En las profundidades del espacio

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T. Lectura: 8 min.

Fantasía fetichista y onanista.

En las profundidades del espacio, en una órbita lejana de júpiter, se ubica una enorme estación espacial de observación y repetición, la cual rara vez recibe visitas, como la de ese día en la que había llegado su único habitante, el hombre recién despertado de su sueño se encontraba en un área de servicio, entonces un androide de servicio le condujo a su habitación y le presentó el traje con voz suave:—Traje de Contención. Nano-látex autorregenerante, sellado al vacío, diseñado para permanecer enfundado durante semanas… o meses.

Te envolverá como una segunda piel viva. – el hombre cautivo por dicha vista, recordó cuando se le había ofrecido ser el solitario guardián de dicha estación espacial por seis meses, y al darse cuenta del traje le indicaron debía usar entendió que seguramente la IA que lo recluto, al revisar su carácter también indago en sus gustos personales y búsquedas de internet encontrando lógico se le diera lugar a sus inclinaciones sexuales.

El hombre solo con ver aquel brillante traje negro, idéntico al de sus fantasías más profundas, sintió que su polla empezaba a endurecerse. Era fetichista hasta la médula; la idea de quedar completamente sellado en látex reluciente lo excitaba como nada en el mundo.—Sí… por favor —respondió con la voz ronca de deseo.

Se desnudó por completo en el centro de la sala, sintiendo el aire acondicionado rozar su piel desnuda y depilada de tal manera que no crecería su pelo mientras usara el traje. El traje se abrió por la espalda con un suave siseo hidráulico, revelando su interior suave y ligeramente lubricado. Empezó por los pies. Introdujo primero el derecho, luego el izquierdo. El material era fresco al tacto, casi vivo; se deslizó por sus tobillos y pantorrillas como una caricia lenta y deliberada.

Tiró hacia arriba con reverencia, sintiendo cómo el nano-látex se ceñía a sus músculos, abrazando cada curva, cada vena, sin una sola arruga. El brillo negro reflejaba las luces del techo y convertía sus piernas en esculturas perfectas y relucientes.

Subió más. El material pasó por sus rodillas, por sus muslos, y al llegar a las caderas se ajustó con un suave “clic” molecular. En la zona genital, el traje tenía un receptáculo especial, una funda interna suave y elástica que envolvió su miembro con precisión erótica, conectada a sensores que ya empezaban a registrar su excitación creciente. Sintió un placer inmediato, profundo, como si el traje mismo lo estuviera acariciando. Continuó tirando del torso; el material se expandió y contrajo alrededor de su abdomen y pecho, comprimiéndolo con una presión perfecta, ni demasiado suelta ni asfixiante..

El receptáculo genital era una obra maestra. Una funda interna suave y elástica envolvió su polla dura al instante, ajustándose como un guante caliente y húmedo alrededor del tronco y los testículos, su ano se cubría con un tapón elástico, cuando se le explico podría orinar y defecar sin sacarse e traje, sintió una mezclar entre vergüenza y morbo, con el comando “Evacuar”, el plug se dilataba, permitiendo la salida mientras un suave vacío succionaba todo hacia el compartimento de reciclaje en la espalda baja.

Nanobots descomponían orina y heces en energía y agua pura que luego se usaba para mantener el interior del traje ligeramente húmedo y lubricado. Es decir podía cagar o mear sin romper nunca el sellado. Ya podía sentir los microvibradores latentes, esperando su orden. Un gemido escapó de sus labios cuando el traje se cerró subió por su torso.

El nano látex se pegó a su abdomen, marcando cada pliegue, cada curva de su barriga, y luego abrazó su pecho con una presión que le apretaba los pezones de forma exquisita. Se sentía comprimido, poseído, adorado por el material. Metió los brazos. Las mangas se deslizaron como una lengua húmeda por sus bíceps y antebrazos hasta que los guantes negros envolvieron sus manos dedo por dedo.

