Sofía caminaba con paso seguro por la cafetería, su presencia irradiaba una confianza que era imposible de ignorar. Su minifalda ajustada se ceñía a sus caderas como una segunda piel, resaltando sus piernas largas y tonificadas, mientras que su blusa escotada dejaba al descubierto un sugerente escote que atraía miradas de todos los rincones. Su cabello, suelto y brillante, caía en ondas perfectas sobre sus hombros, y su maquillaje, aunque sutil, realzaba sus rasgos perfectos. Hoy, más que nunca, Sofía estaba decidida a captar la atención de Thiago, y lo estaba logrando con creces.
Thiago, sentado en una mesa cercana junto con Amber, no pudo evitar que sus ojos se clavaran en ella. Su corazón latió con fuerza al verla acercarse, su mente luchando por mantener la compostura. La blusa de Sofía dejaba poco a la imaginación, y sus senos, firmes y desafiantes, parecían hipnotizarlo. Tragó saliva, sintiendo un nudo en la garganta. Sofía se movía con una naturalidad que lo descolocaba, como si él fuera suyo, como si el mundo entero supiera que pertenecían el uno al otro.
Con una sonrisa triunfal, Sofía se acercó a la mesa donde Thiago estaba sentado. Sin mediar palabra, se sentó directamente sobre sus piernas, su cuerpo presionándose contra el suyo. Thiago sintió el calor de su piel a través de la tela de su pantalón, y sus manos se posaron en las caderas de ella por inercia, como si fuera lo más natural del mundo. Sofía lo miró a los ojos, su sonrisa llena de promesas, y lo besó con una pasión que lo dejó sin aliento. Sus labios, suaves y cálidos, se movieron contra los suyos con una urgencia que Thiago no pudo ignorar.
—Hola, amor —susurró Sofía, separándose ligeramente para mirarlo con ojos brillantes—. Ayer te extrañé demasiado. Hoy quiero recompensarte por el abandono de ayer.
Thiago, aún aturdido por el beso, intentó recuperar la compostura. Su mente, sin embargo, estaba en otro lugar, en la cita que tenía Dianita que la noche anterior habían acordado por su apuesta. Sintió un nudo en el estómago al recordar la tensión sexual que había flotado entre ellos la noche anterior, y cómo había fingido pérdida de memoria para evitar complicar las cosas.
—Lo siento, Sofía, pero hoy tengo que reunirme con Diana para terminar el trabajo de la profe Violeta —respondió, su voz temblorosa por la nerviosidad.
Sofía frunció el ceño, sus labios formando un adorable puchero. —Cierto, por eso debieron reunirse con nosotros ayer y ya hubiesen terminado el trabajo. ¿Entonces hoy también me vas a tener abandonada? —preguntó, su voz cargada de fingida tristeza.
Thiago suspiró, intentando calmar la situación. —Bueno, ayer la que me abandonó fuiste tú, pero si terminamos temprano, paso por tu casa, ¿te parece? —ofreció, intentando encontrar un equilibrio entre sus obligaciones y el deseo que Sofía despertaba en él.
Sofía sonrió, satisfecha con la promesa. —Está bien, te estaré esperando para compensarte por haberte abandonado ayer —dijo, inclinándose para darle otro beso, esta vez más breve pero igualmente apasionado.
En ese instante, la puerta de la cafetería se abrió, y Dianita entró. Su corazón se encogió al ver la escena que se desarrollaba frente a ella. Thiago y Sofía, sentados juntos, besándose como si el mundo no existiera. No era lo que esperaba ver después de la tensión sexual que había sentido entre ellos la noche anterior. Sintió un nudo en la garganta, una mezcla de celos y frustración que intentó ocultar tras una máscara de indiferencia.
Con pasos lentos y medidos, Dianita se acercó a la mesa donde estaban sus amigos Cristian y Natalia, sus ojos encontrándose con los de Thiago. Él la miró, sabiendo que la escena con Sofía la había molestado, pero continuó fingiendo su pérdida de memoria, como si no entendiera por qué su presencia la alteraba tanto.
Para evitar seguir jugando con fuego, Thiago decidió cambiar el tema. —Pero cuéntame, Sofía, ¿por qué terminaron tan tarde ayer? Amber me lo mencionó cuando llegué a la universidad —preguntó, intentando distraer la atención de la incómoda situación.
