, eso me encanta, también me gusta mucho cuando me escriben contándome sobre sus gustos, gracias a eso he podido conocer virtualmente personas que disfrutan de lo mismo que yo y que tienen unas ideas deliciosas y excitantes.

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