Se toco su cabeza, se había afeitado y cortado el pelo muy corto y el androide le ayudo a colocarse un gel que impediría le salieran vellos y pelos en su cabeza. Ahora solo faltaba la capucha, la levantó con ambas manos, sintiendo el peso ligero del material. La colocó sobre su cabeza, bajándola con lentitud ritual. La parte posterior se selló automáticamente con un suave zumbido, cubriendo su cráneo, su cuello, su nuca. La colocó sobre su cabeza lentamente, bajándola con deleite.

El látex se deslizó por su frente, sus mejillas, su nuca… y luego se selló con un suave “clic” hidráulico alrededor del cuello. Todo su cráneo quedó envuelto en aquella capa brillante y elástica. Sus ojos se cubrían por un material que lo enlazaba con la computadora de la nave, solo sus labios quedaban levemente expuestos pero cuando visitara ciertas zonas de la estación debía colocarse diversos tipos de máscara de gases, lo que lo enfundaría totalmente y separaría del mundo exterior, sin perjuicio de cando se colocara un exo traje adicional cuando saliera afuera de la estación a realizar reparaciones.

Cuando estuvo completamente enfundado. Un largo gemido de placer puro brotó de su garganta. Sus manos enguantadas recorrieron su propio cuerpo con avidez, el pecho, los pezones endurecidos bajo el látex, el vientre, y finalmente bajaron hasta su polla, que ahora palpitaba dentro de su funda. El tacto era eléctrico. Cada caricia se transmitía multiplicada por diez a través del material sensible. El traje parecía vibrar suavemente contra su piel, como si respirara con él. El mundo se volvió más intenso, el traje lo envolvía por completo, de la cabeza a los pies, sin una sola abertura. Estaba totalmente enfundado.

Cerró los ojos un segundo y dejó escapar un gemido de pura felicidad. El material era como una piel viva, cálido, elástico, brillante. Cada respiración hacía que el traje se tensara y relajara contra su cuerpo, enviando ondas de placer fetichista por toda su superficie. Se sentía poderoso, protegido, deseado.

Sus manos enguantadas recorrieron su pecho y bajaron por su vientre; el tacto se transmitía multiplicado, como si el traje mismo estuviera hecho de terminaciones nerviosas. Era el éxtasis que siempre había soñado. Sonrió dentro de la capucha, los labios visibles curvándose en una expresión de absoluta dicha. El traje, por supuesto, no era solo placer visual y táctil. Sus sistemas avanzados lo hacían perfecto para una vida enfundada. Nunca había sentido algo así. El traje respondía a su excitación.

Se paro para orinar y la funda peneana se adaptó para la necesidad y limpió discretamente, ordeno al traje se pusiera modo relajación y la funda de su pene se contrajo ligeramente, masajeando su miembro con ondas rítmicas mientras pequeños pulsos de calor lo recorrían. Entonces se puso a trabajar y chequear el mantenimiento de la estación, incluso tuvo una salida extra vehicular y tuvo una excelente visión de las estrellas, después de terminar, se dirigió a su habitación y se tumbó en un sofá especial, entonces después de descansar un momento se preparó para el momento había esperado.

Activo el modo masturbación y ordeno al traje, modalidad “Placer lento”. Al instante, la funda comenzó a subir y bajar a lo largo de su eje, apretando la cabeza del pene con cada movimiento, lubricada por su propia liquido preseminal y orina que el traje absorbía y reciclaba al instante. Se miró en el espejo holográfico, una figura completamente negra, reluciente, anónima y obscena. El látex marcaba cada curva de su cuerpo, resaltando su polla dura y el bulto de sus nalgas. Sus manos enguantadas no dejaban de tocarse, deslizándose sobre el material con sonidos húmedos y obscenos.—Activar modo masturbación… —susurró con voz temblorosa—.

