La prima Sofía: Deseada
Me incliné sobre el colchón, estirando la mano con la intención de delinear la silueta de su entrepierna, pero en cuanto mis dedos rozaron la periferia de su coño y su ano, Avril rechazó el estímulo al instante. Su sensibilidad estaba al máximo; me atrapó la mano con suavidad y cerró los ojos, dibujando una mueca contenida que me...