Escribir mi convierte en confidente

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Cuando la vida te quita lo que más amas, debes empezar de cero y es exactamente lo que hice, deshacerme de todo y empezar de nuevo en otro lugar.

Eso fue un acto seguramente de cobardía, pero debía llorar silenciosamente apartado de los seres queridos, quería recuperar mi autoestima y olvidar mi vida anterior.

Me llamo Luis tengo 55 años, Silvia me dio dos hijas maravillosas que con 31 y 29 años están felizmente casadas y viviendo en otra país.

Seguramente fue uno de los motivos por los que me fui y me separe de mi entorno.

Me gano bien la vida escribiendo, me gusta encerrarme en mi mundo y cuando tengo una inspiración me olvido hasta de comer, pasándome a veces tres días enteros inmersos en mi mundo.

Deje la capital y me refugié en un bloque de apartamentos de un pueblo turístico, cercano al mar.

Mi terraza, en las que pasaba mil horas, se oían romper las olas, era lo único que escuchaba durante todo el día.

En los seis meses que transcurrieron desde mi llegada, logré terminar mi última obra.

Me sentía orgulloso, sabía que sería un éxito lo presentía y así fue.

En la presentación del libro, descubrí la excitación de la gente y como deseaban explicarme sus más íntimos deseos.

El libro era exótico, los personajes libertinos y cargados de sensualidad, hacían volar la imaginación a los lectores, llevándolos al placer máximo y eso fue el detonante que me llevo a cambiar mi vida.

Los apartamentos eran segunda residencia de muchas familias y al llegar el verano me encontré rodeado de ellas.

No me lo esperaba, peque de iluso, mi fotografía en el libro me delató.

-Sr. Luis Acantos, es usted no puede ser, ¡hágame el favor de dedicarme unas líneas en su libro!

La señora lo llevaba en la mano dirigiéndose a la piscina al cruzarse conmigo volviendo de la compra.

-Encantado señora, será un placer le dije.

A la encantadora y preciosa mujer que tiene a bien leer este libro y espero consiga ver la vida de otra manera.

La verdad es que al verla me excito, durante 6 meses me olvide de interconectar con la gente, solo me masturbaba pensando en Silvia y en mis hijas.

Si habéis oído bien en mis hijas, fue un tormento durante muchos años verlas revolotear por casa en lencería, en braguitas, mis pensamientos impuros me atormentaban y ver unas hembras, ya mujeres enfundadas en sus biquinis, despertó mi libido.

Tendría unos cuarenta, pechos medianos un cuerpo esbelto y una cara preciosa que resaltaban sus ojos azules y su media melena rubia.

Me recordó a mi mujer y me ruborice al encontrar como sus ojos se clavaban en mi.

Nos despedimos y al irle a dar la mano acercó su cara dándome un beso en la mejilla.

Por primera vez en 6 meses tuve una ereccion al sentir su contacto.

-Me llamo Isabel espero verte por la piscina y me gustaría que charláramos de tu última novela. Tengo ganas de contarte cosas que seguro te servirán para inspirarte en tu próxima obra.

-Encantado Isabel, luego nos vemos.

Subí raudo a mi apartamento, me duche, asee, me puse mi mejor bañador y antes de bajar, me fije que estaba con una chica joven que supuse era su hija.

Empezaba a hacer verdadero calor y eso que aún no era verano pero en España a primeros de junio si hace sol, es cuando te quemas.

Al llegar las salude, me presentó a su hija, era una auténtica preciosidad, rondaría la mayoría de edad, su biquini apenas cubría las partes intimas, un hilo dental intentaba tapar su culo, sus cachetes perfectos, bien trabajados en el gym, resaltaban casi tanto como el pequeño triángulo mojado que tapaba su sexo, que marcaban sus labios de una manera terriblemente sexi.

Los pechos eran pequeños, los lucia tapados también mínimamente.

Su beso de presentación fue en la comisura de mis labios, eso estaba cargado de intenciones lo cual me volví a ruborizar.

-Estamos mi hija y yo solas toda la semana. Mi marido viene los viernes a la tarde, hasta que llegue el mes de agosto, que para el empiezan sus vacaciones.

Las dos iban bien untadas de aceite, y al ver que yo no llevaba me prestaron su bote.

-Deberías protegerte Luis, los primeros rayos de sol te podrían quemar la piel.

Me unté torpemente y al acabar se lo devolví.

-Déjame si no te importa ponerte en la espalda.

Se levanto sentándose a la orilla de mi hamaca.

Sentir sus manos como pasaban por toda mi espalda me dio como electricidad, despertando otra vez mi pene que al estar semi sentado disimule o eso creía.

Las dos estaban realmente interesadas en mi libro, haciéndome preguntas que con gusto contestaba.

Pasaban las horas y me sentía a gusto, hasta el punto que les explique el motivo de mi encierro y lo bien que me inspiró el lugar para escribir el libro.