Intensidad Uno. Al instante, la funda que rodeaba su polla comenzó a contraerse y relajarse en lentos pulsos rítmicos, como si una boca caliente lo estuviera chupando con paciencia. Pequeños anillos de presión subían y bajaban por su eje, apretando justo debajo de la cabeza. Sintió cómo su liquido preseminal era absorbido inmediatamente, manteniendo el interior perfectamente lubricado y resbaladizo. —

Intensidad Dos – Los vibradores se activaron. Su polla empezó a vibrar desde la base hasta la punta con una frecuencia baja pero profunda que le hacía temblar las rodillas. El plug anal, que hasta entonces solo había sido una presencia suave, comenzó a hincharse ligeramente e irradiar calor, masajeando su próstata con pulsos suaves y constantes. Era como si dos amantes invisibles lo estuvieran trabajando al mismo tiempo, una chupando su polla, otra realizando un beso negro lenta y profundamente. Se apoyó jadeando. Sus manos enguantadas no dejaban de tocarse, deslizándose sobre el látex brillante con sonidos húmedos y obscenos.—

Intensidad Tres… más rápido. Ahora la funda masturbadora aceleró el ritmo. Subía y bajaba por su miembro con movimientos fluidos y firmes, mientras los vibradores aumentaban su potencia. Sentía cada milímetro de su polla siendo estimulado, la cabeza hinchada era succionada y liberada, el frenillo era rozado con precisión quirúrgica, los testículos eran masajeados por ondas de presión. Dentro del traje, su cuerpo entero sudaba ligeramente, y el nano-látex convertía ese sudor en una fina capa de lubricación que hacía que cada movimiento se sintiera aún más resbaladizo y obsceno.—

Intensidad Cuatro… ¡joder! El placer se volvió casi insoportable. La funda ahora lo masturbaba con furia controlada, contracciones rápidas y fuertes alrededor de la cabeza, vibraciones intensas que le recorrían toda la polla, y el plug anal que se hinchaba y deshinchaba, follándolo con movimientos cortos pero profundos directamente contra su próstata. Cada vez que apretaba, una oleada de placer prostático le subía por la columna vertebral y se mezclaba con la estimulación de su polla, creando un orgasmo doble que todavía no le permitían alcanzar. Sus piernas temblaban. Gemía sin control dentro de la capucha, la boca abierta, los ojos entrecerrados de puro éxtasis.

El traje lo tenía completamente a su merced, no podía quitárselo, no podía detenerlo, solo podía sentir cómo lo follaba y lo chupaba sin piedad.—

Intensidad Máxima… ¡ahora! El traje obedeció sin piedad. La funda se volvió salvaje. Vibraba a toda potencia, succionaba con fuerza, apretaba y soltaba la cabeza de su polla con un ritmo brutal y perfecto. El plug anal se hinchó hasta llenarlo por completo y comenzó a vibrar con fuerza contra su próstata, follándolo con movimientos rápidos y profundos. Era como ser penetrado y chupado al mismo tiempo por una máquina diseñada solo para su placer.

El hombre gritó de éxtasis. Sus manos enguantadas se aferraron a su propio pecho, pellizcando los pezones a través del látex. Todo su cuerpo se tensó dentro del traje brillante. su polla palpitó violentamente dentro de la funda. La próstata se contrajo una y otra vez, enviando oleadas de placer prostático que se extendieron por todo su cuerpo enfundado. El orgasmo llegó como una explosión. Su polla palpitó violentamente dentro de la funda, disparando chorros gruesos de semen que fueron absorbidos y almacenados en un recipiente especial. La próstata se contrajo una y otra vez, enviando oleadas de placer que le recorrieron todo el cuerpo enfundado.

Gritó dentro de la capucha, rodillas dobladas, manos aferradas a su propio pecho. El placer fue tan intenso que vio estrellas. Pero el traje no se detuvo. Siguió vibrando a máxima potencia. Su polla, ahora hipersensible, se sacudió dentro de la funda que seguía chupando y vibrando sin piedad. Cada roce era electricidad pura, casi doloroso, pero delicioso. Un gemido agudo escapó de sus labios. Intentó cerrar las piernas, pero el traje lo mantenía abierto, obligándolo a sentirlo todo. El plug anal seguía follándolo con fuerza, masajeando su próstata sobrecargada.

