Después de haber tenido una relación de meses con mi primer galán y desde luego varios encuentros inolvidables, pero que tuvo que cambiar de residencia por asuntos de su trabajo, ya en su ausencia y al ver que ya no regresó comencé la búsqueda de alguien más como a los dos años.
Y de eso se trata este relato. Esta historia se desarrolló allá por el 2015, aquí en mi ciudad Juárez Chih.
Ya con la experiencia de como buscar a alguien volví a poner un anuncio en una página de contactos y me encontré con un prospecto de nombre José, un señor de unos casi 50 años. Alto como de 1.80 m, moreno y afortunadamente tranquilo, que es como me gusta que sean.
Él tenía la fantasía de tener sexo anal pero su esposa no lo veía bien. También me comentó que trató de buscar alguna mujer aparte de su esposa pero también era la misma negativa o quienes si aceptaban la propuesta eran mujeres que cobran y se cotizan caro, por tal razón al ver mi anuncio se animó a contactarme y ya lo demás se fue dando hasta muy pronto vernos y comenzar con nuestra relación discreta
Al acordar nuestro encuentro le mencioné el único motel que yo conocía y estuvo de acuerdo.
Quedamos de vernos al siguiente día a las 2 pm, ambos pedimos permiso en nuestros trabajos. Al siguiente día tal y como quedamos llegué al lugar acordado y renté una habitación sencilla pero con lo básico y TV cable, y mientras me alistaba puse un canal erótico para entrar en calor.
Después de unos 30 minutos ya me había aseado en todos los aspectos desde bañarme hasta vaciar bien mis entrañas intestinales y evitar algún accidente desagradable. Cumplido ese tiempo tocaron a la puerta y era José que siguiendo las indicaciones de un mensaje de texto que le envié llegó a la habitación correcta y a la hora puntual. Cómo venía de su trabajo estaba algo sudado y pasó a la regadera a darse una ducha para pronto salir con su cosota bien estacionada o sea bien parada.
Cómo era tiempo de verano hacía calor, así que sin secarse nos acercamos y empezamos el jugueteo. Me tomó con sus brazos fuertes y manotas y me arrejuntó de espaldas hacia su paquete, como soy delgado me cargaba como a una mujer. Así en esa pose con sus manos me acariciaba el abdomen, las caderas, pechos y me besaba las orejas y cuello. Luego fue bajando hasta besarme las nalgas. Mientras hacía eso alcanzó una barrera de látex que yo había hecho de un condón y me la pudo sobre mi culo reclinándome sobre el borde de la cama y metió su cara en la raja de mi culo para darme lengua. Eso me puso bien caliente. Después hicimos un 17 y le devolví el favor dándole una buena mamada a su mástil que con eso terminó como una barra de hierro, super dura y lista para sodomizarme. Cabe mencionar que mientras yo le hacía oral el me manoseaba las nalgas y la raja del culo, y también me dio dedos en mi culito, primero uno y después dos.
Ya después de eso la metida en mi culo era inminente. Me volteó para quedar en 71, y me la empezó a empujar, como estaba gruesa me dolía mucho y me tuvo que volver a dedear y acariciar la entrada de mi hoyito hasta que se abrió pasó con menos molestia para mí.
La verdad todavía me dolía pero ya era tolerable y podía a la vez sentir placer. Él supo como hacerlo y logró ir insertando poco a poco su rico pene hasta sentir sus testis en mi perineo. La metía un poco y se detenía y así lo fue haciendo hasta entrar por completo.
Una vez dentro permaneció dentro sin movimiento, solo con sus manos me acariciaba y se doblaba para besarme el cuello y orejas, eso me hace sentir ñañaras en mi culo, me calienta mucho y él lo supo aprovechar. Con tanta sensación rica me empecé a mover detonando una serie de sensaciones indescriptibles en mi mina trasera y pancita.
Él agarró la onda y empezó a darme de enculadas cada vez más candente y rápido. De vez en cuando me daba de ricas nalgaditas y me decía palabras dulces y eróticas, como que ricas estás, eres un amor, me encanta tu culo, que ricas nalgas me estoy culeando etc.
Posteriormente como a los 15 minutos me puso en el filo de la cama, descansando mi espalda en el colchón y levantado mis piernas hasta la altura de mis hombros y me dio duro sin compasión, sentía muy rico allá dentro quizá me estimulaba mi punto G y me hizo tener un orgasmo que yo lo llamo doble porque siento maravillas de como se contrae mi culo y mi pene al expulsar el semen.
Pero como el seguía completo no lo iba a dejar a medias. Después me puso en cuatro sobre la cama y él también se subió. Esa postura me encanta, me hace muy erótica y provocativa para ambos. Era tanta mi calentura que me entregué sin reservas y la verdad me sentía toda una mujer complaciendo a su hombre, me hizo perder la pena y sentirme una mujer deseosa de disfrutar del sexo, ser poseída y entregar mi tesorito a su macho. El seguía igual diciendo palabras calientes y dándome nalgadas, haciéndome caricias con sus manos y besando donde podía hacerlo.
Así estuvimos todavía como cuarenta minutos, ya me dolían las corvas de estar hincada, pero como el gozo era mucho no quería que aquello terminara.
De repente sentí como que aumentó el ritmo y la fuerza de los empujones de verga que me estaba dando y su verga se hizo más gorda, soltó unos gemidos de placer intensos y a la vez empecé a sentir los espasmos del orgasmo que él estaba teniendo y que me hizo terminar de nuevo en un doble orgasmo.
Al sacar su verga ya flacucha traía el condón llenó de abundante semen y por fuera lleno de algo de mi caquita y sangre que me sacó al rozarme quizá por tenerme tanto tiempo empalada y sin lubricación. Me dio mucha pena por como venía el condón por fuera, pero él me dijo no te sientas mal, para mí es excitante sacar caquita y peditos cuando estoy culeando con mi pareja.
Después de este grato encuentro me sentí en confianza de seguirme viendo con José y de ser su mujer, cuando y como él quisiera culearme. Siempre fue respetuoso y me trató como todo un caballero. Él era casado y yo también así que nuestra discreción era mutua. Siempre todo con condón, sin alcohol ni nada de esas cosas. Solo nos comprábamos unos sueros para no deshidratarnos, pues la verdad terminábamos bien sudados.
Desafortunadamente todo lo que empieza termina y él también como mi primer pareja hombre se tuvo que ir de la ciudad por motivos de su trabajo.
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Cata Martínez
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