-Venga Luis, sé que ni comida tendrás preparada, déjame invitarte a mi apartamento que hoy comerás un guisado que te chuparas los dedos, me comenta Isabel.

Había poca gente por ser un martes, no me hice mucho de rogar y acepte gustoso.

-Antes me doy un chapuzón, subo a mi apartamento y me cambio.

-No hace falta, hace buen día y comeremos en la terraza, pero como gustes.

Estaba por primera vez en años muy contento, la soledad no es buena, mi mirada tapada por las gafas de sol, se perdían en el cuerpo de Olga su hija, y de vez en cuando disimulaba mirando a Isabel.

Olga me recordaba a mis hijas, su juventud me cautivaba, su sonrisa y su dulzura me llevaban a diez o quince años atrás, cuando estás se divertían en la piscina de casa en sus diminutos tangas y con los pechos al aire.

El chapuzón me fue de perlas para bajar mi libido, aproveche para nadar un poco y quedarme observándolas un rato.

Eran toda una invitación, sus piernas algo abiertas, las movían como para que prestara atención.

Mientras seguía en el agua, las dos se levantaron y acercándose donde estaba Olga me dijo el número de apartamento.

-¡Te esperamos en 15 minutos ok!

Asentí con la cabeza saliendo del agua y esperando secarme.

No les hice caso y fui a cambiarme.

Me puse un pantalón corto y mi mejor jersey que resaltaba mi torso.

A pesar de mis años conservo un buen tipo, quería darles una buena impresión.

Llame al timbre y me abrió Olga, iba recién duchada, con una camisa holgada que dejaba a la imaginación, que solo llevaba esa prenda.

-Mama se está acabando de duchar, quieres una cerveza

-Si preciosa conteste.

Abrió la nevera y al encontrarse abajo, se agachó dejándome perplejo.

Descaradamente me enseñó el perfecto culo, manteniéndose un buen rato para que lo contemplará.

-¡Te gusto lo que viste Luis!

-Ohhh yo perdóname no quería…

-Jajaja lo deseas tanto como yo tu preciosa polla. ¡Te crees que no te vi el bulto cuando me mirabas!

Fuimos los dos andando a la terraza, se contorneaba levantándose la camisa, enseñando también su coño totalmente depilado.

Sentados agache la mirada, contemplaba sus desnudos pies, cautivado por su belleza.

Entro la madre, y pasando por la cocina, trajo el puchero vestida como la hija.

Me sirvió rozando su cuerpo al mío, mientras yo abría la botella de vino que traje.

-¡No sabía que preferíais y traje vino blanco, es de vuestro gusto!

Las dos se reían, adivinaste nuestro gusto me dijo Isabel, pero lo que realmente queremos saber es con cuál de las dos querrás follar después de la comida jeje.

-Bueno yo no sé que deciros medio tartamudeando, las dos sois unas bellezas para este maduro entrado en años, creo que me tenéis demasiado sobrevalorado.

La comida fue lo de menos, en esa mesa ya solo se hablaba de sexo y la verdad es que les seguí el juego.

Eran descaradas, jugaban con sus pies rozándome constantemente mis piernas.

-Es lo que quiera contarte Luis, somos una familia muy liberal, practicamos el incesto, la desnudez es nuestro hábitat. Juan mi esposo folla con la niña, estamos en un círculo que te podría sorprender pero seguro te gustara escuchar nuestras historias.

-Me encantaría oírlas, pero no me hagáis decidir, os lo suplico, no puedo escoger.

-Bien pues estarás con las dos a la vez, siéntate en el sofá y primero observa.

El juego de la mama y la hija empezó, las dos delante mío se desnudaron una a la otra mientras se besaban.

Era un espectáculo lesbico de lo más sensual, sus besos primero piquitos que iban in crescendo mientras tocaban sus cuerpos.

Tiradas en la alfombra junto a mis pies, lamían sus cuerpos con lujuria, mordían sus pezones arqueando sus cuerpos al unísono.

No pude resistir y me baje el pantalón mientras me pajeaba lentamente, viendo el espectáculo.

Las dos ladeadas lamían sus pies, subiendo lentamente hasta alcanzar sus sexos que en un perfecto sesenta y nueve los devoraban a escasos centímetros de mi.

La primera que me ofreció su culo fue Olga, lo balanceaba invitando a que lo lamiera.

Cuando empezaron a gemir más fuertemente, mis manos abrieron bien el ojete de La Niña, me concentré el chupar su ano mientras encontraba la boca de su madre chupando y estirando con sus dientes su clitoris.

-Si si si me gusta ahhhh sigue sigue, ensalivarlo bien, dame por el culo Luis.

Tenía la polla que hasta me dolía de la ereccion que tenía y antes de metersela, la acerque a la boca de Isabel un momento.

La chupo y ensalivo al máximo, mientras tenía mi dedo gordo metido entero en el ano de olga.

Esta seguía gimiendo enloquecida, eso me ayudaba ni os imagináis cómo, perdí el miedo a no cumplir y agarrando su trasero, entre la punta, empujando hasta que se perdió en su interior.