Sofía sonrió coquetamente, su mirada brillando con picardía. —Sí, no podíamos ponernos de acuerdo y nos demoramos. Hubiese sido más fácil si tú estuvieras en mi grupo —respondió, su voz cargada de insinuaciones.
En ese momento, Dianita, sin decir palabra, se acercó a la mesa. Su mirada fría y calculadora se clavó en Sofía, y con un tono firme que no admitía réplicas, dijo: —Thiago, ¿podemos hablar? Es importante.
El aire se cargó de tensión. Thiago sintió el peso de la mirada de ambas mujeres, cada una reclamando su atención de manera diferente. Sofía, radiante y desafiante, y Dianita, fría y distante. Thiago se debatía entre la hermosura de esas dos mujeres, su corazón dividido entre el deseo y la obligación, mientras el silencio incómodo se extendía como una sombra sobre la mesa.
A lo lejos Natalia y Cristian no podían creer que Dianita, se hubiese acercado a la mesa donde estaba Sofia, siempre había optado por evitar un enfrentamiento directo con ella, pero esta vez fue diferente, Natalia conocía a su amiga y sabía que si ella había tenido esa reacción era porque la noche anterior algo había pasado entre ellos dos, una sonrisa se dibujó en sus labios y Cristian lo noto. —¿Por qué tienes esa sonrisa en la cara, acaso hay algo que yo no sé? —pregunto Cristian desconcertado.
—Sabes que entre nosotros no hay secretos y espero que siga de esa manera. —respondió Natalia aun con la sonrisa en su rostro.
—Lo mismo digo, entre nosotros nunca ha habido secretos. —dijo Cristian esbozando una leve sonrisa y dándole un pequeño beso. —pero siento que hay algo que no me dices.
—Eres perspicaz y eso me gusta de ti, la verdad no sé nada, pero viendo la actitud de Dianita estoy casi segura que entre esos dos pasó algo ayer. —contesto Natalia tomando las manos de Cristian.
Cristian miro nuevamente la mesa donde esta Thiago y viendo la actitud de Dianita también sonrió, —Creo que tienes razón, entre esos dos pasó algo.
Thiago mirando fijamente a Dianita, y con el ambiente tenso trato de actuar lo más normal posible, —Si, claro, cuéntame. —Respondió escuetamente Thiago, él sabía que si se apartaba para hablar ella podía hacerle una escena y quería evitar eso.
—Se trata del trabajo, se me presento un problema familiar y no creo poder reunirme. —Dijo Dianita con una actitud fría.
Thiago sabía que Dianita estaba molesta, pero no podía presionar la situación, el mensaje que ella le estaba dando era claro, su cita se cancelaba, entonces Thiago contesto: —Pero sabes que el trabajo es muy importante, sino lo presentamos perderemos la materia. —dijo él tratando que ella recapacitara.
—No te preocupes igual podemos dividirnos el tema y al final me mandas tu parte y yo la termino de unir o yo te la envió y tú las unes. —dijo Dianita mirándolo fijamente, había rabia en su mirada.
—Vaya, era de esperarse, quieres que mi novio te haga todo el trabajo y tu puedas sacar buena nota. —Dijo Sofia interrumpiendo la conversación.
Dianita la fulmino con la mirada, pero cuando trato de contestar Thiago dijo: —No te preocupes, podeos hacer lo que dices, pero de igual forma creo que tenemos que reunirnos para dividir el tema, no crees. —Dijo Thiago, viendo una oportunidad para poder hablar a solas con ella.
—No te preocupes amor, yo te puedo ayudar a terminar el trabajo, de igual forma no la necesitas a ella. —Dijo Sofía con una sonrisa sarcástica en los labios.
Dianita apretó los puños, y respiro profundo, sabía que Sofía la estaba provocando, al final dijo: —¿Sabes qué?, creo que tienes razón Thiago, el trabajo es muy importante, es mejor reunirnos, pero no aquí en la universidad, nos reuniremos en mi casa, te espero a las 6 ya que mis padres saldrán a las 7 y podremos trabajar los dos solos tranquilamente. —esto último lo dijo mirando fijamente a Sofía, ahora era ella quien tenía una sonrisa en sus labios.