Era demasiado… y a la vez quería más. Lágrimas de placer puro se acumularon en sus ojos dentro de la capucha.—Sigue… —suplicó con voz rota—. No pares… entonces llego el segundo orgasmo, apenas veinte segundos después del primero. Más corto, más brutal. Su polla se contrajo con fuerza, expulsando lo poco que le quedaba, pero el traje lo exprimió igual. El placer prostático fue tan intenso que todo su cuerpo se arqueó, temblando sin control. Gritó más fuerte, la boca abierta contra el látex. Y el traje siguió estimulando. Su polla ardía, cada vibración era como fuego líquido sobre carne viva. El plug anal lo follaba sin descanso, enviando descargas que le subían por la columna.

Sentía que iba a volverse loco de placer. Su cuerpo entero sudaba dentro del traje, el nano-látex convirtiendo el sudor en una lubricación resbaladiza que hacía todo aún más obsceno. Las piernas le fallaban. Solo el traje lo sostenía, brillante y perfecto.—Otra vez… —jadeó, casi sollozando de felicidad. Así llego a un tercer orgasmo, este fue seco, pero devastador. Su polla se contrajo con espasmos vacíos, la próstata latiendo tan fuerte que parecía que iba a explotar. El placer fue tan agudo que gritó hasta quedarse sin voz. Todo su cuerpo se convulsionó dentro del traje negro reluciente, las manos enguantadas arañando inútilmente el látex de su propio pecho.

El traje no se detuvo ni un segundo, encontrándose en un estado de sobreestimulación total. Cada vibración de la funda era puro tormento placentero. Su polla, roja e hinchada dentro de la funda, palpitaba sin control. El plug anal seguía hinchándose y vibrando contra su próstata hipersensible, enviando oleadas que le hacían sacudirse como si estuviera recibiendo descargas eléctricas. Lágrimas corrían por sus mejillas dentro de la capucha. Se sentía completamente poseído, completamente feliz, completamente roto de placer. Entonces atendido el silencio del hombre continuo hasta que este llego a un cuarto orgasmo.

El más intenso de todos. Todo su cuerpo se tensó como un arco. La polla se sacudió con espasmos secos y violentos, la próstata latiendo tan fuerte que sintió que se corría con todo el cuerpo. Gritó hasta que la voz se le rompió. El placer fue tan abrumador que por un segundo perdió la visión, solo vio blanco dentro de la capucha negra. Termino temblando sin control, sollozando de puro éxtasis. Su polla era un nudo de sensibilidad insoportable, cada mínima vibración enviaba descargas que le hacían gemir como un animal. El plug anal seguía follándolo lenta y profundamente, manteniéndolo en un estado de placer agonizante que no terminaba nunca.

Todo su cuerpo enfundado estaba bañado en sudor, el látex brillando aún más, marcando cada curva, cada temblor. Se sentía completamente vacío y lleno al mismo tiempo. Feliz.

Entonces reunió fuerza para ordenar al traje bajara la intensidad hasta detenerse, cuando el traje paró, el hombre se sentía absurdamente feliz y se tumbó sobre su litera durmiendo unos d ellos sueños más placidos que había tenido en su vida; cuando la computadora de la estación lo despertó para efectuar sus funciones, despertó feliz, mas tarde mientras tomaba desayuno e ingería alimentación y alimentos, se imaginó la vida le tocaría los próximos meses, en la vida en el espacio y al final le vino el recuerdo de la jornada onanista de la noche anterior— pensó un rato y al final se dijo. – estos seis meses pasaran rápidos y ya me decidí, cuando vuelva a la tierra pediré conservar el traje como parte de pago, para saciar mis apetitos fetichistas.

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