Estaba a punto de eyacular pero debía aguantar como sea, cerré los ojos y embestí con todas mis fuerzas mientras Olga mordía de gusto el coño de su madre.

No podía verlo, debía resistir pero ya no pude más y avisándoles imprime más fuerza si cabe, hasta eyacular salvajemente en el culo de Olga.

Fue copiosa la descarga, los tres nos besamos efusivamente, Olga bajo su cara y lamió mi polla dejándola reluciente.

Estaba exhausto, eran muchas las emociones que me hicieron sentir y así se lo hice saber.

-No te preocupes Luis, es normal, lo hemos pasado en grande los tres, me comentaba Isabel mientras Olga me tenía abrazado como recuperándose de su orgasmo.

-¡Quieres que suba esta noche a tu casa y dormimos juntos!

-Nada me gustaría más, así me das tiempo a recuperarme.

-Yo preparo la cena, pero subiros las dos, y luego nos quedamos tú y yo si te parece.

Era un libro abierto, Olga me cautivó, en realidad deseaba follar con Isabel pero Olga me tenía prendido y no pude disimularlo.

Isabel se reía dándome besitos.

-¡A que te llevarías a mi hija a una isla desierta ehhhh cabron!

-No te equivoques preciosa, me llevaría a las dos hasta que se muriera mi polla de agotamiento le dije también riendo. Se me antoja tu culo tanto como el de tu hija, (era una mentira piadosa) le gusto mi comentario y lo acercó a mi cara.

-Por aquí no creas que ha entrado mucha gente, solo lo doy a los hombres que me gustan.

Lo lami con suma dulzura mientras les hablaba del regalo que me habían hecho.

Mientras seguía chupando el ano de Isabel, Olga hizo crecer con su maestría mi polla, dándole una mamada antológica.

-Yo creo que lo que deseáis es que me coja un patatús zorras malvadas.

Cuando lo que deseaba era irme a casa a recuperarme, sin ninguna consideración Isabel se sienta encima mío.

Busco mi polla y la acercó a su encharcado coño ayudado de su hija que la tocaba y besaba calentándola aún más.

Entro fácilmente, pero mi instinto me decía que de un momento a otro perdería la ereccion.

Sus sentones eran de profesional, se movía lo justo para que aguantara mi polla erecta, mientras Olga acercó poniéndose de pie en el sofá su sexo a mi cara.

Esta era definitivamente lo que me hacía falta para motivarme, note que resurgía mi libido y los sentones ahora siendo enérgicos ayudaron a mi polla a mantenerse como un hierro.

Isabel gemía locamente y chupaba por atrás el culo de su hija.

Yo lamia ese coñito increíble, mientras mis manos pellizcaban sus pezones.

-Si si si cabron eso es ahora ahora ya me viene ahhh no pares que siguen viniéndome más ahhhh.

De pronto miles de líquidos inundaban mi cara, los tragaba como podía mientras Olga restregaba su sexo fuertemente sobre mi.

-Me matas de gusto Luis ahhh que pasa mama, esto no me había sucedido nunca ahhhh.

Las dos tuvieron orgasmos múltiples y sin avisar descargue en el coño de la madre mientras seguía botando como loca.

No me podía ni mantener en pie, las deje a las dos lamiéndose sus coños enloquecidas.

-Os espero a las 21 h besándolas en la frente.

Me vestí y salí de allí enorgullecido, me habían subido mi autoestima, quería procesar no solo lo sucedido, si no también lo que me contaron.

Mientras subía en el ascensor, suena el teléfono.

-¡Papa papi como estas!

-¡Ostras hija que sorpresa, desde donde me llamas!

-Papi estoy de camino al aeropuerto con Natalia (mi nieta de 10 añitos que es un primor), vamos de camino a casa pero si te parece bien podríamos pasar a verte y quedarnos un par de días, ¡como lo ves!

-Yo encantado hija, ¡cuando llegáis!

-Mañana por la tarde y estaremos hasta el viernes, que Andrés ya nos recogerá en el aeropuerto.

-Pues hecho hija, aqui os espero.

-Por cierto papi, no veas el éxito que ha tenido tu libro en Londres, creo que me he hecho famosa por tu culpa jejeje. Ya te explicaré, pero deberías venir a vernos, la editorial estaría encantada.

Mi hija ha heredado mis dotes de escritor y no escribe bien, escribe mucho mejor que yo y a poco tendrá más éxito del que ella se pueda imaginar, solo debe dar con la tecla correcta para explotar sus dotes.

Quizá le irán bien mis consejos, no hay nada más importante para un padre que desear lo máximo para su hija.

Mi vida estaba reconduciéndose, me faltaba la traca final o más bien la traca de un principio del cambio que necesitaba mi vida.

He llorado en la intimidad la pérdida de mi mujer y deseo contaros en mi próximo capítulo no solo las confidencias de mis vecinos, sino también las de mi familia.

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