—Mas tarde te doy la dirección de mi casa. —dijo Dianita girando su cuerpo y dejando a Sofia con el rostro rojo de la ira.
Sofia trato de ponerse de pie para encarar a Dianita, pero Thiago actuando muy rápido la tomo del brazo, y evito que ella se pusiera de pie.
—Esa perra me las va a pagar, está tentando su suerte. —Dijo Sofia casi balbuceando, pero se le entendió todo lo que dijo.
—A que te refieres con que está tentando su suerte. —pregunto Thiago a Sofía, en el fondo él sabía que se refería a Tony.
Sofia con una sonrisa fingida, contesto —No por nada en especial, es que ella está buscando lo que no se le ha perdido, porque la puedo arrastrar del cabello.
Thiago con una carcajada, le dice: —No te veo a ti Sofia en una pelea con otra mujer y sobre todo jalándose de los cabellos.
El comentario de Thiago hizo que la risa de Sofía y Amber llenaran la mesa, pero el aire seguía cargado de una tensión que nadie podía ignorar. La propuesta de Dianita había pegado duro en el ego de Sofia, que no era fácil de disimular. Mientras Thiago se reía, su mente no podía dejar de pensar en la cita con Dianita. ¿Qué pasaría cuando estuvieran a solas? ¿Y qué haría Sofía si descubría que no era por el trabajo que se reunirían?
La cafetería continuó con su bullicio, pero en esa mesa, la calma era solo una fachada. La rivalidad entre Sofía y Dianita había comenzado, y Thiago estaba en el centro de un juego que prometía ser más peligroso de lo que imaginaba. Y mientras las risas se desvanecían, todos se dirigieron a la clase de la profesora Violeta.
En el camino Thiago se retrasó un poco diciéndole a Sofia que se adelantara que él iba al baño y la alcanzaba en el salón de clases, como Dianita caminaba rumbo al salón de clases Sofia no desconfió, y con un beso se despidió, —está bien mi amor, pero no llegues tarde sabes que la profe es muy estricta con el horario. Thiago solo sonrió.
Natalia y Dianita seguían su camino hacia el salón escoltadas por Amber y Sofia, Cristian se retrasó un poco pagando la cuenta en la cafetería, cuando se disponía a alcanzar a las chicas sintió que una mano tomo su brazo, al girar se percató que era Thiago.
Sus ojos se abrieron, y su reacción fue pensar que algo le pasaba a su amigo, —¿Estas bien? —pregunto preocupado Cristian. —Si, no pasa nada, es solo que… —dudo un poco Thiago, pero reacciono enseguida, —creo que tú y yo debemos tener una conversación.
El corazón de Cristian se aceleró, pero trato de ocultar la emoción, pero Thiago lo conocía muy bien, —Después de clases, ¿podemos encontrarnos en el faro de la bahía? —pregunto Thiago con frialdad, debía seguir actuando su amnesia. —Para que o de que quieres hablar conmigo, —pregunto Cristian al ver la frialdad de su amigo.
Thiago, siendo precavido y tratando de no demorar mucho el tiempo, para no despertar dudas en Sofia, finalmente dijo: —Tranquilo, no quiero problemas cuando nos reunamos ambos haremos preguntas, ¿vas a ir? —pregunto finalmente Thiago.
—Tengo curiosidad, después de clases estaré allí.
Para finalizar Thiago puso una mano en el hombro de Cristian, —Otra cosa, esta conversación es solo entre los dos, que nadie más se entere que vamos a hablar.
Ambos hicieron un gesto con sus cabezas y se dirigieron al salón de clases, Cristian entro primero y dos minutos después entro Thiago, dirigiéndose al asiento junto a Sofia y Amber.
La profe Violeta, miro a Thiago había algo diferente en él, pero no sabía qué era, para que nadie pensara que había preferencias, dijo: —Thiago, sabes que mi clase tiene reglas, nadie llega tarde, después de clases, te quedas para asignarte una tarea.
Thiago, la miro fijamente, la profe Violeta lucia hermosa, despampanante, él estaba sorprendido, solo habían sido dos minutos, finalmente dijo: —Profe le pido disculpas, pero podríamos dejar el castigo para la próxima clase, es que en el trabajo estoy atrasado y hoy mi compañera y yo vamos a reunirnos para terminarlo.
La profe violeta, lo miró fijamente, —todos saben que yo no hago concesiones, tienes dos opciones, te quedas 1 hora y cumples con la tarea que te asignare, o decides no hacerlo, pero tú y tu compañera tiene dos puntos menos en su trabajo, tú decides. —dijo finalmente y en tono serio.
—Está bien profe, me quedo. —dijo Thiago, sus planes se retrasarían un poco.
La clase después del asombro de todos, transcurrió normalmente, todos y todas estaban hipnotizados por los movimientos del vestido de la profe, sus nalgas se marcaban perfectamente y el escote dejaba ver sus grandes pechos, eran una tentación tanto para hombres como para las mujeres, por su parte Thiago sonreía disimuladamente, ese vestido le trajo recuerdos de su visita a la casa de la profe, ella le había dicho que algún día lo complacería llevándolo a la Universidad, pero no pensó que lo haría tan rápido.
La clase termino y todos salieron del salón, Thiago se quedó como había acordado con la profe, le dijo a Sofia que se fuera para su casa, ya que después tendría que reunirse con Diana y no le daría tiempo de verse con ella.
Ella a regaña dientes acepto, y salió del salón, Cristian tenía la duda de su encuentro con Thiago, ya que no contaba con el castigo de la profesora, se acercó a la profe como excusa para poder cuadrar con Thiago.
—Me imagino que se aplaza la conversación. —dijo Cristian.
—Nada de eso, en una hora nos vemos en el mismo lugar. —dijo rápidamente Thiago.
Nadie se percató de la rápida conversación, Cristian salió del salón y de dirigió a encontrarse con Dianita y Natalia.
Cuando el salón estuvo solo, la profe Violeta dijo: —disculpa que me haya portado tan severa contigo, pero no quería que se dieran cuenta de nuestra amistad. —dijo la profe con una sonrisa pícara.
—En serio me preocupe, no quería que se enojara conmigo. —dijo Thiago un poco más aliviado.
—Ja, ja, ja, ¿en serio te asustaste? —dijo la profe.
—Con ese regaño, cualquiera su actuación fue muy real. —dijo Thiago con una sonrisa.
—Tenías que parecer real. —dijo la profe mientras caminaba hacia la puerta del salón y la cerraba poniéndole seguro.
—Profe, puedo preguntar cuál es esa tarea que tengo que hacer para cumplir con mi castigo. —Dijo Thiago.
La profe se sentó en su escritorio, mientras Thiago permanecía de pie, desde ese punto podía ver perfectamente el escote del vestido de la profe, Thiago trago saliva, estaba un poco nervioso, no sabía cómo actuar, finalmente se animó y dijo: —en serio me voy a tener que quedar una hora castigado? —pregunto con voz temblorosa Thiago.
La mirada de la profe era penetrante, después de un silencio no tan prolongado dijo: —en realidad no es necesario que te quedes sino quieres, igual no te voy a poner mala nota ni bajarte los dos puntos. —dijo calmadamente.
—Está bien, me quedo, no hay problema, pero antes tengo que decirle que ese vestido la hace ser la profe más sexy del mundo. —dijo Thiago.
La profe se puso de pie, y dio una vuelta, el vestido giro y medio se levantó, dejando ver un poco las piernas de la profe. —me lo puse para ti, en mi casa me pediste que viniera vestida así a la U, y como te dije, todos los hombres me miran como si quisieran arrancarme el vestido, y al llegar al salón no sabía cómo decirte que te quedaras, pero tú me diste la mejor excusa.
—Y porque quería que me quedara, si en toda la clase no pude concéntrame por cómo le queda ese vestido. —dijo Thiago.
—Voy hacer honesta contigo, es que la forma en que todos los hombres me han estado mirando, despertó en mí una fantasía. —dijo finalmente la profe.
—¿Y cuál es esa fantasía? —pregunto Thiago.
—Quiero que me hagas tuya en este salón de clases, con el peligro de ser descubierta por alguien, quiero sentir esa adrenalina, de querer gritar y tener que contenerme, para no ser descubierta, ¿te atreverías a poseerme aquí? —pregunto la profe con su respiración más agitada.
Continuará.
Si te ha gustado el capítulo, por favor, no dudes en dejar un comentario y una valoración, lo apreciare mucho. Siempre agradezco las muestras de apoyo de los lectores, son muy importantes para mí.
![]()
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos